LA EDUCACIÓN EN CENTROS HOSPITALARIOS

«El niño impedido físicamente o mentalmente, o que sufra algún impedimento social, tiene que recibir el tratamiento, la educación y la protección especiales que requiere su caso particular» (Declaración Universal de los Derechos del Niño, proclamada por las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959).

Todos los niños y niñas tienen derecho a la educación. Sin embargo, la enfermedad les aparta a veces de las aulas A lo largo del curso escolar son numerosos los niños que por una u otra causa, sufren diversos trastornos físicos, enfermedades, roturas, operaciones, etc., por lo que deben ser ingresados en un hospital. Estos períodos de hospitalización, que normalmente, le impedirían un normal desarrollo del curso escolar pudiendo, incluso, si su convalecencia es muy larga, provocar graves retrasos escolares, hoy en día se puede corregir gracias a las Aulas Hospitalarias, centros de enseñanza que el Ministerio de Educación y Ciencia ha puesto a disposición de los niños enfermos en diferentes hospitales de España, Se pretende mejorar la calidad de vida de estos niños y niñas y evitar que pierdan su ritmo de aprendizaje o sufran fracaso escolar.
   
Los niños hospitalizados tienen derecho a proseguir su formación escolar durante su permanencia en el hospital, y a beneficiarse de las enseñanzas de los maestros y del material didáctico que las autoridades escolares pongan a su disposición, en particular en el caso de una hospitalización prolongada.

LA EDUCACIÓN ESPECIAL

La educación especial es un continuo de prestaciones educativas, constituido por un conjunto de servicios, técnicas, estrategias, conocimientos y recursos pedagógicos, destinados a asegurar un proceso educativo integral, flexible y dinámico a personas con necesidades educativas especiales, temporales o permanentes, Las necesidades educativas especiales son aquellas experimentadas por personas que requieren ayudas o recursos que no están habitualmente disponibles en su contexto educativo.

En nuestro país, para atender las necesidades educativas especiales de los niños hospitalizados, existen escuelas hospitalarias que funcionan con una estructura organizacional similar a las escuelas comunes: niños que permanecen internados y que pueden asistir a clase, dentro de las prescripciones médicas que así lo permiten.

La Educación Especial tiene las siguientes funciones:

Proveer a los alumnos, con necesidades educativas especiales, las prestaciones necesarias para hacerles posible el acceso al currículum, contribuyendo a que logren el máximo de su desarrollo personal y social; Implementar estrategias para la detección y atención temprana de niños con alteraciones del desarrollo o dificultades del aprendizaje, con el fin de intervenir lo antes posible.
– Promover y sostener estrategias de integración y participación de las personas con necesidades educativas especiales en los ámbitos educativo, social y laboral.
– Extender estos recursos y apoyos a todos los sectores de la comunidad educativa, a fin de mejorar la calidad de la oferta pedagógica.
– Propiciar la participación activa de los padres, quienes estarán involucrados y compartirán el compromiso por las acciones previstas en el proyecto educativo de sus hijos.

 PROGRAMAS DE COMPENSACIÓN EDUCATIVA

Los Programas de compensación educativa dirigidos al alumnado no escolarizado en centros están dirigidos a la población escolar que por diversos motivos, no puede asistir regularmente a los centros educativos ordinarios. La educación permanente, con su papel esencial en el desarrollo de los individuos y de la sociedad, significa un avance en la lucha contra la discriminación y la desigualdad. La Ley Orgánica 1/1990, de 3 de Octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), establece la educación permanente como principio básico de nuestro sistema educativo, proporcionando mecanismos de prevención y de compensación social y educativa. Pero el marco legal, con ser indispensable, no es suficiente por sí solo: favorecer la permanencia y promoción de los alumnos en el sistema educativo exige actuaciones de compensación educativa.

ORDEN de 25 de junio de 2001, del Departamento de Educación y Ciencia, por la que se establecen medidas de Intervención Educativa para el alumnado con necesidades educativas especiales que se encuentre en situaciones personales sociales o culturales desfavorecidas o que manifieste dificultades graves de adaptación escolar. El objetivo fundamental de la educación es el de proporcionar a los niños y a los jóvenes de uno y otro sexo, la formación plena que les permita conformar su propia personalidad en una sociedad diversa, libre, tolerante y solidaria.

Por otra parte, la Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre, de la Participación y Gobierno de los Centros Docentes ha definido la población escolar con necesidades educativas especiales refiriéndose, de una parte, a los alumnos con necesidades derivadas de discapacidad, y de otra, a las derivadas de trastornos graves de conducta y aquellas necesidades asociadas a situaciones sociales y culturales desfavorecidas.

Ámbito de aplicación: Garantizar la adecuación de las actuaciones de compensación educativa dirigidas a prevenir y compensar las desigualdades de acceso, permanencia y promoción en el sistema educativo de todo el alumnado en situación de desventaja prevenir las causas que generan necesidades educativas específicas, fomentando la intervención desde los entornos más normalizados y con los medios ordinarios de que dispone el sistema educativo .

Destinatarios: Los destinatarios de estas medidas de acción educativa compensadora son aquellos alumnos que requieran determinados apoyos o intervenciones educativas específicas

Objetivos:

 -Desarrollo de acciones educativas que potencien la superación de desigualdades en la educación.
– Facilitar la igualdad de oportunidades de acceso, permanencia y promoción de todos los alumnos a la educación.
– Ofrecer al alumnado en situación social o cultural desfavorecida o que presente graves dificultades de adaptación escolar, una respuesta educativa adecuada y de calidad que le facilite alcanzar los objetivos de la enseñanza obligatoria en el entorno escolar ordinario, de forma que este alumnado pueda integrarse en una sociedad compleja.

Actuaciones generales:

En la educación infantil y en las etapas educativas obligatorias la administración facilitara la adecuación de la respuesta al alumnado con necesidades educativas especiales debidas a situaciones sociales o culturales desfavorecidas o a problemas graves de adaptación escolar.

Para ello desarrollará las siguientes actuaciones:

– Acceso, permanencia y promoción del alumno en el sistema educativo. Fomentar la escolarización temprana de estos alumnos.
– Compensación educativa dirigidas al alumno que por razones de hospitalización o convalecencia prolongada en su domicilio no puede asistir a su centro educativo.
– Adaptaciones curriculares realizadas por el profesor tutor en colaboración con el profesorado de apoyo y con el asesoramiento del equipo de orientación educativa y psicopedagógica.
– Diseño de actividades que potencien el desarrollo de sus capacidades básicas fomentando la metodología cooperativa y activa.
– Adecuación de horarios a las necesidades del alumnado en actividades lectivas y complementarias.
– Acción tutorial de seguimiento individualizado de los alumnos, acercamiento de las familias al centro y desarrollo de programas familia-escuela.
–  Actuaciones dirigidas al alumnado hospitalizado o convaleciente en su domicilio durante un periodo prolongado. 

Hospitalizado:

– Los alumnos que padecen enfermedades o lesiones traumáticas, obligados a periodos de hospitalización o convalecencia prolongados, se encuentran en situación de desventaja con respecto a los demás. Para una adecuada atención a este alumnado, se ofertan las Unidades.
Escolares de Apoyo en Instituciones Hospitalarias y los Programas de Atención Educativa Domiciliaria.
– Los alumnos hospitalizados o en atención domiciliaria mantendrán su escolarización a efectos de evaluación y promoción, en sus respectivos centros ordinarios. Por esta razón, para garantizar la continuidad del proceso educativo, el profesorado de estas unidades se coordinara con el centro ordinario correspondiente para lograr un continuo en el proceso educativo.

Atención domiciliaria:

La atención domiciliaria se llevará a cabo por el profesorado itinerante necesario para desarrollar la intervención educativa.

Evaluación:

Los alumnos de compensación educativa serán evaluados tomándose como referencia los criterios fijados en las adaptaciones curriculares, reflejándose los resultados de los resultados de la misma en el expediente personal del alumno.

Modalidades de compensación:

Las actuaciones educativas institucionalmente establecidas para la atención a este alumnado son las Unidades de Atención Educativa Hospitalaria y la Atención Educativa Domiciliaria.

