Educacion Familiar. Intervención con familias en riesgo de exclusión social

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Como complemento para alumn@s que están realizando cualquiera de los cursos de Educador/a Familiar publicamos un breve resumen teórico sobre la problemática estudiada.

ÍNDICE GENERAL

1. EXCLUSIÓN E INCLUSIÓN SOCIAL

1. Pobreza y exclusión social 
  1.1. Relación pobreza – exclusión social 
  1.2. Sobre la exclusión social en América Latina y en el Caribe
2. Una nueva perspectiva: inclusión social
  2.1. Características de esta nueva perspectiva 
3. El trabajo en red 
  3.1.  Aspectos generales del trabajo en red
  3.2. Tipos de red
    3.2.1. Red primaria
    3.2.2. Red secundaria 
  3.3. Funciones de la red 


2. EL SISTEMA FAMILIAR
1. Concepto, orígenes y situación actual de la familia
  1.1. Concepto y aspectos a considerar de la familia 
  1.2. Orígenes de la familia.
    1.2.1. Nociones de la familia 
  1.3. Situación actual de la familia 
    1.3.1.  Aspectos generales
    1.3.2. La familia: tres aspectos claves de su situación actual 
2. Características del sistema familiar 
  2.1. Los valores en la familia
  2.2. Jerarquía y poder en la familia
3. La familia y el cambio social, estructura y funciones de la familia actual
  3.1. Cambio social en la familia 
    3.1.1. Factores cuantitativos
    3.1.2. Factores cualitativos 
  3.2. Estructura de la familia actual 
    3.2.1. Subsistemas de la familia 
    3.2.2. Formas de familia
    3.2.3. Nuevas formas de matrimonio 
  3.3. Funciones de la familia actual 
    3.3.1. Importancia de la familia 
4. Patologías familiares, política de ayuda a la familia 
  4.1. Patologías familiares 
    4.1.1. El conflicto familiar 
    4.1.2. Violencia doméstica
  4.2. Política de ayuda a la familia

3. FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES

1. Características y tipos de familias usuarias de los Servicios Sociales..
  1.1. Funciones y características principales de los Servicios Sociales
  1.2. Familias usuarias de los Servicios Sociales
    1.2.1. Familias que atraviesan por dificultades en sus relaciones
    1.2.2. Familias en situación de riesgo social
    1.2.3. Infancia
    1.2.4. Tercera Edad
    1.2.5. Discapacidad 
2. Atención a familias desde los Servicios Sociales
  2.1. Niveles de atención en los Servicios Sociales

4. TEORÍA Y METODOLOGÍA DE LA INTERVENCIÓN FAMILIAR
1. Teorías de referencia en Intervención Familiar

  1.1. Teoría de la Comunicación Humana
    1.1.1. Conceptos básicos en torno a comunicación 
    1.1.2. Axiomática de la comunicación humana
  1.2. Teoría Sistemática 
    1.2.1. Concepto de sistema 
    1.2.2. Propiedades de los sistemas 
    1.2.3. Jerarquía de sistemas
2. Metodología en la intervención con familias
  2.1. La familia como núcleo o unidad de intervención 
  2.2. La intervención en los diferentes subsistemas familiares 
  2.3. Intervención con familias problema o multiproblemáticas
3. La mediación: estrategia de intervención 
  3.1. Introducción 
  3.2. Objetivos y principios del proceso de mediación
  3.3. Fases de la mediación
4. Habilidades personales y actitud del profesional que trabaja con familias

5. PROBLEMÁTICAS FAMILIARES ESPECÍFICAS
1. Violencia familiar y de género

  1.1. Violencia de género 
    1.1.1. Concepto y características de dicha violencia
    1.1.2. Tipos de violencia de género 
    1.1.3. Fases de la violencia
2. Maltrato infantil 
  2.1. Definición de maltrato infantil 
  2.1. Manifestaciones/ tipología del maltrato infantil 
3. Dificultades de acceso al empleo: inserción sociolaboral 
  3.1. Mujer y trabajo
  3.2. Empleo para las personas discapacitadas
  3.3. Inserción laboral de la etnia gitana
  3.4. Los inmigrantes ante el empleo
4. La familia ante las adicciones
  4.1. Cómo se reconoce y se combate una adicción
  4.2. Características del sistema familiar con riesgo patológico de adicción

6. CASOS PRÁCTICOS


Bibliografía


1. EXCLUSIÓN E INCLUSIÓN SOCIAL

cursos educacion, trabajo social, integracion social1. POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL

No podemos hablar de un único tipo de exclusión social , sino que existen múltiples y diversas facetas, situaciones y circunstancias desencadenantes. A pesar de la multidimensionalidad de este concepto, podemos decir que uno de los casos de exclusión social se debe al factor que todos conocemos que es la pobreza, y que a continuación analizaremos con más detenimiento.

Otros factores que inciden en la exclusión social son: la precariedad laboral, el desempleo de larga duración, los cambios producidos en el mercado laboral, la falta o debilidad de conexiones familiares y sociales, la enfermedad estigmatizada (impopular) o la propia creación de guetos como consecuencia de cambios sociales.

Subirats (2004) señaló que estos factores se pueden resumir en tres dimensiones sintetizadas de la forma siguiente, y las cuales serían muestra inicial de inclusión social:

– Relaciones sociales: disponer de una red social constituida por personas en las que confiar, como familiares, amigos cercanos, vecinos y/o compañeros
– derechos sociales: disfrutar de un cierto estatus social, que tiene que ver con el prestigio a los ojos de la sociedad
– recursos: poseer un trabajo remunerado, así como un cierto nivel de ingresos.

Otros autores lo apuntan como dimensión contextual o social, dimensión subjetiva o personal y dimensión estructural o económica, respectivamente.

Centrándonos más en el tema Pobreza y Exclusión Social, debemos de partir de que no se trata de nombrar el término de pobreza de forma general, sino que cada vez que hablemos de este concepto hemos de tener en cuenta los valores dominantes de cada momento en una Sociedad y en una cultura, los cuales van a establecer la forma de medir dicha pobreza, ya que ésta no sólo depende de factores económicos sino que depende de otros muchos factores y agentes que son muy dignos de tener en cuenta a la hora de estudiar el campo de la pobreza.

Como definición de pobreza:  «aquel proceso en el que las necesidades humanas consideradas básicas -salud física y autonomía- no pueden satisfacerse de forma prolongada en el tiempo o involuntariamente» (M. A. MATEO, 2001).

Antes de adentrarnos más en este campo, es oportuno, y creemos conveniente señalar dos conceptos que es importante que tengamos en cuenta como profesionales del ámbito educativo-social que somos, para entender correctamente y poder analizar la relación pobreza – exclusión social; estos dos conceptos son:


Pobreza absoluta: no tener un mínimo objetivamente determinado para garantizar la supervivencia.
Pobreza relativa: no tener lo mismo que los otros, estar por debajo de la media del país.

Son dos conceptos incomparables y que tenemos que visionarlos y analizarlos dependiendo del contexto al que nos refiramos o dependiendo de lo que queramos hacer alusión, ya que nos pueden llevar a equivocación si no los tenemos lo suficientemente claros.   

1.1. Relación Pobreza – Exclusión Social

Hemos querido reflejar este apartado principalmente por dos razones:

– Porque unos ven la exclusión social como la causa de la pobreza y
– porque otros, al contrario, consideran la pobreza como parte de la exclusión social.

Es una cuestión curiosa y al mismo tiempo entrometida, la cual puede resultar atractiva e indagadora para establecer como punto de mira de un debate o como interrogante investigador para llegar al fin del asunto, por ello proponemos que se reflexione sutilmente sobre los dos guiones aludidos para poder llegar a conclusiones y argumentos convincentes y evidentes.

Continuando con el tema en cuestión, cabría decir que las situaciones de empobrecimiento y/ o exclusión social tienen en sus bases rasgos de sociedades desiguales. Con sólo escuchar las noticias en los medios de comunicación podemos corroborar lo dicho.

La exclusión social está condicionada por las estructuras socioeconómicas y políticas de cada país. No podemos olvidar también que está ligada a factores como la situación geográfica, y a otros como la discriminación por cuestiones de género, casta o etnia.

La pobreza es el mayor determinante individual de mala salud, y se relaciona con elevadas tasas de consumo de sustancias nocivas para la salud -alcohol, tabaco, drogas, etc.-.

Frente a la pobreza y a la exclusión social, se manejan términos como la inserción o la integración social -la inserción es una fase de la integración social-. Son términos distintos que se manejan en contextos diferentes y que se dirigen al nuevo concepto de inclusión social.   

Teniendo en cuenta que la OMS define la salud como el bienestar físico, psíquico y social, la protección de la salud significa la educación y la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la curación de todas las formas de pérdida de salud y la reinserción social de las personas, individual y colectivamente.

1.2. Sobre la exclusión social en América Latina y en el Caribe

Según los datos proporcionados por el Banco Interamericano de Desarrollo, los países de América Latina y el Caribe tienen uno de los índices de iniquidad y depravación, es decir, de degradación, más altos del mundo en desarrollo. Los ingresos, recursos y oportunidades de estas zonas, sistemáticamente y en forma desproporcionada, se concentran en un segmento de la población muy pequeño, en las élites de la sociedad. Durante mucho tiempo, la pobreza y la degradación social que resultan de la iniquidad de la región se consideraron problemas meramente económicos. Sólo en los últimos años se le ha dado mayor atención y análisis a una compleja serie de prácticas sociales, económicas y culturales que resultan en exclusión social: en el acceso limitado a los beneficios del desarrollo a ciertas poblaciones con base en su raza, etnia, género y/ o capacidades físicas.

En América Latina y el Caribe, la exclusión social afecta principalmente a los grupos indígenas, a los grupos de ascendencia africana, a las mujeres, a las personas con discapacidad y/o a las personas VIH positivas.

La exclusión social dificulta el acceso de ciertos individuos a acceder a trabajos formales, vivienda digna, servicios de salud adecuados, educación de calidad, y al sistema de justicia.

Como definición de exclusión social: «escasez crónica de oportunidades y de acceso a servicios básicos de calidad, a los mercados laborales y de crédito, a condiciones físicas y de infraestructura adecuada, y al sistema de justicia» (Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano).

La exclusión social es más fuerte para los individuos que pertenecen a múltiples grupos excluidos. Por ejemplo, las oportunidades de trabajo y de educación son más limitadas para las mujeres indígenas que para los hombres indígenas. La discriminación y el racismo pueden ocurrir en diferentes niveles en una misma persona. Por ejemplo, un hombre de ascendencia africana que consuma drogas por via intravenosa y que sea VIH positivo puede enfrentar discriminación racial y legal: se le puede prohibir el acceso al sistema de salud debido a que se presume que es un criminal.

Las restricciones en el acceso a los servicios e ingresos necesarios para tener un nivel de vida mínimo que resultan de la exclusión social hacen que exista una alta correlación entre pobreza y exclusión social. Aunque no siempre son la mayoría de los pobres, los grupos tradicionalmente excluidos son los más pobres dentro de los pobres. Estas tendencias dejan claro que la reducción de la pobreza sólo podrá darse si se enfrentan los complejos factores y determinantes de la exclusión social.

Irónicamente, los excluidos nos son una parte minoritaria de la población de América Latina y el Caribe. En ciertos países de la Región los indígenas y grupos de ascendencia africana constituyen la mayoría. Los afro-descendientes son considerados como los más invisibles de los invisibles: están ausentes en materia de liderazgo político, económico y educativo. A pesar de su invisibilidad, se estima que los afro-descendientes constituyen cerca del 30 % de la población de la Región. Brasil, Colombia, Venezuela y Haití tienen las concentraciones más grandes.

La población indígena también tiene una gran presencia. Cerca de 40 millones de indígenas viven en América Latina y el Caribe, constituyendo el 10 % de la población de la Región, y 25 % de la población pobre. En Brasil, Perú, Bolivia y Guatemala, los grupos étnicos (afro-descendientes e indígenas) constituyen la mayoría de la población, y el 60 % de la población que vive en condiciones de pobreza.

En cualquiera de los países de la Región, entre 5 y el 15% de la población tiene alguna discapacidad. Los estigmas y las barreras físicas para la inclusión de las personas con discapacidad son enormes en América Latina y el Caribe. Algunas investigaciones demuestran que las personas con discapacidad presentan niveles más bajos en logros educativos y tienen menor posibilidad de conseguir trabajo que lo que no tienen discapacidad.

Los desafíos de género están presentes en cada uno de los grupos tradicionalmente excluidos. Los logros en niveles de escolaridad y salud de las mujeres de la Región en los últimos años, así como en la brecha salarial entre hombres y mujeres, no tocan a los grupos excluidos. En Guatemala, por ejemplo, las mujeres indígenas ganan un 36 % menos que las mujeres no indígenas. Las mujeres indígenas tienen, además, niveles menores de escolaridad que las mujeres no indígenas. En la comunidad de los discapacitados, las mujeres tienen una menor participación en el mercado laboral que los hombres con discapacidad.

Los beneficios de promover políticas de inclusión son muchos. Un estudio contratado por el BID en el 2001 estimó las ganancias en el Producto Interno Bruto (PIB) si se elimina la discriminación de indígenas y personas de ascendencia africana en los mercados laborales. Los resultados son dramáticos: la economía de Bolivia, crecería un 36,7  %; la de Brasil, un 12,8 %; la economía de Guatemala un 13,6 %; y la de Perú, un 4,2 %. Estas estimaciones no tienen en cuenta las mejoras en términos de cohesión social, integración comunitaria, desarrollo educativo, entre otras, que también resultan de una mayor inclusión. Los organismos multilaterales como el BID buscan trabajar con los países para lograr desarrollo económico, social e individual en la región a través de promover políticas de inclusión social.

2. UNA NUEVA PERSPECTIVA: INCLUSIÓN SOCIAL

Como hemos mencionado en líneas anteriores, la inclusión social es un fenómeno complejo que exige actuaciones integrales en las que los ciudadanos son sujetos activos en el proceso de transformación social, dirigida dicha transformación hacia la socialización, la integración, el mutuo acuerdo, la igualdad, etc.

Si partimos de los informes que se elaboran conjuntamente en la Unión Europea, en el marco del objetivo de Lisboa (Consejo Europeo de Lisboa, marzo/2000), podemos comprobar que se pretende facilitar la erradicación de la pobreza para 2010. La Unión Europea tiene como prioridad la aplicación de políticas de inclusión social ambiciosas y eficaces. Los Estados miembros están convencidos de que la modernización de la economía debe ir acompañada del fomento de la cohesión social y, en particular, de un método abierto de coordinación encaminado a prevenir y a erradicar la pobreza y la exclusión social.

La nueva generación de planes de acción nacionales para la inclusión social tiene por objeto analizar y reforzar las políticas y las estrategias aplicadas a nivel nacional para promover la lucha contra la exclusión social, como más tarde, en Diciembre/2000, expuso el Consejo Europeo de Niza proponiendo un método de lucha contra la pobreza y la exclusión social, centrándose principalmente en cuatro objetivos: empleo, prevención de riesgos de exclusión -a favor de los más vulnerables- y movilización de todos los agentes.

2.1. Características de esta nueva perspectiva

Con la nueva perspectiva de la inclusión social se pretende lograr principalmente, en términos generales, que las personas con riesgo de pobreza y de exclusión social no sufran de manera desproporcionada los efectos de la disminución económica y de las restricciones presupuestarias correspondientes.

¿Qué hay que hacer para llegar a conseguirlo?:

– Invertir en medidas que favorezcan un mercado de empleo activo y garantizar su adaptación a las necesidades de los ciudadanos que se enfrentan a las mayores dificultades de acceso al empleo.
    – Asegurarse de que los sistemas de protección social son adecuados y accesibles a todos y motivan realmente a buscar empleo a quienes están en condiciones de trabajar.
    – Promover el acceso a una vivienda y una asistencia sanitaria de calidad, así como a la educación y a la formación durante toda la vida, para las personas que viven con un alto riesgo de exclusión social.

– Poner todos los medios para luchar contra el abandono prematuro de la escolaridad y motivar una transición sencilla entre el colegio el trabajo.
– Hacer hincapié en la erradicación de la pobreza infantil.
– Elaborar una política dinámica de reducción de la pobreza y de la exclusión social de los inmigrantes y de las minorías étnicas.

    Centrándonos en el caso de España, la situación de inclusión social podemos observarla en el cuadro de la pagina anterior.

3. EL TRABAJO EN RED

 
Debemos partir de lo que entendemos por red social, ya que la noción de red ha ido evolucionando a lo largo de la historia.

Poco a poco el concepto de red se ha ido fraguando; podemos considerar que tiene dos acepciones:

– Puede ser considerada como parte de un todo en las relaciones sociales; es decir, una unidad que se concreta centrando su atención en la peculiaridad de un tipo de relación.
– Se puede concebir, por otra parte, como la totalidad de unidades ligadas por relaciones no egocéntricas, es decir, externas al grupo social primario con límites definidos y cuyas unidades tienen valores independientes entre sí. Sería el caso de la red social secundaria, donde se engloban las organizaciones formales que se relacionan con una persona en la comunidad; estamos hablando, por ejemplo, de la institución de la salud.

Múltiples han sido las definiciones de red. Mony Elkaim se refiere, en resumen, al conjunto de relaciones duraderas que tiene un individuo y cuya finalidad es mantener la relación mientras el objeto de la misma se mantenga. Incluye tanto a las personas como el tipo de vínculo que hay entre ellas; así, por ejemplo, la red de un escolar incluye a compañeros, profesorado y otras personas significativas en el contexto escolar.


Para Carlos Sluzki la red es la suma de todas las relaciones que un individuo percibe como significativas, o define como diferenciadas de entre otras mas anónimas de la sociedad. Este red corresponde al nicho interpersonal de la persona y contribuye sustancialmente al reconocimiento como individuo y a la construcción de la imagen de sí.

La red incluye tanto elementos normativos, culturales, discriminatorios y diferenciales en su organización y composición. Por lo tanto, queda claro que la red es el conjunto de personas que interactúan con el individuo, incluyendo éstas las relaciones familiares, vecinales, laborales, etc.

Una característica muy importante de la red social y, que no debemos pasar por alto, es que no es estática, sino que evoluciona a medida que el desarrollo y las circunstancias del individuo varían. Además al mismo tiempo que construimos nuestra red, también construimos parte de la red de las personas próximas a nosotros, debido a la circularidad de las relaciones.( Se define así a las relaciones que se efectúan mutuamente y de forma necesaria; es decir, el objeto de la relación es circular, incidiendo en todos los miembros del grupo.)

Si hacemos referencia a los colectivos sociales, al trabajar en red, se está favoreciendo la integración, entre diversos temas, entre enfoques distintos,  entre lo virtual y lo presencial, entre personas y colectivos, entre generaciones, entre lo local y lo global, entre lo formal y lo informal.


3.1 Aspectos generales del trabajo en red

El trabajo en red supone una forma de trabajar dentro de las propias organizaciones, así como la relación y cooperación entre ellas, destacándose principios como los de horizontalidad, sinergia -complementariedad y unión de fuerzas-, autonomía, pertenencia participativa -la pertenencia se expresa en la participación activa, en la implicación-, compromiso, etc. En el trabajo en red de los colectivos sociales, por tanto, resultan claves algunas ideas como el que todos ganan, pero también el que todos ponen, o el que todos participan y todos lideran -de formas diferentes-.(Antonio Moreno y Fernando de la Riva)

No olvidemos subrayar que existen dos modalidades de red:

a) Red formal: en esta existe una coordinación explícita, una toma de decisiones, unas responsabilidades concretas y una estructura organizativa concreta, aunque su forma de trabajo no sea exactamente la de una coordinadora clásica. 


b) Red informal: cada colectivo y cada persona participa o no en cada momento concreto, y en la forma en que en ese momento considera conveniente. La red informal «decide» sin tomar decisiones explícitas, pues se va definiendo una dirección u otra según la participación constante de sus integrantes -si alguien se empeña en una dirección, pero casi nadie la sigue, la red ha optado en la práctica y de forma continua, sin que se haya tomado una decisión explícita-.

El trabajo en red puede incluir los dos tipos de redes, que pueden considerarse complementarias: es más, las redes informales, si quieren mantenerse en el tiempo buscando objetivos no puntuales, tienen que apoyarse en ciertas redes organizadas, y, por el contrario, si las redes organizadas no quieren quedarse en estructuras cerradas y/o burocráticas, necesitan estar enlazadas en redes informales abiertas y significativas. Por lo tanto, está claro que existe una complementariedad entre ambas.

El trabajo en red, es una forma de trabajo positiva y con el que se pueden alcanzar muy buenos resultados; con ello, no queremos decir que el trabajo en red no tenga sus particulares problemas. Por ejemplo, al decir «trabajo en red» no podemos olvidar que en sí no supone acción transformadora, ni tiene necesariamente un carácter crítico, sino que ello dependerá de  la intención que hay detrás, así como de su puesta en práctica. También hemos dejado claro que es necesaria alguno de los tipos de estructura organizativa, aunque ésta pueda ser más flexible o no, dinámica o no y/ o participativa o no,  que en otros formatos o ámbitos más burocráticos o centralizados.

Definir una red, para trabajar desde ella, es un ejercicio complejo, por eso, para que nos resulte más fácil podemos comenzar definiendo lo que es un «sistema», en el cual los elementos o miembros que constituyen la «red» deben tener conciencia de que la relación entre ellos participa de forma significativa en el comportamiento disfuncional de la persona o grupo, objeto del trabajo en red.

La red como «sistema» aporta una visión sincrónica en su aspecto situacional y otra diacrónica desde la perspectiva procesual o de secuencia temporal; el antes y el después.   

Exponemos una propuesta central para cuando se trabaje con familias en situación de exclusión social: que dichas familias actúen como «nodos principales» de las redes de acción transformadoras. Ello evitaría una excesiva personalización o individualización del trabajo en red, así como su posible falta de objetivos transformadores, pero también superaría el desconectarlo de los otros múltiples colectivos sociales existentes. Con el trabajo en red, se puede buscar el máximo de colaboración y de apoyo mutuo con el mínimo de burocracia y centralización: desde la autonomía, pero con la intención decidida del apoyo mutuo.


3.2. Tipos de Red

En líneas anteriores hemos hecho referencia a la red formal y a la red informal.

En este apartado nos vamos a ceñir a lo que corresponde a la Red Primaria y a la Red Secundaria.

3.2.1 Red Primaria

– Característica principal: la red social primaria es caracterizada por las relaciones tanto informales como semiformales entre sus miembros.

El punto esencial de este tipo de red son las relaciones emocionales y de proximidad que cultiva un individuo en su entorno.

En el ámbito del trabajo en red, la red primaria constituye el soporte y puntal más poderoso que tiene el individuo para mantenerse en sociedad de forma autónoma, íntegra e independiente; desde ella se extienden las relaciones con el mundo, accediendo así a la satisfacción de sus necesidades básicas a través del establecimiento de nexos con los objetos, las ideas, las personas y con todo aquello que el individuo se relaciona.


3.2.2. Red Secundaria

– Característica principal: incluye, en torno a una persona significativa, la relación entre distintas instituciones que actúan o intervienen en el marco de una problemática donde se contemplan necesariamente sistemas formales.

Se constituye a partir del posibilismo creado por la sociedad, para llevar hasta sus miembros las acciones que «normalizan» las relaciones entre ciudadanos, fruto de la ampliación y especialización de la fenomenología social.
   

3.3. Funciones de la Red

Las funciones que cumplen las redes sociales, de forma resumida son:

a) Compañía social: proximidad y tipo de reglas que marcan las diferentes formas de relacionarse entre sus miembros. Dicha función versa sobre la realización conjunta de actividades
b) Apoyo emocional: reconoce la capacidad de los miembros de respaldar las acciones de apoyo, y se refiere a los intercambios actitudinales positivos o negativos.
c) Guía cognitiva y consejos: son las interacciones destinadas a compartir información. La interacción de los miembros, en parte, depende de, la información significativa trasmitida y retenida por la red y, de la eficacia a la hora de fijar información en el miembro central
d) Control social: es decir, regulación. Interacciones que se dan en la red a fin de neutralizar las desviaciones del comportamiento que facilitan la resolución de conflictos y la disipación de la frustración.
e) Ayuda material y de servicios: colaboración específica y/o ayuda física entre los miembros de la red los cuales se especializan en diversas funciones y tareas, cumpliendo así cuestiones de soporte dentro de la cobertura de necesidades esenciales o sociales.
f) Acceso a nuevos contactos: interacciones que aumentan la red personal. Es decir, cada miembro de la red configura su propia red pudiendo proporcionar nuevos enlaces.

 2. EL SISTEMA FAMILIAR

Al hablar de SISTEMA FAMILIAR no hacemos referencia solamente al individuo en su subjetividad, es decir, sistema familiar alude al mismo individuo y sus interacciones y relaciones con los demás. Es decir, entiende que el comportamiento de un individuo no se da aisladamente, sino que tiene sentido dentro de un contexto en el que siempre hay «otros» implicados. Por ello, se puede certificar que su comportamiento está «conectado» de manera dinámica a los comportamientos de las personas con las que se relaciona -en su casa, en su trabajo, en su comunidad, en su sociedad, con el grupo de amigos, etc.-.
  
El contexto más significativo de las personas es la Famila. Desde el modelo sistémico -del que más adelante hablaremos- ésta es entendida como un sistema en el que un grupo de personas interaccionan entre sí, y donde las relaciones entre sus miembros están afectadas y constituidas por una serie de reglas, criterios y normas. Mediante estos indicadores de relación, el sistema familiar se configura como una «totalidad». ¿Qué queremos decir con la palabra totalidad?, simplemente que las reglas dotan al sistema familiar de una identidad propia, fundamental para garantizar su estabilidad y equilibrio interno sin el cual la familia correría el riesgo de disgregarse e incluso disolverse.


Con los aspectos que vamos a ir estudiando en esta Unidad nos daremos  cuenta de que el trabajo con la familia se centra en potenciar los recursos de la misma, para superar sus dificultades o el malestar psíquico de alguno de sus miembros. Por ello mismo, como Educadores Familiares, tenemos que trabajar con el conjunto de la familia, siendo su objetivo el cambio en el sistema familiar, bien en los aspectos estructurales y/ o en la transformación de los procesos interaccionales en disfunción.


1. CONCEPTO, ORÍGENES Y SITUACIÓN ACTUAL DE LA FAMILIA

Son muchos los aspectos que podemos abordar dentro de lo que es el tema de la  familia:

1.1. Concepto y aspectos a considerar de la familia:

Como definición de familia: «conjunto de personas ligadas por lazos de parentesco determinados en virtud de alguna relación consanguínea real o putativa» (Berenstein).

Las relaciones de las personas dentro de un nexo se caracterizan por la influencia recíproca, directa, intensa y duradera sobre la experiencia y la conducta de los unos sobre los otros. El sistema familiar tiene como mínimo tres órdenes de relación, que cabe citar:

– Relación de consanguinidad (hermano-hermana).
– Relación de alianza (marido-mujer).
– Relación de filiación (padre/madre-hijo).

Son de gran importancia estas relaciones familiares mínimas porque en el transcurso de la existencia del individuo, se entrelazan progresivamente la diversidad de relaciones que  contribuyen a formar a la persona adulta madura. Desde que el niño crece en la familia estructurada como un sistema abierto, que posibilita el intercambio con el mundo externo e incrementa el ingreso de información.

La persona, como integrante de una familia, es partícipe de su desarrollo a través del ciclo vital. Hay situaciones puntuales que estructuran el ciclo de la vida constituyéndose en un contexto determinante para los miembros del sistema familiar.

La familia no es estática; por ejemplo, al producirse el episodio de la enfermedad, se experimentan momentos de inseguridad emocional y como el enfermo es un integrante del sistema familiar propio, se produce una transformación de todo el sistema, que lleva a adquirir nuevas pautas de organización. Los otros miembros, en forma inevitable, al ser partícipes de toda la dinámica familiar,  responden de alguna manera,  mostrando respuestas positivas o negativas. Frente a la dependencia que se comienza a experimentar tras la afección producida se ve que todo el grupo familiar no está exento de esta situación y necesita reestructurarse, donde la figura del Educador Familiar es clave.

