Prevenir las Drogodependencias. Cursos

CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE DEPENDENCIA DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS DEL MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS (DSM IV).

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cursos drogodependenciasA) Como mínimo, tres de los síntomas siguientes:

1) Necesidad de aumentar la cantidad de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado. El efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye con su consumo continuado.
2) Síntomas de abstinencia característicos (véase los síndromes específicos de abstinencia en los trastornos mentales orgánicos inducidos por sustancias psicoactivas).
A menudo se consume la misma u otra sustancia parecida para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
3) Con frecuencia, el uso de la sustancia se hace en mayor cantidad o por un período más largo de lo que el sujeto pretendía.
4) Un deseo persistente, o uno o más esfuerzos inútiles para suprimir o controlar el uso de la sustancia.
5) Una gran parte del tiempo se emplea en actividades necesarias para obtener la sustancia o consumirla (por ejemplo, fumando en cadena), o recuperarse de sus efectos.
6) Reducción considerable o abandono de actividades sociales, laborales o recreativas a causa del uso de la sustancia.
6) Uso continuado de la sustancia a pesar de ser consciente de tener un problema psicológico o físico, persistente o recurrente, que está provocado o estimulado por el uso de tal sustancia (por ejemplo, el sujeto sigue consumiendo cocaína a pesar de que provoca depresión o de tener una úlcera que empeora con el alcohol).

B) Algunos de los síntomas de la alteración han persistido durante un mes como mínimo, o han aparecido repetidamente a lo largo de un período prolongado de tiempo.

SÍNDROME DE ABSTINENCIA

Conjunto de síntomas orgánicos (malestar, dolores, trastornos más o menos graves) que presenta un organismo habituado a una determinada droga al ser ésta suspendida bruscamente. Este síndrome se presenta cuando la persona tiene dependencia física de la droga, ya que la dependencia psíquica no produce malestares en el organismo.

El síndrome de abstinencia del alcohol se llama «delirium tremens» y puede resultar grave al dejar de consumir esta sustancia. La intensidad de síntomas varía en función del tipo de sustancia, la cantidad consumida y los factores personales de cada individuo.

HÁBITO

Facilitación que la repetición de una determinada conducta produce en la realización de otras idénticas debido a la mecanización e interiorización de los actos que conlleva.

En el caso concreto del uso de determinadas drogas, hábito constituye la mecanización e interiorización del hecho de consumirlas sin que intervenga la reflexión.

Hay una serie de elementos que influyen en la adquisición del hábito:

– Refuerzo que la adquisición del hábito proporciona en sí mismo al reducir el esfuerzo que toda acción hecha deliberadamente conlleva.
– El vacío interior que el hábito consigue llenar, al menos temporalmente y del que la adquisición del hábito es síntoma.
– Las incomodidades que conlleva interrumpirlo.

RIESGO DE USO

La edad, las circunstancias personales, la composición química de la sustancia, etc. son determinantes para que se genere una dependencia; por lo que no todas las personas corren el mismo riesgo de ser adictas, aunque determinados usos por sí mismos pueden ocasionar problemas: Conducir ebrio, peleas, la mezcla de varias drogas o con alcohol, daños al feto, etc.

Los factores que influyen en el riesgo de uso de una droga son:

– La composición química de la sustancia.
– Las características de la personalidad y circunstancias personales del individuo.
– Las condiciones socioculturales: Presión de grupo, facilidad para su adquisición, etc.

ENFOQUES DE LA PREVENCIÓN

Las actuaciones preventivas han estado marcadas por diversos enfoques conceptuales del fenómeno del uso de drogas que todavía coexisten:

– ENFOQUE ÉTICO-JURÍDICO:
Centra su atención en las drogas ilegales, considerándolas causantes de las drogodependencias y, por tanto, se deben disponer medidas legislativas para penalizar la producción, distribución, venta y posesión de estas sustancias.

Para este modelo el drogodependiente es sinónimo de delincuente, por lo que los agentes preventivos serían fundamentalmente jueces y policías.

El carácter prohibitivo del consumo de drogas puede resultar más atrayente para los adolescentes.

– ENFOQUE MÉDICO:
Centra su atención en todas las sustancias y sus efectos sobre la salud. Al individuo se le considera como sujeto a proteger con medidas sanitarias.

– ENFOQUE PSICO-SOCIAL:
Se fundamenta en que el uso de dogas es una forma más del comportamiento humano, por el cual el individuo accede a satisfacer ciertas necesidades, según las características personales y el contexto social. Considera que el drogodependiente es un individuo con problemas de maduración, adaptación o conducta.

– ENFOQUE SOCIOCULTURAL:
Cree que las condiciones socioeconómicas y ambientales favorecen la aparición de conductas destructivas. La «cultura de las drogas» presente en nuestra sociedad también influye en estos comportamientos.