– Programas de Aulas Hospitalarias: Son unidades escolares de apoyo en Instituciones Hospitalarias para garantizar la continuidad del proceso educativo del alumnado hospitalizado. Aulas hospitalarias es un Proyecto de Compensación educativa con una amplia trayectoria en nuestra Comunidad Autónoma. Pretende dar respuesta a las necesidades educativas especiales que presentan niños, jóvenes e incluso adultos que por razón de accidente o enfermedad se ven obligados a períodos de hospitalización y convalecencia prolongados: su proceso de enseñanza aprendizaje se ve dificultado y se encuentran en una situación de desventaja que sólo puede ser paliada con medidas de apoyo inter-multiprofesional que serán útiles, además, para reducir la ansiedad que la enfermedad les provoca.

–  Atención socioeducativa domiciliaria: Los profesionales de la medicina se desplazan a los domicilios de los niños para proporcionarles el tratamiento adecuado. Esto supone que la estancia del niño en el hospital va a ser menor, pero tendrá que permanecer más en casa sin poder asistir a la escuela debido a los efectos de los tratamientos. La atención educativa debe correr pareja a la asistencia médica, por lo que el niño necesitará que un maestro se desplace a su hogar para continuar en la medida de lo posible su currículo escolar, en colaboración con el maestro del aula hospitalaria y con el centro educativo de referencia.

Se desarrolla por maestros de asociaciones de voluntariado (Real Decreto 299/1.996, de 28 de febrero, de Ordenación de las acciones dirigidas a la compensación de las desigualdades en educación). Suscriben convenios con las diferentes administraciones educativas.

La familia, en el caso de atención domiciliaria, se comprometerá a respetar el horario establecido por el profesorado y a facilitar las condiciones idóneas para su realización, asegurando la presencia de una persona mayor de edad durante el tiempo que el profesorado atienda al alumno

ACTUACIONES EDUCATIVAS

A. PROGRAMAS DE AULAS HOSPITALARIAS

La estancia para un niño en un hospital supone: enfermedad física, disgusto, malestar y con frecuencia miedo y dolor. Tiene que someterse a un cambio en sus actividades y rutinas diarias, los que están en edad escolar además pierden sus actividades escolares. En este contexto, el Aula Hospitalaria representa un lugar seguro y normalizador para el niño, que además de la función docente, tiene un significado relacional ocupacional e integrador.

Se pretende atender el derecho que todo niño tiene a recibir una educación general, incluso cuando sea necesaria su hospitalización, al mismo tiempo, que encuentra un espacio idóneo dentro del hospital, en el que puede relacionarse con otros niños con los que comparte sus propias experiencias y le ayuda a superar con mayor rapidez los problemas de salud que hasta el hospital le habían llevado.

Estas actuaciones tienen por finalidad dar continuidad a las actividades educativas y potenciar la relación del alumnado hospitalizado o convaleciente en casa con sus centros de referencia como medio de normalización de su situación vital. El Programa de Atención Educativa Domiciliaria se llevará a cabo directamente por la administración educativa o en colaboración con Asociaciones sin fin de lucro, y bajo la coordinación de las Delegaciones Provinciales

Las Unidades de Atención Educativa Hospitalaria creadas por la Consejería de Educación y Cultura, tienen como objetivos generales de sus actuaciones:
– Proporcionar atención educativa al alumnado hospitalizado para asegurar la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y evitar el retraso escolar que pudiera derivarse de su situación.
– Continuar, siempre que las condiciones de salud lo permitan, el currículo establecido con carácter general en el nivel correspondiente a cada niño hospitalizado, realizando en caso necesario las oportunas adaptaciones curriculares.
– Facilitar la integración del niño en su nivel de escolarización en el momento en que se produzca el final de su período de hospitalización, afianzando su seguridad y autoconcepto a través del proceso educativo desarrollado en el hospital. Garantizar la continuidad del proceso educativo del alumnado enfermo que tiene una convalecencia prolongada en el hogar, evitando el retraso escolar que pudiera derivarse de su situación.
– Favorecer, a través de un clima de participación e interacción, la integración socio – afectiva de las niñas y niños hospitalizados, evitando que se produzcan procesos de angustia y aislamiento.
– Paliar el retraso escolar en las áreas curriculares ocasionado por la ausencia al centro escolar durante el tiempo de hospitalización a través de la continuidad de las actividades escolares.
– Mostrar una actitud positiva ante la enfermedad y la hospitalización. Utilizar los recursos personales y materiales para evitar el trauma hospitalario.
–  Asegurar este proceso mediante la coordinación adecuada entre los distintos profesionales que entran en contacto con el alumno convaleciente: centro docente de referencia, Unidad de Atención Educativa Hospitalaria y Programa de Atención Educativa Domiciliaria.
– Facilitar la integración y comunicación del niño hospitalizado con otros de sus mismas características, para alejarlo del aislamiento que pueda producirle su dolencia.
– Desarrollar su creatividad presentando alternativas pedagógicas que permitan la expresión y liberalización de sus conflictos psicológicos (Síndrome de Hospitalismo).
– Dar un carácter positivo y un contenido formativo a los tiempos libres y de ocio en el hospital.
– Diseñar y desarrollar actividades de carácter formal e informal, que ayuden a mejorar la atención educativa del niño hospitalizado y su estado en el aspecto psico-afectivo.
– Utilizar los medios tecnológicos para favorecer el desarrollo afectivo, social y comunicativo de los alumnos hospitalizados.
– La organización de los servicios de atención integral de estos niños debe responder a los principios defendidos por la escuela : innovadora, orientada al consumidor, cooperativa e integradora de todos los servicios comunitarios que atienden a estos niños en todas sus facetas (hospital, atención domiciliaria escuela y familia)
– Facilitar la incorporación del alumnado enfermo a su centro educativo, una vez transcurrido el período de convalecencia.
– Fomentar la utilización formativa del tiempo libre en el hospital, programando actividades de ocio de carácter recreativo y educativo en coordinación con otros profesionales y asociaciones que desarrollan acciones en el entorno hospitalario

DESTINATARIOS: El alumnado destinatario del Programa de Aulas Hospitalarias está Formado por niños y niñas hospitalizados (ingresados y ambulatorios y/o convalecientes), en edad escolar obligatoria, aunque dependiendo de la disponibilidad de los recursos, la atención educativa se extiende al alumnado de etapas no obligatorias: Atención Temprana, Educación Infantil, Formación Profesional, Bachillerato y Educación Permanente de Adultos.

En esta población cabe distinguir los siguientes grupos:

– Niños de corta hospitalización (menos de 15 días).
– Niños de períodos medios de hospitalización (de 15 días a 1 mes).
– Niños de larga hospitalización (más de 1 mes).
– Niños encamados que no pueden desplazarse al aula.

La población a la que está destinado este programa, comprende la de niños hospitalizados en edad escolar. Excepcionalmente, se acogerá a algún alumno de B.U.P. y F.P, como viene siendo ya norma habitual en los últimos años cuando el interés del alumno así lo requiera.

Estos alumnos recibirán asistencia educativa diaria en el aula, siempre que puedan desplazarse. Partiendo de las especiales circunstancias que han llevado a estos niños al aula hospitalaria y procurando que durante su estancia en ella no se entorpezca su rendimiento escolar, se hará un seguimiento individual de cada uno de ellos, coordinando las actividades y contenidos que su nivel requiera. Por otra parte, se realizarán en mayor medida, si cabe, toda una serie de actividades motivadoras, globalizadoras y creativas, que ayuden al niño hospitalizado a mantener su equilibrio psicológico, así como el de fomentar los deseos de comunicación y relación con los otros niños.
 
En cuanto a los niños encamados de las diferentes plantas del hospital, reciben asistencia educativa diarias, en las horas fijadas para ello, en su habitación hasta que puedan desplazarse hasta el Aula. Si no pudiesen trabajar por encontrarse físicamente impedidos se les llevará material de lectura u otro material didáctico apropiado a sus necesidades

UBICACIÓN: Las actividades educativas se desarrollan en el Aula Hospitalaria, Salas de Hospitalización y Habitaciones. Atención Educativa personalizada adecuada a la edad y nivel de competencia curricular del los alumnos así como a sus condiciones de salud.