Según Minuchin y Firchman, el sistema familiar tiende al mismo tiempo a la conservación y a la evolución. Las exigencias del cambio activan los mecanismos que contrarrestan la atipicidad, pero el sistema evoluciona hacia una complejidad creciente. Aunque la familia sólo ondula y fluctúa dentro de ciertos límites, posee una capacidad asombrosa para adaptarse y cambiar, manteniendo sin embargo su continuidad.

  
1.2. Orígenes de la familia

No cabe duda de la antigüedad de la institución familiar. Ya el Génesis nos habla de los primeros padres Adán, Eva y sus hijos, Caín y Abel, entre otros, sin duda. Es la primera familia de la humanidad conocida documentalmente. Con el tiempo, indudablemente, esta primera familia nuclear debió evolucionar en su forma y funciones, condicionada por las circunstancias de sociedades cazadoras y agrícolas, por la aparición de nuevas etnias, por el factor sociocultural, en definitiva, y por el alejamiento de aquella primera institución, cuya memoria perduraría en unos y se perdería en otros.

Refiriéndonos a la Roma clásica, podemos decir que la familia era un cuerpo social, la llamada familia agnaticia, un grupo de personas y cosas, representadas por el pater familias. Con el tiempo el concepto evolucionó hasta convertirse en la familia doméstica, unida por vínculos de consaguinidad, que daba paso a la familia cognaticia. Era, en sentido jurídico, una unión de personas por vínculos matrimoniales o de parentesco; personas que vivían bajo el mismo techo o un grupo constituido por el padre, la madre y los hijos.

La familia, por otra parte, ha sido definida de distintas maneras porque así es su variedad y multiplicidad, conceptos que podemos ampliar en el punto que estudiaremos más adelante y que corresponde a las nociones principales de familia.

Sin duda, antiguamente la familia era una institución formal de la sociedad, y hasta podríamos hablar de una familia sin amor o con poco amor. A partir del s. XVIII los adultos modifican su concepción de la infancia y le prestan una atención nueva, pero la familia que se caracteriza por la ternura y la intimidad que une a los padres con los hijos no comienza, según P.  Ariés, sino hasta mediados del s.XVIII; concretamente dice este autor, hacia la década de 1760-70, que es cuando la condición del niño como «rey de la familia» se torna centro de atención y de cariño de los mayores ,  afianzándose en las clases ascendentes de la burguesía. Es Rousseau quien, al publicar el Emilio en 1762, cristaliza las nuevas ideas y, con ello, imprime un nuevo impulso en la familia moderna.

Son muchos los estudios realizados y bibliografía existente sobre los orígenes de la familia, para profundizar sobre este tema y analizar y comparar aspectos que nos puedan ser de interés a nivel personal.

1.2.1. Nociones de Familia

Aunque ya hemos examinado algunos de los aspectos clave de la familia como sistema, a continuación exponemos otras clarividencias y percepciones que pueden ser de gran interés, aunque sean apreciaciones demasiado teóricas y cuantitativas, ya que están basadas en datos reales.

Para analizar este apartado se ha tenido en cuenta una fuente de gran relevancia, como es el Censo. Está considerada como una de las fuentes sociodemográficas más completas que existe, dada su cobertura y la variedad de información que llega a recopilar periódicamente. Aunque el principal objetivo del Censo sea realizar un recuento de la población para así obtener conocimiento sobre la estructura de la población, la cantidad y variedad de preguntas que se incluyen en el cuestionario,  posibilitan acceder además de a información sobre aspectos intrínsecos de las personas (edad, sexo), a otras cuestiones más generales como son: información acerca de la composición familiar sobre cuya cuestión, se pueden advertir, cambios significativos en la definición del término “familia”.

Remontándonos a 1960, todavía no se recoge información referente a los tipos de núcleos y las formas familiares en la que se distribuye la población. Es en 1970 cuando se comienza a recoger información sobre las familias y los núcleos familiares, aunque no se ofrecen datos desagregados por edad y sexo de los componentes de dichas familias.

En 1970 por ejemplo, la familia es definida como «…el grupo de personas, vinculadas generalmente por parentesco que hacen vida en común, ocupando normalmente la totalidad de una vivienda… incluidos, en principio, los huéspedes no familiares a los que se cede el uso de una o más habitaciones de la vivienda, así como otras facilidades (teléfono, baño, etc.), y a los que generalmente se presta servicios tales como arreglo y limpieza de la habitación, lavado de ropa, alimentación…» (INE, 1973): Censo de Población 1970. Madrid. Tomo II). Esta concepción de familia también incluye a las personas que viven solas, denominadas familias unipersonales (La concepción  que se tiene de las familias unipersonales en estas fechas, hace que se comente sobre ellas que “se presenten en algunos apartamentos de las grandes ciudades… también pueden ser consecuencia de la disolución de algún núcleo familiar…”.).

La definición que ofrece el Censo en 1981(INE 1996: Censo de Población 1991) básicamente no difiere de la anterior, aunque se precisa la situación del servicio y de los huéspedes: en 1970 a los huéspedes no familiares se les cede el uso de una o más habitación, equipamiento de la misma y se les presta servicios tales como el de la lavado de ropa o limpieza de la habitación. La condición de los huéspedes o personal de servicio para formar parte estadísticamente de la familia en 1981 es que pernocten en la vivienda. Pero el cambio más significativo se produce en el censo de 1991 y en su concepción de familia. Por un lado, la familia se define como «…el grupo de personas (dos o más) que residiendo en la misma vivienda familiar, comparten algunos gastos en común (que difiere de la vida en común de los anteriores censos) y están vinculadas por lazos de parentesco…(no sólo generalmente vinculados por lazos de parentesco)» (Campo, S. Del, 1985).

Otra de las disparidades la encontramos en la forma de considerar a las personas que viven solas. Mientras que hasta 1981 se las consideraba igualmente familias (sin núcleo), en 1991, con la incorporación de un nuevo concepto, el de hogar, las antiguas familias unipersonales dejan de concebirse como tales, y pasan a constituir hogares unipersonales, ya que en 1991, se subraya, para poder formar una familia, el cumplimiento del requisito de constituir un grupo de personas (dos o más). Por otro lado, el “hogar” se define como «…el conjunto de personas que residiendo en la misma vivienda comparten gastos comunes ocasionados por el uso de la vivienda y/o gastos de alimentación».

Además de las definiciones que hemos ido recogiendo por el Instituto Nacional de Estadística, el Eustat, que comenzó a publicar y difundir estos datos a partir de 1981, también proporciona información censal, que en algunos casos presenta diferencias con las que publica el INE. Es el caso de las definiciones de “familia” y “hogar” de 1991.

En la definición de familia de 1991 y 1996 el Eustat mantiene que la familia está «… vinculada generalmente por lazos de parentesco… hacen vida en común…», incluyen en esta definición a «…las personas que viven solas, como familias unipersonales» y también, en el padrón de 1996 a «…las familias residentes en establecimientos colectivos… las personas del servicio doméstico que pernoctan en la vivienda y los huéspedes en régimen familiar».

Por tanto, la concepción de familia de este Instituto es bastante más amplia que la que presenta el INE a partir de 1991. Por otro lado, también introducen el concepto de «hogar», como «el total de personas que ocupan o residen en una vivienda principal, independientemente del parentesco entre ellos…».

El Eustat no hace ningún tipo de mención sobre los gastos a compartir y considera que «… en un hogar puede haber dos familias o más cuando haya dos o más grupos familiares sin relaciones de parentesco entre ello».

Resulta conveniente por lo tanto, tener en cuenta las desigualdades existentes en torno a los conceptos de “familia” y de “hogar”, en función de la fecha en el que se ha llevado a cabo la recogida de datos y la institución que los presenta e intentar, de este modo, adaptar y homogeneizar dichos conceptos en los casos en los que se pretendan realizar trabajos comparativos, por ello proponemos que como Educador Familiar, reflexiones sobre los diferentes conceptos y definiciones de familia y hogar, analizando las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas para una óptima evolución de la familia, y de este modo, te proponemos que elabores tu propia definición de familia.

   
1.3. Situación actual de la familia

La familia española actual no es ajena a la evolución experimentada en muchos órdenes en el mundo occidental. La rapidez de los cambios de las últimas décadas, la tasa de divorcio, que se ha duplicado, la de nupcialidad que ha caído, aunque ahora viene recuperándose, la de natalidad, que llegó también a mínimos sorprendentes (aunque en ligero incremento en los últimos tiempos), la incorporación de la mujer al mundo del trabajo con la consiguiente repercusión en la vida familiar, etc.

Pese a los datos que podemos analizar a continuación, parece que actualmente hay una evolución hacia actitudes más tradicionales con un significativo incremento de bodas y nacimientos y una disminución de divorcios.

Prácticamente la mitad de la población española es soltera, pero solamente entre un 10 y un 12 % permanece en este estado civil a partir de los 30 años. Entre los 30 y los 65 años la mayor parte de la población está casada. Podríamos decir, en rasgos generales, que a partir de los 30 años casi el 90 % ha formado su propia familia.

De la familia tradicional española, la extensa (formada por varias generaciones) ha derivado hacia el tipo nuclear reducido, constituido por padres e hijos. Así, pues, su tamaño es diferente al de antaño debido a varias causas, entre las que destacaríamos la disminución de la tasa de fecundidad, la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa, la vivienda y, en general, los nuevos cambios acaecidos en razón de la tecnología y las nuevas formas de vivir.

Por otra parte, también se dan variaciones importantes dentro de la propia España en sus distintas regiones o comunidades, entre zonas urbanas y rurales, debidas probablemente, a las diferencias en las pautas de fecundidad.

Es cierto que muchas de las costumbres introducidas a partir de la guerra civil española hasta ahora han hecho variar algunas condiciones, tales como la edad en que se accede al matrimonio (actualmente las mujeres entran a los 24,5 años de edad mientras que los hombres lo hacen a los 26,4 años). Igualmente, la duración del intervalo fecundo se ha acortado de una manera significativa. A principios de siglo las mujeres invertían 12,7 años en tener sus 4,71 hijos, en tanto que ahora el tiempo se ha reducido a 7,5 años para tener 2,5 hijos.

Todo ello significa que la familia española está sufriendo los cambios generales que se producen en el mundo europeo, especialmente, aunque con diferencias específicas propias de nuestra idiosincrasia y con otras diferencias menos sensibles en las diversas regiones o comunidades.

1.3.1. Aspectos generales

Antes de comenzar con el desarrollo del apartado que nos ocupa, hemos  considerado de relevancia reflexionar sobre algunas preguntas de interés, que ya analizó con detenimiento Jutta Burggraf (Doctora Alemana en Teología y Pedagogía, autora de numerosas publicaciones) en una entrevista perpetrada por Francisca R. Quiroga.

Nos comprometemos a tener en cuenta las múltiples fuentes que analizan esta cuestión bien a través de encuestas, entrevistas o sondeos, y que posteriormente es fácil que leamos bien en la prensa, en libros, o los escuchemos con detenimiento en los medios de comunicación. Uno de los asuntos principales en relación a esta temática es que se habla, se comenta, que la familia está en crisis, y es cierto que pensamos si …

a) ¿Es una figura social en extinción?: No se puede negar que son muchos los pronósticos desfavorables que indican hoy en día que la familia sigue siendo apreciada y valorada, porque satisface necesidades tan elementales en el hombre como el anhelo y el empeño de sentirse protegido y de tener confianza, por lo que su existencia no puede ser puesta en duda porque está íntimamente ligada a la felicidad del hombre, su seguridad y su bienestar, tanto a nivel personal como social.

Pero también es cierto y se escucha cotidianamente, que …

b) ¿Hoy en día nos parece más difícil sacar adelante una familia que en otras épocas? (hablamos en términos generales): Es verdad que actualmente se dan circunstancias que generan problemas que no se presentaban antes. Pero esto no quiere decir que antes no hubiera dificultades: había otra situación con otros problemas, quizá menos manifiestos. En siglos pasados, muchas veces eran los padres quienes elegían a quienes habían de casarse con sus hijos, y lo hacían según aspectos objetivos: la clase social, la situación económica, la religión, etc. La comunidad matrimonial era considerada como una gran empresa. Todos, varones y mujeres, solían trabajar juntos en la granja, en el taller, en la tienda. Y educaban juntos a los niños, que crecían bajo los cuidados de muchos parientes. Esto actualmente ha cambiado de manera muy trascendental y de ello no podemos tener dudas.

Ya partir de la industrialización, se produjo un profundo cambio en la vida familiar. El hombre se fue retirando de las obligaciones familiares a favor de actividades lucrativas fuera de casa, donde la mujer quedó sola con los hijos. Poco a poco también ella se fue integrando a la vida profesional, ganando dinero y haciéndose cada vez más autónoma. De ahí resultan nuevas cargas para el matrimonio, que actualmente están afectando de una manera u otra no sólo al concepto de familia, sino más abismalmente a la forma de vida de padres e hijos, a la educación que estos reciben, a la forma de ver las cosas e interpretar las ideas, a las formas de ser, etc.

c) en relación a la autonomía con la que gozan hoy en día las mujeres, ¿debemos de considerarla como una de las causas de los actuales problemas de la familia?:

No podemos afirmar que la independencia de la mujer sea el problema de hoy. Al contrario, es una suerte que exista, porque sólo quien es interiormente libre e independiente puede amar y entregarse verdaderamente a los demás, y no sólo sentirse a gusto consigo mismo, sino hacer sentir bien a los demás.

Son muchos los factores que pueden incidir en el hecho de que hoy en día sea algo más difícil la situación y la vida familiar, pero lo que no podemos hacer es etiquetar a la autonomía de las mujeres como el representante clave. Está claro que dos personas se casan hoy, en general, por simpatía y amor; es decir, en muchas ocasiones prevalecen más los motivos subjetivos que los objetivos. El amor es la razón aceptable para contraer matrimonio, pero si faltan casi todos los factores o aspectos objetivos, la felicidad matrimonial y la vida en familia puede llegar a ser complicada y hacerse sumamente difícil.

No sólo es la autonomía de las mujeres el aspecto al que se suele hacer referencia cuando hablamos de dicha crisis, sino que hay otros factores, que se suelen mencionar, como bien indica la Teóloga y Pedagoga Jutta Burggraf.

d) ¿Qué decir del factor de la comunicación?: Hoy en día es frecuente que los esposos tengan distintos campos de acción, ya sea en la familia, ya sea en una profesión fuera del hogar. No se ven durante muchas horas al día. Pero sí tienen contacto con muchas otras personas, hombres y mujeres; y con ellos comparten sus intereses e ilusiones profesionales. Cuando vuelven cansados a casa, ya no tienen fuerzas para dialogar o hacer planes. Así puede pasar que crezca una distancia cada vez más grande entre los esposos.

Además, actualmente el matrimonio es mucho más largo que en otros tiempos. Antiguamente las mujeres morían con frecuencia después de haber dado a luz muchos hijos. Hoy los ven crecer, y ven cuando ellos marchan de casa.

e) ¿Se puede hablar del matrimonio como modelo de convivencia ya superado?: Es cierto que cada vez más podemos oír esta expresión. El matrimonio no es anacrónico, pero esto no quiere decir que haya de vivirse de un modo que podemos llamar «burgués» o acomodado, con estrechez de miras, con mentira y falsedad, mirando más bien al aspecto externo que al amor verdadero entre las personas que lo componen. Hoy en día existen muchas parejas que viven su matrimonio de una manera atractiva; que ponen de manifiesto que la fidelidad es posible, y que es garantía de felicidad para ellos mismos y para toda la familia, en la juventud, en la madurez y en la ancianidad.

Un matrimonio verdaderamente feliz descubre continuamente nuevos horizontes; está abierto a otras personas, también a una futura descendencia. Tiene el valor de transmitir la vida, de conservarla, de amarla y de velar por su desarrollo.

Y por último lugar, pensemos en …

f) ¿Qué función ocupa el hogar en la sociedad actual?: Hoy en día, en que la mayoría de las personas realizan su trabajo en fábricas, empresas, administraciones, oficinas y tiendas, necesitan un hogar que les espere a la vuelta. La labor más importante, y a la vez la más difícil, de un ama de casa consiste en crear ese ambiente de hogar. Para la serenidad de una familia es importante que alguien tenga tiempo, que no esté siempre agobiado y con cosas más importantes en la cabeza que el simple saber escuchar, tranquilizar, consolar o animar; hay que deshacer tensiones, amortiguar las desilusiones, compartir uno con otro los éxitos y discutir los problemas.

Dentro de esta cuestión podemos recapacitar sobre el trabajo del ama de casa ¿se puede hablar de un trabajo monótono?. La profesión de ama de casa (porque así puede ser considerada cuando se desarrolla con competencia) no es necesariamente una ocupación monótona y aburrida. Tiene sus ventajas. Una muy agradable es que ella se puede organizar el horario y el trabajo a su manera. Toda mujer puede decidir en su casa lo que va a hacer en cada momento -aunque no siempre, sí al menos en proporción mucho mayor que en las demás profesiones. Esto confiere libertad y autonomía.

Si el trabajo del hogar se identifica con limpiezas pesadas, con fregotear suelos o ir de cabeza por cada motita de polvo que se descubre, es lógico que se le atribuya una insinuación y connotación negativa. Ciertamente el aburrimiento, la rutina y las manías acechan el trabajo del ama de casa, pero en cualquier profesión existen trabajos repetitivos. El presidente de una compañía, por ejemplo, tiene que estampar su firma cientos de veces al día; seguramente no lo envidiamos por esa tarea, pero no dejamos de pensar que su ocupación es valiosa y apetecible.

La tarea de compaginar el trabajo fuera de casa con las exigencias de la familia compete tanto a los hombres como a las mujeres. A todas las personas se les debe dar la posibilidad de hacer libremente lo que creen que es bueno, sin tener que estar siempre suscitando nuevas polémicas.

1.3.2. La familia: tres aspectos claves de su situación actual

Dentro de los muchos aspectos  que podemos analizar de la familia y de su entorno, hemos determinado tratar tres de ellos:

a) Los jóvenes y la familia: los problemas que angustian a la familia parece que no se muestran ya en estos últimos años en la forma llamativa que los caracterizó en los años setenta. Sin embargo, no se puede decir ciertamente que haya disminuido su intensidad y actualidad. Se sostiene que el problema de los jóvenes y el de la liberación de la mujer (con todo lo que implica para la vida de la familia) poseen la carga revolucionaria de los grandes acontecimientos de la historia y que quedará como el hecho específico de nuestro siglo. Es posible que esta valoración sea exagerada, y más cuando hemos comentado en párrafos anteriores, que no es el problema exclusivo de hoy en día.

Con dificultad los jóvenes encuentran en la familia un espacio en el que vivir armoniosamente sus problemas y expresar su creatividad original, como tampoco reciben respuestas adecuadas de la sociedad con la que se enfrentan.

b) La pareja y la familia: podríamos enlazar este punto con la pregunta anterior del punto 1.3.1 en el que se hacíamos referencia al interrogante del factor comunicación.

Queda en pie el hecho que, dentro del núcleo familiar, sigue sin resolverse el problema de la comunicación, con el cual están ligados todos los demás. No sólo el lenguaje hace resaltar distancias insalvables entre padres e hijos, sino que entre los mismos padres los gestos y las palabras se convierten a menudo en signos de contradicción, huérfanos de los valores que debieran originarse. El padre y la madre, en muchas familias, no se hablan ya o lo hacen a duras penas o, peor aún, el hablarse es fuente cotidiana de conflictos. Los hijos, según vayan creciendo, renunciarán al diálogo sobre los temas más significativos de su experiencia.

También es cierto que los estímulos que llegan de la sociedad son cada vez más violentos y provocadores, pero la familia, en vez de ser un filtro aclarador, se convierte, en ocasiones, en un espacio donde todo se estanca de modo casi sofocante. Los valores, aunque no estén ausentes terminan siendo más un refugio individual que un lugar de serena confrontación y de comunicación interpersonal.

c) La familia y la tradición: de hecho, uno de los problemas más agudos y más graves que aquejan a la familia hoy -y no sólo a la familia como tal- es el de la relación entre presente y pasado. Los jóvenes sobre todo, aunque también los menos jóvenes, se sienten confusos y no consiguen encontrar ese vínculo que es la única garantía de fecundidad: van desde el rechazo indiscriminado a la ignorancia presuntuosa, a la duda quizá oculta y, a veces, a la exaltación acrítica tan deletérea como infantil. Y ello sin hablar de toda la serie de ansiedades y trastornos que acechan a la vida de familia, y que se pueden reducir al factor económico (desde la sobreabundancia a la incertidumbre y la necesidad). Gran parte de nuestra cultura se encuentra aún, por lo que se refiere a la familia, en fase de análisis; y si bien se ha atenuado la fase aguda de rechazo, no se proponen líneas de soluciones concretas o hipótesis de orientación existencial

2. CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA FAMILIAR

2.1. Los valores en la Familia

Como definición de valor podemos decir que son «elementos muy centrales en el sistema de creencias de las personas y están relacionados con estados ideales de vida que responden a nuestras necesidades como seres humanos, proporcionándonos criterios para evaluar a los otros, a los acontecimientos tanto como a nosotros mismos» (Rokeach, 1973 en García, Ramírez y Lima , 1998).

Los valores, por lo tanto, nos orientan en la vida, nos hacen comprender y estimar a los demás, pero también se relacionan con la imagen que vamos construyendo de nosotros mismos y se relacionan con el sentimiento sobre nuestra competencia social.

    Como Educadores Familiares tenemos que trabajar para promover y dirigir a las familias hacia la armonía, el bienestar, el afecto, aspectos que refuerzan los siguientes valores:

– Universalidad, entendida como la comprensión la tolerancia, la estima y la protección de todas las personas y de la naturaleza
– Benevolencia, entendida como la preocupación por la preservación del bienestar de las personas próximas
– Seguridad, entendida como valoración de la integridad, armonía y equilibrio tanto a nivel interpersonal como social
– Conformismo, entendido por la restricción de acciones o pulsiones que puedan resultar dañinas para los otros o que violen las expectativas o normas sociales.
   

2.2. Jerarquía y poder en la familia

   
Pese al deseo de igualdad, correspondencia y conformidad perseguido en la familia, es evidente la existencia de una jerarquía y también de un poder que ejerce uno o más miembros del grupo de acuerdo con unas características propias de cada entidad familiar.

Se da dentro de la familia una organización, incluso en la división del trabajo, que puede seguir o no unas pautas universales. Así, parece natural la asignación de tareas según el sexo, pero tampoco ésta es una constante general. ¿Por qué no es una constante general?. Lo podemos observar por ejemplo en cuanto a la ganadería, que en muchas sociedades, está al cuidado del hombre, mientras que la agricultura parece ser patrimonio de la mujer, pero la antropología ha descubierto bastantes excepciones a la regla. Sin embargo, esto no es óbice para que se constate en el seno familiar una determinada organización, jerarquizada y, por ende, con claras evidencias de poder, que es distinto en los variados linajes tradicionales, pero que incluye una cierta diferenciación.

En las sociedades clásicas, encontramos, la típica existencia de los poderes religiosos, político, económico y jurídico, bien acumulados por una persona, bien con cierta distribución jerárquica establecida.

Es importante que tengamos en cuenta un elemento muy importante dentro de la familia que es el poder de decisión por parte de quien posee experiencia en la distribución de bienes y autoridad para llevar a cabo las decisiones que habrán de atacar los miembros de la familia. Dichas tareas requieren del conocimiento de unas reglas no arbitrarias, sino fundadas en el cumplimiento e interpretación de normas que constituyen una especie de corpus elemental de carácter jurídico.

Naturalmente el poder que nace y se integra en la comunidad, tiene una proyección en la vida social. La familia no es una entidad cerrada en si misma, sino que su apertura le permite y obliga a establecer una comunicación con las otras familias y con la sociedad circundante, que reconoce, de manera universal, su importante papel.

Podemos finalizar señalando que jerarquía y poder, autoridad, en definitiva, es una constante que puede observarse en las distintas familias, aunque, hay que decirlo, la familia occidental moderna ha sufrido cierta quiebra en este sentido y no puede hablarse ahora en los mismos términos de antaño ni es comparable con las sociedades tradicionales.

3. LA FAMILIA Y EL CAMBIO SOCIAL. ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LA FAMILIA ACTUAL

La familia es la institución social más antigua. Ha ido evolucionando y ofreciendo diversas formas, según tiempos y lugares; parece que la familia, como tal, es esencial a la vida humana social y, por ende, es insustituible, necesaria e irremplazable. Todo ello viene de que la familia desempeña un papel fundamental en la Sociedad: «la familia, en contra de prejuicios y apariencias, sigue poseyendo una gran influencia sobre la realidad social moderna. Tanta, que bien pudiera sostenerse que la llamada crisis lo era no de agonía o degradación, sino más bien de crecimiento, desarrollo y transformación. Por lo tanto, de ser esto así, sus más característicos signos no deberían interpretarse en términos desorganizativos ni catastrofistas sino como una reestructuración funcionalmente adaptativa. Pues, en efecto, numerosas evidencias parecen atribuir a la familia el papel de una nueva centralidad, indispensable para la moderna reproducción social» (En palabras de B. Antonini).

La familia es una realidad social compleja, que combina dos elementos humanamente necesarios pero, a la vez, antinómicos entre sí:

– Función social, por la cual cumple con cometidos sociales, los principales de los cuales se evidencian en sus funciones de regular la vida sexual, la creación de la prole y la educación básica de ésta
– Función individual, por la cual posibilita la satisfacción de necesidades básicas de los individuos, como son la intimidad, la seguridad y el amor.

Sabemos que lo social y lo individual son dos polos humanos antinómicos, de modo que todo lo que se da a uno de ellos crea un conflicto con el otro polo. Esto es la causa de que el tipo de familia «patriarcal» (que aseguraba los aspectos sociales de la familia) conculcara y quebrantara menudo los derechos individuales de sus miembros. En cambio, la moderna familia «nuclear», que atiende a los derechos de libertad, de afecto, de movilidad, con su permisividad para los individuos (por ejemplo, con la posibilidad de divorcio), envuelve e implica no sólo la estabilidad de la institución familiar, sino también consiguientes ventajas de ella (en este caso, el equilibrio afectivo de los hijos).

3.1. El cambio social en la familia

La familia, como institución, depende no sólo de las funciones que desempeña en la sociedad sino también de ciertos factores sociales, que analizaremos en los apartados 3.1.1 y 3.1.2, que son causa de la estructura que toma en uno u otro caso. Podemos ver dos de los enclaves producidos, más notables, que han incidido en dicho cambio socio-familiar, y son:

a) Relación de edades: Lo habitual es que el hombre sea un poco mayor que la mujer, hecho que tendría explicación biológica de que el hombre, teniendo una maduración personal  más lenta, es mayor que la mujer que tiene su mismo nivel de madurez

b) Migraciones: En este fenómeno también se observan determinantes en la constitución de parejas matrimoniales; por ejemplo, en las migraciones del campo a la ciudad, propia del mundo industrial, las mujeres emigraron en mayor número, por lo cual ellas tienden a quedar solteras en la ciudad, mientras que los hombres tienden a quedar solteros en el campo, en el cual mayormente han permanecido.

La familia es una realidad social que se halla sujeta a cambios constantes. Y esto es así, constituye un hecho necesario, ya que la familia es una realidad social que depende de otras realidades sociales. En el mencionado Informe citado a pie de página (Informe sobre la situación de la familia en España. Ministerio de Asuntos Sociales, 1995: 462) se dice que «la sociedad se articula familiarmente. Hay tantos tipos de familias como identidades sociales y culturalmente construidas. El debate actual en torno a la crisis de valores familiares y sociales es el reflejo de los conflictos surgidos ante los valores y significados contradictorios con que la realidad se nos presenta desde diferentes instancias y ámbitos de actuación social».

En muchos estudios se hace referencia a la familia española, pero podemos decir que, en realidad, no existe la familia «española» propiamente dicha. España, en efecto, es un país de grandes diferencias regionales, y lo mismo que se observan en ella diferencias lingüísticas, culturales, económicas y demás, se las observa también en las características familiares. Como dice Francisco Chacón Jiménez, al igual que en otros países, «en España son las grandes áreas regionales, caracterizadas también, lo mismo que en Francia o Italia, por sistemas de herencia y residencia distintos, las que definen la familia española», la cual queda determinada, en cada región, por los variables aspectos que rigen el régimen matrimonial y la organización doméstica.

