Desempleo

El desempleo es la situación en que se encuentran quienes, pudiendo y queriendo trabajar pierden su empleo o ven reducida su jornada ordinaria de trabajo y se hallan en situación legal de desempleo.

Sólo pueden clasificarse en sentido estricto como desempleados, aquello que además de carecer de ocupación, tienen la intención de emplearse y disponibilidad efectiva para el trabajo.

Quedan por tanto excluidos de la condición de población activa los menores de edad, los jubilados, los enfermos o físicamente incapacitados, los estudiantes y ese numeroso grupo de personas que por estar trabajando en sus casas para sus familias no pueden tener un empleo remunerado fuera del hogar.

Pero también hay otras muchas razones por las que la tasa de desempleo puede resultar sobrevalorada. En nuestro país hay un gran número de trabajadores en la llamada economía sumergida, empleados por cuenta propia o ajena.

Hay razones coyunturales para el desempleo, especialmente debido a la disminución del ritmo de la actividad productiva, y la lamentable situación en que se encuentra la mediana y pequeña empresa, incluyendo sectores como la minería y la agricultura, el rápido ritmo tecnológico y la aceleración del cambio social que hacen que bienes, servicios y empresas tengan un ciclo de vida cada vez más corto. Pero las hay también estructurales, especialmente la baja calificación de la mano de obra, su escaso entrenamiento y pobre educación, y la existencia de un marco institucional del mercado actualmente confuso. Este rápido ritmo de cambio exige una modificación radical en los individuos y las empresas, creando a la vez mayor estrés y presión. Cuando éstas no son capaces de hacer frente a las nuevas situaciones, el resultado inevitable es la pérdida de mercados, la reducción de plantillas o el cierre de las empresas. El efecto final es el paro.

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