COORDINACIÓN: La coordinación multiprofesional e interinstitucional es imprescindible y fundamental para dar una respuesta de calidad a las necesidades educativas que presentan los alumnos hospitalizados y/o convalecientes.

DOTACIONES: El Programa de Aulas Hospitalarias es beneficiario de dotaciones procedentes de diversos ámbitos Institucionales.

– Viceconsejeria de Educación: Financiación con una dotación económica para gastos de funcionamiento derivada del Plan Anual de Compensación Educativa, y dotaciones de Profesorado y Equipamiento.
– Insalud: Habilitación de espacios suficientes para el funcionamiento de las Unidades Escolares de Apoyo, dotación, mantenimiento, conservación del equipamiento y dotación de profesorado.
– Otras instituciones Donaciones de materiales diversos, derivación de Actividades Formativas y Lúdico Recreativas, así como apoyo con Personal Colaborador.

CARACTERÍSTICAS:

– Globalizadora: Integrando el medio sanitario en el que los niños están viviendo en la programación del aula, dándole una dimensión positiva y sirviéndose del hospital como fuente de recursos educativos y motivacional y dando una dimensión más real a los bloques de contenidos que se programen
– Personalizada: La programación se adaptará a cada niño, adecuándose a su nivel escolar, a sus intereses y a su situación afectiva y de salud, continuando la programación de su aula de origen y desarrollando los ajustes necesarios y las adaptaciones curriculares que sean pertinentes.
– Motivadora: Se utilizarán todos los medios precisos, especialmente, los recursos plásticos e intuitivos, para que el alumno se encuentre dentro de este Aula Hospitalaria lo más cómodo y relajado que sus especiales circunstancias requieren.
– Socializadora: Se desarrollarán una serie de actividades en grupo, encaminadas a fomentar entre los alumnos el deseo de socialización y comunicación que les ayuden en su proceso psíquico-afectivo.
– Participativa: El desarrollo de las programaciones deberá realizarse con la participación dedistintas personas implicadas.
 
PERSONAS IMPLICADAS

La atención educativa del niño enfermo ha de ser parte integral del programa de tratamiento médico y constituir una labor compartida de los padres, profesores y personal sanitario.

La educación de estos niños es una labor compartida por padres, profesores y médicos y para ello ha de establecerse una buena comunicación entre la familia, la escuela y el centro hospitalario. Esta comunicación empieza en el momento del diagnóstico y, para aquellos niños que sufren secuelas cognitivas como consecuencia de los tratamientos, se mantendrá hasta que finalice su escolarización. Cuanto más pronto se incorpore el niño, o adolescente, enfermo a la escuela, antes recobrará su equilibrio y autoestima perdidos como consecuencia del trauma emocional producido por la enfermedad.

Es necesario una coordinación estrecha entre:

El papel del hospital: Un programa terapéutico integral incluye la intervención educativa, dirigida por un profesional preparado y con experiencia en el ámbito educativo (el profesor de la escuela hospitalaria) que se integrará en el equipo de tratamiento. Este profesional sirve de puente entre la familia, el hospital y la comunidad educativa, con un profundo conocimiento del currículo, del sistema educativo, y de los programas de educación especial (desarrollados en el aula ordinaria o en el aula de apoyo); asimismo, trabajará con el maestro en el desarrollo del currículo y en la elaboración de las adaptaciones curriculares pertinentes, y con el niño en el aula hospitalaria. La relación con el personal sanitario será, principalmente, de tipo informativo, ya que será a través de ellos como nos informemos de los nuevos alumnos ingresados, así como de los que hayan recibido el alta. Del mismo modo, recogeremos a través de ellos toda la información sobre el estado del nuevo alumno, si procede su asistencia al aula o si, por el contrario, es mas conveniente que se le atienda en su habitación.

Asesorar en los aspectos técnicos de la enfermedad del niño y en sus posibilidades físicas y de salud que aconsejan la atención escolar e informan sobre las posibilidades de actividad y rendimiento del alumno.

– Los médicos: Deben ofrecer a los maestros una información específica relacionada con la situación de cada niño han de valorar cómo la quimioterapia afectará a la asistencia del niño a la escuela y planificar adecuadamente las ausencias del niño a la misma. Cada caso se evaluará en colaboración con la escuela de acuerdo con la evolución de los tratamientos.

La comunicación de los médicos y maestros hospitalarios con los maestros de la escuela de procedencia del niño enfermo puede:

– Proporcionar una información médica actualizada a los maestros a fin de modificar sus ideas, actitudes, mitos y conceptos erróneos.
– Ser una vía para que los maestros analicen sus propios sentimientos y experiencias sobre la enfermedad y no interfieran en la escolarización del niño.
– Darles información sobre el desarrollo de la enfermedad y su tratamiento, sobre las consecuencias sociales, físicas, académicas y emocionales del diagnóstico y del tratamiento, sobre el apoyo necesario en la preparación de los compañeros para el regreso a la clase del niño enfermo, y sobre cómo hacer las adaptaciones curriculares pertinentes.

– El papel de los padres: Las familias de los niños hospitalizados, haciéndoles participar de los procesos de recuperación de su enfermedad y en los procesos educativos La relación con los padres la vamos a encaminada en varias direcciones:

– Como nexo de unión entre el centro de procedencia y el aula hospitalaria.
– Orientativa del nivel de sus hijos, desde el punto de vista afectivo, académico y sanitario.
– Participar en actividades puntuales tanto lúdicas como informativas, organizadas en el aula.

Pueden ser el elemento más estable en el proceso de comunicación con la escuela, y para ello necesitan tener un conocimiento exacto del estado de su hijo y ser apoyados por los profesionales para asumir su responsabilidad en la educación y tratamiento del mismo.
 
Los educadores deben respetar las diferencias culturales de las familias y, al mismo tiempo, hacer todo lo posible para que los padres den una respuesta satisfactoria a las necesidades de sus hijos.

Un instrumento muy importante para canalizar las preocupaciones y acciones de los padres en el ámbito educativo son las Asociaciones de Padres. Todas estas asociaciones se preocupan por la educación de sus hijos y algunas desarrollan una labor muy activa en este sentido, publicando folletos informativos para padres y maestros y preparando programas y materiales curriculares para las aulas hospitalarias y para las escuelas.

– El papel de los maestros: Una vez que cuentan con la información pertinente, tienen libertad para organizar los apoyos, realizar las adaptaciones curriculares y conseguir la aceptación del niño enfermo por sus compañeros, basándose en una evaluación cuidadosa de los efectos de la enfermedad y de los tratamientos en el funcionamiento académico y cognitivo de los niños. Elaboran programa de vuelta al colegio, cuyos objetivos son: implicar a toda la comunidad escolar en este programa, preparar al grupo clase para aceptar y comprender el nuevo estado de su compañero, proporcionar al niño estrategias de actuación frente al grupo y establecer las adaptaciones curriculares adecuadas a sus necesidades educativas.

Dado que los niños son los que sufren las consecuencias de la enfermedad deben ser integrados en el proceso terapéutico y participar activamente en las decisiones referentes a su vida escolar. Necesitan estar preparados para contestar a las preguntas de sus compañeros de clase, y los adolescentes, especialmente, han de expresar su opinión respecto a cómo se da la información a los profesores y a sus compañeros. desarrollar estrategias que les permitan vencer su miedo a reincorporarse a la escuela.

l Las aulas hospitalarias: Mientras el niño esté hospitalizado, y una vez que su estado físico lo permita, será conveniente iniciar el trabajo escolar en el aula hospitalaria. Estas aulas existen en la mayoría de los hospitales y su objetivo es continuar, en la medida de los posible, el proceso educativo de cada alumno hospitalizado. Para ello es imprescindible la colaboración con los centros de referencia. Los objetivos de las aulas hospitalarias son:

– Favorecer el desarrollo global del niño en todos sus aspectos.
– Evitar la marginación del proceso educativo del niño hospitalizado y paliar el síndrome hospitalario mediante la continuidad de las actividades escolares..
– Evitar el aislamiento social al no poder asistir al centro escolar y posibilitar los procesos de relación y socialización del niño hospitalizado con otros compañeros que estén en la misma situación que él.
– Compensar o rehabilitar las posibles deficiencias (secuelas neurológicas).
– Desarrollar programas escolares en colaboración con la escuela.
– Relajar y disminuir el estrés a través de actividades lúdico-recretativas.
– Distraer y animar al niño.
– Facilitar la integración escolar tras el largo periodo de ausencia del centro escolar.