El enfoque idóneo debe tener en cuenta también las drogas legales y las circunstancias propias del individuo y de su contexto, sin valorar un aspecto más que otro, sino atendiendo a la interacción que se produce entre los tres elementos: Individuo-sustancia-contexto.

 

FACTORES DE RIESGO Y PROTECCIÓN DEL CONSUMO DE DROGAS

FACTORES DE RIESGO

Prevenir significa anticiparse, actuar antes de que surja un problema para evitar su incidencia,  reduciendo las consecuencias y mejorando las condiciones actuales. Para ello es necesario conocer las causas que lo origina para poder actuar sobre ellas, sino la intervención sería ineficaz.

Los factores de riesgo son aquellas características, hábitos o condiciones individuales, culturales y sociales que, interactuando en un determinado momento, menosprecian o distorsionan el peligro, por lo que incrementan las posibilidades de que una persona pueda consumir drogas. También podríamos hablar de circunstancias personales, familiares y grupales que influyen para que se produzca un comportamiento concreto. Estos factores también inciden en el aumento del número de individuos que experimentan con drogas y en la disminución de la edad de inicio.
   
Así, cuando un sujeto se inicia en el consumo, está influenciado por:

a) La sustancia; que tiene sentido cuando cumple una función para el sujeto.
b) El contexto cultural y social (familia, escuela, amigos, ambiente).
c) La conducta del sujeto, o sea, las respuestas a los estímulos que recibe según sus propios intereses y valores.

En el caso de un programa preventivo nos interesan más los factores de riesgo y protección que la sustancia concreta, pues estos factores no son exclusivos del problema de las drogodependencias, por lo que dificultan también enfrentarse exitosamente a los avatares de la vida.

La prevención trata de influir sobre el mayor número de factores de riesgo y de defensa, que son variables según la edad, el sexo, el contexto social, etc. Consecuentemente, el éxito de un programa preventivo estará relacionado con la capacidad para aunar esfuerzos y coordinar las acciones dirigidas a la comunidad, escuela, familia… donde podamos abarcar la mayor cantidad de factores de riesgo y protección.

Veamos con más detalle cuáles son esas características sociales, culturales, ambientales e individuales que pueden considerarse factores de riesgo:

– LOS VALORES DOMINANTES:
Los valores fundamentales como la responsabilidad, la ética, el esfuerzo o la solidaridad han sido desplazados por la competitividad, el consumismo, el placer, el prestigio… que están presentes en el estilo de vida -ligado a la «sociedad del ocio»- de muchos sectores de la población juvenil y que pueden repercutir en el inicio y el mantenimiento del consumo de drogas.

– LOS HÁBITOS SOCIALES:
En el contexto de una cultura determinada, el individuo adquiere hábitos y actitudes que ejercen su influencia en conductas de consumo: Ante cualquier malestar físico o psíquico se recurre con facilidad a fármacos para poder superarlo.

– LA DESORGANIZACIÓN SOCIAL:
Aquellas comunidades en la que no existen lazos sociales o donde hay carencias de servicios culturales, deportivos y sociales, se pueden considerar zonas de alto riesgo y, por tanto, un factor de desprotección para niños y adolescentes que necesitan fórmulas de vinculación con la sociedad.

– ACTITUDES DE SUBGRUPOS JUVENILES:
Existen actitudes, presentes en los subgrupos juveniles, que actúan como favorecedoras del consumo de todo tipo de drogas, entre ellas:

– La falta de perspectiva en un futuro mejor;
– la búsqueda de sensaciones agradables y una vida «a tope» como síntoma de frustración;
– la vivencia de lo inmediato, sin prever las consecuencias;
– la permisividad en el uso y venta de drogas legales e ilegales;
– el consumo como un hecho lúdico y de pertenencia al grupo;…

– LA PERCEPCIÓN DEL RIESGO:
Los individuos que banalizan el consumo de drogas o que creen que no tienen consecuencias negativas, las consumirán en mayor medida que aquellos que tienen una percepción del riesgo más elevada.

– EL USO DEL TIEMPO LIBRE:
La ocupación del ocio en actividades de consumo se correlaciona con el riesgo del uso
de drogas, llegando a formar parte de la realidad social de muchos adolescentes que frecuentan, sobre todo en fines de semana, bares, pubs, discotecas… como única alternativa de relación y diversión.

– LA IMAGEN EN LOS MASS MEDIA:
Los medios de comunicación refuerzan los estereotipos relacionados con las drogas ilegales (robos, sobredosis, heroína) deformando y obviando la realidad de muchos jóvenes drogodependientes.

También la masiva publicidad del alcohol y el tabaco fomenta un ocio consumista en televisión, radio, prensa y lugares de diversión de los adolescentes, recurriendo también al patrocinio de eventos deportivos y fiestas en discotecas y pubs como medio de manipulación encubierta.

– LA DISPONIBILIDAD DE DROGAS:
Cuanto mayor es la disponibilidad de sustancias mayor será su consumo, pues se facilita el acceso a los jóvenes si no hay un control o restricción legal.