A continuación, señalaremos algunos de los factores o aspectos tanto cuantitativos como cualitativos que afectan y han afectado la familia de una forma u otra:

3.1.1. Factores cuantitativos

En el cuadro siguiente podemos observar los cambios cuantitativos más destacados que han influido en el sistema familiar.

Con estos factores que estamos analizando, y los que nos quedan por analizar, podríamos debatir si el tema de las familias numerosas ha pasado a la historia y ser ya cosa del pasado. Una cuestión que parece demasiado clara, si tenemos en cuenta la opinión de la mayoría de los matrimonios jóvenes y la conciencia de nuestra sociedad actual, que ve en la superpoblación del planeta una fuente de males para el mismo, de diverso tipo.

(*) En cuanto al índice de natalidad podríamos estar escribiendo durante páginas y páginas, ya que es un tema que nos puede afectar a todos de una forma u otra. Guiándonos por una encuesta  hecha por el Centro de Investigaciones Sociológicas, los factores que han influido en el descenso de la natalidad son los siguientes: el uso de anticonceptivos, la actividad profesional de la mujer, las dificultades de la situación económica, la insuficiencia de ayudas económicas a las familias, el deseo de los padres de no «atarse» con los hijos, «los hijos cuestan demasiado caros», etc.

3.1.2. Factores cualitativos

Algunos aspectos de apariencia negativa, y que nos hacen hablar de una crisis familiar, en numerosas ocasiones parecen estar en decadencia, según indican variedad de estudios y de encuestas y se presagia una época de mayor aproximación a la familia tradicional.

3.2. Estructura de la familia actual

El concepto de estructura describe la totalidad de las relaciones existentes entre los elementos de un sistema dinámico.

La estructura familiar es el conjunto invisible de demandas funcionales que organizan los modos en que interactúan los miembros de una familia. Dicho de otro modo, estructura familiar, hace referencia al conjunto de demandas funcionales que indica a los miembros como deben funcionar. Así pues, una familia posee una estructura que puede ser vista en movimiento.

La estructura familiar no constituye una entidad inmediatamente, ni prontamente, observable por parte del observador. Los datos del educador familiar y su diagnóstico se logran experimentalmente en el proceso de asociarse con la familia. El educador familiar analiza el campo transaccional en el que se relaciona con la familia, para lograr así un diagnóstico estructural.
   

3.2.1. Subsistemas de la familia

El sistema familiar se diferencia y desempeña sus funciones a través de sus «subsistemas». Los individuos son subsistemas en el interior de una familia. Las díadas, como puede ser la de marido-mujer, madre-hijo o hermano-hermana, pueden ser consideradas rotundamente subsistemas.

Cada individuo pertenece a diferentes subsistemas en los que posee diferentes niveles de poder y en los que aprende habilidades diferenciadas.

Describamos los tres subsistemas que fueron citados anteriormente:

a) El «subsistema conyugal» (matrimonio): Se constituye cuando dos adultos de sexo diferente se unen con la intención expresa de constituir una familia. La pareja debe desarrollar pautas, modelos, prototipos, en los que cada esposo apuntala la acción del otro en muchas áreas. Deberán ceder parte de su individualidad para lograr un sentido de pertenencia.

b) El «subsistema parental» (padres): Se constituye al nacer el primer hijo. El funcionamiento eficaz requiere que los padres y los hijos acepten el hecho de que el uso diferenciado de autoridad constituye un ingrediente necesario del subsistema parental. Ello se convierte en un laboratorio de formación social, para los niños, que necesitan saber cómo negociar en situaciones de poder desigual.

c) El «subsistema fraterno» (hermanos): Es el primer laboratorio social en el que los niños pueden experimentar relaciones con sus iguales. En el mundo fraterno, los niños aprenden a negociar, cooperar y competir.
   
    Algunos de los aspectos esenciales a tener en cuenta para estudiar la estructura familiar son: los límites, las reglas y los mitos familiares, de cada uno de los subsistemas descritos:

A) Límites de los subsistemas:

Los «límites» de un subsistema están compuestos por las reglas y criterios que definen quiénes participan y de qué manera.

La función de los límites reside en proteger la diferenciación del sistema y aquellas incompatibilidades que puedan surgir dentro del mismo.

Así, por ejemplo, cuando la madre (M) le dice a su hijo mayor (H): «No eres el padre de tu hermano; si anda en bicicleta por la calle, dímelo y yo lo haré volver, pero no vuelvas a gritarle», el límite del subsistema parental queda definido y determinado de forma clara (es la madre la que va a ejercer la función ejecutiva: «yo lo haré volver»).

Para que el funcionamiento familiar sea adecuado, los límites de los subsistemas deben ser claros, despejados de todo tipo de confusión, que pueda ocasionar un problema en el funcionamiento familiar; por ello la claridad de los límites en el interior de una familia constituye un parámetro útil para la evaluación de su funcionamiento y de su actividad diaria. Deben definirse con suficiente precisión como para permitir a los miembros de los subsistemas el desarrollo de sus funciones sin interferencias indebidas, pero también deben permitir el contacto entre los miembros del subsistema y los otros.

Es posible considerar a todas las familias como pertenecientes a algún punto situado entre un continuo cuyos polos son los dos extremos de «límites difusos», por un lado, y de «límites rígidos», por el otro. La mayor parte de las familias se incluyen dentro del amplio espectro normal.

La familia con límites difusos recibe el nombre de «familia aglutinada»; la familia con predominio de límites rígidos se llamará «familia desligada».

Los miembros de familias aglutinadas (límites difusos) pueden verse perjudicados en el sentido de que el exaltado sentido de pertenencia que poseen requiere abandono de la autonomía. La conducta de un miembro de la familia afecta de inmediato a los otros y el stress individual repercute intensamente a través de los límites y produce un rápido eco en otros subsistemas. Así pues, la familia aglutinada responde a toda variación en relación con lo habitual con una excesiva rapidez e intensidad.

Los miembros de familias desligadas (límites rígidos) pueden funcionar de forma autónoma, pero poseen un desmedido sentido de independencia y de liberación, al mismo tiempo que carecen de sentimientos de lealtad y pertenencia y, de requerir ayuda mutua cuando la necesitan. Estas familias toleran una amplia gama de variaciones individuales entre sus miembros. El stress que afecta a uno de sus miembros no atraviesa los límites inadecuadamente rígidos.

Así vemos que la familia desligada tiende a no responder cuando es necesario hacerlo. Por tanto, las operaciones en los extremos del continuo señalan áreas de posible patología. El educador familiar  debe operar como un delineador de límites, que clarifique los límites difusos y abra los límites excesivamente rígidos, para llegar a establecer límites lo más claros posible.

B) Reglas familiares:

Como definición de Reglas: «son formulaciones hipotéticas elaboradas por un observador para explicar la conducta observable de la familia» (Jackson).

En la familia que comienza no hay reglas establecidas. Cada miembro componente de la misma aportará, a lo sumo, sus propias experiencias y sus propios modelos de intercomunicación según los esquemas aprendidos o elaborados en el sistema familiar de origen; pero esto no bastará para todo lo que ahora han de ir estructurando.

Este conjunto de reglas o leyes con que se va construyendo el sistema familiar a lo largo del tiempo y a través de inevitables reajustes por tanteo y error, es semejante al programa de un calculador. En la familia puede ser observado tal funcionamiento en términos de aquí y ahora. El descubrimiento de las reglas que rigen la vida de un sistema familiar es obra que requiere una larga y cuidadosa observación, semejante a la que tendría que poner en práctica el desconocedor del juego del ajedrez, por ejemplo, que tratase de ver cuáles son las reglas que ponen en practica dos jugadores a lo largo de una partida.

Podemos nombrar tres categorías de reglas:

a) Reglas reconocidas (rr): son reglas que se han establecido explícitamente y de manera directa y abierta. Comprenden acuerdos en distintas áreas, tales como normas de convivencia, asignación de tareas, responsabilidad de ciertos papeles, expresión de necesidades personales, etc.

b) Reglas implícitas (ri): estas reglas constituyen funcionamientos sobreentendidos acerca de los cuales la familia no tiene necesidad de hablar de modo explícito. Se dan en la dinámica de la familia, aunque no se haya verbalizado o dialogado sobre ello.

c) Reglas secretas (rs): estas son las más difíciles de descubrir al estudiar una familia. Son modos de obrar con los que un miembro, por ejemplo, bloquea las acciones de otro miembro; son actos que tienden a desencadenar actitudes deseadas por quien manipula el resorte que los provoca. Así, por ejemplo, en una familia, la regla secreta establece que una conducta dé autonomía e independencia en la hija, vaya seguida por una queja psicosomática de la madre y esto conlleve una mayor implicación del padre en la casa.

C) Mitos familiares:

Como definición de mito familiar podemos señalar que es «un número de creencias bien sistematizadas-y compartidas por todos los miembros de la familia respecto de sus roles mutuos y de la naturaleza de su relación» (Ferreira).

Estos mitos familiares contienen muchas de las reglas secretas de la relación; reglas que se mantienen ocultas, sumergidas principalmente en las rutinas del hogar.

Aunque para un observador puedan parecer evidentes falacias o enredos de la realidad familiar, estas creencias organizadas, en cuyo nombre la familia inicia, mantiene y justifica muchas pautas interaccionales, son compartidas y apoyadas por todos los miembros como si se tratara de verdades a ultranza más allá de todo desafío o investigación.

El mito da a cada miembro un rol que es aceptado por todos y cuyo desafío se convierte en verdadero «tabú».

El mito prescribe atributos a cada uno de los miembros de la familia. Así, por ejemplo, si en una familia, el marido debe llevar a la esposa en auto donde quiera que ella necesite ir (incluso en detrimento de las actividades profesionales del marido), se admite que es porque ella no sabe y tampoco se interesa en aprender a conducir. Aunque esta pauta se ha mantenido desde que se casaron, la esposa se explica en términos de que «es torpe para la mecánica»; un juicio que su marido apoya y corrobora. Los mitos, en su manifestación implícita, son verdaderos programas de acción que ahorran cualquier pensamiento o elaboración posterior.

Parece ser que en el contexto de la relación familiar, para cada rol individual definido existe un contra-rol oculto en la persona de otro o de otros miembros de la familia. Así, en el ejemplo anterior, el mito de que la madre era torpe para la mecánica llevaba implícita la manifestación de que, de hecho, algún otro miembro de la familia «no lo era». Cuando una familia le adjudica a uno de sus miembros el título de «paciente», automáticamente le confiere a uno o más de los otros miembros la etiqueta opuesta de «no paciente». Y, en la misma medida en que lo primero implica un rol, lo segundo implica lo que debemos llamar un contra-rol, que afirma y complementa al otro.

Los mitos no son, por supuesto, una exclusividad de las familias patológicas. Probablemente estén presentes en todas las familias y pareciera ser que, aún en la relación familiar más sana, es necesaria una cierta dosis de mitología para mantener una serena y sosegada operatividad. Sin embargo, pero no nos llevemos a equivocaciones, parece ser que los mitos son más obvios e inalterables y tal vez más abundantes en las relaciones patológicas.

El mito familiar tiende a formar parte de la «imagen interna» de la familia y expresa la forma en que es percibido, no tanto por los demás, como por sus miembros, desde adentro.

Existen muchas clasificaciones de mitos, hemos creído conveniente estudiar, en este trabajo, la que elaboró Stirlin:

a) Mitos de armonía: Presentan un cuadro «maravilloso» de la vida pasada y presente de la familia. Intentan hacer ver a los otros que son «familias muy felices».

b) Mitos de perdón: Estos mitos tienen una estructura en la que una o más personas (vivas o muertas) son las únicas responsables de la situación en la que se encuentra la familia.

c) Mitos de rescate: La base de este mito está en la creencia de que todo sufrimiento, así como cualquier injusticia presente en la vida familiar e individual, puede ser borrado y alejado por la beneficiosa intervención de un persona omnipotente. Se espera que esa persona logre en sus vida las metas que no pudo alcanzar un padre, hermano o abuelo.

En cuanto se refiere a desvelar un mito familiar, la cuestión es sumamente interesante para el educador familiar. Puesto que el mito funciona con el fin de mantener la relación y de preservar su naturaleza, el asunto es extremadamente delicado para la familia y requiere la mayor exquisitez y discreción por parte del profesional-educador familiar, ya que una insistente tentativa de revelar la verdad detrás del mito corre el riesgo de producir resultados insospechados.

3.2.2. Formas de familia

Están apareciendo hoy día nuevas formas de «familia», cuyo carácter se puede cuestionar; ¿por qué se puede cuestionar?, ¿por qué se puede debatir sobre ésto?: Simplemente porque se están adoptando formas esencialmente distintas de lo que la familia es por naturaleza. Los sociólogos advierten que están surgiendo en nuestra sociedad problemas de identidad familiar y de evolución familiar.

    Relacionado con este tema podemos nombrar la aparición de las comunas en los años 60 y 70, sobre todo en EE.UU., que encarnaban un deseo consciente de volver a la sociedad preindustrial, a una especie de tribu autónoma dentro del marco de una cierta vida natural, que forma un grupo sin nación ni territorio, que mantiene sus propios valores, su lenguaje y su religión, en cualquier país donde se encuentre. La tribu presenta responsabilidades personales en lugar de un gobierno abstracto y centralizado. Se buscaba una vida de comunidad junto a unos amigos queridos y a unas tradiciones entrañables.

    Volviendo al tema que nos ocupa, podemos ver cuatro nuevas formas de familias emergentes:

a) Hogares multiétnicos: Este tipo de pluralismo familiar, no proviene de la evolución endógena de la familia, sino que es resultado de un accidente exógeno, a saber, el hecho de la inmigración.

b) Hogares subfamiliares o infrafamiliares: Son aquellos que no llegan a completar una unidad familiar capaz de reproducirse a sí misma (cónyuges más dos descendientes): hogares unipersonales (solteros, divorciados o viudos sin hijos), multipersonales sin núcleo (compañeros amorosos o laborales que conviven sin propósito de convivencia familiar), de nido vacío (núcleos conyugales sin descendientes), monoparentales (de un solo progenitor, soltero, separado o viudo, con sus descendientes). Todos estos tipos de familia están creciendo proporcionalmente más que el resto de los tipos de hogares.

c) Parentesco político: Se está incrementando con la posibilidad de que las personas divorciadas contraigan, tras la separación, segundas o terceras nupcias, con lo cual se va creando parentesco político. La tendencia actual es que la mitad de las primeras uniones se disuelve y, de los separados, dos tercios de los varones y un tercio de las mujeres vuelven a unirse, continuándose la serie progresivamente. Puede observarse que los divorciados están reproduciendo las pautas de viudedad, en el sentido de que la probabilidad de contraer segundas nupcias es mucho más elevada para los varones que para las mujeres. El resultado es la aparición de la llamada «nueva familia extensa», compuesto por los hijos de uno, de otra, de sus anteriores cónyuges, etc.

d) Familia de diseño: Es la familia artificialmente construida como un producto racionalmente calculado. Se comprenden aquí formas diversas de programar el destino familiar: tanto la búsqueda de pareja por agencias matrimoniales y el ordenador, como el mercado clandestino de niños del Tercer Mundo donados o vendidos, que las parejas infecundas adquieren.

Como comenta André Burguiére (1988) en su gran documento Historia de la familia , la familia es una institución flexible y que puede adoptar múltiples formas que combinan de distintas maneras lo social y lo biológico según el lugar y la época. Consanguínea o matricentrada, ampliada o nuclear, elemental o compleja, la familia, independientemente de su forma seguirá siendo una familia siempre y cuando la humanidad no destruya el edificio ideológico sobre el que descansa; o, dicho de otro modo, mientras que los hombres no cuestionen la prohibición del incesto y el intercambio matrimonial que resulta de ello y, más aún, las funciones explícitas que, en nuestro universo, se asume que debe realizar la familia: educación de los hijos, división sexual de las tareas, ejercicio de la sexualidad.

No olvidemos mencionar nuevas formas de vida hogareña muy convencionales como son, la unión de dos personas homosexuales o el matrimonio en grupo.

3.2.3. Nuevas formas de matrimonio

Simplificando el desarrollo de las mismas, para no extendernos demasiado, podemos afirmar que las formas más usuales de matrimonio institucionalizado en determinadas culturas se ajustan a los siguientes modelos, teniendo en cuenta las letras H (hombre) y M (mujer):

1. Monogamia:
H-M: Es el más generalizado.
H-H: De carácter homosexual e infrecuente.
M-M: Es el caso curioso de los nuer de India.

2. Poliginia:
H-MM: Es sororal cuando las mujeres son hermanas; o puede ser no-sororal.

3. Poliandria:
HH-M: Puede ser fraterna cuando los esposos son hermanos; o no fraterna. Es frecuente en el Tibet y en la Polinesia.

– La familia nuclear o elemental es la concepción más habitual para nuestra cultura. Es la compuesta por el padre, la madre y los hijos nacidos de su unión.
– La familia compuesta comprende los cónyuges y sus hijos en la familia poligámica (poligínica y poliándrica).
-Y la familia extensa está formada por una red familiar que une a consanguíneos, aliados y descendientes de, al menos, tres generaciones.

La variedad de formas de matrimonio es muy grande. Existen formas de matrimonio excepcionales para nuestra visión occidental, como por ejemplo, los nayar (casta del sur de India) que tienen una concepción insólita: el sexo y las relaciones económicas son cosas separadas. Llegada la pubertad, las chicas toman ritualmente marido en una sencilla ceremonia en la que éste cuelga del cuello de la novia un collar de oro; con ello termina la ceremonia y la relación. Es muy probable que no se vuelvan a ver más.

La novia vivirá en el gran hogar de su familia. Otros «maridos» la visitarán, siempre con la aprobación del grupo familiar, de manera regular o esporádica. Si la novia, en un momento dado, queda embarazada, el supuesto padre u otro pagará los gastos de la partera… y aquí terminan las obligaciones.

Seguramente que después de leer estas líneas, como profesionales que os estáis formando en el ámbito familiar, y como expertos en temas vinculados al mismo, os preguntéis si es ésta una forma de matrimonio. Indudablemente bajo nuestra perspectiva está claro que no lo es, pero reflexionar sobre ello.

– Algunas restricciones al matrimonio:

Hay restricciones que se producen en el matrimonio por diversas razones, unas por motivos de lugar, otras por prohibiciones o prescripciones diversas.

En el primer caso puede citarse la endogamia y la exogamia. La endogamia es la obligación de emparejarse dentro del grupo al que se pertenece, aunque se trata, en la mayoría de ocasiones, de una «obligación» inconsciente  asumida por las personas de la comunidad que ni siquiera se plantean otra forma de casamiento. Y la exogamia por el contrario es la regla que exige el casamiento fuera de su propio grupo. Tiene un carácter adaptativo para ampliar las redes de apoyo, vincular a la persona a un grupo más amplio y contar con mayor protección.

En el segundo caso (prohibiciones) puede citarse el tabú del incesto, es decir, la prohibición de relaciones heterosexuales entre parientes próximos. Tiene un carácter universal y está recogida y sancionada en la ley escrita y en comunidades ágrafas de análoga manera. Es un tema muy serio que merece el estudio y el reconocimiento de su existencia por las numerosas implicaciones que conlleva.

3.3. Funciones de la familia actual

La cuestión de las funciones de la familia es un tema de esencial importancia, y de una gran calidad en Sociología y, de forma puntual, para los profesionales de la Educación Familiar.

Para la Sociología, es un tema determinado e importante porque permite calificar a la familia y considerar el valor de ella como institución y, además, juzgar de la oportunidad de su evolución y, según han querido indicar algunos, hasta de su desaparición. Esto último es cuando se constata que la familia actual «ha ido perdiendo sus funciones clásicas, con lo cual -concluyen algunos sociólogos- vendrá un día en que las habrá perdido todas y, entonces, la familia desaparecerá, pues nada justificará su existencia».

    Sabido es que la familia patriarcal ejercía sus funciones de procreación de la prole, procurarle el sustento, darle asistencia y protección, darle educación, integrarla en la profesión y asistirla en la infancia, en la enfermedad y en la vejez. Actualmente, si nos damos cuenta, esas funciones son asumidas por diversas instituciones sociales, sobre todo los Servicios Sociales, de los cuales hablaremos en la Unidad III.

Como profesionales en este ámbito, conocemos que para todas esas funciones, aunque no sean ahora competencia exclusiva de la familia, ésta sigue, sin embargo, desempeñando un notable papel en todas ellas. Por ejemplo, es evidente que la familia sigue teniendo un importante papel en estas tres funciones particulares:

    – Estimula la actividad y dedicación profesional, ya que las personas consideran ésta no tanto como medio de supervivencia personal sino, sobre todo, de fundación y sostenimiento de una familia.

– Canaliza el consumo, ya que la mayoría de bienes consumidos (alimentos, vivienda, mobiliario, cultura, libros, espectáculos, turismo, etc) dependen del tipo de miembros que constituye la familia.

– Canaliza las cuestiones sucesorias o de herencia.La influencia de la familia en la vida profesional de los hijos se ve no sólo en los casos en que el hijo o la hija heredan la profesión familiar con su soporte material (taller, industria, despacho, tienda, …), sino también en el hecho de que es la familia quien da a los hijos el espaldarazo, es decir, el empuje que los orienta hacia tal o cual tipo o nivel de profesión. Es éste un hecho conocido (Sociología de la Educación,cf. J. Mª Quintana, 1989:200-4)  y consistente en que quienes accedan a las profesiones superiores son precisamente aquellos cuyos padres pertenecen también al nivel superior tanto social como profesional (dos cosas que son casi lo mismo). Como dijo I. Alberdi (1995), «tanto los primeros empleos como los posteriores  cambios y ascensos se obtienen mucho más a través de la red familiar y de parentesco que a través del mercado, los anuncios en prensa o los agentes de empleo».
   
    Centrémonos en dos de las funciones de la familia más características, que son propiamente suyas, por lo que se refiere a su delicadeza, intimidad o responsabilidad humana; éstas son:

    1) Educación de los hijos: sobre todo en ámbitos especiales de la educación, como son la educación del corazón, la educación religiosa o la educación sexual. A este respecto hay que insistir en el papel singular e insubstituible que le incumbe a la madre, pero también al padre. Pensando en la primera, a menudo no se ha prestado bastante atención en el papel educativo del padre. Jacqueline Kelen en 1988 habla de «las treinta y seis maneras de ser padre», bastantes de las cuales se refieren a una frecuente ausencia o fallo del padre en la función educativa. Mas parece que esto se va corrigiendo, y por ello mismo la misma autora, en su libro El nuevo padre (1988:235s), dice que «los padres están de regreso», o sea, que, frente a la ausencia de los padres de antaño en la crianza y educación de sus hijos, desde los años sesenta se ha producido una inversión en ese comportamiento, es decir, podemos apuntar que se ha pasado de un padre a menudo despreocupado por el destino de sus hijos, a los padres que reivindican su derecho a hacer de padre o a quedarse con sus hijos en caso de divorcio.

No podemos rechazar que el padre ha permanecido bastante ausente del hogar en las culturas más bien machistas; pero la sensibilidad de nuestra actual sociedad tienda a superar esas actitudes defectuosas y, con ello, muchos padres se ufanan de dedicarse ellos también a las tareas propias del hogar. Según una encuesta realizada entre los españoles en 1995 (CIS, 1995:56), el porcentaje de los varones que opinan que tanto hombre como mujer han de trabajar fuera de casa y repartirse las tareas domésticas era de 45 % en el año 1990 y de un 53 % en el año 1994. El porcentaje de los que pensaban en una familia en que la mujer trabaje menos horas fuera de casa y dedique más al cuidado de ésta y de los hijo era de 23 % en el año 1990 y de un 21 % en 1994. Los que piensan que sólo el hombre ha de trabajar fuera de casa y sólo la mujer ha de cuidar del hogar y de los hijos era un 27 % en 1990 y un 22 % en 1995.

2) Una función muy peculiar de la familia es constituir el lugar de la privaticidad humana, es decir, aquel lugar donde la persona puede gozar de intimidad y de una cierta autonomía. Dando un paso más, la familia se presenta como el mejor ámbito para las relaciones humanas, al menos en lo que se refiere a intensidad y afecto. De relaciones familiares podemos hablar de tres tipos:

a) Las heredadas: Vinculan con progenitores y ascendientes.
b) Las conyugales: Vinculan con personas afines y colaterales.
c) Las generadas: Vinculan con los hijos y descendientes.
   
No son lo mismo todas ellas, pero sí que todas tienen, como rasgos comunes, los que acabamos de recordar.

Vinculado a esta función está el tema de la vida de afecto, de amor, ya que la familia es un grupo especializado en la gratificación afectiva, y donde mejor puede vivirse el auténtico amor humano
   
En conclusión la familia dirige su actuación hacia:

– La protección psico-social de sus miembros (función interna).
– La acomodación y transmisión de una cultura (función externa).

3.3.1. Importancia de la familia
   
La familia supone una profunda unidad interna de dos grupos humanos: padres e hijos que se constituyen en comunidad a partir de la unidad hombre-mujer, por lo tanto, no podemos negar que:

– La familia tiene que equilibrarse a sí misma. De esa manera enseña el equilibrio a los hijos. Ese equilibrio de la familia va a contribuir al equilibrio social.
– La familia es el lugar insustituible para formar al hombre-mujer completo, para configurar y desarrollar la individualidad y originalidad del ser humano.
– Tiene un «ámbito espiritual» que condiciona las relaciones familiares: casa común, lazos de sangre, afecto recíproco, vínculos morales que la configuran como «unidad de equilibrio humano y social».

¿Por qué es tan importante y necesaria la educación familiar?:

La familia, como indica Quintana, es para el niño el primer transmisor de pautas culturales y su principal agente de socialización.

Probablemente el primer paso de la educación familiar lo constituya el proceso de socialización con el cual «el sujeto interioriza y aprende unos contenidos socioculturales, a la vez que desarrolla y afirma su identidad personal bajo la influencia de sus agentes exteriores y mediante mecanismos procesales frecuentemente no intencionados» (Coloma, J., 1993). Entendida así la socialización implica tanto la formalización de la personalidad cuanto el soporte de unos contenidos culturales específicos que precisa el sujeto.

La influencia familiar en la educación de sus miembros abarca un área amplia de objetivos, tales como la formación de la personalidad, el aprendizaje de la adaptación fuera de este ámbito, la formación en valores y en moral, etc.
   
Podemos enmarcar dicha importancia familiar en tres aspectos relevantes:

– Biológicamente: Todo niño nace absolutamente inseguro, necesitado e incompleto.

– Psicológicamente: En la medida en que un cerebro está más evolucionado más tiempo necesita para educarse y desarrollarse hasta llegar a la edad adulta. El niño no puede vivir sin la ayuda del adulto, sin la formación que sus padres le proporcionan. Su autonomía la alcanzará tras un largo proceso: lactancia, niñez, adolescencia. No basta el hecho biológico sino que necesita desarrollar su inteligencia, voluntad, armonía, autonomía, autoestima. La autoestima es el motor del hombre, por ello, los niños que crecen privados de un ambiente familiar, aunque crezcan físicamente, pueden sufrir deficiencias: psicológicas, afectivas, emocionales intelectuales y sociales.

– Sociológicamente: El influjo de los padres es imprescindible. El niño aprende a saber quién es a partir de su relación con sus padres -personas que le quieren-. Nadie puede descubrirse a si mismo si no hay un contexto amor y de valoración. Proporcionan el mejor clima afectivo, de protección… El niño aprende a ser generoso en el hogar. PROTECCIÓN, SEGURIDAD, ACEPTACIÓN, ESTIMA Y AFECTO, cinco aspectos que debe aportar la familia a todo niño. Lo que aprende el niño en la familia es determinante.

4. PATOLOGÍAS FAMILIARES Y POLÍTICA DE AYUDA A LA FAMILIA

4.1. Patologías familiares

Los inconvenientes y ventajas de la familia como institución, su oportunidad y sus disfunciones de la vida social, suelen plantearse con independencia de la normalidad o anomalía de su funcionamiento interno. Ahora bien, hay casos en que la familia, por un mal enfoque de sus funciones y una mala actuación de sus miembros, genera en su seno unos problemas que, a la fuerza, puede que repercutan también en la sociedad.
   