  
B. ATENCIÓN SOCIOEDUCATIVA DOMICILIARIA:

Todos los niños y niñas tienen derecho a la educación. Sin embargo, la enfermedad les aparta a veces de las aulas. Por eso alguna ONGs han diseñado programas para ofrecer una atención socioeducativa domiciliaria a niños y niñas que sufren alguna dolencia y no pueden ir regularmente al colegio o necesitan apoyo por sus circunstancias sociales.

Hasta ahora, la atención educativa del alumnado que, por razones derivadas de su estado de salud, debe permanecer convaleciente en el domicilio y no puede asistir regularmente al centro ordinario en el que está escolarizado, ha estado condicionada a la disponibilidad de recursos personales, insuficientes medios de movilidad para que el traslado de un hogar a otro y la poca receptividad de las familias para aceptar lo que considera una intromisión.

En la gran mayoría de las ocasiones, la falta de recursos ha hecho necesario abordar la atención educativa domiciliaria a través de convenios y subvenciones a ONGs y asociaciones.

Por ejemplo Save the Children desarrolla este programa totalmente gratuito para los beneficiarios, desde 1995, conjuntamente con UNICEF y la colaboración del Ministerio de Educación y Cultura y de Trabajo y Asuntos Sociales. Su objetivo mejorar la calidad de vida de estos niños y niñas y evitar que pierdan su ritmo de aprendizaje o sufran fracaso escolar.

Voluntarios acuden al domicilio de los menores para impartir clases, ayudar a los alumnos para que recuperen o desarrollen hábitos de estudio y apoyar los con juegos y ejercicios.

Save the Children recibe demandas de familias, aulas hospitalarias, servicios sociales, colegios y otras instituciones. Se estudian las necesidades de cada niño o niña y se valora los aspectos educativos, sociales, psicológicos y médicos. Se realiza así una atención individualizada y personalizada.

La atención domiciliaria se realiza en coordinación con el maestro o maestra tutor del centro de referencia, donde el alumnado está matriculado, para facilitar la integración posterior o la escolarización parcial (durante los períodos en los que el alumno pueda asistir) y la organización de las enseñanzas con el referente del currículo ordinario y su grupo de referencia.

Los objetivos de este programa:

– Normalizar y mejorar su calidad de vida durante períodos de tiempo más o menos largos que pueden provocar retrasos en la adquisición de conocimientos, destrezas y habilidades, baja autoestima y fracaso escolar.
– Garantizar la continuidad del proceso educativo del alumnado enfermo que tiene una convalecencia prolongada en el hogar, evitando el retraso escolar que pudiera derivarse de su situación.
– Asegurar la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, mediante una coordinación adecuada entre los distintos profesionales que entran en contacto con el alumno convaleciente: centro docente, unidades escolares de apoyo en instituciones hospitalarias y servicio de apoyo domiciliario.
– Facilitar la incorporación del alumnado enfermo a su centro educativo, una vez transcurrido el período de convalecencia.

Save the Children, a través de sus voluntarios, ofrece actividades educativas que favorecen la integración de estos niños y niñas en su comunidad para garantizar su bienestar integral. En todos los casos se coordina el trabajo con instituciones públicas y con el profesor o tutor de los colegios. Además mantienen un seguimiento continuado de cada caso y se organizan actividades de ocio y tiempo libre para los niños atendidos y sus familiares a lo largo del año.

Destinatarios:

Con carácter general, el alumnado convaleciente continuará escolarizado, a todos los efectos, en el centro educativo correspondiente. Excepcionalmente el alumnado de las etapas obligatorias podrá matricularse en la modalidad a distancia, previo informe del Servicio de Inspección de Educación y autorización de la Dirección General de Promoción Educativa.
   
Podrá beneficiarse de este servicio el alumnado escolarizado en Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria, que por prescripción facultativa no pueda asistir a su colegio o instituto, siempre que el período de convalecencia sea superior a 30 días. Con carácter excepcional y siempre que los recursos lo permitan, podrá ser atendido el alumnado que curse etapas no obligatorias.

Las funciones del profesor:
   
Con carácter general se establece una adaptación a las necesidades de los alumnos. Las funciones del profesorado:

– Atención educativa personalizada, adecuada a la edad y al nivel escolar del alumno teniendo en cuenta su estado de salud.
– Elaboración y desarrollo de la programación individual adaptada, teniendo como referente la del curso del alumno convaleciente, que será proporcionada por su tutor.
– Desarrollo del apoyo educativo de atención directa con el niño o niña convaleciente
– Comunicación con los centros de procedencia de los niños y niñas convalecientes, especialmente con los tutores, solicitando información sobre la programación del nivel en que está escolarizado el alumno.
– Coordinación con los maestros de las Unidades Escolares de Apoyo en Instituciones Hospitalarias, en aquellos casos en que el alumno tenga ingresos intermitentes.
–  Asesoramiento a las familias de los niños y niñas convalecientes sobre el proceso educativo de sus hijos, facilitándoles información e implicándola para que puedan colaborar en la medida de sus posibilidades.
– Preparación de la vuelta del alumno a su centro, cuando el médico certifique que puede asistir; para ello contactará con el centro, informándole de la situación en la que se encuentra el alumno, y colaborando en la elaboración de un plan de acogida
– Una vez finalizado el período de convalecencia, se enviará al centro un informe en el que se registre el proceso que ha llevado a cabo el alumno durante el período de convalecencia. Este informe será conjunto con las Unidades de Apoyo en Instituciones Hospitalarias cuando el niño tenga ingresos intermitentes.
– Cuando un alumno se incorpore a su centro de referencia, será éste el encargado de su atención.

La familia y los efectos del impacto de la enfermedad

Objetivos de la Pedagogia Hospitalaria

Evaluacion del dolor pediatrico

El juego en el ambito hospitalario

Efectos secundarios del tratamiento

Aspectos del duelo en los niños

Habilidades del Educador Hospitalario

La Ludoteca como recurso

Origen y evolucion de las Aulas Hospitalarias

La actividad ludica con niños hospitalizados

Repercursiones fisicas y emocionales

El niño oncologico

Aula Hospitalaria actividades

Planes de actuacion domiciliaria

Imagen

Curso a distancia toda España: EDUCADOR-A HOSPITALARIO Matricula:  oferta 100 euros(+ envio+4%iva)
Diploma acreditativo.

FICHA DE MATRICULA para cualquier curso

Solicitar mas informacion

UNA APROXIMACIÓN A LA PEDAGOGÍA HOSPITALARIA

La finalidad de la atención en hospitalización infantil, no es otra que la de educar para la vida, papel que corresponde al educador y que indudablemente desborda la específica labor del personal sanitario. La actividad pedagógica como complemento de la acción médica en los hospitales ha tomado carta de naturaleza desde hace años en muy diversos países europeos y norteamericanos. Se conoce que en décadas pasadas los servicios de pediatría de muchos hospitales estaban cerrados incluso a los padres y en este ambiente tan rígido no había lugar para la educación de los niños.

    Fue a partir de la Segunda Guerra Mundial, y debido principalmente a la labor de pediatras y psicólogos, que estos servicios de pediatría comenzaron a abrir sus puertas. La razón fundamental estuvo en las frecuentes y severas alteraciones psicológicas que sufrían los niños ingresados durante largos períodos de tiempo en los hospitales, alejados de su entorno habitual. Los primeros educadores que entraron en los servicios de pediatría contribuyeron, de forma considerable, a la prevención del «hospitalismo».
        
    El contexto en el que se imparte cualquier aprendizaje en el que se ejerce la función educativa no es algo trivial. El hecho de enseñar unos determinados contenidos en el contexto hospitalario, tanto por los contenidos mismos que se imparten como por el modo de hacerlo, hace que la Pedagogía resultante, la Pedagogía Hospitalaria, cumpla una función nuclear y vertebradora de toda una experiencia de enseñanza que tiene en sí misma un ámbito propio y una significación específica, muy distinta y diversa de cualquier otro quehacer pedagógico.
            
