MODELOS EXPLICATIVOS DE LOS MALOS TRATOS A MENORES

Las investigaciones en busca de modelos explicativos de los malos tratos a menores se encuentran con muchas dificultades debido a la variedad de tipologías, interferencias en la vida intima y privada de las persona (son situaciones que pueden o no haber sido denunciadas), heterogeneidad de los malos tratos, subtipos, características de las víctimas y de los agresores, variedad de situaciones donde se producen…

Modelo sociológico-cultural:

Trata de explicar el origen de los malos tratos desde un punto de vista de factores sociales, económicos o culturales:

– Factores sociales: Desempleo, la falta de recursos económicos, falta de vivienda o hacinamiento, estrés que se produce en estas situaciones…
– Factores culturales: Creencias de tipo religioso o por tradición, como uso de modelos de aprendizaje con violencia física, los hijos pertenecen a los padres, derecho absoluto al destino de sus hijos…

Modelo psicológico:

Desde este modelo se explicarían los malos tratos considerando las características psicológicas, de personalidad y rasgos psicopatológicos presentes en los maltratadores.

Entre estas características se encuentran: Desajustes o malestar generalizado, síntomas depresivos o ansiedad, baja autoestima, desorganización de pensamiento, impulsividad, falta de control, agresividad, excitabilidad, escasa tolerancia a la frustración, dificultades para enfrentarse a los problemas, estrés…

Modelo psicosocial:

Este modelo se centra en las interacciones del maltratador con su familia de origen y con la que luego constituye. Algunos estudios afirman que un numero importante de padres o madres que golpean a sus hijos han sufrido malos tratos y falta de afecto en su niñez. Se establecen 5 factores asociados al maltrato:

– Repetición de una generación a otra pautas de comportamientos violentos.
– Percepción de que el niño no es digno de ser amado.
– Creencia de que el castigo es adecuado para corregirle.
– Períodos de crisis familiares o sociales.
– Escaso soporte social de los padres.

Modelo centrado en la vulnerabilidad del niño:

La infancia de por si es un grupo vulnerable ya que depende de los cuidados de los adultos. Este modelo pretende explicar que algunos niños están en condiciones mas frágiles y vulnerables a padecer los malos tratos: Embarazos no deseados, fruto de relaciones extramatrimoniales, prematuros debido al tiempo de separación de su madre, llorones, respondones, irritables, hiperactivos, menos sociables, difíciles de controlar, problemas en la alimentación, de control de esfínteres o de sueño… que pueden provocar irritación, incomodidad y enfado en los padres.

Relación padres e hijos:

Tanto las características de los padres como de los hijos influyen en la relación familiar. Estas características se ven reflejadas en la educación de sus hijos, las interacciones existentes, los roles que cada uno asume…

Según sean estas relaciones habrá más o menos probabilidad de que se produzcan malos tratos. En las situaciones de estrés las relaciones familiares se ven dificultadas por la tensión que conlleva.

Si las personas no son capaces de tolerar estas situaciones, de buscar habilidades necesarias para solucionarlas es más fácil reaccionar con violencia y agresividad como medida de escape o de solución del problema. Si esto ocurre se percibe la violencia como útil para sentirse mejor, para rebajar el nivel de estrés, como salida a estas situaciones.

Se inicia así un ciclo donde la violencia se instaura en la interacción familiar.

Existen múltiples situaciones de estrés que van provocando mayor tensión ya sea personal como en las relaciones. Si no se supera esa tensión por otros medios es probable que se reaccione con conductas agresivas para descargar dicha tensión.

Modelo de estilos disciplinarios parentales:

El maltrato infantil al catalogarse como una práctica inconcebible se percibe en que los padres que maltratan a sus hijo deben ser diferentes a los que no lo hacen. Esto ha dado lugar a una dicotomía que separa dos categorías de padres.

Por una lado nos encontraríamos con los «padres abusivos o malos» atribuyéndosele todas las características negativas y los «padres normales o buenos» asumiendo las características positivas.

Intentando evitar esta falsa dicotomía de las prácticas parentales de socialización existe un modelo continuo de conducta parental:

– En un extremo de este continuo estarían las prácticas mas duras y abusivas hacia el niño. Estarían los padres que sienten aversión, desaprueban o sienten agravios hacia sus hijos.
Este rechazo sería la ausencia o retirada de afecto, comprensión, amor. Puede tomar diferentes formas como hostilidad, agresión, indiferencia, negligencia, rechazo indiferenciado.
El efecto que esto produce se relaciona con sentimientos de autoestima, autoadecuación, inestabilidad emocional, visión amenazante, negativa y poco segura del mundo.

Se distinguen tres dimensiones principales en los estilos de disciplina en el interior de la familia:

– Disciplina inductiva o de apoyo: Se hacen cumplir el estilo disciplinario pero con razonamiento llegando a acuerdos. Este estilo es el más efectivo para un buen desarrollo psicosocial y la reducción de conflictos padres e hijos. El niño desarrolla mayor capacidad de autocontrol y estabilidad para interactuar con el medio.

– Disciplina coercitiva: Los padres utilizan la coerción física, la amenaza verbal, privaciones… para mantener la disciplina en el interior de la familia. Este estilo puede desencadenar en conflictos padres e hijos, con las repercusiones en un buen desarrollo del niño.

– Disciplina indiferente o negligente: Los padres muestran indiferencia, permisivos y pasivos respecto a la relación con sus hijos. Al igual que el estilo anterior genera pautas de relación problemáticas.

Modelo integrador:

Se le conoce también como Modelo Ecosistemas y fue propuesto por Belsky (1980). En este modelo se entiende que las condiciones ambientales, las características del maltratador y las características del niño actúan de manera dinámica y recíproca:

– Microsistema familiar:

Se estudian comportamientos de los miembros de la familia, la interacción de los distintos miembros, atributos de los padres como el nivel de tolerancia al estrés o la capacidad empatica, relación de pareja…

– Ecositema:

Se analiza la relación de la familia con su entorno social más cercano ya que estos aspectos le afectan directamente. Se incluye el desempleo, las frustraciones debido a insatisfacciones o tensiones, ausencia de apoyo social…

– Macrosistema:

Se estudian los factores o variables sociales en un nivel más amplio como las variables de tipo socioeconómico como por ejemplo la crisis económica o la alta tasa de desempleo o variables de tipo estructural como por ejemplo el funcionamiento de un colectivo afecta a las posibilidades de cada persona a ser protegido en momentos de crisis por unas normas.

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