Malos tratos: Síndrome de Münchhausen por poderes

Consiste en aparentar síntomas físicos patológicos en terceras personas. Puede ser a través de la administración o inoculación de sustancias o la manipulación de excreciones o la insinuación de sintomatología.

Los cuadros clínicos más frecuentes que se muestran como falsas enfermedades son: Convulsiones recurrentes; vómitos y diarreas; erupciones; cuadros alérgicos; cuadros febriles.

En los/as niños/as las sintomatologías fingidas suelen ser ocasionadas por la madre que crea un historial falso en el que se combinaban el ingenio, la destreza y el conocimiento:

– Los episodios sangrientos son producidos cuando la madre añade su propia sangre al vómito del niñ@, orina o excremento. En algunas ocasiones mediante pinchazos o recogida de una herida propia o de la sangre de la menstruación de la madre. Algunas utilizan tintes.
– Los problemas neurológicos son producidos mediante la administración de sedantes por parte de la madre, con dosis más elevadas de las que prescribe el médico.
– Las fiebres son producidas por la colocación del termómetro en líquidos calientes, aprovechando un descuido del médico.
– Las erupciones suelen ser creadas de varia formas: frotando la piel con la uña, aplicando soluciones caústicas o tiñéndola con algún tinte.
Las madres suelen producir a sus hijos/as las mismas lesiones que ellas han tenido.

Las posibles causas que desencadenan el síndrome fueron: La enfermedad de los/as niños/as provocó una relación más íntima con su marido; suministrar una distracción agradable a las dificultades personales y de la casa; tener un motivo para salir a la calle; para algunas madres es una diversión para jugar al escondite con los especialistas de mayor renombre.

Los padres suelen ser el puente de información más exacta entre el médico y la madre.

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