    La Pedagogía Hospitalaria constituye un modo especial de entender la Pedagogía. Se encuentra orientada y configurada por el hecho incontestable de la enfermedad y enmarcada por el ámbito concreto que constituye la institución hospitalaria donde se lleva a cabo. Se ofrece como una Pedagogía vitalizada, de la vida y para la vida, que constituye una constante comunicación experiencial entre la vida del educando y la vida del educador, y aprovecha cualquier situación, por dolorosa que pueda parecer, para enriquecer a quien la padece, transformando su sufrimiento en aprendizaje (Lizasoáin, 2000). En esta misma línea, Del Valle y Villanezo (1993) aclaran que la Pedagogía Hospitalaria no es una ciencia cerrada sino multidisciplinar, que se encuentra todavía delimitando su objeto de estudio para dar respuesta a aquellas situaciones que, en la conjunción de los ámbitos sanitarios y educativos, la sociedad va demandando, haciéndose igualmente necesarios programas de atención al niño convaleciente, es decir, concibiendo la convalecencia en el domicilio como una prolongación del período de hospitalización.

       

La Pedagogía Hospitalaria se considera además como una ramificación de la Educación Especial, por cuanto se ocupa de forma específica de los niños y niñas con problemas de salud, al fin y al cabo de niños y niñas con necesidades educativas especiales. Sin embargo, no puede considerarse como tarea primordial y exclusiva de la Pedagogía Hospitalaria únicamente la atención del niño hospitalizado y su familia. El propósito de la Pedagogía Hospitalaria va más allá, abarcando un panorama mucho más amplio dentro del cual la escolarización es un elemento más, junto a muchos otros, que forman parte de la evolución y perfeccionamiento global del ser humano.

        Por tanto, la Pedagogía Hospitalaria está más allá de la medicina y más allá de las Ciencias de la Educación, allí donde la reclaman la dignidad y la solidaridad del niño enfermo-hospitalizado y de su contexto familiar, tiene más que ver con la salud y con la vida que con la instrucción y el adiestramiento: sin renunciar a los contenidos específicos de la educación, va más allá de ésta.

    La pedagogía hospitalaria es la escuela en el hospital, pero también lo lúdico y la atención a las familias de los niños hospitalizados. Actualmente, no existe una formación específica para estos profesionales, cuando la demanda es muy fuerte (Lizasoáin, 2006). El papel que desempeña la escuela en el hospital es compensatorio. Resulta fundamental el intento de normalización del modo de vida del niño. La pedagogía hospitalaria es socializadora, y por eso son también importantes las actividades recreativas que se pueden organizar en un hospital, desde un concurso de pintura hasta una revista de planta escrita por los niños. Cada país europeo trabaja con unos criterios, y el seminario se concibe como una puesta en común de objetivos. El referente legal es la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado, aprobada por el Parlamento Europeo en 1986. Luego cada país ha elaborado su propia legislación. En la Comunidad foral aún queda mucho por hacer porque, de momento, la pedagogía hospitalaria no está legislada (Ochoa, 2006).

    Dentro de la literatura existente en torno a la atención educativa al niño enfermo, son constantes las alusiones a la necesaria coordinación entre las diferentes instituciones por las que éste transita para poder ofrecer una buena acción educativa. En los últimos tiempos, sin embargo, y debido, en parte, a los cambios que se han producido en los tratamientos de las enfermedades, que no de las personas enfermas, esta necesaria coordinación se ha vuelto doblemente imprescindible. Así, en la actualidad, más que hablar de un periodo de hospitalización, hablamos de un periodo de tratamiento, caracterizado por las continuas entradas y salidas del hospital, por los periodos de convalecencia en casa y por la posibilidad de acudir al centro escolar de referencia cuando las condiciones físicas lo permiten. Todo esto implica que no sea tan sólo la propia escuela del hospital la que trabaje con el niño enfermo, sino que la escuela de origen tiene que aceptar el reto de dar cabida al alumno enfermo cuando se encuentra en tratamiento, y el hogar familiar se tiene que abrir como espacio educativo de relación ofreciendo su entorno cotidiano como contexto de escolarización en lo que venimos llamando la atención domiciliaria. El niño enfermo, de este modo, transita entre diferentes instituciones y, durante un mismo proceso de tratamiento, vive en tres ámbitos:

    Se pueden ver claros interrogantes en la relación que existe entre cada una de las instituciones. ¿Cómo se realiza el paso de la unidad de apoyo hospitalario a su escuela de origen? ¿Reciben algún tipo de formación los maestros de la escuela de referencia para atender correctamente al alumno enfermo? ¿Quién se encarga de llevarla a cabo? ¿Quién se encarga de la atención domiciliaria? ¿Cómo se realiza y, sobre todo, quién lleva a cabo el seguimiento del niño enfermo por los diferentes espacios por los que transita?. En definitiva, ¿cómo se organiza el sistema educativo en el periodo de tratamiento que vive el niño?. Hace falta, por lo tanto, preguntarse y estudiar cómo la disciplina pedagógica se plantea la atención educativa al niño enfermo, teniendo presente también la cuestión organizativa como parte esencial de los procesos formativos.
    
    Los estados de salud y enfermedad son abordados dentro de la pedagogía desde dos ramas diferentes. Por una parte, desde la educación para la salud, encarnada en el eje transversal del currículum, que en Cataluña se viene desarrollando a partir del Programa de Educación para la Salud en la Escuela (PESE), que vela por la preservación de la salud; y, por otra parte, desde la pedagogía hospitalaria, encargada de atender al niño enfermo mientras éste se encuentra ingresado dentro del centro sanitario. El eje transversal del currículum se ve fuertemente determinado por el peso de la palabra salud, entendida como un bien colectivo que corresponde a todo el mundo. Y es en esta línea en la que desarrolla su contenido, caracterizado por un cierto grado de simplismo, porque se ha aceptado linealmente la relación desconocimiento – comportamiento nocivo; y, al revés, información – modificación de la conducta – prevención. El sujeto es, a partir de esta concepción, responsable de mantener su salud y, en consecuencia, culpable cuando la pierde. La herencia de la educación sanitaria moralizante, por un lado, y médica, en tanto que centrada en el tratamiento, por el otro, nos lleva a que no se haya establecido un pensamiento pedagógico que ampare las prácticas educativas dentro de los hospitales hasta que se produce la generalización de la existencia de las unidades educativas de apoyo hospitalario, lo cual ocurrió a partir de los años 80. Desde entonces y hasta la actualidad, se viene definiendo la pedagogía hospitalaria como:  

    Así, mientras la educación para la salud se dedica a promover acciones individuales que velan por la salud de lo colectivo, la pedagogía hospitalaria se ha encargado de la enfermedad de lo individual.  Si tenemos presente que en la actualidad podemos hablar más de periodos de tratamiento que de periodos de hospitalización, y analizando los esquemas presentados anteriormente, vemos que, aunque el niño enfermo puede pasar temporadas asistiendo a su centro escolar de referencia, la atención educativa que allí se le ofrece no es entendida como pedagogía hospitalaria, dado que el niño no se encuentra en un centro hospitalario. En cambio, la situación vital del niño es la misma, continúa siendo una persona enferma en tratamiento que, aunque retorna a lo cotidiano, no lo hace,  naturalmente, de la misma manera ni en las mismas condiciones. Son muchas las dudas que tienen los maestros y las maestras de estos centros de origen cuando deben atender de nuevo al niño en estas fases de retorno no definitivo. Su condición tiene un peso tan importante que lleva a nuevos planteamientos en el momento de relacionarse con él como alumno, a la hora de explicarle las cosas, de exigirle, de jugar, de comer… ¿Podemos decir que los maestros de los centros ordinarios hacen pedagogía hospitalaria en tanto que prestan atención educativa al niño enfermo?.