– LA EDUCACIÓN FAMILIAR:
La influencia de los padres y madres es decisiva en el comportamiento de los hijos. Pero pueden darse errores educativos de riesgo y de conducta que habrá que tener en cuenta ante cualquier propuesta preventiva:

– La ausencia de normas claras que provocan confusión y no marcan límites;
– delegar la responsabilidad de la educación a parientes, maestros o educadores;
– la sobreprotección paterna/materna que no prepara al hijo/hija para la responsabilidad, la autonomía y la iniciativa;
– no aceptar al hijo/hija tal como es, con sus diferencias y características;
– la creación de sentimientos de inferioridad en el hijo/hija por falta de estímulos positivos;
– el sometimiento rígido y jerárquico del hijo/hija hacia los padres (exceso de disciplina);
– la permisividad o desentendimiento de los hijos;
– la carencia de relaciones afectivas y la posibilidad para manifestarlas (baja comunicación familiar);
– la falta de confianza y apoyo en la unidad familiar;
– …

Las actitudes, valores, conductas y estilos de vida de los padres influyen sobre la de los hijos y, por tanto, sobre la adquisición de hábitos de consumo de drogas (padres fumadores, bebedores, ludópatas), al servir éstos como modelos de identificación para el niño o el adolescente.

– LA ESCUELA:
La escuela es un entorno eficaz para la detección de factores de riesgo, porque desde la infancia hasta la adolescencia es obligatoria la asistencia: Rendimiento académico bajo, desmotivación, inadaptación… Pero también puede ser una variable de riesgo cuando es una escuela marginante o cuando hay escaso compromiso de enseñantes y padres (lo que muestra cierto desinterés por la educación del alumno/hijo). Lo mismo cabría decir del sistema educativo, del modelo de escuela, que desembarca adolescentes que no alcanzan unos mínimos considerados «normales», abocándoles al fracaso personal, a la baja autoestima, al desempleo, a la explotación laboral…

– EL GRUPO DE IGUALES:
En la adolescencia, el grupo de iguales cumple varias funciones:

– Sirve de soporte afectivo y de protección;
– facilita la emancipación de la familia;
– es un marco para la socialización;
– se establecen normas y valores…

El inicio en el consumo de drogas se establece en el grupo de iguales, y tres son los factores de predisposición:
1. La dependencia al grupo.
2. La presión de los compañeros.
3. Los tipos de consumo del grupo.

Para el adolescente que no tome libremente sus propias decisiones, estos tres factores va a conducirle a probar las drogas si el consumo está establecido dentro del grupo, sin prever las consecuencias negativas que pueden acarrearle.

– FACTORES INDIVIDUALES:
El individuo se relaciona constantemente en un determinado medio ambiente, donde va construyendo su escala de valores, hábitos, comportamientos… Así, habrá que situarlo en su contexto y evitar justificaciones como que las características genéticas son las únicas responsables de la adicción a determinadas sustancias.

El desarrollo socio-afectivo condiciona la forma cómo el individuo se enfrenta a la vida, por lo que el fomento de la autonomía y la independencia, de la capacidad para resolver conflictos, la toma de decisiones, del control de su propio comportamiento, de la tolerancia a la frustración, de un autoconcepto positivo, de la coherencia en sus acciones, de un proyecto de vida, etc. serán claves a tener presentes en la prevención del consumo de drogas.

FACTORES DE PROTECCIÓN

La prevención de las drogodependencias son estrategias orientadas a reducir los factores de riesgo y aumentando y reforzando los factores de protección, al objeto de que un individuo esté protegido contra la adiccióna unas determinadas sustancias. Esos factores de protección previenen la aparición de los factores de riesgo, evitando que las personas consuman o, en su defecto, moderen el uso de sustancias adictivas.

La prevención pasa por el cambio de actitudes, valores y toma de decisiones, con actitudes positivas hacia la salud y negativas hacia el consumo. Los valores y las actitudes, que forman parte de la personalidad del individuo, están influenciados por la familia, la educación recibida y el medio sociocultural donde se desenvuelve y, dado su peso específico, acabarán impregnando pensamientos, creencias, ideas, opiniones y formas de actuar ante determinadas situaciones o hechos -toma de decisiones-.

El joven debe aprender a elegir respuestas a los conflictos que se le presentan en la vida, a tomar libre y razonadamente sus propias decisiones. Un esquema para ayudarle a realizar esa tarea puede ser el siguiente:

1. ¿Qué ocurre, cuál es el problema?. Lo describo.
2. ¿Qué puedo hacer?. Relaciono las posibles soluciones.
3. ¿Cuál es la respuesta más acertada?. Enumero las consecuencias de cada una de ellas.
4. ¿Cuál eligo ahora?. Decido cuál es la que más me conviene.

 

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN COMUNITARIA

«… La prevención en el ámbito comunitario debe perseguir reforzar los mensajes y normas de la comunidad en contra del abuso de drogas y a favor de la salud.

