Violencia familiar

VIOLENCIA FAMILIAR Y DE GÉNERO

Entre algunos de los casos de violencia familiar podemos mencionar: el abandono y la negligencia familiar, la violencia conyugal, el abuso infantil,… Dichas patologías inciden en uno de los cambios más significativos que ha ido experimentando el mundo occidental durante los últimos años.

La familia es la célula fundamental de la sociedad donde el niño debe aprender las normas y valores del medio en el que vive; ella juega un rol decisivo en su desarrollo, al convertirse en su primer modelo de la interacción del grupo familiar.

Se sostiene que como consecuencia de esa interacción, surgen a veces conductas delictivas o criminales y otras, que sin llegar a serlo, pueden llevar a sus miembros más débiles, los niños y adolescentes, a manifestarlas tanto dentro como fuera del hogar.

Estudios sobre la materia señalan que un 96 % de menores con problemas tienen en sus familias: padres separados, núcleo desintegrado, padres alcohólicos, desaparecidos, madres que trabajan, tensiones familiares provocadas por la pobreza. Todos ellos factores que provocan la falta de modelos familiares y que impiden con ello ejemplaridad y como consecuencia, la falta de seguimiento.

Podemos hablar, en términos generales de:

a) Violencia conyugal: Una de las facetas más deshumanizadas que puede observarse en la vida social contemporánea, aún en los países más industrializados de Occidente, es la violencia doméstica que se ejerce contra la mujer.

Podría decirse que el maltrato contra las mujeres obedece a los mismos factores y actitudes apuntadas al propósito del machismo, la violación y el acoso sexual; pero hay también otros ingredientes en la relación marido-mujer, que le dan características distintivas a ese problema social.

En efecto, el carácter continuo, íntimo y a la vez utilitario del vínculo marital, ya sea este formal o informal, contribuye a que dicha relación se despoje progresivamente de los rituales de cortesía y precauciones que son propias del trato entre extraños.

Por otra parte, la violencia doméstica, física o verbal, contra la mujer contribuye a que poco a poco vaya conformando un rol pasivo y subordinado en el medio familiar, en el cual asume la mayor parte de las tareas rutinarias.

b) Violencia intrafamiliar: Nos referimos a actos violentos cometidos en el hogar entre miembros de una familia. En la década de 1970 las feministas analizaron el alcance de la violencia intrafamiliar (considerada como un fenómeno exclusivamente masculino) y se crearon centros de acogida y de ayuda para las mujeres maltratadas y para sus hijos.

Algunos autores buscan el origen de los conflictos subyacentes a la violencia intrafamiliar en las rutinas del hogar adaptadas a una fuerza de trabajo exclusivamente masculina, que ha dejado de monopolizar los ingresos económicos de la familia con la incorporación de la mujer al trabajo, la pobreza y la escasa movilidad social.

La tecnología de la información está ayudando en gran medida a recopilar datos, pero resulta difícil conocer los procesos y los antecedentes. No puede afirmarse rotundamente que toda la violencia sea cometida por hombres, aunque sí que es cierto que ocurre en muchos casos.

Violencia de género:

Abarcaremos de forma más profunda la problemática de la VIOLENCIA DE GÉNERO, analizando diversas características de la misma, para ello comenzaremos por el concepto de la misma:

Concepto y características de la violencia de género:

Se entiende por ésta cualquier acto de agresión que pueda tener o tenga como resultado algún daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, incluyendo las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada, cuando estos actos son ejercidos por miembros de la familia o persona de análoga relación de afectividad.

En cuanto a las características mas llamativas enumeramos las siguientes:

– Sus orígenes se localizan en la estructura social y en el complejo conjunto de valores, tradiciones, costumbres, hábitos y creencias que tienen que ver con la desigualdad entre mujeres y hombres.
– Se desarrolla en el ámbito doméstico y privado, lo que impide el conocimiento de su magnitud real, dificulta su prueba y beneficia su impunidad
– La persona agresora tiene o ha tenido una relación de afectividad con la víctima.
– Estas conductas suponen una perturbación de las normales relaciones de convivencia, afectando no sólo a la víctima directa sino a todo el entorno familiar.

Centrándonos en lo que conocemos como violencia a mujeres, el artículo primero de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer considera que la violencia contra las mujeres es: todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o un sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto como si se produce en la vida pública como en la privada.