    La atención domiciliaria, a su vez, tampoco recibe el calificativo de hospitalaria,  aunque trabaja con el niño en un momento en el que claramente está en baja forma. Además, los profesionales que se dedican a esta tarea se encuentran con la peculiaridad de tener que realizarla dentro del contexto familiar, aspecto que da a su acción educativa unas características que la hacen diferente de cualquier otra situación. ¿Quién se encarga de llevar a cabo esta acción pedagógica? ¿Qué tipo de formación han recibido para poder hacerlo?.

    No existe un planteamiento comunitario que permita una atención integral, sino diversas instancias, cada una de las cuales actúa sobre el niño cuando éste ocupa físicamente un espacio en su recinto. Así, las maestras y los maestros de las unidades de apoyo en los centros sanitarios atienden al niño mientras se encuentra en el hospital;  los maestros y maestras de su escuela de origen lo atienden cuando éste vuelve a formar parte, física y presencialmente, del grupo; y el maestro o maestra de la atención domiciliaria acude algunas horas a la semana a su hogar familiar para continuar la acción escolar.

    La atención educativa que se presta desde lo que teóricamente se entiende como pedagogía hospitalaria, según lo que hemos podido ver, queda totalmente ligada al espacio donde se lleva a cabo, el hospital; es decir, tan sólo se entiende por pedagogía hospitalaria aquella práctica educativa que se realiza con el niño enfermo mientras éste se encuentra ingresado en el centro sanitario.

    ¿Pero es ésta la tarea real que llevan a cabo los maestros y las maestras de las unidades de apoyo educativo dentro de los hospitales? ¿O se trata de una realidad mucho más compleja que desde la teoría se simplifica reduciéndola a una cuestión de currículum escolar? (es cierto que las unidades de apoyo se guían por el calendario escolar, aunque las enfermedades de los niños no saben de vacaciones). ¿Cuáles son las necesidades educativas del niño enfermo? ¿Cuáles son las necesidades educativas de los profesionales que tienen que relacionarse con ellos en los centros de referencia y/o en el propio domicilio familiar? ¿Se les ofrece la formación necesaria? ¿Dónde pueden acudir para recibirla? ¿Existe algún mecanismo de coordinación que les facilite la tarea de contacto con los maestros y las maestras que han atendido al niño en el hospital?. En muchas ocasiones es la propia maestra hospitalaria o el maestro hospitalario,  o en otras el supervisor o supervisora de planta, la persona que se pone en contacto,  ya sea a través de la madre o directamente a través del teléfono, con la escuela de origen y quien ofrece información sobre el estado en el que se encuentra el niño y/o transmite las cuestiones que hay que tener presentes para volver a trabajar con él normalmente.  Esta tarea de coordinación y formación forma parte del trabajo que los maestros y las maestras hospitalarias desarrollan diariamente en sus centros. En cambio, existe una marcada falta de difusión de su trabajo, que comporta, a la vez, una falta de conocimiento por parte del resto del colectivo de maestros. Este hecho hace que, hasta que no se encuentran el caso de un alumno enfermo en su grupo, no sean prácticamente conscientes de la existencia de esta realidad.  Existe, por lo tanto, una clara distancia entre la situación que vive el niño enfermo y la atención educativa que le dedican los diferentes profesionales con los que se encuentra en el tránsito de una institución a otra. La disciplina pedagógica parte, como vemos, desde supuestos diferentes para atender una misma realidad, lo que comporta,  lógicamente, una distancia entre los propios profesionales que tan sólo se puede salvar con el establecimiento de un vínculo voluntario que permita la transferencia de saberes y conocimientos de los unos a los otros y viceversa, en pro de una acción educativa coordinada (Fonollosa Vives, M.T., Dpt. Didáctica y Organización Educativa,  Universidad de Barcelona).

Imagen


Curso a distancia toda España y Latinoamerica:

EDUCADOR-A HOSPITALARIO

Duración: 200 horas.
Matricula:
150 100 euros (+envio+4%iva)
Diploma acreditativo.
MATRÍCULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA ACREDITATIVO. 


FICHA DE MATRICULA para cualquier curso


Solicitar mas informacion

OBJETIVOS DE LA PEDAGOGIA HOSPITALARIA

Encontramos la justificación de la Pedagogía Hospitalaria, en los efectos psicológicos, sociales y educativos de carácter negativo, que la hospitalización puede causar, tanto en el propio paciente como en su familia.

    Es un hecho que la hospitalización puede suponer una experiencia estresante y asociarse con consecuencias psicológicas adversas tales como:

– Alteraciones comportamentales (tales como agresividad, conducta de oposición, falta de adhesión al tratamiento médico, trastornos de sueño, de apetito, respuestas de evitación, mutismo y dependencia afectiva).
– Alteraciones cognitivas (déficit de atención o dificultad para concentrarse).
– Alteraciones emocionales (ansiedad, miedos y temores; depresión, apatía o falta de interés por las cosas).

    Además, estos problemas se agravan por las consecuencias de la propia enfermedad (fatiga, cansancio, dolores, malestar,…) y por las características y la organización de los centros hospitalarios (uniformidad, monotonía,…). En esta línea son cada vez más los hospitales que rompen con esta rigidez a base de cambios arquitectónicos y decorativos.

    Si nos ceñimos a los documentos y a la legislación en materia de Pedagogía Hospitalaria, desde la LISMI de 1982 hasta el RD de Compensación de Desigualdades en Educación de 1996, vemos que los actuales sujetos de la misma son los niños enfermos y hospitalizados o convalecientes en edad escolar, escolarizados en los niveles de infantil, primaria y secundaria. Esto puede suponer un reduccionismo que hay que evitar, en cuanto a la edad de los niños que deben ser atendidos en los hospitales. Es decir, los niños de 0 a 3 años podrían quedar desatendidos, al igual que aquellos mayores de 16 años que hayan finalizado la educación obligatoria.

    La labor del educador hospitalario debería comenzar desde el mismo momento en que el niño ingresa en el hospital, independientemente de la enfermedad que padezca o de la duración de su estancia hospitalaria. Estas características habrá que tenerlas en cuenta, obviamente, para tomarlas como punto de partida y referencia para la elaboración de programas de intervención específicos para cada niño. Pero nunca serán factores excluyentes para dejar de atender pedagógicamente a un niño. Hay que tener en cuenta que en diversos hospitales europeos si el niño no va a estar ingresado un mínimo de días no se le considera susceptible de atención pedagógica,  ni se le ofrece la posibilidad de asistir al aula hospitalaria.

    La finalidad de la Pedagogía Hospitalaria, coincidiendo con la finalidad de la educación, está en el desarrollo integral de la persona. Sin embargo, y ciñéndonos a la legislación vigente en esta materia, hay que afirmar que el objetivo principal de la Pedagogía Hospitalaria se centra actualmente en procurar que los niños no pierdan el ritmo escolar durante la situación de ingreso hospitalario.    Esta finalidad no es algo cambiante, sino que la podemos entender como algo permanente de la Pedagogía Hospitalaria, que debe ir más allá del mero currículo escolar.

    Para lograr sus objetivos la Pedagogía Hospitalaria se sirve de los siguientes modos de intervención: la enseñanza escolar, las actividades lúdicas, la orientación personal y las estrategias psicopedagógicas específicas de intervención: estas estrategias conforman los programas de preparación a la hospitalización infantil y entre las más empleadas están: la información procesual y sensorial, los modelos filmados, las técnicas de relajación, la distracción, la imaginación guiada y el tour.

    Junto a esto, no podemos dejar de lado, como otro modo de intervención novedoso y de futuro, el empleo de las nuevas tecnologías en el campo de la Pedagogía Hospitalaria. De hecho, son ya muchas las diversas iniciativas llevadas a cabo en distintas aulas hospitalarias, que están procurando la comunicación entre ellas a través de la conexión a Internet. Estamos ante un recurso potencialmente útil para fomentar el contacto entre niños que viven la misma situación en distintos hospitales,  relacionando al niño enfermo con el mundo exterior e incluso, para conseguir que pueda continuar sus cursos ordinarios a través de la conexión con su colegio de referencia.