4.1.1. El conflicto
   
Donde hay relaciones humanas hay conflicto. Y cuanto más estrechas son esas relaciones, más difíciles resultan y, por lo mismo, más reiterativo y más intenso puede ser el conflicto. Es frecuente que este estalle en el seno de la familia. Dentro de una familia se pueden dar tres tipos de conflictos, a tener muy en cuenta por el Educador, en el momento de su intervención:

    a) Conflicto juvenil: Establecido entre hijos y padres, que tiene que ver con el ejercicio de la autoridad paterna y, otras veces, con una falta de oportunidades profesionales para los jóvenes, cosa que les impide dejar el hogar paterno en un momento en que la dilatada permanencia en el mismo engendrará inevitables tensiones.

b) Conflicto femenino: Por cuestiones de la distribución del poder y del trabajo entre varones y mujeres dentro del hogar; se da especialmente cuando hay madres jóvenes a quienes resulta difícil compaginar su vida de trabajo externo con sus labores en el hogar.

c) Conflicto con la tercera edad: Con ocasión de la presencia de personas mayores en el hogar; ahora bien, este conflicto no es causado por el envejecimiento, sino por una sociedad y unos hijos que no saben encontrar solución al problema y lo que hacen es apartar a las personas mayores.

Vamos a prestar mayor atención al segundo de los conflictos, que suele ser el más frecuente y el que reviste mayor gravedad. Proviene de las tensiones de rol y de estatus que se crean entre hombre y mujer dentro del matrimonio o pareja. Ya biológicamente la relación sexual macho-hembra supone una inversión que para la hembra resulta más costosa. Por otro lado, la madre viene más sujeta a la cría de la prole, con lo cual el macho queda más libre para la función de fecundar nuevas hembras. Paralela y analógicamente, también en la especie humana la mujer ha de hacer una mayor inversión que el hombre en la vida sexual. Una consecuencia es la «hipergamia», concepto que explica la práctica femenina de emparejarse con hombres de mayor calidad, prestigio o estatus que la mujer. En todo caso queda patente que en el emparejamiento humano suele haber alguna desigualdad, que trata de solucionarse con algún tipo de estrategia de compensación, hasta el punto de que se llega a decir que «en el caso de las mujeres , su mayor pobreza con respecto a los hombres y su conducta de capitulación en la vida familiar no indican más que una escasa capacidad de negociación con los hombres y una deficiente conducta de salvaguardia» (Francisco Cabrillo y Mª Luisa Cachafeiro, 1993). Pero también podemos ver que tal juicio es parcial, pues olvida tanto las causas sociales del hecho como el deber que tiene el hombre de contraer matrimonio con una actitud no sólo de justicia sino también de benevolencia con respecto a su pareja.

    Las tensiones dentro del hogar ponen a prueba el grado de madurez de sus diversos miembros, pues es únicamente ésta la que permite superar aquellos conflictos de un modo positivo. Mas, como la madurez humana es un bien escaso, a menudo hay personas que no la tienen y, entonces, el conflicto estalla entre ellas de un modo agresivo. Y esta agresividad engendra, en los casos más negativos, el triste fenómeno que conocemos como violencia doméstica.
   

4.1.2. Violencia doméstica

Dicha patología comprende los malos tratos entre cónyuges, a menores y a ancianos dentro de la familia. Esa violencia puede ser física, psíquica y sexual. Uno de los principales problemas de este tema, para su tratamiento, es el desconocimiento que hay del mismo, porque a menudo los que sufren maltrato familiar no tienen la posibilidad o la valentía de denunciarlo. Esa violencia existe en todas las clases sociales, pero aflora más frecuentemente en las clases sociales más desfavorecidas.

«Los estudios consultados revelan que la violencia se transmite de generación en generación; de las agresiones familiares nacen agresores o víctimas (…) Una nota típica de hombres agresores es la creencia de tener el derecho de controlar a sus mujeres, por lo que utilizan la violencia como un mecanismo de ese control. Un elemento común en las mujeres víctimas de malos tratos es el largo tiempo que los soportan» (C. Ganzenmüller, 1999).

Podemos hablar de dos tipos de violencia familiar:

a) Violencia-agresión (o violencia simétrica), en la cual la persona agredida es agresora a su vez, y así las disputas se van sucediendo tras periodos de calma.

b) Violencia-castigo (o violencia asimétrica), en la cual la violencia toma la forma de castigo de una persona hacia otra de menor categoría (por ejemplo, negligencia, torturas o falta de cuidados). En este tipo de violencia no hay pausa; el que la inflige la considera como un derecho personal, y el que la recibe tiene baja autoestima, por lo que dicha violencia suele permanecer oculta; el causante de dicha violencia no suele tener sentimiento de culpabilidad.

    Se habla de un ciclo de violencia doméstica, pues dicha violencia (sobre todo entre la pareja) suele pasar por varias fases sucesivas:
   
– 1ª fase: Las tensiones se construyen a partir de pequeños incidentes o conflictos, que ocasionan frustraciones
– 2ª fase: El agresor pasa a la acción con agresiones de determinado tipo.
– 3ª fase: De calma. El agresor intenta mostrarse cariñoso con la persona agredida, consiguiendo así mantener su relación personal con ella; pero este periodo de tranquilidad se rompe ante una nueva situación tensa que favorecerá la reaparición de la conducta agresiva, con lo cual el ciclo volverá a empezar.

La superación de estos problemas de la familia, u otros, no puede ni debe venir desde fuera, sino que ha de ser a través de los propios individuos que la componen. En el fondo son problemas de relación, y sólo mejorando esa relación podrán solucionarse.
   

4.2. Política de ayuda a la familia

En el interior de la unidad familiar pueden plantearse dilemas como el de si los padres han de sacrificar su comodidad a asegurar la de sus hijos, o el de si estos, cuando tienen los padres ya ancianos, han de sacrificar a los mismos su éxito profesional, conyugal o paternal. La solución de esos dilemas depende del tipo de inserción que la familia tenga en la estructura social:

– Con un nivel medio de recursos externos, la conducta de sus miembros será elástica, es decir, se adaptará a los cambios ambientales del contexto socioeconómico.
– Si el nivel de recursos de la familia es superior a un cierto umbral de riqueza o bien inferior a un determinado umbral de pobreza, en tal caso ya no hay elasticidad ni dilema, sino sólo rigidez familiar.

La rigidez impide reaccionar positivamente a los conflictos, que sólo pueden resolverse poniendo en juego una notable capacidad de adaptación. La flexibilidad, pues, es una garantía del éxito del buen funcionamiento de la familia y, por lo visto, está condicionada también a las posibilidades económicas de ésta. Por tal motivo la sociedad, que conoce la importancia en ella de la familia, cuida a ésta para que como institución se mantenga en un buen equilibrio, y procurar hacer una buena política de ayuda social a las familias.

Dicha política comienza ya por orientar a las familias en el crecimiento que se espera de ellas, en vistas al equilibrio social de diverso tipo. Cuando ha habido necesidad de un aumento de la población, el Estado alienta la aparición de familias numerosas; en otros casos lo que hace es aconsejar la limitación de nacimientos; a menudo se ha aconsejado la tendencia al «crecimiento cero» de la familia, consistente en que cada pareja tenga únicamente dos hijos.

    De todos modos no actuaría bien el Estado que en esto presionara demasiado a sus ciudadanos, en vez de ayudarles a usar bien de su libertad y responsabilidad individuales. Ya lo dice I.  Alberdi (1995): «es preciso reconocer que unas relaciones familiares basadas en el libre consentimiento de sus miembros, que las ante programan a voluntad, como las modernas, son mucho más relacionales que las premodernas, basadas en la coacción o en la necesidad, puesto que permiten mucho mayor margen de maniobra a la hora de elegir mantenerlas, revocarlas o intentar modificarlas, en función de la mucha mayor variedad de alternativas que existen para ellas; este incremento de la libertad de elección racional en materia de comportamiento familiar resulta esencial».

    En el cuadro adjunto se puede apreciar que, en general, los países hacen un generoso esfuerzo por apoyar a la familia, y resulta extraño cómo nuestro país queda tan atrás en este asunto.

Todos los socialistas utópicos (Platón, Campanella, Owen) han proyectado la reforma o, más aún, la supresión de la familia en la sociedad: pero uno sólo que realmente la efectuó (Lenin, en la Rusia comunista) acabó con ello en el más estruendoso fracaso, hasta el punto de que su sucesor (Stalin) tuvo que hacer marcha atrás y volver a recomendar la familia tradicional, pues, aunque las intenciones eran buenas (eliminar el patriarcalismo, emancipar a los hijos y liberación de la mujer), la familia parece ser una institución natural cuyos cambios han de ser producidos por los cambios de la naturaleza misma, es decir, de la propia sociedad en su evolución histórica.

No podemos olvidarnos de hacer mención a la intervención pública del Estado, ya que está para regular la sociedad de tal modo que logre sus fines, por encima de las dificultades o problemas que dificultan ese propósito. En este sentido, el Estado sin forzar totalmente a la familia ni imponerle fines alíenos a la misma, la coaccionará en cuanto haga falta para que llegue a cumplir con los fines de ella, pese a los obstáculos que se interpongan.

Entendemos, pues, que una buena política familiar es necesaria, en la medida en que la sociedad humana no se halla en una situación ideal en la que la consecución de sus fines se logra de un modo fácil y espontáneo. La única condición requerida es que tal intervención se haga democráticamente, es decir, no sólo respetando los intereses de los individuos, sino haciendo que estos participen en las medidas reguladoras que se tomen.



3. FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES


familias en riesgo de exclusion socialEntre las instituciones más significativas del entorno social de la familia y con las que necesariamente ha de compartir funciones, son la educativa y la sanitaria, no obstante y por diversos motivos, como por ejemplo, la satisfacción de necesidades esenciales a los más desfavorecidos, incluimos también los Servicios Sociales. En su conjunto, dichas instituciones, forman parte de la Política de Bienestar Social en nuestro país.

Esta institución social hace referencia a un conjunto de personas que cooperan con el fin de conseguir unos objetivos propios, intercambiando acciones que estructuran tanto a las instituciones como a las personas.

España dispone de un Sistema Público de Servicios Sociales dirigido a la cobertura de necesidades sociales y configurado por prestaciones y servicios de la Administración del Estado, la Administración de las Comunidades Autónomas (nivel regional) y las Corporaciones Locales (nivel municipal). Una visión esquemática-histórica del Sistema de Servicios Sociales en España hasta la Constitución es la siguiente:

– Etapa de Beneficiencia 1812-1890.
– Etapa de Previsión Social 1890-1963.
– Etapa de Seguridad Social 1963-1978.

Los Centros de Servicios Sociales constituyen el equipamiento básico para la atención social, tanto a nivel individual/ familiar, como para el desarrollo de programas comunitarios. En ellos se llevan a cabo los programas, servicios y prestaciones propios del primer nivel de atención o «Servicios Sociales Generales». Cada Municipio de más de 20.000 habitantes dispone de un Centro de estas características.

Existen otros Centros y Servicios para la atención de sectores y colectivos con problemas sociales específicos (personas sin hogar, drogodependencias etc.), denominados genéricamente «Servicios Sociales Especializados», que constituyen el 2º nivel de atención.

1. CARACTERÍSTICAS Y TIPOS DE FAMILIAS USUARIAS DE LOS SERVICIOS SOCIALES

Los Servicios Sociales han evolucionado desde un modelo de «caridad», donde el derecho no es la opción social, sino el asistencialismo debido a la precariedad social, que se caracterizaba por ser una acción puntual, auxiliar y no proyectada y, por no generar ningún tipo de derecho en quien recibe la ayuda y, ninguna obligación por parte de quien la presta, hasta un modelo de «bienestar social» que se caracteriza por el derecho a satisfacer las necesidades básicas, y en el cual las acciones son dirigidas a toda la población, de manera prevista y planificada.

Entendemos por tanto que los Servicios Sociales son los instrumentos de atención social de que disponen la sociedad y los poderes públicos para dar respuesta a las necesidades de individuos, grupos o comunidades para la obtención de un mayor bienestar social y alcanzar así mejor calidad de vida, tanto a nivel individual como colectivo.

En breves palabras podemos resumir, de lo dicho hasta el momento a los Servicios Sociales como, la institución municipal que tiene como misión promover el desarrollo integral, la igualdad social y la mejora de la calidad de vida de la población, con atención preferente a aquellas situaciones de especial necesidad, mediante el desarrollo armónico y equilibrado de los servicios sociales municipales, en coordinación con otras áreas de intervención pública y la iniciativa social.

1.1. Funciones y características principales de los Servicios Sociales

Sus funciones principales son desarrollar los ámbitos de actuación que en materia de Servicios Sociales competen al Ayuntamiento y que en esencia son:
   
– ATENCIÓN: Escucha y promoción del bienestar de la familia y las unidades de convivencia alternativa, con el objetivo de prevenir y paliar el déficit social.
– INFORMACIÓN: Asesoramiento a toda la ciudadanía en cuanto a sus derechos sociales y los medios existentes para hacerlos efectivos.
– PROMOCIÓN: Impulso del bienestar de la infancia, la adolescencia y la juventud, con el objetivo de contribuir a su pleno desarrollo personal, especialmente en aquellos casos en los que exista un alto riesgo social
– NORMALIZACIÓN: Atención y promoción del bienestar de las personas mayores, para regularizar y facilitar  las  condiciones de vida que contribuyan a la conservación de su plenitud e integración social
– INTEGRACIÓN: Cuidado y atención a las personas con discapacidad así como su unificación social, a fin de conseguir su desarrollo personal y la mejora de su calidad de vida
– PREVENCIÓN de las drogodependencias. Prevención y eliminación de cualquier discriminación por razón de raza, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social
– AYUDA: Asistencia en situaciones de emergencia social
– PREVISIÓN: Perspectiva y análisis de otras situaciones de necesidad, atención y ayuda a las personas que por otros motivos de importancia social lo precisen y la lucha contra cualquier tipo de marginación social.

Como Educadores Familiares, en el momento que tengamos que intervenir en el ámbito de las familias en situación de riesgo social, tenemos que tener muy en cuenta todas estas necesidades.

Haciendo referencia, a la última de las necesidades aludidas, la de subsistencia, tenemos que partir de que existen personas que por sí mismas, debido a diversas circunstancias, como puede ser, la falta de vivienda o la falta de alimentación, no son capaces de mantenerse por si mismas y necesitan la ayuda y el apoyo de instituciones como son los Servicios Sociales.

Por otro lado, la necesidad de participación hace referencia a que las personas deben de ejercer como ciudadanos debiéndoles facilitar el acceso a foros de representación, así como su reconocimiento como tal.

Un problema dentro de este apartado, no sólo en lo que compete a la necesidad de subsistencia y a la de participación,  es la falta de desconocimiento; muchas familias sienten la necesidad de información y de accesibilidad, debido a que desconocen la existencia de recursos y de cómo poder acceder a ellos.

1.2. Familias usuarias de los Servicios Sociales

Las familias usuarias de los Servicios Sociales varían en función de los programas o servicios que se presten los mismos.

Como Educadores Familiares, nos interesa conocer sobre todo:

1.2.1. Familias que atraviesan por dificultades en las relaciones entre sus miembros

Suelen ser familias atendidas por un equipo de profesionales que prestan apoyo a través del Servicio de Prevención e Intervención Familiar y que frecuenta a estar compuesto, en la mayoría de las veces, por un psicólogo, un educador y un trabajador social.

Estas familias suelen acudir como usuarias de los Servicios Sociales porque se da en el seno familiar alguno de los siguientes motivos:

– Maltrato en el seno familiar.
– Dificultades en el proceso de comunicación entre padres e hijos.
– Dificultades en las relaciones de pareja.
– Dificultades en el proceso educativo y/o desarrollo evolutivo de los hijos.
– Otras situaciones de crisis familiar.

En la intervención con estas familias se emplea muy a menudo la técnica de intervención conocida como Mediación y que, veremos más adelante.
      

1.2.2. Familias en situación de riesgo social

Familias que no disponen o tienen muy difícil el acceso normalizado a recursos tanto técnicos como materiales, por lo que su integración tanto social, educativa, como cultural y laboral es compleja, e incluso embarazosa en muchas ocasiones.

Dentro de este apartado podemos hacer referencia a las siguientes familias:

a) Familias de raza gitana:
Desde los servicios sociales el objetivo general en estos casos es favorecer procesos normalizados. Son familias usuarias de estos Servicios pero no de forma tan habitual como las que vamos a ver a continuación.

b) Familias con carencia de recursos personales, sociales o económicos:
Estas familias acuden a los Servicios Sociales ya que como consecuencia de la falta de recursos de diversa índole no pueden desarrollar y efectuar una vida independiente.

Los programas dirigidos a estas personas se centran básicamente en una metodología del trabajo social basada en la atención integral y personalizada. Esta atención se centra en itinerarios de escucha y vigilancia, acompañamiento e inclusión social.

c) Familias Inmigrantes:
Las familias de inmigrantes acuden a los Servicios Sociales para recibir información y asesoramiento en cuanto a recursos sociales.

El número de estas familias ha aumentado considerablemente y, podemos decir sin ningún tipo de sospecha, que actualmente son los usuarios más habituales. Normalmente son inmigrantes con problemas fundamentalmente económicos y que se encuentran en situación laboral y jurídica inestable.

En el caso de la inmigración, se está promoviendo desde los Servicios Sociales no sólo asesorar y prestar apoyo a las familias, sino que se está luchando como señal primordial, orientar también a los profesionales de la enseñanza de los centros educativos, debido a la escolarización en las aulas de alumnos inmigrantes, así como también a las familias de estos menores, no sólo desde los Servicios Sociales, sino también desde las propios Centros de Educación, a través por ejemplo, de las Escuelas de Padres y Madres.

Para qué acuden las familias inmigrantes a las instituciones sociales:

– Recibir información y asesoramiento de aquellos servicios que les permitan dotarse de las competencias mínimas necesarias para su desenvolvimiento en la sociedad de acogida, accediendo a los recursos normalizados en igualdad de condiciones y posibilidades que el resto de los sectores sociales.
– Ser dotados de espacios y servicios que puedan favorecerles en términos de dotación intercultural.
– Informarse de todo lo vinculado al ámbito laboral y social, y de las actividades de ocio a las que pueden acceder.
– También acuden a las instituciones sociales para recibir la información necesaria sobre permisos de residencia y trabajo, visados, autorizaciones, exenciones, contingentes, documentaciones, actuaciones en temas de vivienda, etc.

d) Familias con algún «caso» de drogodependencia:
Con estas familias los Servicios Sociales también juegan un importante papel, en cuanto que, desarrollan acciones en relación a las drogodependencias preferentemente de carácter preventivo en el ámbito comunitario, educativo y otros. Por ejemplo, suelen hacer mucho hincapié en lo relativo a:

– Proyectos de educación para la salud.
– Proyectos preventivos de intervención por barrios.
– Campamentos urbanos.
– Colaboración con programas y proyectos de iniciativa social en materia de drogodependencias.
– Investigación participativa.
      
Dentro del apartado de las familias en situación de riesgo social juega un papel muy importante lo que conocemos como ACOGIDA, sobre todo dirigida a inmigrantes y a «personas sin hogar». Los Servicios Sociales hacen todo lo posible por conseguir: alojamiento temporal de estas personas en albergues, ofrecer servicios auxiliares y complementarios, atención socio-sanitaria en los casos que lo requieran, etc.

1.2.3. Infancia

A las familias con menores también podemos considerarlas usuarias de los Servicios Sociales, ya que estos fomentan de muchas formas el desarrollo integral tanto del menor como de la familia, procurando la prevención, detección y atención de situaciones de riesgo, mediante intervenciones psicológicas, sociales, educativas, culturales y de ocio.

Existen Servicios Sociales específicos en esta área que facilitan la integración de los niños y adolescentes en sus grupos naturales de convivencia, con unas condiciones mínimas suficientes, que posibiliten su desarrollo personal y su integración social. Estos servicios también lo que pretenden es prevenir el maltrato, la delincuencia infantil y juvenil y, la marginación, y dar una atención adecuada a los niños que se encuentren en riesgo o desamparo.

Podemos destacar en este caso, el Programa de Intervención Familiar, pionero en España. Se trata de una medida de apoyo a las familias biológicas de los niños con expediente de protección al encontrarse en una situación de riesgo o desamparo. El objetivo es posibilitar que esos niños puedan vivir con su familia, por ser, generalmente, el entorno más adecuado para ellos, una vez que esté garantizada su seguridad e integridad básica y están cubiertas sus necesidades esenciales.

Los Servicios Sociales en el tema de menores, en resumen, aspiran y luchan por favorecer lo siguiente:

– Detección, valoración e intervención ante situaciones de desprotección de menores.
– Acceso a prestaciones sociales.
– Atención a la primera infancia. Apoyo a la familia, a través de concertación de plazas o concesión de ayudas para educación infantil (0 a 3 años).
– Integración de la iniciativa social en la intervención municipal en materia de menores.
– Sensibilización sobre los derechos de la infancia. Se da mucha importancia para fomentar, avivar e impulsar dichos derechos a las Escuelas de Padres y Madres, charlas, coloquios, etc.  

1.2.4. Tercera Edad
   
Las personas mayores también son usuarios de los Servicios Sociales, y de los programas y actividades que se llevan a cabo o que se promueven a través de éstos.

Los Servicios Sociales se encargan de desarrollar y coordinar acciones de carácter preventivo, asistencial, rehabilitador, educativo, cultural, deportivo y de ocio específicas para las personas mayores, como por ejemplo:

– Atención descentralizada a mayores.
– Intervención socio-educativa grupal.
– Intervención con mayores dependientes y sus cuidadores.
– Información y sensibilización de la ciudadanía.

Las metas que se pretenden alcanzar, de forma general, tanto en unas zonas como en otras son:

– Facilitar un envejecimiento positivo mediante programas de prevención y de desarrollo personal.
– Potenciar la participación de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida, con especial incidencia en las relaciones entre generaciones y en la promoción de actitudes solidarias hacia este colectivo.
– Favorecer la permanencia de las personas mayores en su entorno social, proporcionando los recursos comunitarios que les permitan mantener niveles adecuados de calidad de vida.
– Garantizar a las personas mayores un alojamiento digno y adaptado a sus necesidades, facilitando la atención residencial adecuada.

Los recursos que suelen emplearse para alcanzar estas metas son: recursos dependientes en el ámbito familiar y comunitario (ayuda a domicilio, teleasistencia, estancias diurnas, etc), recursos comunitarios de prevención, ocio, cultura y participación (por ejemplo, los centros de día) y recursos residenciales (para personas mayores con un nivel mayor de dependencia o cuando la atención de sus familias no es posible).

1.2.5. Discapacidad

Por último, es destacable también el colectivo de las personas discapacitadas, las cuales también son usuarias de los Servicios Sociales ya que estos, se encargan de desarrollar acciones orientadas a favorecer la integración de estas personas con discapacidad, contribuyendo a su normal desarrollo humano y social. Ofrecen:

– Ayudas individuales de minusválidos.
– Acceso a recursos especializados.
– Servicio de intérprete de lenguaje de signos.
– Integración comunitaria de las personas con discapacidad.
– Información a personas con discapacidad y sensibilización de la ciudadanía.
– Fomentar la participación de las personas con discapacidad.

Es habitual escuchar que las actuaciones dirigidas a las personas con discapacidad se desarrollen bajo los principios de «mejora de la calidad de vida», «promoción de la igualdad de oportunidades y accesibilidad», tres principios que se persiguen a través de estas instituciones, en colaboración, en la mayoría de los casos, con fundaciones o asociaciones de discapacitados.

Las actuaciones que hemos enumerado anteriormente inciden en todos los entornos sociales y atienden a las necesidades de las personas con discapacidad a lo largo de todo el ciclo vital, tanto prevención, educación, empleo e integración social.


2. ATENCIÓN A FAMILIAS DESDE LOS SERVICIOS SOCIALES

Desde los Servicios Sociales se atienden a diferentes colectivos, orientándose la atención que se ofrece a una dirección u otra dependiendo del caso presentado y la urgencia del mismo.

2.1. Niveles de atención en los Servicios Sociales

La organización de los Servicios Sociales es la que determina el uso de las prestaciones y ordena los recursos.

Podemos hablar de dos niveles de atención:

1. Atención Primaria: Es el primer contacto de los ciudadanos con los Servicios Sociales y el lugar por el que se entra en el sistema de protección. La atención primaria aborda las necesidades de forma inespecífica y generalizable a toda la población, encontrándose implantada en los municipios.

    Vinculado a este primer nivel de atención cabe nombrar los Servicios Sociales Básicos, dirigidos a dar respuesta a las necesidades sociales de todos los ciudadanos y colectivos sin distinción, llegando a todos. Se prestan normalmente a través de los Centros de Acción Social (CEAS) que dependen de los Ayuntamientos de más de 20.000 habitantes o de las diputaciones provinciales para los municipios de menor población en el ámbito rural. Desde estos centros se ofrece información, asesoramiento o ayuda, tanto para acceder a los recursos sociales a los que uno tiene derecho, como para ofrecer una colaboración primaria en beneficio principalmente de colectivos desfavorecidos o familias en situación de exclusión social. Son servicios de carácter público.

2. Atención Especializada: Es una intervención social que necesita más recursos dada la complejidad de la demanda y la atención. Requiere de más recursos técnicos y se refiere a las intervenciones que van orientadas a la rehabilitación para la recuperación de la autonomía personal, o de ayudas con un fuerte componente sanitario o de centros asistenciales que precisen cuidados personales intensos.

Igual que en el caso de la atención primaria hemos descrito los llamados Servicios Sociales Primarios, cabe destacar, dentro de la atención especializada, los llamados Servicios Sociales Específicos, que son servicios organizados con el fin de facilitar una respuesta especializada a situaciones concretas de determinados colectivos, como los que hemos estudiado en el punto 1.2, o sectores de población con unas necesidades comunes que, por sus características o complejidad, precisan de unas prestaciones y recursos de este tipo de atención. Por ejemplo, son servicios de este tipo los centros de día y residenciales, los centros ocupacionales, centros para la protección de los niños, casas de acogida para transeúntes, indomiciliados, etc.

Son los servicios sociales básicos los que derivan la atención a los específicos, cuando aquellos no pueden prestar la atención directamente debido a las exigencias propias de la problemática o caso presentado.
   
Señalemos a continuación las características más relevantes del modelo de atención en la Comunidad de Madrid, a grandes rasgos:
      
– Los Servicios Sociales establecen un circuito único de acceso de los usuarios a través de la Unidad de «Primera Atención», garantizando una atención diaria ágil y eficaz.
– Aporta criterios para racionalizar el uso del tiempo y la distribución de tareas de los profesionales de los Centros.
– Sistematiza la metodología de intervención por medio de protocolos y criterios para la atención.  

– Posibilita la comparación y evaluación de los resultados
Los usuarios acceden por la Unidad Administrativa, que realiza la canalización de casos urgentes y/ o nuevos. En ambos casos pasan a la Unidad de Trabajo Social (U.T.S) Primera Atención, que atiende diariamente. Los casos que no son nuevos son atendidos mediante cita por la Unidad de Trabajo Social de Zona (U.T.S – zona).

– Supuesto de intervención desde los Servicios Sociales:
Una familia compuesta por padre, madre y 5 hijos de etnia gitana viven en una chabola en la periferia de una gran ciudad; a dicha familia se la he concedido una vivienda social.

Los servicios sociales lo que pretenden primeramente es que los menores (de 2, 4, 6, 7 y 9 años) tengan cubiertas sus necesidades básicas. A fin de lograrlo, les conceden un servicio de Ayuda a domicilio consistente en que un auxiliar de ayuda que irá todos los días a su casa en las horas en las que los niños necesitan ser bañados y alimentados.

Los intereses de los Servicios Sociales y los del sistema familiar coinciden, no obstante debido a la forma de proceder de los Servicios Sociales se da un efecto disgregado, ya que la función de cuidado que debía ser ejercida por los padres, es ejercida por los Servicios Sociales, habida cuenta la incompetencia del sistema familiar en este caso.