Las intervenciones comunitarias estarán destinadas a propiciar la movilización, la implicación y la participación de instituciones y organizaciones de la propia comunidad en la definición de sus necesidades y la elaboración de las respuestas. Para ello es necesaria la capacitación de mediadores sociales.

Estos programas comunitarios han de ser comprehensivos, apoyados en otros programas desarrollados en su entorno -como los programas escolares, familiares, laborales…-, multifacéticos y adaptados a las características de los propios grupos…».

(Estrategia Nacional sobre Drogas 2000-2008)

La prevención comunitaria parte de la conjunción de los términos prevención y comunidad, por ello es importante, a modo de introducción, comenzar por definir ambos conceptos.

La prevención es un «proceso activo» a través del cual se ponen en marcha «iniciativas tendentes a modificar la formación integral y la calidad de vida de los individuos, fomentando el autocontrol individual y la resistencia colectiva ante las drogas» (Martín, 1995). Se trata de promover la participación de la comunidad para:

– Estudiar las causas de los problemas.
– Buscar las posibles soluciones.
– Poner en marcha las acciones acordadas.
– Integrar a todos los miembros de la población en las actividades.
– Responsabilizar a las personas en la toma de decisiones.

La comunidad es una realidad social viva. Los miembros de una comunidad comparten un mismo espacio físico o territorio que le proporcionan un sentido de pertenencia (existen excepciones, como son los pueblos nómadas, etc.) y unas señas de identidad colectiva con las que se reconocen y son reconocidos.

En la actualidad, se producen en las comunidades situaciones que se alejan de las señas de identidad colectiva proyectadas por el grupo mayoritario, y que son consideradas como perjudiciales y perniciosas para la integridad física, psíquica y social de sus miembros. Una de estas situaciones que tiene que afrontar con urgencia la comunidad es la problemática de las drogodependencias, y de ahí la importancia de la prevención, que se convierte en uno de los elementos fundamentales para su resolución.

A través de la prevención se trata de conseguir una «comunidad competente». Para lograrlo, la comunidad, ha de tener como señas de identidad claves la promoción de la salud, el análisis crítico y reflexivo de los estilos de vida y de los factores de riesgo que facilitan el consumo, venta de sustancias adictivas… ; e implantar necesariamente una sociedad de la inclusión donde se facilite la integración social de todas las personas y colectivos implicados en las drogodependencias. No se puede olvidar tampoco la importancia de una adecuada provisión de servicios sociales comunitarios y sanitarios que sean capaces de satisfacer las necesidades de la comunidad.

La Estrategia Nacional sobre Drogas para el período 2000-2008, aprobada por Real Decreto 1911/1999, de 17 de Diciembre, por el Ministerio de la Presidencia, indica en el apartado 3 que hace referencia a metas y objetivos de la Estrategia, la prioridad que tendrá la prevención como la estrategia más importante para enfrentarse al problema; y en el apartado 4 de la estrategia se contemplan las diferentes áreas para la intervención preventiva: Ámbito escolar, familiar, laboral, comunitario y de comunicación social.  

La prevención comunitaria no sólo hace referencia a la comunidad como grupo amplio, sino que también engloba a grupos más pequeños, que se conforman por la unión de personas o por acciones colectivas: Así tenemos comunidades familiares, vecinales, educativas, religiosas, científicas, etc.

La prevención comunitaria entiende como población destinataria toda la población, pero esta pretensión está todavía lejos de ser alcanzada debido a la baja participación, concienciación social e implicación ciudadana en cuestiones como son las drogodependencias, la marginación social, las problemáticas familiares, etc.

La prevención todavía no es capaz de absorber a toda la población como sería lo deseable, por ello las iniciativas de prevención se dirigen hacia comunidades pequeñas como las que nos referíamos con anterioridad. Las instituciones educativas tanto públicas como privadas, y en todos los niveles -educación infantil, primaria, secundaria obligatoria, secundaria postobligatoria-, se erigen como una de las mejores oportunidades para desarrollar acciones preventivas. No obstante, dichas acciones deben llevarse a cabo, conjuntamente, en los distintos medios educativos y comunitarios, considerando no sólo aquellas intervenciones más integradas en la dinámica escolar, sino también aquellas en las que el centro educativo actúa como instancia comunitaria: El profesorado, las familias, las corporaciones locales y los grupos sociales del entorno comunitario.

La enseñanza formal obligatoria transcurre durante la infancia y la adolescencia, etapas del desarrollo evolutivo muy influenciables, propicias para fomentar y promocionar hábitos, actitudes y estilos de vida saludables, así como también para favorecer alternativas de ocio y tiempo libre o la participación en actividades comunitarias.