    Tampoco debe dejarse de lado a la familia de los pacientes. La hospitalización infantil conlleva una serie de repercusiones negativas sobre la familia que,  además, se agravan si se acompaña de un diagnóstico de enfermedad crónica:

– El impacto psicológico (ansiedad, estrés,…).
– El impacto físico (alteración del sueño, de las relaciones sexuales,…).
– El impacto ocupacional (bajas laborales, importantes gastos económicos,…).
– El impacto social (sentimiento de que la gente les evita, ruptura de las relaciones sociales,…).

    La hospitalización puede tener también un impacto significativo sobre el resto de los hermanos. El niño enfermo llega fácilmente a convertirse en el centro de la familia y de esta forma los hermanos suelen sentirse a menudo rechazados o sobrecargados de responsabilidades. Algunos llegan, incluso, a sentirse culpables y con cierta responsabilidad sobre la condición en la que se encuentra su hermano o hermana.

    Uno de los cambios que plantea la sociedad actual es el mayor protagonismo que van adquiriendo los abuelos en el cuidado y atención de los nietos. La progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral, junto con la reducción de la edad de jubilación y el aumento de la esperanza de vida en la población, son factores que potencian este hecho. Así, los abuelos se van convirtiendo también en agentes activos a la hora de atender a sus nietos durante el periodo de enfermedad y hospitalización.
    
    Todo lo dicho hasta aquí conduce a la necesidad de diseñar y aplicar programas de intervención psicoeducativa en el ámbito de la hospitalización infantil, que incidan de manera especial sobre la familia.


Imagen


Curso a distancia toda España y Latinoamerica:

EDUCADOR-A HOSPITALARIO

Duración: 200 horas.
Matricula:
150 100 euros (+envio+4%iva)
Diploma acreditativo.
MATRÍCULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA ACREDITATIVO. 


FICHA DE MATRICULA para cualquier curso


Solicitar mas informacion

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LAS AULAS HOSPITALARIAS

La situación actual de la pedagogía hospitalaria en España se puede decir que se encuentra en un momento importante ya que son pocos los hospitales que hoy en día no cuenten con un aula hospitalaria entre sus instalaciones. El proceso para llegar a esta situación ha sido largo y complejo. En un principio las aulas surgieron en ciertos hospitales de manera espontánea debido a la preocupación suscitada por algunos en cuanto a la atención escolar de los niños que pasaban largas estancias hospitalizados, lejos de su ambiente y con posibilidad de perder el curso escolar.

    Las primeras escuelas dentro de un hospital surgen allá por los años cincuenta en centros vinculados con la orden hospitalaria de San Juan de Dios, como ocurriera en el Sanatorio Marítimo de Gijón que era llevado por estos hermanos; labor que fue continuada en otro de sus hospitales, en esta ocasión de Madrid, en el Asilo de San Rafael. Unos años más tarde, en torno a 1965, ante la epidemia de poliomelitis que sufría la población infantil española, se plantea la necesidad de ayudar a estos niños no sólo desde el punto de vista médico, sino también desde el escolar y educativo. Esta iniciativa dio lugar a que se abriesen una serie de aulas en diversos hospitales de la geografía española, en concreto en el hospital de Oviedo, en La Fe de Valencia, en Manresa (Barcelona) también bajo los hermanos de San Juan de Dios y en los madrileños: Niño Jesús, Clínico, Gregorio Marañón y Hospital del Rey, unas Aulas dependientes del Insalud, conocido por entonces como el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que van abriendo camino al ámbito de la atención escolar hospitalaria. Hay que incidir en un hecho primordial y es que en un principio, estas aulas fueron creadas con la idea de atender la demanda que había por parte de la sociedad por atender a niños con determinadas enfermedades, como la poliomelitis, parálisis cerebral, Síndrome Tóxico, etc. Se pretendía, en esos momentos iniciales, más entretener a los niños que llevar con ellos un seguimiento escolar, según el programa de su colegio de origen.

    Esta iniciativa tuvo su continuación en 1974, a raíz de la apertura del Hospital Nacional de Parapléjicos, en Toledo. En ese momento se puso en marcha una Sección Pedagógica, compuesta de cinco aulas, biblioteca, secretaría y una sala de profesores, con cuatro maestros, de los que hoy en día sólo quedan tres. La misión de esta Sección era atender las necesidades educativas de los niños y adultos ingresados, cubriendo así una demanda cada vez más extendida en la sociedad española. Sin embargo, esta iniciativa no cuajó todavía en el resto de hospitales.

    El resultado final fue que el 18 de mayo de 1998 se firmó un convenio entre el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Sanidad y Consumo y el Instituto Nacional de la Salud, en el que se sentaron las bases y la política compensatoria destinada a resolver la escolarización de los niños convalecientes o ingresados en centros hospitalarios.
     
    En la actualidad la mayor parte de los centros hospitalarios de España cuentan entre sus dependencias  con una o varias aulas donde son atendidos los niños y niñas que se ven obligados a pasar un tiempo en el hospital lejos de sus centros escolares de origen. Los años comprendidos en esta atención son los que van de los 3 a los 16 años, aunque en ocasiones puntuales son atendidos niños de otras edades superiores, aquellos que van al Bachillerato.

Imagen


Curso a distancia toda España y Latinoamerica:

EDUCADOR-A HOSPITALARIO

Duración: 200 horas.
Matricula:
150 100 euros (+envio+4%iva)
Diploma acreditativo.
MATRÍCULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA ACREDITATIVO.

 

FICHA DE MATRICULA para cualquier curso


Solicitar mas informacion

LA ENFERMEDAD EN EL NIÑO

Antes de analizar cuáles son las respuestas que se deben dar ante una situación de este calibre conviene, no obstante, dar unas breves pinceladas sobre la situación del niño o niña que se enfrenta a esa enfermedad, desde el punto de vista psicológico. Todo niño que es hospitalizado, de entrada y al igual que la familia, siente angustia, ansiedad, temor a lo desconocido, intranquilidad, inseguridad y temor a la muerte. A ello se añade un componente más, el aspecto académico, ya que si la enfermedad se prolonga en el tiempo, por padecer una enfermedad crónica (niños con asma, diabéticos, celíacos, epilépticos, niños con leucemia, deficientes psíquicos, etc.), sienten temor por perder el curso. Ha dejado su medio natural en el que se desenvuelve, su familia, amigos, para entrar en un nuevo universo estresante en el que todo es distinto tanto el medio que le rodea (hospital, pasillos, habitaciones) como las personas con las que tiene que relacionarse (médicos, enfermeras, niños enfermos como él, etc.).

La reacción de éstos, sin embargo, no siempre es la misma, dependiendo de su personalidad. Para algunos, los considerados dentro del grupo de los dependientes, lo más fácil es refugiarse en el calor familiar: pretenden una atención permanente por parte de todos, con la pretensión de superar esa sensación de malestar que les embarga; y los padres apoyan esta reacción. En cambio otros adoptan una conducta desafiante ante la enfermedad, sin tener en cuenta el riesgo que entraña su situación. Finalmente, aquellos otros niños que se muestran retraídos, distantes de todos, debido a que su enfermedad ha sido causa de que la familia los haya alejado de todos, ocultando a los ojos foráneos la situación en la que se encuentra.

Por otra parte, las conductas negativas, que podemos considerar, de inicio, como normales, no deben de prolongarse en el tiempo ni en intensidad dependiendo, como hemos visto, de una serie de variables que marcan un poco la tónica de por qué se producen:

– La edad del niño hospitalizado, ya que no es lo mismo la situación anímica de un niño de corta edad, más apegado a sus padres y que, por lo tanto, está más abierto a sufrir las mismas tensiones de ansiedad y miedo que ellos, que un niño adolescente que tiene un mayor control de sus emociones.
– El tiempo de hospitalización, ya que a medida que pasan los días, se convertirá en uno de los factores más negativos para la estabilidad emocional del niño, ya que al sentirse lejos de su mundo, de sus amigos y de su ambiente familiar el grado de ansiedad es mayor; aparece el nerviosismo, la apatía y desgana por todo. Esta situación puede provocar tanto en el niño como en los adultos un estado de rebeldía y de enfrentamiento a todo y a todos, que se debe corregir rápidamente, poniendo los medios adecuados para ello, intentando moderar las actitudes negativas surgidas.