Tipos de violencia de género:

Principalmente podemos nombrar 4 tipos de este caso de violencia. Son:

a) Física: Daños en el cuerpo de la persona, como consecuencia de bofetadas, empujones, golpes, palizas, asfixias, quemaduras, retenciones, …), pudiendo ser el resultado de ello, fracturas, heridas, contusiones, hematomas e incluso en los casos muy extremos la muerte

b) Psicológica: Actos conductuales de desvalorización, humillación, miedo, como consecuencia de gritos, vejaciones, amenazas, coacciones, ridiculizaciones, etc.

c) Sexual: Imposición de una relación sexual contra la propia voluntad (agresión, abusos, tocamientos, inducción a la prostitución, etc.).

d) Material y económica: Destrucción o privación del sustento y/ o de la propiedad (abandono, rotura de muebles u otras pertenencias, impedir o dificultar el trabajo, etc.).

Entre los indicios de conductas violentas destacan:

– Ignorar los sentimientos.
– Ridiculizar o humillar, tanto en público como en privado.
– Criticar, insultar y gritar de forma continuada.
– Intentar controlar las ideas y anular las decisiones.
– No permitir el acceso o la posesión de bienes y propiedades .
– Aislar a la persona, no permitirla salir ni trabajar, ni relacionarse con amistades ni con familiares.
– Tener ataques de celos.
– Amenazar con dejarla o hacerla daño.
– Intimidar.
– Destrozar cosas que para la persona agredida sean primordiales y necesarias, e incluso hacer daño a animales.
– Utilizar o tener armas.

Fases de la violencia:

Las fases que tenemos que conocer de la violencia son tres:

1. Fase de tensión:

En esta fase es en la que comienzan los insultos y los primeros episodios de violencia, pero no de forma extrema.

Cualquier circunstancia, por mínima que sea, puede provocar la situación de violencia, como puede ser, por ejemplo, no tener preparada la comida, llegar un poco tarde, saludar a un amigo, etc.

2. Fase de agresión:

Cada vez son más frecuentes los momentos de tensión hasta que finalmente se producen los comportamientos violentos graves en forma de agresiones físicas, psíquicas y/ o sexuales.

3. Fase de conciliación o de arrepentimiento:

Después de las primeras manifestaciones de violencia se suele prometer que no volverá a pasar. Frases como las siguientes son muy características de esta fase:

– Cambiaré.
– Nunca te volveré a hacer daño.
– No quería hacerlo.
– No me podía controlar.

Frases muy frecuentes que se citan en los casos de violencia doméstica.

También se suele transferir la culpa del conflicto a la víctima y negar su responsabilidad, con frases como:

– Me provocaste.
– Si no lo hubieras hecho yo no te hubiera pegado.

Se suelen alternar periodos de afecto, de sentimientos de mayor interioridad, con periodos de violencia, ira y agresividad, continuándose de esta forma el ciclo de violencia.

Actualmente, los momentos de tensión y agresión son bastante más frecuentes que los de arrepentimiento.

Qué se suele hacer y qué se debería hacer frente a la violencia de género:

Las personas que son agredidas, según estudios realizados, acostumbran, por lo general, a:

– Negar u ocultar los actos violentos, por miedo, vergüenza, amenazas,…
– Minimizar la gravedad de la violencia (autoconvicción de que la situación no es tan grave).
– Culpabilizarse de la agresión.
– Identificarse con la persona agresora; la persona agredida se intenta adaptar a la situación que vive en ese momento como una estrategia de supervivencia.
– La persona agredida, como consecuencia de guardarse todo para si, sufre efectos diversos, como padecer ansiedad, depresión, estrés,…

Por lo contrario, debemos de conocer también lo que se debería de hacer y es algo que tenemos que tener muy en cuenta como Educadores Familiares que somos, ya que en algún momento tendremos que intervenir en alguna situación de violencia doméstica y más, sabiendo el problema de este tipo de situaciones en la actualidad. Qué se debe de hacer:

– Hablar, contar lo que pasa a las personas de confianza, ya que con el silencio lo que se consigue es prolongar la situación e incluso empeorarla.
– Acudir a un centro de salud o a un hospital, solicitar una copia del parte médico donde han de constar las lesiones producidas como consecuencia de la violencia, evaluación de las posibles secuelas psicológicas, el tratamiento aplicado y el pronóstico.
– Denunciar ante la Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil o Juzgado de Guardia. Es importante que en la denuncia conste todo lo que ha pasado, tipo de violencia que se ha sufrido, si había denuncias anteriores, el parte médico de las lesiones, datos de las personas testigos de las agresiones producidas. Además es importante que antes de leer la denuncia se lea con detenimiento y se solicite una copia de la misma.

 

 


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