CRITERIOS DE ACTUACIÓN

Los Programas de Prevención o de Educación Comunitaria pretende un cambio de mentalidad de la población a la que van dirigidos y, por tanto, de actitudes y comportamientos respecto de las drogas legales e ilegales y del alcance del concepto de salud. Se busca la responsabilidad de actuación de toda la población, que el problema no radica tanto en el tipo de droga como en el uso que se hace de ella, de forma que se adquieran actitudes continuadas y posturas claras ante la vida.

La prevención más eficaz será aquella que se desarrolla en situaciones normalizadas y desde el propio ambiente, con acciones frente a la demanda, el consumo, la oferta y las consecuencias a nivel individual y social. Los ciudadanos y los agentes sociales, desde su ámbito, pueden ejercer un papel en la prevención comunitaria si son conscientes de los beneficios de una vida sana.

Las acciones preventivas en y con la comunidad pueden ser de tres tipos:

a) ACTUACIONES ESPECÍFICAS:
Tratan de informar y educar en relación a las sustancias y sus consecuencias con actividades de promoción de la salud, estilos de vida saludables, etc.

b) ACTUACIONES INESPECÍFICAS:
En este caso se actúa sobre las causas que predisponen al uso o abuso de drogas con medidas que apoyen la maduración y el aumento de las capacidades personales: Afectividad, seguridad, equilibrio, valores… Estas intervenciones se desarrollan en la familia, la escuela, en el tiempo de ocio…

c) ACTUACIONES RELACIONADAS CON EL CONTROL DE LAS SUSTANCIAS:
Son acciones tendentes a la disminución del consumo, la oferta y la publicidad, sobre todo en relación a los menores.

La Prevención Comunitaria supone que todos, estamentos y sectores sociales, deben responsabilizarse de este problema y ayudar a aquellas personas incapaces de hacer un buen uso de las drogas a través de la prevención y la reinserción:

– Planificando los programas de intervención,
– coordinándose los especialistas con la comunidad,
– fomentando la participación y
– evaluando cada una de las intervenciones y los programas en su conjunto.

En resumen, con la participación sociocomunitaria se busca la integración y la colaboración entre todos los recursos de que dispone la comunidad. Los métodos preventivos se aplican sobre la población en general ( llamada también prevención primaria) o sobre grupos con conductas desadaptadas (prevención secundaria y terciaria) a través de programas de regulación legal (reducción del consumo y del tráfico), educativas (modificar actitudes) y sociales (creación de recursos para reducir la incidencia de la drogodependencia).

Los programas preventivos se enmarcan dentro del campo de la Educación para la Salud y, a poder ser, en el ámbito comunitario, para así:

– Unificar criterios (coordinación),
– desarrollar actividades dirigidas a los agentes sociales,
– actuar sobre la población de riesgo.

 

SERVICIOS EDUCATIVOS EN LA PREVENCIÓN   

Todos los recursos que a continuación vamos a citar tratan de responder a la demanda social que reclama una urgente intervención educativa en ámbitos que se escapan a las funciones y horarios atribuidos a otras entidades o profesionales.
   
Todos estos recursos tienen como misión actuar en una franja horaria o en un algún ámbito desatendido educativamente, aunque citaremos otros por su relevancia en la atención de los menores dentro o fuera de este espacio de relación que es el ocio.
       
Queremos insistir en la relación intrínseca que existe entre el servicio que ofrecen estos recursos y la prevención de los consumos al brindar cuidado y vigilancia a las experiencias de los menores y de dotar sus prestaciones de un contenido eminentemente formativo, de promoción personal y entrenamiento en habilidades de relación.
   
El reto educativo del presente inmediato es conciliar planteamientos que faciliten la estructuración, complementariedad y coordinación de los programas educativos que ofrecen estos servicios, a fin de gestar un frente común en la prevención de las drogodependencias. Por eso solamente citaremos algunos para que posteriormente seáis vosotros desde vuestros programas y realidades en las que vivís o trabajáis, quienes hagáis la lectura de qué programas, actividades, servicios existentes en la comunidad, etc. son potenciales recursos preventivos que pueden colaborar, directa o indirectamente, en la formación de un ocio juvenil saludable.

Vamos a ver sintéticamente qué aportan al individuo estos servicios y, como consecuencia, la necesidad evidente de su presencia en la comunidad.

   
LUDOTECAS

De su raíz etimológica tenemos que ludo-, proviene de las palabras latinas:
ludo, lusi, lusum, verbo intransitivo, que significa jugar, divertirse, pasar el tiempo en, ejercitarse en, y de
ludus,-i, sustantivo masculino, que significa juego, diversión; en plural, juegos públicos, fiestas.
   
Así tenemos que «ludoteca» literalmente es un espacio para el juego, divertirse, pasar el tiempo en alguna cosa, ejercitarse en… y «jugar» es una actividad humana que está presente en todas las culturas y épocas. Desde siempre el Hombre ha jugado. No sólo juega el niño sino que también el adulto manifiesta un comportamiento lúdico. Esto manifiesta evidentemente que la dimensión lúdica está presente inherentemente en la vida humana. Es una realidad antropológica.
   
A través del juego el niño se entrena y conoce la realidad; la hace suya en interacción con otros; crece, se integra en el entorno, aprende y disfruta de este proceso.
   
La investigación sobre la acción lúdica se inicia en el siglo XIX pero paulatinamente se disipa esta fugaz iniciativa. Hubo que esperar hasta 1960, que por efecto de las investigaciones en la Psicología Evolutiva, para que el juego recuperase su papel protagonista como objeto de estudio.
   
Distintas teorías han tratado de explicar la fenomenología del juego:
   
1. La teoría fisiológica del alemán Friedrich Shiller y el inglés Herbert Spencer, de los siglos XVIII y XIX, respectivamente. La explicación de la actividad lúdica en niños y adultos respondería a una necesidad fisiológica de dar salida a un exceso de energía.
   
2. La teoría psicológica del filósofo alemán del siglo XIX Lazarus. Se opone a la anterior concepción al fundamentar la actividad lúdica como vía de liberación de las tensiones acumuladas.
   
3. La teoría pragmática de Karl Gross (finales del siglo XIX) defiende que con el juego el niño se entrena en actividades y destrezas que luego le serán necesarias en su vida adulta. El juego es un preejercicio de los instintos básicos.
   
4. La teoría antropológica del psicólogo americano Stanley Hall (principios del siglo XX) que considera que el niño reproduce simbólicamente con el juego las distintas fases de la evolución, fundamentándose en la teoría sobre la evolución de las especies de Darwin.
Por su relevancia en el estudio del nacimiento del juego es importante citar al psicólogo Jean Piaget, conocido por sus numerosos estudios sobre a evolución de la psicología infantil.
   
En la vida infantil, en un primer momento, el juego se establece como una prolongación de la actividad imitativa del niño, de copia, que constituye el nacimiento del aprendizaje. Todos los comportamientos de asimilación y acomodación que resuelva el niño en los seis estadios de su desarrollo sensorio-motor (hasta los 18 meses) son susceptibles de convertirse en simple juego cuando se repiten por placer funcional.
   
Según Jean Piaget el juego aparece desde el segundo estadio (de la imitación esporádica) cuando el juego del niño parece constituir una prolongación de una conducta adaptativa, aunque debemos matizar que no todas las conductas del niño, en este momento, presentan un carácter lúdico pese a que otras se constituyen en juego cuando el niño las reproduce simplemente por placer, no ya por adaptación al entorno ni por una búsqueda de finalidad externa. En este sentido, la conducta lúdica no es una conducta especial, diferente y específica, sino más bien una reorientación de las conductas en cuanto a su finalidad.
   
    (Para saber más: Piaget, Jean: La formación del símbolo en el niño. Fondo de Cultura Económica. México, 1986).
   
       
CENTROS DE DÍA

La situación personal que muchos menores viven en los barrios menos favorecidos y que se sintomatiza en un elevado índice de absentismo escolar, poca o nula atención familiar, ocio pasivo, inicio de conductas asociales, etc., así como el incremento de las drogas en las calles aumenta el nivel de riesgo para muchos de estos menores, algunos ya adolescentes, que deambulan por las calles sin saber muy bien qué hacer. Son niños que reciben poco estímulo por parte de la familia para asistir al colegio, muchos de ellos tienen o conocen a personas de su entorno cercano que consumen drogas (o trapichean). Las calles son prácticamente el único espacio de encuentro, de ocio, de relaciones sociales y juego.
   
    El Centro de Día resuelve en parte la problemática de estos chicos al realizar una intervención y seguimiento personalizado aportando una atención en esa franja horaria en la que los niños están menos atendidos. Ofrecen actividades fuera del horario escolar a los niños con una biografía escolar mala y una atención familiar disminuida.
   

CENTROS DE TIEMPO LIBRE

El tiempo libre se considera ámbito para una intervención educativa planificada que pretende el alcance de unos objetivos educativos concretos. Un centro de tiempo libre no sólo es un lugar donde reunirse y divertirse sino que responde a un proyecto educativo. Hay un planteamiento formal acerca de la educación integral de los niños.
   
Las actividades se constituyen sólo en mediaciones educativas para alcanzar los objetivos propuestos.

   
ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

El desafío educativo es conciliar los planteamientos y características que desde siempre habían opuesto a la educación escolar (estructurada, obligatoria, rígida en tiempos y con una metodología que valora el aprendizaje a través de las escalas numéricas premiando la homogeneidad en los resultados) con la educación en el tiempo libre (con un programa abierto y flexible, voluntario, con un tiempo convenido y un método que favorece la pluralidad y recompensa la diversidad en los resultados).
   
La necesaria reconciliación de posturas es inevitable al haber necesitado ambas, en distintos momentos, adoptar planteamientos de la otra, como es el caso de la educación en el tiempo libre que ha debido tomar algunas características de la educación formal, como ha sido una mayor estructuración en sus programas y una exigencia mayor en el seguimiento de las actividades.
   
La escuela como ámbito de intervención en la educación en el tiempo libre desempeña un importante papel dentro de la programación curricular al integrar el aspecto lúdico, la experiencia social y cierto grado de autonomía.
       
Por otro lado, los maestros han detectado un aumento de problemáticas vinculadas, directa o indirectamente, con las vivencias tenidas durante el tiempo libre:
   
– Fracaso escolar,
– absentismo,
– carencias afectivas y de valores,
– inmadurez y poca autonomía,
– hiperactividad,
– agresividad/brotes de violencia…
   
Además está la evidencia de que los menores al terminar el horario escolar pasan la mayor parte del tiempo en la calle, estando en una situación de riesgo (drogas, delincuencia, violencia,…) ya que no ocupan su tiempo en ninguna actividad.
   
Queda resolver, por tanto, que el área extraescolar sea estructurada como un tiempo de ocio organizado como parte integrante del currículum, resolviendo una intervención interdisciplinar que se oriente hacia una formación más humana. Aquellos menores desocupados que abandonan el colegio o acuden puntualmente están potencialmente más cerca de ser víctimas de los peligros que se gestan en las calles al no disponer de un ocio organizado desde la escuela que les brinde alternativas válidas.
   
El afán didáctico de Nérici y Luis Alves de Mattos ha sido insistir en la significación educativa de las actividades estraescolares. En palabras del pedagogo Alves, es factible hacer de los centros escolares «auténticos centros educativos donde los adolescentes aprendan a vivir la verdadera cultura y saborear sus frutos» (Mattos, 1974, pp. 226).
   

CAMPAMENTOS DE VERANO

Se integran dentro de las actividades de aire libre. Son un recurso y una mediación educativa más para disfrutar de forma lúdica del tiempo libre durante los meses de vacaciones escolares.
   
Favorecen el enriquecimiento personal, de contacto con la naturaleza y con otros compañeros coetáneos que facilita el entrenamiento social y el reforzamiento de aquellos recursos personales que más tarde en la edad adulta, utilizamos como utensilios de resolución de conflictos, de afianzamiento de relaciones personales, etc.
   

CAMPAMENTOS URBANOS

Constituyen una importante alternativa vacacional en las ciudades. Su diseño pretende cubrir la demanda de una mayoría de población infantil que permanece en las grandes urbes a causa del trabajo de sus padres o de la carencia económica. Organizan actividades lúdicas y excursiones en horario semanal cohesionadas bajo un centro de interés (El Oeste Americano, Conoce tu ciudad, el Antiguo Egipto, Nuestros Amigos los Animales,…). Posibilitan el encuentro y la vivencia con otros-as niños-as y el ensayo y potenciación de habilidades y capacidades personales, intelectuales y/o manuales.

   
AULAS DE NATURALEZA

Constituyen un Programa de Educación Ambiental en la Naturaleza diseñado como actividad educativa y lúdica a desarrollar básicamente en vacaciones aprovechando la infraestructura de campamentos ubicados en espacios naturales.
   
No sólo facilitan el aprendizaje de contenidos propios del Área de las Ciencias Naturales sino que se presentan como una excelente experiencia de vida en un entorno que favorece el encuentro social.

   
GRANJAS-ESCUELA

Desde su ya remoto origen pintoresco derivado de las experiencias desarrolladas en los campamentos de verano, se constituyen en una metodología más organizada de acercamiento de los niños al conocimiento del mundo rural.
   
Los orígenes de esta alternativa educativa se halla en la amplia tradición educativa de la Animación en el Tiempo Libre, los valores defendidos por la denominada Escuela Activa y el movimiento romántico del siglo XIX, que van gestando un ambiente idóneo que da cuerpo a distintas experiencias como las del Movimiento YMCA, la Institución Libre de Enseñanza, el movimiento alemán Wadervogel (Ave Migratoria), Boy Scouts, las escuelas del Ave María del Padre Manjón, la Escuela Moderna de Ferrer Guardia, la Escuela del Bosch de Rosa Sensat o la Escuela del Mar de Vèrges. Con el paso de los años todas estas prácticas derivan hacia la maduración de una metodología más elaborada de acercamiento, vivencia y conocimiento del mundo rural.
   
Un antecedente más reciente y que marca un punto de partida definitiva es la experiencia de la colonia de verano celebrada en 1977 en Ozaeta (Álava) donde se sistematiza el modelo educativo de la Granja-Escuela en España. El método educativo empleado progresa hasta la constitución de una granja tradicional que posibilita una intervención educativa, de carácter ambiental, más continuada. De esta manera surge la Granja-Escuela «Huerta de la Limpia» en 1978 en Guadalajara y otras que se le van sumando.
   
El éxito de esta alternativa educativa reside en que transciende el grado de conocimiento de otro tipo de experiencias como las salidas a la naturaleza o las Aulas Taller en torno al curriculum de las Ciencias Naturales y a la educación integral del niño.
       

ASOCIACIONES JUVENILES

El asociacionismo juvenil facilita un vínculo real y oficial. Es una realidad significativa para el colectivo de la juventud que se da más en su vertiente espontánea que en la reglada (a través de su adhesión o constitución en una asociación legalmente constituida).
   
El porcentaje de población juvenil asociada es mínima, por eso se hace un llamamiento a la adhesión juvenil dado que el conjunto de entidades indica el grado de maduración democrática de una comunidad.
   
Las agrupaciones informales responden a la satisfacción de una necesidad espontánea de establecer vínculos sociales y afectivos. A veces estos grupos apegados emocionalmente favorecen el hermetismo aunque, sin embargo, son una necesidad real para iniciar cualquier tipo de agrupación formalizada.
   
Los primeros antecedentes del asociacionismo juvenil se enclavan en la Edad Media, es el caso de los gremios de comerciantes y artesanos que se unificaban con el objetivo de favorecer a los jóvenes de una formación e inserción laboral.
   
En el siglo XIX los sindicatos obreros aportaban asistencia social y formación especializada a los adolescentes de los grandes enclaves industriales.   Ambos precedentes están vinculados al trabajo.
   
    Las primeras agrupaciones juveniles, de corte informal, surgieron con otros fines bien distintos. Se trata de la burguesía y la nobleza de los siglos XVIII y XIX que disfrutaban de una cultura superior y podían disfrutar de momentos de ocio.
   
    Las primeras entidades juveniles organizadas surgen en Centro Europa en un ambiente también acomodado. Por su relevancia citamos:
   
– las Batallas Escolares (Boy’s Brigade) en 1883,
– el Movimiento Wandervogel fundado en Berlín en 1896 que fue suprimido en 1930 por el movimiento nazi,
– Boy Scouts fundado por Lord Baden Powell en 1908.
   
En España cabe citar la labor de la Pedagogía Preventiva de San Juan Bosco orientando su labor hacia los jóvenes menos favorecidos.
En definitiva, las asociaciones juveniles reúnen a un conjunto de personas para organizar una actividad/acción de forma continuada y estable que facilita a los más jóvenes la posibilidad de relacionarse y organizarse de forma estructurada para orientar mejor sus aspiraciones.

   
CASAS DE LA JUVENTUD

Las Casas de la Juventud son el resultado de la reivindicación del patrimonio histórico de los jóvenes en los últimos años del franquismo y la llegada de la democracia. Son espacios propios desde los que se intenta fomentar el movimiento asociativo. Nacen también de la reivindicación de locales en los barrios periféricos, faltos de equipamientos socio-comunitarios.

En estas Casas, los jóvenes pueden participar en actividades organizadas por diferentes entidades, informarse sobre empleo, vivienda, sexualidad, etc. o bien disponer de un lugar de encuentro, formación o de esparcimiento.

También es cierto que algunas Casas nacieron por puro interés político, por el prestigio inmediato de cara a los jóvenes, aunque algunas se han adaptado a las necesidades cambiantes, dando respuesta a necesidades de creatividad y solidaridad.


CONSEJOS DE LA JUVENTUD

En los gobiernos democráticos surgen dispositivos de consulta juvenil a nivel nacional, autonómico, comarcal o municipal constituidos por las entidades juveniles y entidades prestadoras de servicios a la juventud que se encuentran más cercanos a la realidad juvenil, a fin de debatir, gestionar, reivindicar, coordinar, etc. temas relacionados con el mundo asociativo.
   

SERVICIOS DE INFORMACIÓN JUVENIL

La necesidad de articular la abrumadora cantidad de información demandada por los jóvenes exige una ordenación del volumen de información dispersa y poco accesible, haciendo imprescindible articular centros de información que acercasen a la población ese volumen informativo potencialmente importante para este colectivo. Los Centros, Oficinas y Puntos de Información Juvenil se promueven desde las Comunidades Autónomas, ayuntamientos y entidades sociales, culturales o juveniles.

   
CENTROS CÍVICOS

A partir de 1979 cuando toman posesión los primeros gobiernos municipales democráticos se carecía de forma generalizada de servicios socioculturales.
   
Con la llegada de la democracia los gobiernos municipales se vuelcan en conocer y dar respuesta a las necesidades detectadas en la comunidad.
   
Los Centros Cívicos se erigen en baluartes democráticos y de participación ciudadana al intentar elevar el nivel de bienestar de la población con la disponibilidad de diversos servicios.

       
CAMPOS DE TRABAJO

Tienen su cuna al final de la I Guerra Mundial cuando los países debieron enfrentar la reconstrucción del patrimonio cultural y social de sus comunidades. Empiezan a celebrarse en España a finales de 1970. En la actualidad se erigen como una de las opciones estivales más representativas del tiempo libre de los jóvenes entre 18 y 30 años.
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