Los Servicios Sociales reflexionan sobre cómo devolver competencia y aptitud al sistema familiar y, al mismo tiempo, luchan porque el interés de dichos servicios se viera satisfecho. Trabajan en equipo con la familia y desarrollan actividades como instruir a los padres en las habilidades necesarias para el correcto ejercicio de sus funciones, y ponderar el crecimiento familiar con la ayuda y el apoyo de otras instancias sociales que contribuyan a crear habilidades educativas, sociales y de autocuidado en la familia, generando una red de apoyo social más extensa que la en la actualidad poseen.

4. TEORÍA Y METODOLOGÍA DE LA INTERVENCIÓN FAMILIAR

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1. TEORÍAS DE REFERENCIA EN INTERVENCIÓN FAMILIAR

En este apartado vamos a revisar los conceptos centrales de dos teorías que como Educadores Familiares tienen que conocerse, ya que van a estar presentes en numerosas ocasiones. Éstas son:

– Teoría de comunicación humana.
– Teoría sistémica.

Ambas son necesarias tenerlas en cuenta para trabajar con familias, sobre todo en lo que se refiere a las tareas de mediación y orientación familiar.

En cuanto a la primera, en lo que a comunicación humana se refiere, no se trata simplemente de intentar que las personas se comuniquen más para que sus relaciones sean más positivas, sino lo que se pretende es comprender aquello que se está comunicando y de qué forma, cuál es el «lenguaje» de la familia, qué condiciones favorecen o perjudican, etc.

En la relación comunicativa juega un papel muy importante el contexto y las expectativas de los participantes, para de esta forma establecer un marco claro de trabajo que facilite la intervención.

Respecto a la segunda teoría conviene insistir en la importancia de aproximarse a una visión de la familia como a un conjunto de personas que da por resultado mucho más que la suma de sus partes. Hemos de pensar en la familia como un sistema partiendo, por tanto, del conjunto de la historia común, reglas, roles, expectativas, etc, que existen en su seno y que proporcionan protección e identidad a sus miembros, pero también los imponen.

La familia como sistema humano primario participa de las leyes sistémicas.

1.1. Teoría de la Comunicación Humana

El término comunicación es muy amplio ya que puede abarcar, desde una forma de estar en contacto con el otro, de entenderse, de elaborar una relación más auténtica, hasta un simple medio de intercambio de información, pasando por una forma de difusión de ideas, de contenidos y de hechos.

La pragmática de la comunicación humana ha conocido numerosas aplicaciones en psiquiatría y junto a la teoría de sistemas es un útil fundamental para la comprensión, el trabajo en mediación, orientación y terapia familia.

1.1.1. Conceptos básicos en torno a comunicación humana

Sería adecuado estudiar y recordar algunos de los conceptos clave de esta teoría; son conceptos derivados, al mismo tiempo, de diferentes teorías de la información y de la comunicación y, que hemos creído conveniente plasmarlo en conjunto para disponer de una visión global de la teoría de la comunicación humana:

– Información: Valor matemático que posee una relación inversa entre la probabilidad de las señales e información transmitida.

– Información relativa: La relación de la información real de un mensaje con la información máxima.

– Mensaje: Sucesión de señales sacado de un conjunto llamado repertorio. Al soporte físico de este mensaje se le conoce como canal.
– Código: Conjunto de reglas de traducción de un repertorio en otro previo acuerdo de los utilizadores. Una familia puede haber desarrollado códigos propios.

– Ruido: Todo aquello que origina pérdida de información. Puede ser indicador de «puntos» de dificultad comunicativa.

– Retroalimentación/feedback: Cuando un sistema ingresa información, sale información y ésta información que sale , vuelve a entrar al sistema como nueva información. La interacción es circular; a este tipo de sistema se lo llama retroalimentación. Este sistema mantiene el equilibrio mientras sea posible. Al sistema que busca mantener el equilibrio se lo llama HOMEOSTASIS (equilibrio). Cuando no se puede mantener mas el equilibrio, tenemos que cambiar la norma, sino se rompe el equilibrio.

Dentro del concepto de retroalimentación podemos hablar de:

– Retroalimentación positiva: Cuando sale del sistema. Ej.: jugando al truco, uno mezcla y luego otro corta, sabe lo que tienen que hacer, si no lo hace, esta saliendo del sistema, lo esta cortando. Es cuando la norma se muestra ineficaz y hay que cambiarla.
– Retroalimentación negativa: Es la que mantiene el sistema funcionando. Devuelve al emisor toda la información que necesita para corregir la pauta de entrada. Mantiene el sistema estable y que siga funcionando.

– Redundancia: cuando la comunicación se repite, se establece una pauta. Cuando empezamos a habituarnos a una pauta de repetición, podemos comenzar a predecirla. Un gesto aislado no significa nada, empieza a tener significación con la repetición a través de la cual se va transformando en habito.

    En la redundancia contamos con un surtido elevado de conocimientos que nos permiten predecir la conducta (al tener conocimientos, vamos a poder predecir lo que vendrá, sé qué esperar del otro).

– Metacomunicación: Es la comunicación que habla acerca de la comunicación misma. Es cuestionarse lo que dijo la otra persona. Se refiere a como tengo que entender lo que me están diciendo, como debo interpretar el contenido en función de la relación que tengo con la otra persona. Cuando no entiendo mucho el significado de algo, es aclarar el sentido de cómo tengo que interpretarlo, en base a mi relaciona con el otro.

¿Cómo conseguir una comunicación funcional?:

Una guía para la comunicación funcional puede ser la que elaboraron Bagarozzi y Anderson a partir de los conocimientos sobre la comunicación humana y de su experiencia con familias.

    Con esta guía se fomenta el ayudar a las parejas a establecer una comunicación funcional teniendo en cuenta la comunicación no verbal, los procesos de feedback y evitando las trampas comunicacionales derivadas de la puntuación de secuencias.

    Esta guía nos puede ayudar mucho en nuestro trabajo como Educadores Familiares, en el momento que tengamos que intervenir; lo podemos tomar como una orientación para nuestro trabajo diario, no sólo cuando los destinatarios sean una pareja, sino también cuando estemos en un caso de padres e hijos, de hermanos, etc.

1.1.2. Axiomática de la comunicación humana
   
Los investigadores del Mental Research Institute de Palo Alto, California, adoptan la perspectiva de estudiar la comunicación en función de las interacciones que se dan entre los individuos y las consecuencias y efectos observables de estas interacciones.

    Comienzan su investigación con la interacción humana más simple, es decir, los intercambios comunicacionales entre dos personas (díadas) y establecen un conjunto de axiomas sobre los que construyen el estudio de la comunicación. Estos axiomas son:

a) Imposibilidad de no comunicar: Es imposible no comunicarse. Si se acepta que toda conducta en una situación de interacción tiene valor de mensaje, la consecuencia lógica es que no se puede dejar de comunicar.

El concepto de comunicación se amplia a todo el dominio conductual y el mismo esfuerzo que una persona realiza para no comunicarse, proporciona información a los teóricos receptores de dicha no comunicación.

Por ejemplo, en una familia que por ciertas desavenencias, padre e hijo están pasando por una etapa en la que no se hablan. El mensaje puede que no tenga una traducción exacta pero, sin embargo, podemos hacer interpretaciones generales más o menos acertadas, ya que cada  uno de los participantes en dicho intercambio comunicacional tiene una intención clara y una idea aproximada de lo que quiere decir el otro. La intención, en este caso, tiende más a forzar un cambio de conducta en el otro que a la transmisión de contenido.

b) Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional; el segundo aspecto clasifica al primero y es, por ende, una metacomunicación.

Toda comunicación implica un compromiso y define la relación.

Las relaciones rara vez se definen de forma deliberada o con plena conciencia. En relaciones sanas, lo que predomina es el contenido y el mensaje. Leamos el siguiente ejemplo tomado directamente de los autores de la axiomática:

«Si una mujer A señala el collar de la mujer B y pregunta: ¿Son auténticas esas perlas?, el contenido de su pregunta es un pedido de información acerca de un objeto. Pero, al mismo tiempo, también proporciona (de hecho, no puede dejar de hacerlo) su definición de la relación entre ambas. La forma en que pregunta (en este caso, sobre todo el tono y el acento de la voz, la expresión facial y el contexto) indicarían una cordial relación amistosa, una actitud competitiva, relaciones comerciales formales, etc. B puede aceptar, rechazar o definir, pero, de ningún modo, ni siquiera mediante el silencio, puede dejar de responder al mensaje de A. Por ejemplo, la definición de A puede ser maliciosa y condescendiente; por otro lado, B puede reaccionar a ella con aplomo o con una actitud defensiva. Debe notarse que esta parte de su interacción nada tiene que ver con la autenticidad de las perlas…» (Watzlawick, Beavin y Jackson. Teoría de la Comunicación Humana. Herder, 1981).

El aspecto relacional o conativo de la comunicación señala cómo debe entenderse la información, es decir, proporciona reglas de interpretación que pueden expresarse tanto de forma verbal como no verbal.

Continuando con el ejemplo anterior del padre y el hijo que no se hablan, y del cual hemos dicho que el contenido del mensaje queda ambiguo, el aspecto comunicacional se desplaza hacia la definición de la relación y hacia la imposición de roles y conductas. La actuación de cualquiera de los dos (tanto del padre como del hijo) puede ser entendida en los siguientes términos: «si no haces … no estoy dispuesto a…». Lo importante de dicha interacción es que obliga al otro a adoptar una posición, si cede estamos ante una interacción complementaria, si no cede la interacción es simétrica («eres tú quien tiene que hacer…»).

Si padre e hijo comienzan a hablar sobre por qué no se hablan, cómo ha empezado el problema, cómo se puede solucionar … estamos ante una comunicación acerca de la comunicación (metacomunicación).

c) La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de comunicación entre los comunicantes: Toda comunicación consiste en una serie de intercambios no interrumpidos de mensajes. Los participantes en dicha interacción introducen siempre lo que Bateson y Jackson denominan una puntuación de la secuencia de hechos.

Dicha puntuación organiza los hechos y confiere a la interacción un determinado sentido, por lo cual resulta vital para las interacciones que están en marcha. La puntuación de secuencias suele funcionar en forma lineal, organizando una explicación causal, un antes y un después y, por tanto, atribuyendo un distinto grado de responsabilidad a los participantes en la interacción en función de a quién se atribuye que «ha empezado» la secuencia.

De la percepción del otro y de la puntuación de secuencias de las interacciones se desprenden interpretaciones de la realidad que conllevan unas actuaciones u otras. Dichas interpretaciones y puntuaciones pueden ayudar o dificultar la resolución de conflictos. Gran parte del trabajo de mediación consiste en llevar a una definición de los problemas y a una puntuación de las secuencias de hechos que hagan más viable la resolución del conflicto o el trabajo de mediación.
   
d) Los seres humanos se comunican tanto digital como analógicamente: El lenguaje digital cuenta con una sintaxis lógica sumamente compleja, pero carece de una semántica adecuada en el campo de la relación; el lenguaje analógico, por otra parte, posee la semántica pero no una sintaxis adecuada para la definición inequívoca de la naturaleza de las relaciones.

En el caso de la comunicación analógica, debe existir una semejanza, un parecido con la cosa que se representa; esta tiene sus raíces en periodos mucho más arcaicos de la evolución y que, por tanto, tiene una validez mucho más general que el modo digital de la comunicación verbal que es relativamente más reciente y más abstracto. Todo lo que no es comunicación verbal entraría en el campo de la comunicación analógica.

Ambas formas son, totalmente complementarias para la comprensión de cada mensaje; por lo tanto, no son formas alternativas una a la otra que coexisten de forma paralela.

e) Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según que estén basados en la igualdad o en la diferencia: En el caso del patrón comunicacional simétrico, los participantes en una interacción tienden a igualar especialmente su conducta recíproca. Por el contrario, en el patrón complementario, hay dos posiciones diferenciadas que tienden a la diferencia máxima y a la complementación.

El problema en las relaciones no es la simetría o la complementariedad sino las rigidez y los extremos.

1.2. Teoría Sistémica

La aparición de dicha teoría constituyó una profunda revolución en la historia del pensamiento científico occidental.

El paradigma sistémico supone la constatación de que los sistemas no pueden ser comprendidos por medio del análisis. Las propiedades de las partes no son propiedades intrínsecas, sino que sólo pueden ser comprendidas en el contexto de un conjunto mayor. En consecuencia, la relación entre las partes y el todo ha quedado invertida. El pensamiento sistémico se concentra en los principios esenciales de la organización y no en los componentes básicos.

Fue el concepto de sistema abierto de Bertalanffy y su teoría general de sistemas los que establecieron el pensamiento sistémico como movimiento científico mayor.

En el campo de la intervención psicológica las ideas propias de los sistemas se mostraban tremendamente interesantes para el estudio de la familia, ya que está es considerada como una totalidad organizada que evoluciona interaccionando con su medio social, por tanto, se ajusta a la definición de sistema abierto.

1.2.1. Concepto de Sistema

La palabra sistema deriva del griego sustema, que significa «conjunto, composición». El sistema es:

– Un conjunto de elementos.
– Dinámicamente relacionados.
– Formando una actividad.
– Para alcanzar un objetivo.
– Operando sobre datos/ energía/ materia.
– Para proveer información/energía/materia.

Como definición de Sistema: «conjunto de unidades recíprocamente relacionadas» (Bertalanffy).

De aquí se deducen dos conceptos: propósito (u objetivo) y globalismo (o totalidad). El propósito u objetivo hace referencia a que todo sistema tiene uno o algunos propósitos, intenciones, planes, etc. Los elementos (u objetos), como también las relaciones, definen una distribución que trata siempre de alcanzar un objetivo. Y el globalismo o totalidad quiere decir que un cambio en una de las unidades del sistema, con probabilidad producirá cambios en las otras. El efecto total se presenta como un ajuste a todo el sistema. Hay una relación de causa/ efecto. De estos cambios y ajustes, se derivan dos fenómenos: entropía (tendencia a desgastarse) y homeostasia (equilibrio dinámico entre las partes del sistema).

Existen varias clasificaciones de sistemas; nos interesa señalar los tipos de sistemas en cuanto su naturaleza:

1. Sistemas Cerrados: No presentan intercambio con el medio ambiente que los rodea, son herméticos a cualquier influencia ambiental. No reciben ningún recurso externo y nada producen que sea enviado hacia fuera (en rigor, no existen sistemas cerrados). Se da el nombre de sistema cerrado a aquellos sistemas cuyo comportamiento es determinístico y programado y que opera con muy pequeño intercambio de energía y materia con el ambiente. Se aplica el término a los sistemas completamente estructurados, donde los elementos y relaciones se combinan de una manera peculiar y rígida produciendo una salida invariable, como las máquinas.

2. Sistemas Abiertos: Presentan intercambio con el ambiente, a través de entradas y salidas. Intercambian energía y materia con el ambiente. Son adaptativos para sobrevivir. Su estructura es óptima cuando el conjunto de elementos del sistema se organiza, aproximándose a una operación adaptativa. La adaptabilidad es un continuo proceso de aprendizaje y de auto-organización.

1.2.2. Propiedades de los Sistemas

Según Schoderbek y otros (1993) las características que los teóricos han atribuido a la teoría general de los sistemas son las siguientes:

a) Interrelación e interdependencia de objetos, atributos, acontecimientos y otros aspectos similares. Toda teoría de los sistemas debe tener en cuenta los elementos del sistema, la interrelación existente entre los mismos y la interdependencia de los componentes del sistema. Los elementos no relacionados e independientes no pueden constituir nunca un sistema.

b) Totalidad. El enfoque de los sistemas no es un enfoque analítico, en el cual el todo se descompone en sus partes constituyentes para luego estudiar en forma aislada cada uno de los elementos descompuestos: se trata más bien de un tipo gestáltico de enfoque, que trata de encarar el todo con todas sus partes interrelacionadas e interdependientes en interacción.
c) Búsqueda de objetivos. Todos los sistemas incluyen componentes que interactúan, y la interacción hace que se alcance alguna meta, un estado final o una posición de equilibrio.

d) Insumos y productos. Todos los sistemas dependen de algunos gastos o costos para generar las actividades que finalmente originaran el logro de una meta. Todos los sistemas originan algunos productos que otros sistemas necesitan.

e) Transformación. Todos los sistemas son transformadores de entradas en salidas. Entre las entradas se pueden incluir informaciones, actividades, una fuente de energía, conferencias, lecturas, materias primas, etc. Lo que recibe el sistema es modificado por éste de tal modo que la forma de la salida difiere de la forma de entrada.

f) Entropía. Está relacionada con la tendencia natural de los objetos a caer en un estado de desorden. Todos los sistemas no vivos tienden hacia el desorden; si los deja aislados, perderán con el tiempo todo movimiento y degenerarán, convirtiéndose en una masa inerte.

g) Regulación. Si los sistemas son conjuntos de componentes interrelacionados e interdependientes en interacción, los componentes interactuantes deben ser regulados (manejados) de alguna manera para que los objetivos (las metas) del sistema finalmente se realicen.

h) Jerarquía. Generalmente todos los sistemas son complejos, integrados por subsistemas más pequeños. El término «jerarquía» implica la introducción de sistemas en otros sistemas.

i) Diferenciación. En los sistemas complejos las unidades especializadas desempeñan funciones especializadas. Esta diferenciación de las funciones por componentes es una característica de todos los sistemas y permite al sistema focal adaptarse a su ambiente.

j) Equifinalidad. Esta característica de los sistemas abiertos afirma que los resultados finales se pueden lograr con diferentes condiciones iniciales y de maneras diferentes. Contrasta con la relación de causa y efecto del sistema cerrado, que indica que sólo existe un camino óptimo para lograr un objetivo dado. Para las organizaciones complejas implica la existencia de una diversidad de entradas que se pueden utilizar y la posibilidad de transformar las mismas de diversas maneras.

1.2.3. Jerarquía de sistemas
   
En 1979, el psicólogo evolutivo Urie Bronfenbrenner publica el libro «La ecología del desarrollo humano», recomendable para todos los profesionales que trabajan con familia; en este libro se ofrece una nueva perspectiva teórica para la investigación en el desarrollo humano. Destacar de su libro las conclusiones que extrae de cómo afectan diferentes entornos al desarrollo del ser humano y las interacciones que se establecen con dichos entornos. Además concede una especial relevancia a las transiciones ecológicas, es decir, al paso de un entorno a otro.

    Se ha querido mencionar el tema de la Orientación Ecológica porque tenemos que tener en cuenta que la persona no es un ente aislado, sino que la persona está en desarrollo, al igual que su ambiente y, por lo tanto, entre ambos, se desenvuelve una especial interacción.

    Bronfenbrenner habla de la ecología del desarrollo humano como la acomodación entre la persona en desarrollo, las condiciones cambiantes de los entornos inmediatos en los que vive y las interconexiones que se producen entre entornos próximos y contextos más grandes, por ello, la jerarquía de sistemas o niveles de ambientes ecológicos que propone son:

– Microsistema: Entornos en los que la persona en desarrollo participa activamente. Patrón de actividades, roles y relaciones interpersonales que la persona experimenta en la familia, la escuela, el grupo de iguales,… Es la persona en si misma.
– Mesosistema: Hace referencia a las interrelaciones de dos o más entornos en los que la persona en desarrollo participa activamente; por ejemplo, para un menor: el hogar, la escuela y el grupo de pares de su barrio
– Exosistema: Uno o dos entornos que no incluyen a la persona en desarrollo como participante activo, pero en los que se producen hechos que afectan a lo que ocurre en el entorno que comprende a la persona en desarrollo, o que se ven afectados por lo que ocurre en ese entorno. Por ejemplo, los Servicios Sociales.
– Macrosistema: Corresponde al nivel más externo, como podemos observar en el gráfico. Correspondencias, en forma y en contenido, de los sistemas de menor orden, al nivel de la subcultura o de la cultura en su totalidad. Hace referencia a normas, creencias, ideología, etc.

    Podemos deducir de lo visto hasta el momento de la teoría sistémica, y es algo a tener en cuenta para el momento en el que tengamos que intervenir con familias, que es una tarea compleja por el hecho de que:

– Cada elemento del sistema es muy singular; vamos a trabajar con personas, las cuales poseen emociones, sentimientos, pensamientos, actitudes,…, diferentes entre ellos, y todo ello hay que analizarlo y tenerlo en cuenta.
– Además, como hemos visto, la persona no actúa aisladamente, sino que, está en constante interacción con su medio, lo cual hace que el entorno influya en la persona y la persona en el entorno.
– Hay que tener en cuenta la dimensión temporal, ya que tiene la característica de irreversibilidad, lo cual supone que el tiempo que transcurre durante una etapa en crisis es irrecuperable.
– Los sistemas humanos no se «averían», por lo que no pueden ser reparados. Hay que buscar un nuevo modo de adaptación.
– Los miembros de la familia son los principales expertos en su sistema, que si las soluciones a una determinada problemática son obvias y no las ponen en práctica deben tener sus motivos y, por lo tanto, cuando trabajemos con una familia nuestro propio posicionamiento interactúa con el suyo, y debemos saber actuar.

2. METODOLOGÍA EN LA INTERVENCIÓN CON FAMILIAS

La familia, como ya hemos ido estudiando a lo largo del manual, es un componente de primer orden de la realidad social del individuo, por lo que siempre hay que tenerla presenta a nivel de estudio como de INTERVENCIÓN.

En la actuación con familias podemos considerar tres modalidades según sea la problemática:

1. La familia como núcleo o unidad de intervención.
2. La intervención coordinada en los diferentes subsistemas familiares.
3. Las familias multiproblema.

2.1. La familia como núcleo o unidad de intervención
   
En este caso, nos referimos a familias en las que se dan fundamentalmente disfunciones a nivel de comunicación, de relación, es decir, cuando la familia, plantea un problema o necesidad que se ha generado como resultado de la falta de comunicación o por unas pautas de comunicación inadecuadas o insatisfactorias para sus miembros. El Educador Familiar trabajará con estas familias las disfunciones nombradas en orden a cambiarlas o al menos hacerlas explícitas y comprensibles, teniendo siempre presente que estamos ante un sistema con unas características de funcionamiento propias y que nuestra tarea es ayudar a que recupere o adquiera pauta que le permita alcanzar sus objetivos.

Los apartados que podemos señalar dentro de este tipo de intervención son: (Bennett, T. y otros, 1990)

a) Estudio y diagnóstico inicial: Primeramente hay que hacer un estudio pormenorizado de las características familiares que debe incluir necesariamente:

– Estructura familiar: Descripción de las características de los miembros de la familia, roles que asumen, etc.
– Interacciones familiares: Forma en que el sistema familia interactúa para afrontar las necesidades de los individuos, con la consideración  específica de los subsistemas marital, parental y fraternal.
– Funciones de la familia: Actividades que realizar para afrontar sus propias necesidades.
– Ciclo en el que se encuentra la familia: Peculiaridades del mismo, mecanismos de afrontamiento, situaciones de estrés, etc.
– Interacciones extrafamiliares: Consideración de redes informales (familia extensa, amigos, etc.) y formales.
– Indicadores de medios de cohesión: cercanía, apoyo, toma de decisiones, espacios compartidos, etc.
– Indicadores de adaptabilidad familiar: estructura de poder, normas en la relación, etc.

    Por lo tanto, en el primer paso lo que se intenta conseguir es formular un diagnóstico en el que se establezca  que la familia está pasando por unas dificultades o tiene un problema de comunicación de relación, que ha de ser abordado a través de una intervención específica que tendrá como eje central la entrevista familiar.

b) Oferta de ayuda, acuerdo o contrato: Una vez realizado el estudio inicial y establecido el diagnóstico en el que se refleja claramente que se trata de una problemática de disfunciones de relación, de comunicación, el educador familiar realiza una primera ENTREVISTA familiar en la que expone sus conclusiones y ofrece la posibilidad de iniciar un proceso de ayuda que básicamente ha de estar encaminado a que la propia familia reflexione sobre su problema o necesidad, sobre si misma, sobre sus potencialidades, sobre los recursos externos con que cuenta, de forma que a través de esta reflexión la familia vaya siendo capaz de clarificar la situación y de afrontarla;  así se genera un crecimiento de la familia como grupo que permitirá que en posibles situaciones similares posteriores pueda asumir su realidad sin necesidad de solicitar ayuda profesional.

    La importancia de la primera entrevista con la familia es puesta de relieve por diversos autores, como Ranquet, M. (1996), Bennett, T y otros (1990), indicando la necesidad de tener presentes las siguientes consideraciones:
       
– Establecer claramente el objeto (contenido) y el objetivo por lo que se quiere realizar la entrevista familiar.
– Realizar la entrevista en un lugar conocido por ellos. El mejor sitio suele ser el domicilio familiar, pero nunca ha de imponerse.
– Crear una atmósfera positiva, no amenazante. Por ello, es esencial comenzar la entrevista recordando el objeto y el objetivo de la misma, haciendo énfasis no en los problemas familiares, sino en las capacidades, en los recursos de la familia. Es decir, es preciso hacer explícita la realidad de esa familia: que son capaces de asumir que tienen un problema y desean solucionarlo para el bien de todos.
– Explicar claramente cuál es el papel del educador familiar: Dirigir, coordinar, encaminar la reflexión de la familia sobre su propia realidad.
– Es preciso alentar la participación de todos los miembros.
– Ayudar a la familia a clarificar las preocupaciones y dudas sobre el trabajo que se les propone.
– Finalizar la entrevista resumiendo lo tratado en ella y poniendo de relieve los acuerdos alcanzados, que en esta primera entrevista supone la aceptación del inicio de proceso de ayuda, su duración, articulación y finalización.

c) Proceso de ayuda: Se realizará esencialmente a través de una serie de entrevistas familiares en las que, como ya hemos señalado, se trata de que la familia reflexione sobre su realidad, sus problemas, sus necesidades y sus capacidades, para ello se procederá atendiendo al siguiente esquema:
   
– Identificación de necesidades, problemas, aspiraciones familiares: La entrevista comenzará, como en todos los casos, con el recordatorio del objeto y el objetivo de la misma. Para la concreción de las necesidades familiares es preciso tener siempre presente que éstas adquieren realidad en la medida en que son sentidas y hechas explícitas como tales por todos los componentes de la familia. Esto es, es indispensable que todas las personas piensen sobre sus propias necesidades y en qué medidas éstas se convierten en necesidades familiares. Ello implica un esfuerzo adicional de escucha y respeto por parte de todos y, asimismo, una decisión de superar el marco puramente individual para alcanzar el marco grupal de la familia.
– Identificación de fortalezas y capacidades: Obliga a la persona a reflexionar sobre ella misma. La identificación de las fortalezas y capacidades familiares se inicia con la concreción de éstas por parte de cada uno de los componentes de la familia.
– Identificación de apoyos y recursos: Se trata de que la familia sea capaz de concretar las redes formales e informales de ayuda.

De esta manera la familia habrá sido capaz de construir, de clarificar no sólo sus necesidades, problemas, aspiraciones, sino también los recursos, los medios con los que cuenta para poder hacerles frente, pasando a articular de manera precisa cómo van a realizar la intervención, por dónde van a comenzar, cómo van a controlar los resultados, tc.

En todas las entrevistas, el educador familiar comenzará haciendo un recordatorio de la sesión anterior, comentará la razón de una nueva entrevista familiar y expondrá la tarea que la familia tiene que realizar en ella. Su papel deberá limitarse a orientar la tarea, ayudar a los miembros de la unidad familiar a participar, favoreciendo que todos lo hagan en la medida en que lo deseen, les ayudará en el esfuerzo de alcanzar acuerdos y finalizará haciendo un breve resumen y poniendo de relieve los acuerdos alcanzados. Recordará el siguiente paso que la familia tiene que dar, fijando el contenido y fecha de la siguiente reunión.

d) Intervención: La familia afronta de manera concreta sus necesidades conforme a lo que hayan establecido. Es importante que junto a las tareas también haya quedado reflejado cómo van a controlar ellos mismos el proceso, de forma que en esta etapa el educador familiar pasa claramente a un segundo plano. Sólo se realizarán encuentros para evaluar cómo se está desarrollando el proceso a todos los niveles, incluso en el de los mecanismos de control de la familia sobre los resultados y en su reacción a los posibles efectos no deseados. Esto supone que inicialmente se ha concretado todo ello y se ha establecido un calendario preciso.

e) Evaluación y finalización:
Se trata de realizar una entrevista final en la que se ayuda a la familia a evaluar todo lo trabajado. Es importante que el educador familiar refleje que haber realizado el camino juntos les ha fortalecido aunque las metas concretas no se hayan conseguido plenamente. Es decir, es necesario que la familia sea consciente del camino recorrido y de que pueden hacerlo autónomamente.

    Este tipo de metodología seguida tiene como dificultad específica el implicar a todos los componentes de la unidad de convivencia, todos han de ser capaces de realizar el proceso de reflexión, de discutir, de llegar a acuerdos y tomar decisiones concretas en un nivel de igualdad. Ello supone que cuando en la familia hay niños pequeños o cuando alguno de los miembros sufre discapacidad importante que limita esencialmente su capacidad reflexiva y volitiva, sea necesario considerar que los niveles de comunicación, de reflexión, etc, son totalmente diferentes, por lo que es necesaria una actuación que tenga en cuenta estas peculiaridades.
   

2.2.  La intervención en los diferentes subsistemas familiares

Intervención que se dirige a la familia que se encuentra con dificultades por tener que asumir una situación de crisis, una problemática peculiar que le hace sentirse aislada, implicando una ruptura o disfunciones en los modelos de comunicación que para ser superadas hacen precisa o necesaria la comunicación entre iguales; por lo que, en este tipo de intervención, no se trabaja con ella en su totalidad, sino con los diferentes subsistemas a través de su inclusión en grupos de iguales.

Nos encontramos, por tanto, con una intervención en la que se considera a la familia como un sistema y en ella están presentes problemas de comunicación, de relación que cristalizan en efectos concretos no deseados y que han aflorado por una circunstancia específica claramente identificable que precisa de una intervención cualitativamente diferente a la anterior.

Cualquier intervención con cualquiera de los componentes de la familia tiene repercusiones en toda ella. Así todos los miembros de la familia influyen y son influidos por el grupo y cada uno de sus participantes, estableciéndose una continua y compleja red de relaciones de la que nadie puede sustraerse. A ello hay que añadir la valoración que se realiza de la comunicación entre iguales ya que ésta presenta unas características y riqueza que la convierten en un instrumentos terapéutico de primer orden (Gracia Fuster, E., 1997).  Aunque se esté trabajando de manera directa con sólo un miembro de la familia, el resto ha de conocer esta intervención y de manera indirecta se les implica en ella, invitándoles a participar en diferentes actividades.

En estos casos, es importante la creación de grupos de apoyo, ya que supone la constitución de un marco para tratar los problemas familiares, en un clima adecuado, creando lazos que permiten la expresión espontánea de las dificultades y sentimientos. Son instrumentos esenciales en la intervención con familias para abordar problemas, que hacen referencia a tales dificultades de comunicación, producidos por nuevas situaciones familiares que generan disfunciones leves, de reajuste y que precisan una intervención grupal basada en el intercambio de información y experiencias con personas que comparten las mismas o parecidas circunstancias.

Pongamos un ejemplo: el nacimiento en una familia de un niño con alguna discapacidad puede comprometer y alterar las funciones que tradicionalmente se le reconocen a la familia, como son, atención y cuidado físico, socialización y educación, etc. Se trata de un acontecimiento importante, de una crisis en el ciclo vital familiar. La tareas de cuidado y atención aumentan, de forma que se produce un estrés añadido al que se genera con el mero nacimiento de un niño. 

En el ejemplo expuesto, y como educadores familiares, tendríamos que hacer frente a las necesidades que puedan surgir como son:

– Información adecuada a la edad sobre la situación del niño y proceso de tratamiento.
– Comunicación con la familia de las repercusiones que para todos ellos tiene la nueva situación.
– Reconocimiento por los padres de los avances del niño.
– Tiempo para él mismo y compartido con los padres.
– Dotarles de estrategias para afrontar las reacciones de los demás y las nuevas cargas y responsabilidades familiares.

2.3. Intervención con familias problema o multiproblema

Para algunos autores constituye la intervención más habitual de los educadores familiares y que principalmente se caracteriza por  tener muchas carencias tanto en sus procesos internos como externos. Generalmente son familias distantes en sus relaciones con los sistemas sociales de su entorno y a los que sólo les queda el apoyo de un profesional o experto en temas de familia.

    En estos casos, se necesita de una fuerte intervención tanto a nivel individual como grupal, en la que, dada la complejidad de la realidad familiar, suele ser necesaria la coordinación de diversos profesionales de diferentes instituciones o centros, por lo que la intervención puede estructurarse de la siguiente manera:

a) Solicitud de ayuda por parte de la familia: Se realiza por alguna necesidad que consideran perentoria. El educador familiar ha de realizar un estudio completo de la familia sin descuidar la demanda explícita. De esta manera ha de articular cuidadosamente lo que supone la respuesta a una demanda con la utilización de esta respuesta como instrumento de acercamiento a la familia, a una realidad mucho más compleja.

b) Puesta en contacto con otros profesionales: En la primera exploración no es infrecuente encontrar que otros profesionales han intervenido respondiendo de manera puntual y específica a demandas anteriores, finalizando su intervención con la cobertura de las mismas o con la derivación a otro servicio, o bien que en ese momento la familia, a través de otro de sus miembros está en contacto con otros profesionales para la cobertura o la solución de otro problema. El objetivo es recabar la máxima información e ir preparando una intervención coordinada.

c) Una vez establecido un diagnóstico inicial del caso es preciso tener una reunión de coordinación con todos los profesionales que de una forma u otra hayan estado o están trabajando con la familia y que consideren necesaria una intervención diferente. Se trata de ir trabajando con la familia para que sea capaz de ir afrontando de manera autónoma su funcionamiento. Es imprescindible establecer lo siguiente:
       
– Diagnóstico inicial de los diferentes miembros de la familia y de ésta como unidad realizado por todos los profesionales.

– Oferta de ayuda concreta que se realizará a la familia y que servirá como instrumento para articular una ayuda de mayor alcance. Es decir, se trata de priorizar las diferentes demandas que la familia haya planteado, racionalizarlas e irles dando respuestas en la medida en que la familia sea capaz de irse implicando en las mismas. Se comenzará, por tanto, por cubrir totalmente aquellas que sean consideradas imprescindibles y que no pueden ser asumidas por la familia inicialmente, para progresivamente ir estableciendo aquellas que han de contar con apoyos parciales y finalizar por las que deben ser asumidas por la propia familia.

– Nivel de participación de los diferentes profesionales en el proceso con especificación de las tareas a realizar, calendario de sesiones, etc, estableciendo claramente quién asumirá la responsabilidad de la coordinación.

– Calendario específico de actuaciones, criterios evaluativos y reuniones de coordinación (reuniones que quedarán recogidas en actas)

– Oferta de ayuda, acuerdo, contrato: se realizará la oferta de ayuda a la persona que haya planteado la demanda, presentando esta oferta según lo acordado en la reunión de los profesionales, es decir, como una intervención que supera el marco puntual y trata de articular la ayuda en un proceso más profundo. Ello conllevará una serie de entrevistas individuales con otros miembros de la familia que habrá de finalizar con una entrevista de todos los miembros familiares implicados e interesados con los que se iniciará el proceso de la forma acordad, estableciendo claramente las actuaciones, el calendario de las mismas, los criterios de evaluación, etc.

– Intervención: Se trata de articular los diferentes recursos con la progresiva responsabilidad de la familia en la utilización de los mismos. Es decir, en la intervención inicialmente tienen un protagonismo importante los diferentes profesionales en la articulación de los diversos recursos, pero solo de manera escalonada los diferentes miembros de la familia irán asumiendo este protagonismo.

– Evaluación y finalización: El proceso finaliza evaluando todo lo realizado. Se trataría de haber conseguido que la familia no continúe siendo cliente habitual de los servicios sociales por haber adquirido unas pautas de funcionamiento que le permita ser más autónoma.

Antes de finalizar con este apartado no podemos pasar por alto una de las técnicas más empleadas en la intervención con familias, la cual expone una primera visión global de la misma; estamos hablando del conocido GENOGRAMA, el cual es una representación gráfica de una familia (con varias generaciones) que registra información sobre los miembros de esa familia y sus relaciones. Su estructura en forma de árbol proporciona una rápida visualización de las complejas relaciones familiares y,  es una rica fuente de hipótesis sobre cómo un problema clínico puede estar relacionado con el contexto familiar y su evolución a través del tiempo.

Por lo general el genograma se construye durante la primera sesión y luego se revisa a medida que se obtiene más información; ayuda al profesional o experto y,  a la familia,  a ver un «cuadro mayor», tanto desde el punto de vista histórico como del actual: es decir, que la información sobre una determinada familia puede interpretarse en forma horizontal a través del contexto familiar y vertical a través de las generaciones.

¿Cómo se elabora un genograma?:

Supone tres niveles:

1. Trazado de la estructura familiar:

La base del genograma es la descripción gráfica de cómo diferentes miembros de una familia están biológica y legalmente ligados entre sí de una generación a otra. Este trazado es la construcción de figuras que representan personas y líneas que describen sus relaciones.

A continuación detallaremos algunos de los símbolos que se utilizan para la construcción de los genogramas:

– Cada miembro está representado por un cuadro o un círculo según sea varón o mujer.
    – Para una persona fallecida se coloca una «X» dentro del cuadrado o círculo. Las figuras en el pasado distante (más allá de tres generaciones) no se marcan.
    – Las relaciones biológicas y legales entre los miembros de la familias representan por líneas que conectan a dichos miembros.
    – Si una pareja viven juntos pero no están casados se utiliza una línea de puntos.
    – Las barras inclinadas significan una interrupción del matrimonio: Una barra para la separación y dos para el divorcio.
    – Si una pareja tiene varios hijos, la figura de cada hijo se coloca conectada a la línea que une a la pareja. Los hijos se van situando de izquierda a derecha desde el mayor al más joven.
    – Se utiliza una línea de puntos para conectar un niño adoptado a la línea de los padres.
    – Los hijos mellizos se representan por la conexión de dos líneas convergentes a la línea de los padres.
    – Para indicar los miembros de la familia que viven en el hogar inmediato, se utiliza una línea punteada para englobar a los miembros que convenga.

2. Registro de la información sobre la familia:

Una vez que se ha trazado la estructura familiar podemos comenzar a agregar información sobre la familia:

– Información demográfica: Incluye edades, fechas de los nacimientos y muertes, ocupaciones y nivel cultural. Se ponen en el interior del circulo (mujeres) o cuadrado (hombres) la edad. Si han fallecido además se cruzaran interiormente con una cruz.
– Información sobre el funcionamiento: La información funcional incluye datos más o menos objetivos sobre el funcionamiento médico, emocional y de comportamiento de distintos miembros de la familia. La información recogida sobre cada persona se sitúa junto a su símbolo en el genograma.
– Sucesos familiares críticos: Incluyen cambios de relaciones, migraciones, fracasos, y éxitos. Estos dan un sentido de continuidad histórica de la familia. Los hechos críticos de la vida están registrados en el margen del genograma o, si fuera necesario, en una hoja separada.

3. Descripción de las relaciones familiares:

El tercer nivel en la construcción del genograma comprende el trazado de las relaciones entre los miembros de una familia. Dichas descripciones están basadas en el informe de los miembros de la familia y en observaciones directas. Se utilizan distintos tipos de líneas para simbolizar los diferentes tipos de relaciones entre dos miembros de la familia.

Como las pautas vincularas pueden ser bastantes complejas, resulta a menudo útil representarlas en un genograma independiente.

educadores familiares

3. LA MEDIACIÓN: ESTRATEGIA DE INTERVENCIÓN

3.1. Introducción

La mediación es un método de gestión de conflictos, que incluye un tercero neutral, el mediador, con la función de ayudar a que las partes involucradas en un conflicto puedan negociar desde la colaboración, una resolución del mismo, satisfactoria para todos. Consiste en un proceso voluntario, flexible y participativo de resolución pacífica de conflictos a través del cual las partes se reúnen con un tercero (el mediador) que los asiste en la negociación del acuerdo que contemple los intereses de cada una de ellas.

Es un excelente método para solucionar problemas en ámbitos familiares, empresariales, escolares, institucionales y comunitarios dado que evita el pleito, satisface las necesidades de las partes y refuerza la cooperación y el consenso. 

Uno de los ámbitos de intervención más importantes de la mediación es, sin lugar a dudas, el familiar; la principal razón de ello es la diversidad de momentos en que la mediación puede ser útil para resolver conflictos en los sistemas familiares, desde la solución de problemas entre los diversos subsistemas de una familia extensa, por ejemplo, problemas jerárquicos, hasta la más conocida, que es la redefinición de la familia nuclear causada por las separaciones conyugales.

Como cualquier otra técnica, la mediación tiene sus limitaciones y, en determinados casos puede que no sea posible, es decir, viable. Desde el punto de vista de los interesados, las causas más frecuentes pueden ser que, alguno de los implicados considere que podría obtener mejores resultados en la vía contenciosa y por ello no tenga disposición de negociar; que consciente o inconscientemente, utilice el conflicto para mantener el vínculo con el otro; que el objeto de los interesados no sea resolver un conflicto concreto, sino reconducir una relación en crisis.

Y desde el punto de vista del mediador, la mediación puede no ser viable debido a la diferencia de recursos y habilidades de alguno de los interesados; existencia de maltrato. Otro de los límites de la mediación es la obligatoriedad o voluntariedad de la utilización del recurso.

3.2. Objetivos y principios del proceso de mediación
   
Entre los objetivos principales de esta técnica subrayamos que persigue:
– Facilitar que se establezca una nueva relación entre las partes en conflicto.
– Aumentar el respeto y la confianza entre estas.
– Corregir percepciones e informaciones falsas que se puedan tener respecto al conflicto y/ o entre los implicados en este.
– Crear un marco que facilite la comunicación entre las partes y la transformación del conflicto.

Los principios del proceso de mediación son:

a) El poder lo ejercen las propias partes: Son los propios participantes los que controlan el proceso y las decisiones. Es un proceso que empieza de una determinada forma y va evolucionando y avanzando a través de fases con pasos entremezclados.

b) Neutralidad e imparcialidad del mediador: El mediador no podrá tomar partido por una de las partes, ni aún en el supuesto de que una de ellas ocupe la posición del débil. En este caso el mediador tratará de equilibrar el poder entre las partes mediante el uso de las adecuadas técnicas de comunicación. Antes de iniciar una mediación el mediador debe preguntarse sobre la existencia de alguna circunstancia susceptible de crear parcialidad en el desarrollo de la misma.

Con esta posición neutral e imparcial el mediador les ayuda a descentrar el conflicto de su posición dual, de enfrentamiento cara a cara, y les abre un espacio que no es ni de uno ni de otro, sino que pertenece a ambos, donde pueden ver el punto de vista del otro, redefinir las propias posiciones y encontrar los intereses comunes.

c) Confidencialidad: Durante la mediación los participantes (tanto los interesados como el mediador) mantienen la privacidad más absoluta y tienen la garantía de que lo que se dice en una sesión de mediación no podrá utilizarse ante un tribunal.

d) Voluntariedad: La mediación requiere del acuerdo libre y explícito de los participantes. La mediación no puede imponerse. No se puede obligar a nadie a establecer relaciones o a llegar a acuerdos.

La voluntariedad afecta también al mediador en un doble sentido:

– Legitima el papel y el poder del mediador, otorgándole el permiso para actuar como tal.
– Permite al mediador suspender la mediación cuando lo considere oportuno por motivos que así se lo aconsejan.

3.3. Fases de la mediación

En líneas generales, según señalan los estudios sobre mediación, podemos distinguir cinco etapas en el proceso de mediación:

    1. Identificación del problema: Los interesados reconocen la existencia del conflicto y su voluntad de resolverlo. Ambos es necesario que entiendan que el problema afecta a los dos y que necesitan negociar; sin esto, la mediación no sería posible.

    2. Elección de la mediación para resolver al conflicto: La forma más extendida de establecer las condiciones de una separación o divorcio es acudir a la vía contenciosa a través de un representante legal, quien, cuando es posible, se encarga de negociar con el de la pareja.

A la hora de escoger una vía u otra, deben tener claro que la mediación es complementaria a la vía contenciosa y que, de ningún modo, supone renunciar a ella y que la elección de esta vía no supone renunciar a su asesor legal.

La elección del mediador debe ser compartida. En España, la oferta aún es reducida, pero comienzan a haber servicios públicos por todo el territorio y los profesionales privados comienzan a ofrecer sus servicios.

El mediador explica a las partes las características del proceso (duración, honorarios, papel de los asesores externos, etc), las normas a seguir (respeto, papel del mediador, confidencialidad, etc), las partes definen sus objetivos y se les pide su renuncia expresa a reclamar el testimonio del mediador ante los tribunales. Todo ello se recoge en un documento que firman los tres y del cual se da una copia a cada uno.

3. Identificación del problema: Se trata de una recopilación de las partes, en presencia del otro; con ello conocen la definición que el otro hace del conflicto, así como su contenido. El mediador, utilizando las técnicas oportunas, dirige el proceso y vigila que no se produzca una pérdida de control que pueda dar lugar a una dinámica de amenazas y contraamenazas, atendiendo a eventuales desequilibrios entre las partes.

Se trata de obtener una narración compartida del conflicto, para lo cual, el mediador les ayuda a acordar cuáles son los asuntos que quieren y los que no quieren negociar y en qué orden.

Al mismo tiempo, el mediador, debe cuidar que las partes respeten el turno de palabra, que el trato sea correcto y que sigan sus instrucciones. Se les invita a aportar propuestas y alternativas sin prejuzgarlas, ni siquiera valorando su congruencia o viabilidad.

4. Negociación: Durante el proceso, las partes van aceptando la legitimidad de los intereses particulares del otro como paso previo para aceptar la solución del conflicto como un interés compartido -yo gano, tú ganas-, lo que posibilita que ambos cooperen en su buen fin. Se negocia asunto por asunto. En cada uno de ellos, se realiza un brainsmtorming, posteriormente, se desechan las ideas menos interesantes, y se elabora y negocia cada una de las aceptadas.

5. Redacción del acuerdo: El mediador redacta el documento en el que se recogen los acuerdos alcanzados, tratando de utilizar las formas de expresión de las partes. Será firmado por ambos y por el mediador, entregándose una copia a cada cual. Bien entendido que, antes de la firma, se les recuerda la posibilidad de consultar con su abogado. Finalmente, el abogado traducirá el acuerdo a términos legales para su tramitación en el juzgado.
   

4. HABILIDADES PERSONALES Y ACTITUD DEL PROFESIONAL QUE TRABAJA CON FAMILIAS

Para cada una de las intervenciones que realizan los profesionales del ámbito familiar son adecuadas unas determinadas habilidades y técnicas que ayudarán a alcanzar los objetivos que se pretenden.

Como podemos deducir de todo lo visto hasta ahora, la tarea del profesional o experto que trabaja con familias es muy amplia y, podemos decir, que incluso compleja, en el sentido, que su labor abarca cantidad de aspectos y factores, no sólo referidos a los aspectos internos de esa familia, sino también, respecto a su entorno social, su entorno educativo, su entorno laboral, etc.

La tarea de estos profesionales, tanto de Educadores Familiares, como Orientadores, Mediadores Familiares, etc., se centra en impulsar un proceso y en remover todos aquellos obstáculos que impiden el avance positivo de dicho proceso, en ofrecer un camino para la resolución de un conflicto, ofrecer alternativas, etc. Es un profesional que camina junto a la familia, no interviene desde fuera, por lo que podemos decir que, su labor es indudablemente de participación, no entendida en términos de manipulación, manejo o persuasión, sino entendida como todo lo contrario, es decir, en términos de construcción y refuerzo familiar.

    Los profesionales que trabajan con familias se sirven de una serie de habilidades personales que son:

–    Creación de confianza y relación.
–    Creación de la propia credibilidad.
–    Empatía.
–    Capacidad de escucha.
–    Identificación y análisis de conflictos y casos.
–    Capacidad para el fomento de la responsabilidad de los implicados.
–    Parafrasear.
–    Habilidad para compartir información sin manipular.
–    Utilización adecuada del humor.
–    Planificación de estrategias para conseguir los objetivos.
–    Manejar la neutralidad.
–    Inventariar opciones sin decantarse por ninguna en particular.
–    Etc.

Además de estas habilidades, no podemos olvidar comentar que dichos profesionales poseen una actitud sensible y muy respetuosa hacia los diferentes casos o situaciones con las que trabajan.

Los profesionales que trabajan con familias ponen en marcha actitudes positivas y emplean estas habilidades, con la ayuda de técnicas personales que son dignas de nombrar como por ejemplo: técnicas de negociación, técnicas de balanceo de poder, técnicas de entrevista con niños (muy importante cuando se trabaje con menores), técnicas de derivación, técnicas para ruptura de puntos muertos, etc.

5. PROBLEMÁTICAS FAMILIARES ESPECÍFICAS


malos tratos violencia de generoviolencia de genero1. VIOLENCIA FAMILIAR Y DE GÉNERO

Entre algunos de los casos de violencia familiar podemos mencionar: el abandono y la negligencia familiar, la violencia conyugal, el abuso infantil,… Dichas patologías inciden en uno de los cambios más significativos que ha ido experimentando el mundo occidental durante los últimos años.

La familia, como hemos estudiado en la Unidad II, es la célula fundamental de la sociedad donde el niño debe aprender las normas y valores del medio en el que vive; ella juega un rol decisivo en su desarrollo, al convertirse en su primer modelo de la interacción del grupo familiar.

Se sostiene que como consecuencia de esa interacción, surgen a veces conductas delictivas o criminales y otras, que sin llegar a serlo, pueden llevar a sus miembros más débiles, los niños y adolescentes, a manifestarlas tanto dentro como fuera del hogar.

Estudios sobre la materia señalan que un 96 % de menores con problemas tienen en sus familias: padres separados, núcleo desintegrado, padres alcohólicos, desaparecidos, madres que trabajan, tensiones familiares provocadas por la pobreza. Todos ellos factores que provocan la falta de modelos familiares y que impiden con ello ejemplaridad y como consecuencia, la falta de seguimiento.

Podemos hablar, en términos generales de:

a) Violencia conyugal: Una de las facetas más deshumanizadas que puede observarse en la vida social contemporánea, aún en los países más industrializados de Occidente, es la violencia doméstica que se ejerce contra la mujer.

Podría decirse que el maltrato contra las mujeres obedece a los mismos factores y actitudes apuntadas al propósito del machismo, la violación y el acoso sexual; pero hay también otros ingredientes en la relación marido-mujer, que le dan características distintivas a ese problema social.

En efecto, el carácter continuo, íntimo y a la vez utilitario del vínculo marital, ya sea este formal o informal, contribuye a que dicha relación se despoje progresivamente de los rituales de cortesía y precauciones que son propias del trato entre extraños.

Por otra parte, la violencia doméstica, física o verbal, contra la mujer contribuye a que poco a poco vaya conformando un rol pasivo y subordinado en el medio familiar, en el cual asume la mayor parte de las tareas rutinarias.

b) Violencia intrafamiliar: Nos referimos a actos violentos cometidos en el hogar entre miembros de una familia. En la década de 1970 las feministas analizaron el alcance de la violencia intrafamiliar (considerada como un fenómeno exclusivamente masculino) y se crearon centros de acogida y de ayuda para las mujeres maltratadas y para sus hijos.

Algunos autores buscan el origen de los conflictos subyacentes a la violencia intrafamiliar en las rutinas del hogar adaptadas a una fuerza de trabajo exclusivamente masculina, que ha dejado de monopolizar los ingresos económicos de la familia con la incorporación de la mujer al trabajo, la pobreza y la escasa movilidad social.

La tecnología de la información está ayudando en gran medida a recopilar datos, pero resulta difícil conocer los procesos y los antecedentes. No puede afirmarse rotundamente que toda la violencia sea cometida por hombres, aunque sí que es cierto que ocurre en muchos casos. A veces son el padre y la madre juntos quienes cometen agresiones , como es el caso de los malos tratos a los hijos y que veremos en el tema 2.
   

1.1. Violencia de género

Abarcaremos de forma más profunda la problemática de la VIOLENCIA DE GÉNERO, analizando diversas características de la misma, para ello comenzaremos por el concepto de la misma:


1.1.1. Concepto y características de la violencia de género

Se entiende por ésta cualquier acto de agresión que pueda tener o tenga como resultado algún daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, incluyendo las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada, cuando estos actos son ejercidos por miembros de la familia o persona de análoga relación de afectividad.

En cuanto a las características mas llamativas enumeramos las siguientes:

– Sus orígenes se localizan en la estructura social y en el complejo conjunto de valores, tradiciones, costumbres, hábitos y creencias que tienen que ver con la desigualdad entre mujeres y hombres.
– Se desarrolla en el ámbito doméstico y privado, lo que impide el conocimiento de su magnitud real, dificulta su prueba y beneficia su impunidad
– La persona agresora tiene o ha tenido una relación de afectividad con la víctima.
– Estas conductas suponen una perturbación de las normales relaciones de convivencia, afectando no sólo a la víctima directa sino a todo el entorno familiar.


Centrándonos en lo que conocemos como violencia a mujeres, el artículo primero de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer considera que la violencia contra las mujeres es: todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o un sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto como si se produce en la vida pública como en la privada.

1.1.2. Tipos de violencia de género

Principalmente podemos nombrar 4 tipos de este caso de violencia. Son:

a) Física: Daños en el cuerpo de la persona, como consecuencia de bofetadas, empujones, golpes, palizas, asfixias, quemaduras, retenciones, …), pudiendo ser el resultado de ello, fracturas, heridas, contusiones, hematomas e incluso en los casos muy extremos la muerte

b) Psicológica: Actos conductuales de desvalorización, humillación, miedo, como consecuencia de gritos, vejaciones, amenazas, coacciones, ridiculizaciones, etc.

c) Sexual: Imposición de una relación sexual contra la propia voluntad (agresión, abusos, tocamientos, inducción a la prostitución, etc.).

d) Material y económica: Destrucción o privación del sustento y/ o de la propiedad (abandono, rotura de muebles u otras pertenencias, impedir o dificultar el trabajo, etc.).

Entre los indicios de conductas violentas destacan:

– Ignorar los sentimientos.
– Ridiculizar o humillar, tanto en público como en privado.
– Criticar, insultar y gritar de forma continuada.
– Intentar controlar las ideas y anular las decisiones.
– No permitir el acceso o la posesión de bienes y propiedades .
– Aislar a la persona, no permitirla salir ni trabajar, ni relacionarse con amistades ni con familiares.
– Tener ataques de celos.
– Amenazar con dejarla o hacerla daño.
– Intimidar.
– Destrozar cosas que para la persona agredida sean primordiales y necesarias, e incluso hacer daño a animales.
– Utilizar o tener armas.

1.1.3. Fases de la violencia

Las fases que tenemos que conocer de la violencia son tres:

1. Fase de tensión:

En esta fase es en la que comienzan los insultos y los primeros episodios de violencia, pero no de forma extrema.

Cualquier circunstancia, por mínima que sea, puede provocar la situación de violencia, como puede ser, por ejemplo, no tener preparada la comida, llegar un poco tarde, saludar a un amigo, etc.

2. Fase de agresión:

Cada vez son más frecuentes los momentos de tensión hasta que finalmente se producen los comportamientos violentos graves en forma de agresiones físicas, psíquicas y/ o sexuales.

3. Fase de conciliación o de arrepentimiento:

Después de las primeras manifestaciones de violencia se suele prometer que no volverá a pasar. Frases como las siguientes son muy características de esta fase:

–    Cambiaré.
–    Nunca te volveré a hacer daño.
–    No quería hacerlo.
–    No me podía controlar.

Frases muy frecuentes que se citan en  los casos de violencia doméstica.

También se suele transferir la culpa del conflicto a la víctima y negar su responsabilidad, con frases como:

– Me provocaste.
–    Si no lo hubieras hecho yo no te hubiera pegado.

Se suelen alternar periodos de afecto, de sentimientos de mayor interioridad, con periodos de violencia, ira y agresividad, continuándose de esta forma el ciclo de violencia.

Actualmente, los momentos de tensión y agresión son bastante más frecuentes que los de arrepentimiento.

Qué se suele hacer y qué se debería hacer frente a la violencia de género:

Las personas que son agredidas, según estudios realizados, acostumbran, por lo general, a:

– Negar u ocultar los actos violentos, por miedo, vergüenza, amenazas,…
– Minimizar la gravedad de la violencia (autoconvicción de que la situación no es tan grave).
– Culpabilizarse de la agresión.
– Identificarse con la persona agresora; la persona agredida se intenta adaptar a la situación que vive en ese momento como una estrategia de supervivencia.
– La persona agredida, como consecuencia de  guardarse todo para si, sufre efectos diversos, como padecer ansiedad, depresión, estrés,…

Por lo contrario, debemos de conocer también lo que se debería de hacer y es algo que tenemos que tener muy en cuenta como Educadores Familiares que somos, ya que en algún momento tendremos que intervenir en alguna situación de violencia doméstica y más, sabiendo el problema de este tipo de situaciones en la actualidad. Qué se debe de hacer:

– Hablar, contar lo que pasa a las personas de confianza, ya que con el silencio lo que se consigue es prolongar la situación e incluso empeorarla.
– Acudir a un centro de salud o a un hospital, solicitar una copia del parte médico donde han de constar las lesiones producidas como consecuencia de la violencia, evaluación de las posibles secuelas psicológicas, el tratamiento aplicado y el pronóstico.
– Denunciar ante la Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil o Juzgado de Guardia. Es importante que en la denuncia conste todo lo que ha pasado, tipo de violencia que se ha sufrido, si había denuncias anteriores, el parte médico de las lesiones, datos de las personas testigos de las agresiones producidas. Además es importante que antes de leer la denuncia se lea con detenimiento y se solicite una copia de la misma.

2. MALTRATO INFANTIL

Hay niños/ as maltratados o insuficientemente atendidos por sus padres que nos necesitan para tener una vida más digna. He aquí algunas de las cifras que se barajan sobre la incidencia de los malos tratos:

– En EE.UU. se registra anualmente 2,3 millones de denuncias de sospecha de abuso y descuido y, por lo menos, 1250 muertes.
– Se estima que anualmente en EE.UU. el 1,5 % de los niños sufre descuidos y el 1 % sufre maltrato .
– Entre 1970 y 1980 se produjo en Suecia una tasa de 0,6 por 100.000 niños menores de 15 años muertos debido a malos tratos.

En el caso de España las cifras que se conocen representan el 10 % ó el 20 % de los datos reales, por lo que conocemos sólo una pequeña parte del maltrato realmente existente. Además en cuanto a la incidencia de los diferentes tipos de malos tratos dentro de la población de niños y niñas afectados existen semejanzas en diversos estudios realizados en nuestro país. La negligencia es con mucho la forma más frecuente de maltrato, seguida del maltrato emocional.

Antes de pasar a exponer el concepto de maltrato infantil y su tipología, dejemos claro que, el área del maltrato infantil no se encuentra libre de matices emocionales y subjetivos que junto con la escasez de un sólido cuerpo de evidencia empírica, ha llevado al nacimiento y perpetuación de numerosos mitos. Mitos que obstaculizan el reconocimiento público de este problema, entorpecen la práctica profesional efectiva y dificultan nuestra comprensión del fenómeno. Algunos de estos mitos son:
       
– El maltrato infantil es infrecuente.
– El maltrato infantil lo llevan a cabo personas que son alcohólicas, drogadictas o incluso que están locos.
– El maltrato infantil se da en clases sociales bajas.
– El maltrato infantil es el maltrato físico.
– El maltrato infantil se da siempre en el ámbito privado.


2.1. Definición de maltrato infantil

Conviene señalar más que la definición en si misma de maltrato infantil, las características comunes, ya que a pesar que bajo el término genérico de maltrato infantil se engloban diversos tipos de situaciones, diferentes en su detección, etiología, tratamiento y prevención. Todas ellas, tienen diferentes características comunes, las cuales exponemos de forma resumida:

– Afectan negativamente a la salud física y/ o psíquica del niño/ a y comprometen su adecuado desarrollo integral.
– Constituyen la manifestación y resultado de un conjunto de problemas que afectan al bienestar psicológico de los padres/ tutores, y a su entorno presente y pasado.
– Sus efectos negativos aumentan en intensidad a medida que la situación se cronifica o es más severa.

   
2.2. Manifestaciones/Tipología del maltrato infantil

Podemos nombrar doce situaciones que actualmente se identifican como maltrato infantil:
A) Maltrato físico:

«Cualquier acción no accidental por parte de los padres/ tutores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo».

– Indicadores físicos en el niño:

a) Magulladuras o moratones en el rostro, labios o boca, en zonas extensas del torso, espalda,… Todas ellas en diferentes fases de cicatrización o localización, tamaño, número o forma no habituales (con marcas de objetos).
b) Quemaduras con formas definidas de objetos concretos o de cigarrillos o puros, e incluso realizadas por inmersión en agua caliente.
c) Fracturas de nariz o mandíbula o en espiral de los huesos largos.
d) Torceduras o dislocaciones.
e) Señales de mordeduras humanas claramente realizadas por un adulto y reiteradas.
f) Cortes o pinchazos.
g) Lesiones internas, fracturas de cráneo, daños cerebrales hematomas, asfixia y ahogamiento.

Para identificar la presencia de maltrato físico ha de cumplirse al menos uno de los siguientes requisitos:

1. Como mínimo en una ocasión se ha detectado la presencia de al menos uno de los indicadores. Las lesiones físicas no son «normales» en el rango de lo previsible en un niño de su edad y características (bien por su mayor frecuencia o intensidad, por ser lesiones aparentemente inexplicables o no acordes con las explicaciones dadas por el niño y/ o los padres, etc).
2. No se ha percibido claramente ninguno de los indicadores señalados, pero hay un conocimiento certero de que el niño ha padecido alguna de las lesiones físicas indicadas como resultado de la actuación de sus padres o tutores
3. No existen lesiones físicas pero hay un conocimiento certero de que los padres/ tutores utilizan un castigo corporal excesivo o palizas hacia el niño. Para que estos dos tipos de acciones sean calificadas como maltrato físico, deberían estar presentes los siguientes factores:

– La intensidad de la reacción del padre/ madre no se corresponde con la gravedad del comportamiento del niño. O la disciplina administrada no es apropiada o no está en concordancia con los intereses del niño en función de su edad o nivel de desarrollo.
– Parece que el padre/ madre no controló su reacción por lo que prolongó el castigo.
– Además de lo anterior, el niño presenta una reacción de tensión emocional no justificada.

B) Maltrato psíquico (emocional):

«Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles (desde la evitación hasta el encierro o confinamiento) por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar».

– Tipos de conducta que comprende:

a) Rechazo: En general, implica conductas de los padres/ tutores que comunican o constituyen abandono:

– De cero a dos años: Rechazo activo por parte del padre/ madre a aceptar las iniciativas primarias de apego del niño, a las iniciativas de éste y, a las respuestas naturales/ normales al contacto humano.
– Hasta los cuatro años: Exclusión activa del niño de las actividades familiares.
– Edad escolar: Transmisión constante al niño de una valoración negativa de sí mismo.
– Adolescencia: Rechazo a aceptar los cambios en el rol social esperados en el joven (es decir, evolucionar hacia una mayor autonomía y autodeterminación).

b) Aterrorizar: Se refiere a situaciones en las que se amenaza al niño con un castigo extremo o con uno vago pero siniestro, que intentan crear en él un miedo intenso. También se puede aterrorizar al niño creando hacia él unas expectativas inalcanzables con amenaza de castigo por no alcanzarlas:
       
– De cero a dos años: Ruptura consistente y deliberada de la tolerancia del niño a los cambios y a los nuevos estímulos.
– Hasta los cuatro años: Utilización de gestos y palabras exagerados que pretenden intimidar, amenazar o castigar al niño.
– Edad escolar: Exigencia al niño de respuesta a demandas contradictorias de los padres/ tutores.
– Adolescencia: Amenaza al joven de exponerle a la humillación pública

c) Aislamiento: Se refiere a privar al niño de las oportunidades para establecer relaciones sociales:
       
– De cero a dos años: Negación al niño de la posibilidad de interactuar de manera continuada con los padres u otros adultos.
– Hasta los cuatro años: El padre/madre le enseña a evitar cualquier contacto social que no sea con él.
– Edad escolar: Evitación activa de que el niño mantenga relaciones normales con sus compañeros.
– Adolescencia: Evitación activa de que el joven participe en las actividades organizadas e informales fueras del hogar.

    d) Violencia doméstica extrema y/ o crónica: Se producen de manera permanente situaciones de violencia física y/ o verbal entre los padres en presencia del niño.

    Para definir la existencia de este tipo de maltrato debe presentarse al menos una de las situaciones anteriores de manera reiterada y/o continua, y la presencia de tal/es indicador/es ha de ser claramente perceptible.

C) Negligencia física:

«Las necesidades físicas básicas del niño (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación y/ o cuidados médicos) no son atendidas temporalmente o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño».

– Indicadores en el niño:

a) Alimentación: No se le proporciona la alimentación adecuada. Está hambriento.
b) Vestido: Vestuario inadecuado al tiempo atmosférico. El niño no va bien protegido del frío.
c) Higiene: Constantemente sucio, escasa higiene corporal.
d) Cuidados médicos: Ausencia o retraso importante en la atención médica de los problemas físicos, enfermedades o necesidades. Ausencia de cuidados médicos rutinarios.
e) Supervisión: El niño pasa largos períodos de tiempo sin la supervisión y vigilancia de un adulto. Se producen repetidos accidentes domésticos claramente debidos a la negligencia por parte de los padres/ cuidadores del niño.
f) Condiciones higiénicas y de seguridad del hogar que son peligrosas para la salud y seguridad del niño.
g) Área educativa: Inasistencia injustificada y repetida a la escuela

Para definir la existencia de negligencia física, debe presentarse uno o varios de los indicadores de manera reiterada y/o continua.


D) Negligencia psíquica (emocional):

«Falta persistente de respuesta a las señales, expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciadas por el niño y falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de una figura adulta estable».

– Tipos de conducta que comprende:
   
a) Ignorar: Se refiere a aquellas situaciones en las que hay una ausencia total de disponibilidad de los padres hacia el niño, o cuando éstos se muestran inaccesibles e incapaces de responder a cualquier conducta del niño:

– De cero a dos años: No provisión de respuesta a las conductas sociales espontáneas del niño.
– De dos a cuatro años: Frialdad y falta de afecto en el tratamiento del padre/ madre al niño; no participación e las actividades diarias del niño
– Edad escolar: Fracaso en proteger al niño de las amenazas externas o en intervenir a favor de éste aun sabiendo que necesita ayuda.
– Adolescencia: Renuncia por parte de los padres al rol parental y ausencia total de interés por el joven.

b) Rechazo de atención psicológica: Rechazo de los padres/ tutores a iniciar un tratamiento de algún problema emocional o conductual del niño, existiendo acceso a un recurso de tratamiento que ha sido recomendado por profesionales competentes.
c) Retraso en la atención psicológica: Los padres/tutores no proporcionan o buscan ayuda psicológica para resolver una alteración emocional o conductual del niño ante una circunstancia extrema en la que es evidente la necesidad de ayuda profesional (por ejemplo, depresión severa, intento de suicidio, etc.).
Para poder definir la existencia de negligencia psíquica debe de presentarse al menos una de las situaciones anteriores de manera reiterada y/ o continua, y su presencia ha de ser claramente perceptible.
   

E) Abuso sexual:

«Cualquier clase de contacto sexual con un menor de edad, o su utilización directa como objeto de estimulación sexual, cuando no haya alcanzado la edad y la madurez para consentirlo o, si alcanzadas ambas, se aprovecha una posición de superioridad, ascendencia, poder o autoridad, o se utiliza el engaño para obtener su consentimiento, así como, en todo caso, siempre sobre él se use la violencia o la amenaza con aquellos propósitos».

– Tipos de conducta que comprende:

a) Agresiones sexuales: Son las relaciones o contactos sexuales de todo tipo en las que se utiliza la violencia o la intimidación sobre el menor de edad.

La forma objetivamente más grave de este grupo de conductas es la violación, que supone la penetración o, en su caso, la introducción de objetos, por la vía vaginal, bucal o anal.

b) Agresiones sexuales en sentido estricto: Son las relaciones o contactos sexuales de todo tipo sobre menores de edad que no han alcanzado la edad y madurez para poder consentirlos con conocimiento y libertad.

También comprenden los casos en los que, para obtener ese consentimiento, se emplea el engaño o se aprovecha la posición de superioridad (física o de otro tipo), de ascendencia, de poder o de autoridad que se tiene sobre el menor de edad.

c) Otros abusos sexuales: Se incluyen aquí otras conductas en las que no hay contacto físico pero sí una utilización directa del menor de edad con una finalidad sexual. Tal es el caso del exhibicionismo o de la distribución o exhibición de material pornográfico entre menores de edad.

Los tres tipos de conducta adquieren una especial gravedad cuando en ellas intervienen, ya sea como autores, ya consintiéndolas o facilitándolas, los padres, tutores o cualquier otra persona encargada del cuidado del menor de edad.
F) Explotación sexual:

La utilización del niño por sus padres o tutores, o por terceras personas cuando ellos lo sepan y no lo impidan, en la prostitución o en la realización de material o espectáculos de pornografía con el fin de obtener un beneficio, sea económico o de otra índole.

G) Explotación laboral:

«Los padres/ tutores asignan al niño con carácter obligatorio la realización continuada de trabajos (domésticos o no)» que:

– Excedan los límites de lo habitual.
– Deberían ser realizados por adultos.
– Interfieren de manera clara en las actividades y necesidades sociales y/ o escolares del niño.
– Son asignados al niño con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico o similar para los padres o la estructura familiar.

H) Inducción a la delincuencia:

«Los padres  facilitan y refuerzan pautas de conducta antisocial o desviadas (especialmente en el área de la agresividad, sexualidad y drogas) que impiden el normal desarrollo e integración social del niño. También incluye situaciones en las que los padres utilizan al niño para la realización de acciones delictivas (por ejemplo, transporte de drogas, hurtos, …)».

I) Modelo de vida en el hogar inadecuado para el niño:

«El hogar en el que vive el niño constituye un modelo de vida inadecuado para su normal desarrollo por contener pautas asociales o autodestructivas».

– Tipos de conducta que comprende:
   
a) Conductas delictivas, particularmente las que causan daño a los demás, el tráfico de drogas.
b) Consumo de tóxicos.
c) Comportamientos autodestructivos.

Para poder definir la existencia de un modelo de vida inadecuado para el niño: debe presentarse al menos una de las situaciones anteriores de manera reiterada y/ o continua; su presencia ha de ser claramente perceptible; el modelo inadecuado debe ser claramente perceptible por el niño en su interacción cotidiana; el niño debe reunir condiciones suficientes de vulnerabilidad al modelo, como capacidad cognitiva suficiente y razonamiento moral en desarrollo.

J) Imposibilidad de cumplimiento de las obligaciones parentales:

«Los niños no pueden recibir los cuidados y atención necesarias por parte de sus padres/ tutores, y resulta totalmente imposible, temporal o definitivamente, que se modifique la situación que lo provoca».

La incapacitación puede derivar de las siguientes circunstancias de los padres/ tutores:

– Fallecimiento (orfandad del niño).
– Encarcelamiento.
– Enfermedad incapacitante (física o mental).

K) Abandono:

«Delegación total de los padres/ tutores del cuidado del niño en otras personas, con desaparición física y desentendimiento completo de la compañía y cuidado del niño».

L) Renuncia:

«Negativa explícita a reconocer la paternidad/ maternidad del niño, o negativa a poseer/ mantener cualquier derecho legal sobre éste».
   
Frecuentemente las conductas del maltrato y/o abandono emocional acompañan a las restantes tipologías de malos tratos.

Las diferentes investigaciones indican que, excepto en los casos de gravedad extrema, los efectos realmente negativos a largo plazo para el niño/ a no derivan fundamentalmente de las acciones de agresión física (sea por acción u omisión), sino de la agresión emocional que se produce simultáneamente al maltrato o abandono físico.


3. DIFICULTADES DE ACCESO AL EMPLEO: LA INSERCIÓN SOCIOLABORAL DE COLECTIVOS EN RIESGO DE EXCLUSIÓN

La falta de empleo es la principal causa de la pobreza, la exclusión social y la desigualdad en los niveles de renta y riqueza y, por tanto de oportunidades de las personas.

En un marco de políticas activas de empleo, adquiere una especial relevancia la ley de inserción laboral de las personas en situación o en riesgo de exclusión, ya que la ayuda personalizada para la búsqueda de empleo parece ser una de las intervenciones más efectivas para la mayoría de las personas en desempleo, combinada con programas de formación específicos atendiendo a las características de las personas o grupos concretos.

Combatir el desempleo de larga duración o el procedente de la exclusión social exige reforzar sinergias entre todos los agentes políticos, sociales y económicos, con el fin de hacer frente a las demandas existentes en la sociedad, de una manera eficaz y dando respuesta al mismo tiempo a las nuevas necesidades y a las circunstancias cambiantes. En síntesis, se trata de lograr una sociedad no excluyente, una sociedad abierta y cohesiva, basada en la solidaridad y en la igualdad, y una elevada calidad de vida para todo el conjunto de nuestra sociedad.
   
    Las personas o colectivos que más dificultades tienen para encontrar empleo son, las mujeres, las personas discapacitadas, la etnia gitana, los inmigrantes, los jóvenes, las personas mayores de 45 años, etc. En este material, nos vamos a centrar en los cuatro primeros ya que como profesionales en el campo de la exclusión social, son los que más nos interesan y con los que más casos nos vamos a encontrar.
   

3.1. Mujer y trabajo

A partir de 1984 es cuando se produce una incorporación masiva de la mujer al ámbito laboral. Las mujeres desempleadas en general y, sobre todo las mujeres que quieren reincorporarse a la actividad laboral después de estar apartadas de tal ámbito, no tienen facilidades para conseguir un puesto de trabajo asalariado. Este hecho está produciendo que muchas mujeres en estas circunstancias hayan tomado la decisión de crear su propia empresa o de crear su propio puesto de trabajo, aprovechando la experiencia laboral y profesional adquirida.

– Cambios en el entorno social:

Tradicionalmente, las mujeres siempre han podido intervenir mucho menos tiempo en la actividad profesional que los hombres. El principal de los obstáculos es la existencia de costumbres sociales muy arraigadas y que poco a poco, con el paso del tiempo, ha ido cambiando y, la mujer va accediendo al mundo del trabajo de una forma más regular. Factores que han favorecido esta inserción son:

– Matrimonios a edad más avanzada.
– Planificación de la maternidad.
– Independencia de la mujer en el ámbito de la pareja.
– Aumento de servicios personales, como pueden ser, las escuelas infantiles.
– Incremento del consumo familiar.
– Esperanza de vida más larga.
   
Estos cambios inciden en una mayor disponibilidad de tiempo por parte de la mujer y en su independencia económica.

    – Cambios en el mercado laboral:

La diversificación progresiva del mercado de trabajo y el papel cada vez más esencial de la especialización para poder cubrir determinadas necesidades son factores decisivos en el acceso de las mujeres en el ámbito laboral. De las transformaciones que se están produciendo se derivan las siguientes consecuencias:
   
– La mujer ha demostrado su capacidad, aún cuando no se haya aprovechado en un porcentaje muy elevado.
– Se ha incrementado la competencia profesional femenina.
– Existe una aceptación de la mujer como profesional no solamente en puestos de trabajo no cualificados.

A pesar de que la mujer se encuentra cada día mejor preparada, en la práctica, su acceso a las cúpulas de dirección de las empresas continua siendo muy difícil. La cualificación profesional de la mujer y su incorporación al mundo laboral han representado un gran cambio social. Tanto las empresas privadas como la Administración Pública aún se decantan mayoritariamente por contratar hombres para cargos de responsabilidad.

La mujer emprendedora que quiere llevar a término un proyecto empresarial o un negocio, tiene que ser consciente de que tiene que aprender a desenvolverse en ambientes poco habituados a la presencia femenina. A esta dificultad inicial hay que añadir una serie de impedimentos con los que se encontrará de su trayectoria, en este caso, como empresaria: masculinización del mundo empresarial, discriminación, dificultad de financiamiento,  circunstancias familiares, horarios, redes de comunicación masculinas, etc.

   
3.2. Empleo para las personas discapacitadas

¿Por qué los discapacitados no pueden disfrutar del derecho al trabajo reconocido en el art. 35 de la Constitución Española?

El empleo es uno de los mayores factores, por no decir el mayor factor de integración, para cualquier persona en edad adulta y por consiguiente también para las personas con alguna discapacidad.

La situación actual del mercado laboral indica que el empleo no es un bien para toda la población; las personas con discapacidad sufren mayores dificultades que la población general para encontrar empleo.

Los trabajadores con discapacidades tienden a quedar rezagados con respecto a otras personas que buscan empleo, en particular cuando el número de desempleados en general aumenta.

Actualmente, se está luchando por creación de un fondo financiado por las empresas que no reserven el 2 % de sus puestos de trabajo para personas con discapacidad, que se destinaría a la integración laboral de este colectivo.

En la actualidad, las empresas que no cubren un 2 % de sus empleos con trabajadores discapacitados deben destinar el coste que supondría el empleo de estas personas a la adquisición de bienes elaborados en Centros Especiales de Empleo o donarlo a instituciones para la integración de estas personas.

La propuesta sindical es que este dinero se destine obligatoriamente a un fondo para impulsar la integración laboral del colectivo y mejorar los programas de formación profesional. En el caso de que las empresas prueben que no pueden contratar de forma directa a trabajadores discapacitados, se creará un fondo para la integración laboral y para potenciar la accesibilidad en los puestos de trabajo y la formación.
3.3. Inserción laboral de la etnia gitana

Tener un trabajo digno es un derecho de cualquier ciudadano, y una garantía básica para su promoción personal e integración social. Desafortunadamente la situación de muchas personas gitanas con respecto al empleo es bastante mala por el momento y no parece mejorar de cara al futuro, constatándose todavía algunas situaciones claramente excluyentes y discriminatorias:
   
– La población gitana no tiene la misma posibilidad de acceder a la oferta de formación profesional ocupacional que el resto de los ciudadanos. En este caso, no se trata de que se les discrimine o prohiba su acceso, sino que esta oferta formativa no se adapta, no es lo suficientemente accesible, de acuerdo a las condiciones y necesidades de la población gitana
– Muchos empresarios discriminan a la población gitana cuanto intenta acceder a un empleo, como consecuencia de los prejuicios y estereotipos existentes
– La legislación con respecto a la venta ambulante, que es uno de los empleo más desarrollados por los gitanos, es claramente discriminatoria y restrictiva si se compara con otras modalidades comerciales

Atrás quedan los tiempos en que los gitanos eran reconocidos por su trabajo en la forja o por sus conocimientos en cuanto a caballería. La mayoría de los gitanos actualmente, viven de la venta ambulante, pero la práctica de esta actividad laboral se ve dificultada por las reticencias de las autoridades locales a facilitar permisos de venta. El resto de actividades en las que trabajan los gitanos, muy distanciadas de las anteriores, son las actividades agrícolas, la recogida de papel o chatarra, las antigüedades, e incluso el mundo artístico. En otro tipo de actividades, los gitanos se encuentran con problemas, principalmente derivados de la falta de cualificación profesional y de la carga de prejuicios existentes. Por todo ello, el índice de paro entre la población gitana es muy alto.

– Formación profesional y empleo en la comunidad gitana:

Algunos gitanos viven una situación de marginación y están desfavorecidos, en buena medida debido a su exclusión del mundo del trabajo, por lo que es preciso garantizar la igualdad en cuanto en cuanto al acceso de la oferta de recursos de educación y empleo y al mercado de trabajo normalizado. Por ello, es necesario, desarrollar una oferta formativa específica y especializada para la población gitana, así como acciones de orientación profesional individualizada, dado que hay todavía muchos gitanos y gitanas que, por diferentes motivos, no acceden a los recursos normalizados.

    El problema del desempleo no tiene una fácil solución y las diferencias económicas entre regiones continúan aumentando; lo mismo ocurre con determinados grupos y colectivos de ciudadanos; la desigualdad no solamente es territorial sino también sectorial, en la medida que afecta más a unos grupos que a otros.
   

– Profesión y prestigio social:

Las diferencias de prestigio social entre payos y gitanos son abrumadoras. El 94% de las actividades de los gitanos está considerada como bajas; y un escaso 3% en la consideración medio-bajo.

En consecuencia, el gitano tiene una consideración social muy baja en la escala de prestigio.

Es preocupante que el gitano se encuentre en el último peldaño de esta escala social. Ello muestra las dificultades inherentes a todo afán de promoción legítima que desatienda la realidad de la situación profesional de los roles sociales gitanos en contraste con los de los payos.

– Características generales del ámbito laboral:

– Los gitanos no llegan a finalizar los estudios obligatorios, como norma general. En la provincia de Salamanca, por ejemplo, solamente cinco personas gitanas tienen el graduado escolar y sólo una estudia empresariales, según información del coordinadora de AIGS.
– La duración cuantitativa de la jornada laboral de los gitanos (%):
Menos de 4 horas: 1 %
De 4 a 6 horas: 22 %
De 7 a 9 horas: 15 %
De 10 a 12 horas: 4 %
Más de 12 horas: 3 %
No trabaja: 34 %
No consta: 21 %
– El gitano no está acostumbrado a estar sujeto a un horario porque han sido personas muy libres. De esta libertad viene el significado de su bandera: «Salud y libertad».
– Los gitanos alternan varias ocupaciones a lo largo del año, a causa de la insuficiencia de beneficios de algunas profesiones principales como medio exclusivo de vida. Además no cabe olvidar los rechazos laborales, como ya hemos comentado, o la mano de obra gitana por parte de la sociedad paya, lo que incide, en parte, en el volumen de parados gitanos.
– Empleo de los ingresos familiares gitanos. Es una realidad sociológica que los gitanos gastan: 1º en alimentación, 2º en vestido, 3º en medicinas, 4º en la vivienda, 5º en distracciones y 6º en desplazamientos.


3.4. Los inmigrantes ante el empleo

Los problemas a que se enfrentan los inmigrantes en España tienen que ver con las adaptación a las condiciones del mercado laboral y con las exigencias para tener condiciones de vida dignas, semejantes a las de los ciudadanos nacionales, también con la vivienda, la educación, la salud y la convivencia.

Ante todo, los inmigrantes necesitan de un puesto de trabajo; lo que requiere la existencia de una demanda y una información transparente sobre las oportunidades en el mercado laboral, que no siempre se da.

La tendencia creciente a ofrecer trabajo temporal, trabajo informal y contratos precarios afecta por igual a nacionales e inmigrantes. Los problemas que puedan plantearse derivan de la situación legal y, en concreto, de la existencia de inmigrantes no documentados o «sin papeles».

El mercado de trabajo está fuertemente segmentado. Los inmigrantes necesitan de una información transparente en sus lugares de origen y también en los de llegada, así como información general sobre la demanda en los diferentes países y en el conjunto de la Unión Europea. El problema es que esta información no se da, no existe, lo cual provoca grandes desajustes en lo que se refiere a la mano de obra.

Son muchos los programas existentes de inserción sociolaboral dirigidos a cada uno de los colectivos, tanto los nombrados en estas líneas, como muchos otros, que como Educadores Familiares deben de conocerse, por ello, os animamos a que investiguéis sobre ellos. Muchos de ellos varían en función de cada Institución, de cada zona, etc, en función de las necesidades, demandas y casos presentados.



4. LA FAMILIA ANTE LAS ADICCIONES

El tema de las adicciones es algo muy serio y, por lo tanto, ante casos de esta índole hay que actuar con gran cuidado y prudencia.

Para que una persona pueda superar su adicción, el primer paso es que admita que tiene un problema de este tipo. Para ello, resulta muy importante que la familia, sus seres queridos, entiendan la situación por la que atraviesa y que le ofrezcan ayuda de forma desinteresada y, sin ejercer presión (ya que en el caso de un adicto resulta contraproducente), se informen de las opciones que existen para darle tratamiento, la planteen las mejores, dentro de las que pueda tener acceso y le den su apoyo incondicional en el proceso de rehabilitación, que puede ser en ocasiones muy largo.

4.1. Cómo se reconoce y se combate una adicción

Aunque todas las adicciones son nocivas, tanto para la persona adicta, como para los que le rodean, hay algunas que se reconocen y se combaten más fácilmente que otras.

Los factores de personalidad tienen un peso dentro del desarrollo de la adicción. La baja autoestima y la intolerancia a la frustración, tanto por parte de la familia, como del adicto, pueden empeorar la situación de forma alarmante.

Uno de los mayores problemas para el estudio y el tratamiento de este mal tan difundido, en la actualidad, es la creencia de que quien lo padece es una persona viciosa, inmoral, incapaz de controlar sus emociones e instintos, y digna de desprecios o rechazo, cuando es precisamente a través de la compresión y el apoyo de quienes lo rodean como puede encontrar la fuerza necesaria para su recuperación.

La rebeldía de los adolescentes se puede manifestar de diversas formas, pero lo realmente grave es cuando esta rebeldía se manifiesta a través de alguna adicción que puede destruir sus metas, anular sus motivaciones, los aniquilan neurológicamente o directamente los mata. Durante esta etapa de la vida, caracterizada por los notables cambios que provoca el desarrollo tanto físico como emocional, los jóvenes experimentan periodos de depresión durante los cuales, en el caso de tener acceso a drogas y experimentar su uso como parte de un patrón de comportamiento seguido por el grupo al que pertenecen, pueden adquirir una adicción.

Es muy importante, por lo tanto, que los padres, en esta etapa de la vida, estén muy pendientes de sus hijos, que se hable con ellos sobre el tema, que se les deje claro que la adicción es una enfermedad, pero que puede prevenirse si el adicto en potencia se mantiene alejado de factores de riesgo, como el consumo del alcohol y drogas.

Los hijos o las personas adictas necesitan saber que pueden confiar en sus padres. Para iniciar una charla a fondo es positivo que el adicto relate aquello que considera que no es correcto en otros de su propia generación, que perciba que hay diferencias entre los hábitos ajenos y los propios. El diálogo por parte de la familia es primordial; escuchar es fundamental, tratar que el diálogo no se convierta en discusión, e intolerancia, siempre se está a tiempo, siempre hay una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.

Para las personas adictas, en este caso los hijos, es importante que:

– Perciban que las metas que los padres, proyectan en ellos, no son para el beneficio de los adultos, ni para el que dirían.
– La preocupación paternal y/o maternal va más allá, que realmente les interesa su futuro y son responsables de su propia vida.
– No basta la inteligencia, sino que también la voluntad.
– Es importante discernir entre lo que está bien y lo que está mal.
   
Por todo ello, es primordial que los padres estén convenientemente informados, de cuáles son las incertidumbres, contrariedades, y cuestionamientos que los hijos tienen en las distintas etapas de su desarrollo:

– Que sepan cuáles son las señales que les envían cuando necesitan ayuda y comprensión.
– Que exploren e investiguen sobre las drogas, el alcohol y los desequilibrios modernos, para poder prepararse y preparar a los chicos adecuadamente, previniendo las causas, y decidir valientemente y acertadamente ante las consecuencias.
– Hacerles notar que les interesa tanto su presente como su futuro y que, anhelan lo mejor para ellos.
– Colaborar ante los problemas de los jóvenes con la escuela, los profesionales, las diferentes campañas existentes, etc.

– Factores internos y sociales como detonante:

Factores internos y sociales son el detonante para que niños y jóvenes penetren en el mundo de las adicciones. La prevención enfocada a la exaltación de valores, la confianza y el diálogo continuo se perfila como una solución viable para detener la alta incidencia.

La desintegración familiar es uno de los principales factores que influyen para que los niños y jóvenes sean presa fácil de las drogas y, es probable que, al no sentirse identificados con su propio hogar, tiendan a integrarse en grupos de personas en los que en muchos casos, para ser aceptados, se ven obligados a consumir sustancias tóxicas.

Manuel González Oscoy, catedrático de la Facultad de psicología de la UNAM, explica que el abandono que sufren los jóvenes por parte de su familia, los orilla a buscar compañía en otros medios donde se ven presionados por esos mismos grupos externos para probar las drogas: «La soledad que enfrentan los chicos de ahora como consecuencia de que ambos padres salen a trabajar, aunado a la falta de información sobre los serios daños que las drogas causan en el organismo, influyen para que busquen en las adicciones una fuente de escape a los problemas que enfrentan. En nuestro medio es muy fácil conseguir cualquiera de ellas, hay mayor oferta y esto es otro factor determinante para que los índices de drogadicción hayan alcanzado máximos históricos».

Según el especialista, el ser humano tiende a repetir el modelo de vida familiar, por lo que destaca la importancia de que los padres eviten este tipo de conductas dentro y fuera del hogar. Si un niño lo vive dentro del hogar difícilmente hará caso de los consejos verbales. Para que la enseñanza sea efectiva, debemos estar dispuestos a abordar el tema, a prepararnos para poder hablar con conocimiento, pero sobre todo, es necesario que tengan la confianza para exponer sus dudas y que sepan que no serán reprendidos, incluso, si confiesan que en algún momento las han probado o se las han ofrecido.

Para quienes se dedican a la venta de drogas, los niños que pasan largos periodos de soledad, sin la supervisión de un adulto, se convierten en blancos fáciles ya que perciben su actitud introvertida o su rebeldía y se acercan a ellos para ofrecerles amistad, situación que aprovechan para inducirlos al consumo y después al tráfico de las mismas.

En palabras del catedrático citado en líneas anteriores «Las conductas antisociales, los cambios físicos y la pérdida de interés en actividades que antes eran de su preferencia, pueden ser una advertencia sobre la presencia de una adicción, pero también, el momento ideal para manifestarle al chico todo el apoyo, solidaridad y cariño para superar el problema».

La comunicación entre padres e hijos, como ya hemos comentado anteriormente y la enseñanza con el ejemplo, de valores morales, representan el camino más seguro para evitar que los adolescentes se vean atrapados en las drogas. El contar con el amor y el respaldo de la familia es de vital importancia no sólo para que no caigan en este problema, sino para ayudarlos a salir de él a través de un proceso de rehabilitación.


4.2. Características del sistema familiar con alto riesgo patológico de adicción

Podemos señalar como principales características las siguientes:

a) Comunicación vaga, confusa e imprecisa: En la familia la generación de culpa entre sus miembros es una forma habitual; además destacan los mensajes ambiguos, oscuros y con un grado de imprecisión notable.

b) Actitud de desconfianza entre miembros: Interacción negativa y desconfiada predominante en la familia. Los miembros dan mensajes negativos cuando se comunican (críticas, descalificaciones, quejas…).

c) Límites generacionales difusos: A menudo los hijos de estas familias se ven expuestos a ambientes negativos debido a la existencia de límites generacionales difusos con una frecuente competencia entre los padres. En ocasiones uno de los padres demanda lealtad del hijo al hacerlo partícipe de un episodio de infidelidad con un serio conflicto emocional de la pareja parental generando en éste conflictos emocionales cargados de culpa.

d) Formación de coaliciones desadaptativas: Familia con tendencia a formar coaliciones para hacer «frente» a otro miembro. Por ejemplo a una madre que se alía con su hijo contra el marido, colocando al hijo en situación de daño o una suegra al hijo en contra de la esposa.

e) Control rígido, agresivo o violento: No existe negociación en el control familiar. Este se da por la imposición rígida de los criterios parentales (autoritario).

f) Dificultad en la expresión de la rabia: Padres e hijos revelan dificultad en la expresión de la rabia entre ellos (se esconde y/o «explotan»).

g) Desinterés por socialización del hijo: Padres muy preocupados por su éxito o placer, dejándolo de lado (solo o a cargo de la nana, de una vecina o pariente).

h) Uso del castigo sin dar alternativas adecuadas: La violencia física y psicológica son las herramientas preferentes de la educación y control conductual de los hijos (castigo físico o «chantaje» afectivo).

i) Padres desprestigiados: La negligencia parental, las mentiras y manipulaciones, la falta de cariño real, la falta de apoyo, etc., termina por desprestigiar a los padres ante los hijos, los que no los ven como figuras de autoridad y respeto (carencia de correspondencia entre palabras y hechos).

j) Padres que proporcionan límites inconsistentes y actitudes incongruentes: padres que castigan o premian una determinada conducta del hijo dependiendo de su estado de ánimo, y que verbalizan su rechazo a las drogas pero consumen alcohol a diario al llegar al hogar para «relajarse», revelando una actitud de negación ante su incongruencia.

k) Familias impredecibles e inestables: Familias sin estabilidad afectiva que varían de climas afectivos «tranquilos» a violentos permanentemente.

l) Normas rígidas e inhumanas: Reglas no personalizadas y que son producto de la situación emocional contingente de sus miembros.

m) Promoción de una autoestima negativa: Producto de la falta de consideración y cariño hacia sí mismo, los padres no son capaces de permitir que el hijo se quiera y se respete, y muy por el contrario lo descalifican y humillan.

n) Enlace con la sociedad temeroso: Debido a un aislamiento y cerramiento de la familia, se genera una actitud familiar negativa hacia el resto de la sociedad poniendo en ella la culpa de muchos que agobian a esta misma familia.

6. CASOS PRÁCTICOS


No pretendemos presentar casos resueltos como tal, sino mostrar ejemplos de casos-situaciones, con algunas ideas orientativas para que, como profesionales, os puedan servir de ejemplo práctico y resolváis las situaciones de forma integral.

CASO I: Malos tratos físicos

– Descripción del caso:

Una niña de 6 años es llevada a urgencias por su madre debido a las lesiones que, supuestamente, ha sufrido al caerse de la bicicleta. El examen médico revela, sin embargo, que las lesiones parecen ser el resultado de una paliza. Las lesiones consisten en hematomas y magulladuras en la espalda, magulladuras en las nalgas y un brazo dislocado. Durante la entrevista que los servicios de protección del menor realizan a la madre, ésta define a su marido como una persona muy impulsiva. Su marido ha sido recientemente despedido de su trabajo por amenazar a su jefe con agredirle físicamente. La madre del niño es muy sensible a los arrebatos de ira de su marido que suelen aparecer periódicamente, e intenta mantener el equilibrio en la familia evitando situaciones que puedan provocarle. La madre afirma que en el pasado su marido le había golpeado, pero que dejó de hacerlo después de amenazarle con llevarse a los niños y dejarle.

La niña tiene un hermano más mayor de 9 años que tanto el padre como la madre definen como muy obediente. Por el contrario, la niña se la define como muy activa, llena de energía y difícil de controlar y, justifican así la necesidad de utilizar medidas disciplinarias cada vez más fuertes cuando la niña no quiere obedecer.

Los daños sufridos por la niña fueron el resultado de una paliza que le propinó el padre que «explotó» en un arrebato de furia la noche anterior cuando su hija se negó a comerse la cena. El padre defiende la utilización del castigo corporal como método de disciplina incluyendo el uso de cinturones y varas, y lo justifica porque sus padres utilizaron esos métodos con él y, porque de acuerdo con sus creencias, los niños y los jóvenes crean tantos problemas porque los padres en general han abandonado el uso de la «mano dura».

– Objetivos del caso:

– Identificar los indicadores físicos y conductuales en los niños.
– Identificar características parentales que pueden sugerir la presencia de los malos tratos físicos.

    Debemos tener en cuenta una serie de contenidos «clave», que pueden maximizar el rendimiento:

a) Capacidad de reconocer los múltiples indicadores de los malos tratos en la infancia, lo cual supondrá un éxito en la intervención y la prevención del maltrato. Dichos indicadores proporcionan pistas que pueden apoyar nuestras sospechas de maltrato.
b) Los indicadores pueden ser físicos o comportamentales, es decir, hay que buscar signos de maltrato en la apariencia física y signos que de maltrato en sus acciones e interacciones con los demás.
c) La localización de los daños es un criterio significativo que puede ayudar a la identificación de su origen. Por ejemplo, las magulladuras en los niños de corta edad son un indicador particularmente importante, dada su escasa movilidad y limitadas oportunidades de autodañarse.
d) Las lesiones bilaterales en la cara y ojos pueden ser consecuencia de malos tratos, ya que si son consecuencia de una lesión, ocurren principalmente sólo en un lado.
e) Golpes en el pecho o abdomen de un niño pueden ocasionar lesiones internas. La diagnosis de esas lesiones requieren el examen médico, aunque vómitos, hinchazón y especial sensibilidad pueden indicar su presencia. Un niño con lesiones internas puede tener una expresión ansiosa, tener frío o sudar, etc.
f) Existen algunos tipos de marcas cutáneas naturales que pueden confundirse con lesiones por malos tratos. Sin embargo, constituyen una muestra suficiente para enfatizar la necesidad de diagnóstico médico ante cualquier indicio físico de que éstos se hayan producido.


En el caso propuesto, los indicadores más notables podemos observarlos en el cuadro de la pagina anterior.

Estos indicadores se pueden extraer sólo con la lectura del caso, y podríamos constatar que nos encontramos en la fase de DETECCIÓN Y NOTIFICACIÓN. Una vez analizado esto y recogida la información oportuna, se pasaría a la fase de INVESTIGACIÓN (comprobar la validez de la información, evaluación del riesgo en que se encuentra el menor y provisión de servicios de urgencia en caso preciso). Y finalmente la EVALUACIÓN (determinación de los factores causales de la situación, identificación de las área de intervención y elaboración del pronóstico del caso).

   
CASO II: Negligencia

– Descripción del caso:

Dos hermanos de 9 y 11 años han sido repetidamente detenidos por robar en tiendas, también se les encuentra varios «porros» de hachís. La policía considera preocupante la falta de supervisión en el hogar y la escasa preocupación de la madre por la seriedad de la conducta de sus hijos. Los niños hacen constantemente novillos, y su conducta en la escuela se caracteriza por el vandalismo, luchas continuas con sus iguales y la dificultad de control en el aula. A los niños se les ve con frecuencia en la calle solos a altas horas de la noche.

La madre resulta difícil de contactar puesto que con frecuencia deja el cuidado de los hijos a su madre o a su hermana. Cuando se entrevista a la madre, ésta admite que aunque le preocupa la seguridad de los hijos, no realiza ningún esfuerzo por controlar su conducta porque no serviría de nada. De acuerdo con la madre los niños hacen lo que les da la gana y ella no puede hacer nada por impedirlo.

– Objetivos del caso:

– Identificar los indicadores físicos y conductuales en los niños que pueden indicar la existencia de la negligencia.
– Identificar características parentales que pueden sugerir negligencia.
– Qué otro tipo de información puede ser necesaria para un análisis del caso más completo.

Con respecto al tercer objetivo propuesto al inicio del caso, habría que recopilar información acerca de a qué se dedica la madre, si tienen padre los niños, por qué la madre y la hermana no se hacen cargo de los niños,…, para intervenir en el caso, investigar en el mismo (recopilar y validar información) y evaluarlo. Todo ello suele hacerse gracias a Equipos Multidisciplinares, en los que juega un papel importante la figura del Educador Familiar.

CASO III

 – Descripción del caso:

Raluco tiene 13 años y es hijo único. Es de origen rumano y se vino a vivir a España tan sólo hace 1 año y 10 meses; el español aún no lo domina demasiado bien. Cuando vivían en Rumanía era un niño muy tímido, serio, responsable, abierto con la gente, etc.

Sus padres no saben bien por qué, muestra una creciente tendencia a criticar a todo el mundo y a no escuchar cuando se le habla. No saben por qué muestra tal agudeza para captar los defectos de los demás y decirlos en voz alta, e incluso cuando están con más gente.

Sus padres procuran decirle que no está bien criticar con tanta dureza a la gente, que debe ser más comprensivo, etc. Ante estos comentarios Raluco  se indigna y les dice que por qué no va a hacer esos comentarios si son verdad…


– Objetivos del caso:

– Analizar los factores que han hecho que Raluco haya cambiado de conducta y de actitudes de manera tan notable en poco tiempo.
   
El experto en la intervención con familias, en este caso una familia inmigrante, antes de intervenir, tiene que analizar todos aquellos datos e información que le puedan ser relevantes para conseguir:
       
– Que Raluco llegue a comprender mejor a los demás.
– Que pueda ponerse en el lugar de la gente.
– Intentar favorecer un ambiente familiar tranquilo, sin críticas ni comentarios inoportunos por parte de ningún miembro familiar.

CASO IV:

– Descripción del caso:

Isabel y Juan Pedro tienen 31 y 32 años respectivamente; estuvieron 8 años de novios y actualmente llevan dos años y medio casados. Viven en Madrid y ambos trabajan; solamente se ven entre diario a partir de las 20:00 h y los fines de semana. Ambos han decidido acudir al Centro de Intervención Familiar, que les ha recomendado un amigo, por su situación actual que está caracterizada por la falta de comunicación y la sensación de indiferencia de uno hacia el otro.

– Objetivos del caso:

– Ayudar a la pareja mencionada a recuperar aquellas pautas de comunicación satisfactorias que tenían antes de casarse y en su primer año y medio de matrimonio.

En el centro les atenderá el Educador Familiar, experto en temas de Mediación y Orientación Familiar. En un primer contacto, el mediador se presenta y les explica resumidamente la metodología que ellos llevan en el Centro, adaptándose siempre a los mediados, que en este caso son la pareja.

     El Mediador, para tomar una primer contacto, les recoge los datos personales y les hace algunas cuestiones de interés profesional, comentándoles el tema del contrato de mediación, lo cual es de gran importancia. Presentamos un modelo a continuación (para este caso):

En un primer contacto se trata de analizar el lenguaje familiar de ambos para lo cual, el educador les va haciendo preguntas y va anotando frases características sobre ello; además anota la forma de interactuar de ambos, posturas de uno frente a otro, trato,… Lenguaje gesticular, expresiones repetitivas, gestos, compostura, bloqueo de comentarios, etc. Analiza la narrativa, es decir, si se centran en el yo, en las relaciones,… A cuántas personas afecta la situación, cómo están involucradas,… Información familiar de ambos (padres, hijos, abuelos,…, así como los sucesos que se hayan ido dando) para elaborar el genograma familiar, muy útil para el profesional.
    Una vez recogidos estos datos, esclarecen todos los objetivos, las sesiones que van a llevar a cabo (calendario), la duración de las mismas, confidencialidad de los datos, etc.

    En el desarrollo de las diferentes sesiones, se recogerá información y se realizará la intervención en base a:

– Estudio y diagnóstico inicial, teniendo en cuenta que Isabel y Juan han solicitado ayuda por mutuo acuerdo, lo cual es un primer paso.

Se analiza la estructura familiar, describiendo las características de cada miembro y el rol de cada uno en la familia. Se estudian las interacciones familiares, cómo actúan para afrontar las necesidades de cada uno; analizar las interacciones con la familia extensa, con los amigos, en el trabajo, etc, para ver de qué manera influyen en la pareja y viceversa.

Analizar las funciones que cada uno desempeña, tanto en el hogar como fuera del mismo, cómo dichas funciones ayudan a satisfacer las necesidades de ambos y cómo influyen en el buen desarrollo de la comunicación. Junto a ello, habría que ver el ciclo  en el que se encuentran, respecto a los mecanismos de afrontamiento que emplean para satisfacer el estrés o para afrontar una situación determinada.

– Entrevista familiar: El experto puede hacer una entrevista a ambos o/ y una individual a cada uno; aunque en este caso es aconsejable lo primero.

Además de recoger información más detallada, el educador puede ir ofreciendo sus conclusiones e iniciar en los mediados un proceso de reflexión sobre su problema de comunicación, que lo asuman igual que lo han venido asumiendo hasta el momento de casarse.

Se va recopilando información entre la pareja, analizando los puntos de vista de uno y de otro y se va aceptando poco a poco el proceso de ayuda, se van alcanzando acuerdos mutuos y estableciéndose la duración, articulación y duración de lo acordado.

– En cuanto al proceso de ayuda, será llevado a cabo en varias sesiones en las que el mediador y la pareja identificaran necesidades y problemas, fortalezas y capacidades de cada uno, apoyos y recursos con los que cuentan, etc.

Se trata de ir construyendo de abajo hacia arriba, de clarificar datos que estaban ocultos, de ver dificultades y analizarlas (como por ejemplo, el tiempo del que disponen para estar juntos, etc.). Esta parte es muy importante, porque el mediador les hace introducirse en papeles, les hace ver otras situaciones en videos, e incluso hacer alguna simulación entre ellos.

El mediador orienta en la medida de lo posible la tarea, ayuda en la medida de lo posible, favorece el que poco a poco se vayan alcanzando acuerdos y finalizará siempre resumiendo lo visto en cada sesión y los acuerdos que se van alcanzando.

– La intervención principal la llevará a cabo la pareja en su ambiente, en su hogar, los fines de semana , llevando a la práctica todo lo acordado. El mediador se encarga de llevar un seguimiento del proceso, para lo cual ya se estableció un calendario y saben cuándo deben volver a verse

    – Finalmente en la evaluación se evaluará todo lo trabajado y se verá si la pareja es consciente de poder ir fortaleciendo el sistema de comunicación de forma autónoma.
   

OTROS CASOS:

– Los padres de José Manuel, un joven de 23 años, acuden a los Servicios Sociales de su ciudad, por el siguiente motivo: su hijo tuvo un accidente de coche hace 3 años. Durante 1 año ha estado en un Centro de Parapléjicos. Es usuario de silla de ruedas que maneja sin necesidad de ayuda. Tiene bastante autonomía para las actividades de la vida diaria, aunque para algunas necesita ayuda. Él estudiaba Biología cuanto tuvo el accidente y dice que no se siente seguro para continuar con sus estudios; además se siente desorientado en su vida y se muestra muy indeciso. Sus amigos se interesan por él, pero le resulta muy difícil de afrontar que todo ha cambiado para él. Sufre alti-bajos de autoestima, a la vez siente deseos de superar su situación pero al momento prefiere quedarse en casa sin hablar con nadie.
   
Los Educadores Familiares, una vez conocido el caso, tendrán que analizar mediante entrevistas, tanto con los padres como con José Manuel,  todos los datos, ya sean familiares, económicos y datos del entorno. A partir de aquí y observando la disposición de José Manuel a reconducir su vida, ofrecerle a José Manuel participar en actividades que se organicen, participar en coloquios y charlas que le puedan resultar de interés, conocer a un grupo de jóvenes de la zona que están en su misma situación y con los cuales hacen excursiones, actividades, salen juntos, etc., siempre compaginándolo con las actividades que él haga con su grupo de amigos. Desde los Servicios Sociales se realizarán actividades individuales y grupales con José Manuel para fomentar la autoestima, potenciar de nuevo sus ambiciones, su motivación por el estudio, etc.

– Inmaculada es una chica de 32 años que acude por su propio pie al Centro de drogodependientes de la zona. Comenzó a tener problemas con las drogas desde muy joven. Ha cumplido condenas de diferente duración por delitos relacionados con su toxicomanía. Refiere que se encuentra cansada y que pasa bastante tiempo en cama. Afirma no tener, desde hace tiempo, problemas con la droga y acude periódicamente a las revisiones médicas. Nunca ha tenido un trabajo estable, es más con sus 32 años, sólo ha trabajado durante 2 años. Comenta que apenas sale de casa, no tiene amigos, no encuentra trabajo y lo único que hace es ver la televisión.

    Si imaginamos que trabajamos en este Centro donde acude Inmaculada, lo primero es desarrollar el informe social de la usuaria, analizando tanto sus datos de identificación, datos familiares (en este caso son muy importante, por qué acude sola al centro, vive sola, qué apoyos y recursos familiares tiene, etc), datos económicos y datos del entorno.

    Sería recomendable trabajar en conjunto con los Servicios Sociales de la zona (coordinación con el trabajador social), ya que Inmaculada es una persona rehabilitada, y lo que ella necesita es un apoyo más íntegro en lo que se refiere a fomento de su autoestima, desarrollo de actividades diversas, búsqueda de empleo, etc, pero lo primero es indagar sobre su pasado, su familia, etc.

   
– Itiaca es una joven marroquí de 21 años. Lleva en España 2 años viviendo con su pareja de 29 años. Hace tan sólo 2 meses tuvieron un bebé. Su embarazo fue algo irregular y prácticamente los últimos 7 meses tuvo que estar en cama. Ahora tanto el bebé como Itiaca están perfectamente, pero se encuentran en una situación económica bastantes desfavorecedora, ya que su pareja gana 580 euros y sólo de alquiler pagan 270 euros. Ella quiere trabajar pero no puede porque no tienen con quién dejar al bebé. Acude a los Servicios Sociales de la zona a pedir ayuda.

Desde los Servicios Sociales se analizará el caso y el nivel de urgencia del mismo, para así poder encauzar un camino u otro. Se recogerán todos los datos oportunos para así poder llevar a cabo la intervención, asesoramiento o ayuda necesaria.

    En el caso de Itiaca, una vez recogida y analizada toda la información referente a su caso, como por ejemplo, situación de su familia en Marruecos, trabajo de su pareja, motivaciones y autoestima de la joven, etc., se pueden llegar a dar varias alternativas: ofrecerla por las mañanas una persona de ayuda al cuidado de niños para que se haga cargo de su hija y ella pueda buscar un trabajo, ofrecerla el servicio de guardería que tienen en la zona, e incluso, aunque llevaría más tiempo, acceder al sistema de ayudas económicas de que disponen para familias en situación desfavorecida, etc.
   
    Para finalizar con el apartado de Casos Prácticos, ofrecemos un modelo orientativo de entrevista semiestructurada para adolescentes, pudiéndola adaptar a cada caso, añadiendo o eliminando cuestiones en función de la situación o entrevistado:

– Datos de interés:
Nombre y Apellidos
Fecha de nacimiento
Fecha de la entrevista
Historial

– Establecimiento de clima inicial:
¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes? ¿Vas al colegio? ¿En qué curso estás?
    (Se seguirá con otras preguntas hasta considerar adecuado entrar en materia).

– Descripción del comportamiento-problema:
¿Hay algunas cosas que haces que no les gusta a tus padres? ¿Qué cosas son esas?
¿Con cuánta frecuencia te comportas así? ¿Cuántas veces al día, a la semana,…?
¿En qué momentos o situaciones lo haces?
¿Desde cuando viene sucediendo?

– Autopercepción del problema:
¿Por qué lo haces tan a menudo?
¿Por qué no haces lo que te piden tus padres o tus profesores?
Cuando haces eso que no les gusta a tus padres ¿qué hacen ellos? ¿qué te dicen?
¿Sabes lo que dicen entre ellos?
Háblame de tu colegio: cómo es, cómo son tus profesores, tus compañeros, etc.
Háblame de tu familia: tus hermanos, cómo te tratan, su situación laboral, etc.
¿Qué es lo mejor de tu madre y de tu padre? ¿y lo peor?
¿Hay en tu familia alguna persona muy importante para ti, excepto padres y hermanos?
¿Cómo es tu comportamiento?:
    – En casa (con cada miembro de tu familia).
    – En el colegio (con profesores y compañeros).
    – En la calle (con tus amigos).
    ¿Cuáles son tus mejores cualidades y habilidades? (lo que haces bien):
    – En casa (con cada miembro de tu familia)
    – En el colegio (con profesores y compañeros).
    – en la calle (con tus amigos).
    ¿Cuáles son tus principales defectos y malas costumbres?:
    – En casa (con cada miembro de tu familia).
    – En el colegio (con profesores y compañeros).
    – En la calle (con tus amigos).

– Compromiso de cambio:
En tu opinión ¿crees que deberías cambiar en algo? ¿Por qué? ¿Para qué?
¿En qué estarías dispuesto a cambiar? ¿Por qué? ¿ Para qué?
¿Qué cambios desearías en tus padres, hermanos, profesores, amigos, etc.?

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– ZACARES PAMBLANCO, A.: La violencia de género explicada a mi hijo. Carena Editors. 2005.




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