– Contar con un diagnóstico o estar a la espera del mismo. Hay ocasiones en las que el niño al ser ingresado no cuenta con un diagnóstico preciso; en esas ocasiones el niño ante la inseguridad del tiempo que va a estar ingresado, apoyado por la propia actitud de la familia, que puede verse presionada y nerviosa ante la situación desconocida a la que se enfrenta, puede provocar una situación de desajuste emocional, cuyo resultado puede ser el enfrentamiento generalizado.

– El tipo de patología. No es lo mismo la situación a la que se enfrenta un niño que ingresa con un problema de trauma o quirúrgico, por ejemplo, que un niño que tiene problemas oncológicos o una enfermedad crónica. La respuesta es muy diferente tanto por parte del niño como por parte de la familia y de la sociedad. Por otra parte, la medicación recibida (quimioterapia, radioterapia, etc.) planteará problemas distintos y que se deben de tener en cuenta a la hora de actuar con estos niños, desde el punto de vista escolar, ya que en esos días de medicación severa la actividad intelectual disminuye notablemente.

– La actitud de los padres y de la familia,  su función ha de ser determinante a la hora de que el niño se recupere con mayor rapidez.

Imagen


Curso a distancia toda España y Latinoamerica:

EDUCADOR-A HOSPITALARIO

Duración: 200 horas.
Matricula:
150 100 euros (+envio+4%iva)
Diploma acreditativo.
MATRÍCULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA ACREDITATIVO.


FICHA DE MATRICULA para cualquier curso


Solicitar mas informacion

TEMORES DE LOS NIÑOS ANTE LA HOSPITALIZACIÓN

Existe una multiplicidad de factores que constituyen fuente de amenaza para el niño y ante los cuales debe enfrentarse, siendo la enfermedad, la hospitalización y los procedimientos médico-quirúrgicos unos de ellos. La enfermedad origina una serie de efectos en el niño, resumidos en:
 
– Efectos directos: dolores generalizados, malestar, inquietud, irritabilidad, alteraciones del apetito y sueño, fatiga, entre otros.
 
– Efectos reactivos: incluyen, regresión emocional y conductual, depresión, interpretaciones erradas de la realidad, fantasías sobre cambios en su imagen corporal, alteraciones de la adaptación social del niño, dificultades escolares, etc.

Ahora bien, la aparición de estas reacciones en el niño es debido a que la enfermedad y los procedimientos médico-quirúrgicos implican cambios para él, tales como:
 
a) La separación de su medio familiar y su reubicación en un ambiente
para él desconocido y extraño.
b) La pérdida de habilidades previamente adquiridas.
c) El miedo a morir o ser dañado o maltratado.
 
Una vez que el médico ha indicado la hospitalización, el pediatra y los padres, dependiendo de la edad y del nivel de desarrollo evolutivo del niño, procederán a darle una explicación que abarque los siguientes puntos:

1. QUE NECESITA LA HOSPITALIZACIÓN PORQUE ESTÁ ENFERMO Y PARA CURARLO DEBE INGRESAR.
2. QUE EL HOSPITAL ES UN SITIO DONDE VA A RECIBIR AYUDA PARA CURARSE, Y EL PERSONAL LO VA A CUIDAR Y TRATAR BIEN.
3. QUE LOS PROCEDIMIENTOS A REALIZARSE SON POCO          DOLOROSOS O INDOLOROS.
4. QUE SU PERMANENCIA EN EL HOSPITAL ES POR POCOS DÍAS.
5. QUE SUS PADRES NO SE SEPARARÁN DE ÉL.
6. QUE PROBABLEMENTE CONSIGA RELACIONARSE CON OTROS NIÑOS, Y QUE PODRÍA HACER NUEVOS AMIGOS.

Con ello se pretende preparar al niño ante este evento y minimizar su impacto emocional.
    
Factores que afectan la respuesta del niño:

A. Factores del niño:

1. Nivel cognitivo. El nivel cognitivo de un niño ejerce un efecto profundo en su capacidad para comprender y afrontar una hospitalización. Como el niño antes de hablar no puede comprender las explicaciones de los adultos, la hospitalización puede experimentarse como un abandono inexplicable. Los preescolares, que aún carecen de una comprensión sofisticada de la causalidad, pueden ver la hospitalización y los tratamientos como castigos por su mal comportamiento, incluso en los niños mayores, su comprensión de las causas de la hospitalización puede ser errónea y conducir a respuestas mal adaptadas.

2. Temperamento. Los niños tímidos que son lentos en adaptarse a nuevas situaciones y tienen dificultades con las transiciones pueden Presentar mayor desasosiego para afrontar la hospitalización. El niño violento puede manifestar más problemas abiertamente conductuales para el personal sanitario, quien, a su vez, puede no tratar al niño de manera tan positiva como lo hace con un niño más inhibido (pero también angustiado).

3. Experiencia. La experiencia previa en hospitalizaciones o enfermedades puede influir profundamente en la respuesta del niño a la hospitalización. El niño puede asociar el hospital con la muerte, por ejemplo, sobre todo si ha experimentado la pérdida de un ser querido que estuviese crónicamente enfermo. Un episodio de dolor abdominal, en un niño de 13 años ingresado para descartar una apendicitis, tendrá un significado especial para un niño y su familia, que recientemente ha perdido a un abuelo con cáncer de colon.

Cuando la reacción de un niño o sus padres parece desproporcionada a la gravedad de la enfermedad, unas preguntas sobre la historia familiar pueden ser reveladoras.

B. Factores paternos/familiares:

1. Ansiedad. Uno de los mejores datos de predicción de cómo afrontará un niño una hospitalización es el nivel de ansiedad que sobre ello tengan los padres. Los padres ansiosos engendran niños ansiosos. Estas familias deben ser identificadas con anterioridad a hospitalizaciones programadas y se les debe ofrecer ayuda preventiva.

2. Actitudes hacia la enfermedad, la muerte y la asistencia sanitaria. Los niños adoptan hacia la enfermedad los comportamientos de su familia y de su cultura. Un niño de una familia que contempla la hospitalización casi como un encarcelamiento responderá de modo muy diferente al del niño hospitalizado cuya familia considera la hospitalización como un intervalo para la curación.

3. Experiencia como padres. Los padres inexpertos tienen más dificultades para ayudar a sus hijos a afrontar el estres de la hospitalización. Los padres pueden sentirse inseguros y menos dispuestos a seguir los consejos del personal sanitario o, alternativamente, mostrarse de acuerdo con cada sugerencia y manifestar un penetrante sentido de impotencia.

4. Adaptación emocional de los padres. Los padres pueden resultar emocionalmente de poca ayuda para sus hijos si están luchando con sus sentimientos de temor, pesadumbre, depresión o cansancio.

Los principales estresores presentes durante la hospitalización infantil son:

–    Enfermedad.
– Dolor.
– Entorno hospitalario: ambiente no familiar, presencia de extraños.
– Exposición a material médico: procedimientos médicos invasivos.

–    Anestesia: miedo a no despertar.
–    Separación de los padres, familiares y amigos.
–    Estrés de las personas acompañantes (generalmente los padres).
–    Ruptura de la rutina vital y adaptación a una rutina desconocida e impuesta.
–    Pérdida de autonomía, control y competencia personal.
–    Incertidumbre sobre la conducta apropiada.
–    Muerte.

Imagen


Curso a distancia toda España y Latinoamerica:

EDUCADOR-A HOSPITALARIO

Duración: 200 horas.
Matricula:
150 100 euros (+envio+4%iva)
Diploma acreditativo.
MATRÍCULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA ACREDITATIVO.

 

FICHA DE MATRICULA para cualquier curso


Solicitar mas informacion

 Tambien para Latinoamerica



ANIMACION, SERVICIOS EDUCATIVOS Y TIEMPO LIBRE

Formacion a Distancia y Permanente de Educadores/as

formacionadistancia@yahoo.es
http://animacion.synthasite.com

 
MSN: formacionadistancia@arrakis.es
Apartado 3049 -36205 VIGO – España
Tfno/Fax.: 986-25 38 66 / Movil: 677-52 37 07 / 615-38 30 03

A %d blogueros les gusta esto: