Malos tratos. Factores de riesgo

Los factores de riesgo son condiciones que incrementan la posibilidad de que una persona desarrolle un determinado problema o trastorno:

* Factores individuales:
– De los padres: Carencia afectiva en su infancia, historia de malos tratos, falta de experiencia en cuidar niños, desconocimiento de las necesidades del niño, escasa tolerancia a la frustración, falta de autocontrol, impulsividad, escasa capacidad empática…
– De los menores: Desobediencia, hiperactividad, apatía…
* Factores familiares: Familias numerosas, padres adolescentes, falta de uno de los padres, familia monoparentales, hijos no deseados, mala comunicación en la pareja, estrés permanente, rupturas repetidas de la estructura familiar, ausencias prolongadas del domicilio familiar, estilo disciplinario punitivo, carencia de vínculos afectivos…
* Factores ambientales: Desempleo, insatisfacción laboral, ingresos insuficientes, falta de vivienda, hacinamiento, aislamiento social, escaso apoyo social…
* Factores socioculturales: Crisis económica, movilidad social, actitudes inadecuadas hacia la infancia, mujer, familia…

M. J. Rodrigo y J. Palacios (RODRIGO, M. J. y PALACIOS, J.: Familia y desarrollo humano. Alianza Editorial. Madrid, 1998) resumen las explicaciones que se han dado del maltrato infantil:

Las primeras explicaciones ponían énfasis en el funcionamiento psicológico de los padres, explicando el maltrato infantil como consecuencia de trastornos de la personalidad y/o psicopatológicos de los progenitores. Martínez y de Paúl señalan algunos factores presentes en las personas que están al cargo de menores y que tienen tendencia a maltratar:

– Las propias experiencias de los maltratadores como víctimas a su vez de malos tratos en su infancia.
– El déficit de apoyo social que sufren estas personas las incapacita para afrontar adecuadamente situaciones con gran carga de estrés.
– Alteraciones psicológicas.
– Falta de habilidades para educar a los hijos sin tener que recurrir al castigo o a los malos tratos.
– Presencia de características como apatía, inmadurez, depresión…

Sin embargo, en muchos casos no se aprecian estas características, por lo que es preciso buscar otros determinantes.

Un segundo enfoque se centra en factores sociales y económicos, que inciden en las condiciones adversas de la familia. Así, el paro, la pobreza, el estrés económico, el aislamiento social, los problemas de vivienda… serían los factores explicativos del maltrato. Esto no explica sin embargo los casos que se producen en clases sociales altas sin problemas de este tipo.

Por último hay un tercer grupo de explicaciones que se centra tan sólo en las características de los niños maltratados. Dicen estas teorías que hay características en los niños que incrementan el riesgo de padecer malos tratos. Parece que hay una mayor incidencia en niños prematuros, que tienen un temperamento difícil, con discapacidades, con dificultades para el aprendizaje, con escasas habilidades sociales o con retrasos en el desarrollo del lenguaje.

Sin embargo, ninguno de estos modelos explicaría por sí solo los factores que colocan a los niños en situaciones de riesgo. Tendríamos que tomar elementos de los tres para explicar por qué se producen casos de malos tratos a menores.

CONSECUENCIAS:

Existen muchas consecuencias que los malos tratos producen en los menores. Éstos varían de unos a otros y van a depender de múltiples factores como las características del agresor, de la víctima, factores ambientales, familiares, sociales…

Las consecuencias que tienen los malos tratos en los niños y niñas son múltiples y muy variadas y afectan a todos los ámbitos de su vida. En un niño o niña maltratado podemos encontrar:

Consecuencias físicas:

– Debido al abandono o a la negligencia: Retraso en el crecimiento, dificultades en el desarrollo psicomotor, problemas de visión, enfermedades, accidentes…
– Debido al maltrato físico: Cicatrices, heridas profundas, pérdida de piezas dentales, retrasos motores, deficiencias mentales…
– Debido a agresiones sexuales: Anomalías o lesiones en la vulva, vagina o ano.
– Debido al maltrato prenatal: Retraso en el crecimiento intrauterino, déficits en el desarrollo cerebral, disfunciones motoras, dificultades de aprendizaje, bajo peso al nacer, infecciones…
– Lesiones de todo tipo (cutáneas, bucales, óseas, internas…), traumatismos, enfermedades infecciosas, retrasos madurativos, embarazos (en el caso de abusos sexuales), alteraciones neurológicas múltiples…

Consecuencias psicológicas:

– Alteraciones neurológicas: Retrasos cognitivos o intelectuales, retrasos escolares, déficits en la comprensión y la utilización de las palabras… falta de concentración.
– Psicopatológias como ansiedad de separación, disminución del autoconcepto, depresión, ansiedad, intentos de suicidio, trastornos del lenguaje, trastornos de eliminación (ecopresis, que sería la emisión repetida de heces involuntaria o intencionada en lugares inadecuados y la enuresis que sería la emisión repetida de orina durante el día o la noche en la cama o en los vestidos, sea involuntaria o intencionada).
– Problemas sociales, de cognición social, problemas en sus relaciones, problemas de expresión de emociones, baja empatía… Alteraciones en las relaciones entre sí, dificultad para establecer relaciones de confianza con adultos,… sentimientos de soledad y de estigmatización…
– Debido a agresiones sexuales: Estrés, sentimientos de culpa, disminución de la autoestima, dificultades en las relaciones, aislamiento, temores, hostilidad, sentimientos de vergüenza, cambios en hábitos de alimentación, insomnio, ansiedad, depresión, pesadillas, disfunciones sexuales (evitación, insatisfacción, compulsión…)…

Consecuencias comportamentales:

Conductas excesivamente agresivas, conductas delictivas, rabietas, conductas desadaptadas, distraibilidad, conductas autodestructivas, pobre control de impulsos, autoagresiones, conductas de evitación,… problemas de control de la conducta, mayor frecuencia de conductas agresivas y delictivas… propensión a la distracción y a la hiperactividad o a la apatía…

Debido a agresiones sexuales: Conductas antisociales, agresivas, alteraciones del sueño, tensión muscular…

Efectos diferentes en niños y en niñas:

La mayoría de los expertos coinciden en que no se puede hablar del abuso sin que ello no suponga o conlleve riesgos de tipo emocional para sus víctimas. Estas reacciones serán más fuertes si el agresor es un familiar y si el abuso se produce de forma repetitiva, al sentirse más culpable por no poder evitarlo. Los niños que han sufrido abusos sexuales tienden a su vez a abusar de otros menores, corren alto riesgo de convertirse en agresores, utilizar formas de abusos similares contra otros niños más jóvenes, utilizar violencia contra los que están a su cuidado o contra sus propios hijos. Las niñas por el contrario presentan más reacciones de ansiedad y depresión (patología más relacionada con los abusos sexuales), suele objetivizarse en el fracaso escolar y dificultades inespecíficas de socialización.

http://animacion.synthasite.com/curso-mediador-en-prevencion-de-malos-tratos.php

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