DROGODEPENDENCIAS: FACTORES DE RIESGO

Prevenir significa anticiparse, actuar antes de que surja un problema para evitar su incidencia,  reduciendo las consecuencias y mejorando las condiciones actuales. Para ello es necesario conocer las causas que lo origina para poder actuar sobre ellas, sino la intervención sería ineficaz.

Los factores de riesgo son aquellas características, hábitos o condiciones individuales, culturales y sociales que, interactuando en un determinado momento, menosprecian o distorsionan el peligro, por lo que incrementan las posibilidades de que una persona pueda consumir drogas. También podríamos hablar de circunstancias personales, familiares y grupales que influyen para que se produzca un comportamiento concreto. Estos factores también inciden en el aumento del número de individuos que experimentan con drogas y en la disminución de la edad de inicio.
    
Así, cuando un sujeto se inicia en el consumo, está influenciado por:

a) La sustancia; que tiene sentido cuando cumple una función para el sujeto.
b) El contexto cultural y social (familia, escuela, amigos, ambiente).
c) La conducta del sujeto, o sea, las respuestas a los estímulos que recibe según sus propios intereses y valores.

En el caso de un programa preventivo nos interesan más los factores de riesgo y protección que la sustancia concreta, pues estos factores no son exclusivos del problema de las drogodependencias, por lo que dificultan también enfrentarse exitosamente a los avatares de la vida.

La prevención trata de influir sobre el mayor número de factores de riesgo y de defensa, que son variables según la edad, el sexo, el contexto social, etc. Consecuentemente, el éxito de un programa preventivo estará relacionado con la capacidad para aunar esfuerzos y coordinar las acciones dirigidas a la comunidad, escuela, familia… donde podamos abarcar la mayor cantidad de factores de riesgo y protección.

Veamos con más detalle cuáles son esas características sociales, culturales, ambientales e individuales que pueden considerarse factores de riesgo:

– LOS VALORES DOMINANTES:
Los valores fundamentales como la responsabilidad, la ética, el esfuerzo o la solidaridad han sido desplazados por la competitividad, el consumismo, el placer, el prestigio… que están presentes en el estilo de vida -ligado a la «sociedad del ocio»- de muchos sectores de la población juvenil y que pueden repercutir en el inicio y el mantenimiento del consumo de drogas.

– LOS HÁBITOS SOCIALES:
En el contexto de una cultura determinada, el individuo adquiere hábitos y actitudes que ejercen su influencia en conductas de consumo: Ante cualquier malestar físico o psíquico se recurre con facilidad a fármacos para poder superarlo.

– LA DESORGANIZACIÓN SOCIAL:
Aquellas comunidades en la que no existen lazos sociales o donde hay carencias de servicios culturales, deportivos y sociales, se pueden considerar zonas de alto riesgo y, por tanto, un factor de desprotección para niños y adolescentes que necesitan fórmulas de vinculación con la sociedad.

– ACTITUDES DE SUBGRUPOS JUVENILES:
Existen actitudes, presentes en los subgrupos juveniles, que actúan como favorecedoras del consumo de todo tipo de drogas, entre ellas:

– La falta de perspectiva en un futuro mejor;

– la búsqueda de sensaciones agradables y una vida «a tope» como síntoma de frustración;
– la vivencia de lo inmediato, sin prever las consecuencias;
– la permisividad en el uso y venta de drogas legales e ilegales;

– el consumo como un hecho lúdico y de pertenencia al grupo;…

– LA PERCEPCIÓN DEL RIESGO:
Los individuos que banalizan el consumo de drogas o que creen que no tienen consecuencias negativas, las consumirán en mayor medida que aquellos que tienen una percepción del riesgo más elevada.

– EL USO DEL TIEMPO LIBRE:
La ocupación del ocio en actividades de consumo se correlaciona con el riesgo del uso de drogas, llegando a formar parte de la realidad social de muchos adolescentes que frecuentan, sobre todo en fines de semana, bares, pubs, discotecas… como única alternativa de relación y diversión.

– LA IMAGEN EN LOS MASS MEDIA:
Los medios de comunicación refuerzan los estereotipos relacionados con las drogas ilegales (robos, sobredosis, heroína) deformando y obviando la realidad de muchos jóvenes drogodependientes.

También la masiva publicidad del alcohol y el tabaco fomenta un ocio consumista en televisión, radio, prensa y lugares de diversión de los adolescentes, recurriendo también al patrocinio de eventos deportivos y fiestas en discotecas y pubs como medio de manipulación encubierta.

– LA DISPONIBILIDAD DE DROGAS:
Cuanto mayor es la disponibilidad de sustancias mayor será su consumo, pues se facilita el acceso a los jóvenes si no hay un control o restricción legal.

– LA EDUCACIÓN FAMILIAR:
La influencia de los padres y madres es decisiva en el comportamiento de los hijos. Pero pueden darse errores educativos de riesgo y de conducta que habrá que tener en cuenta ante cualquier propuesta preventiva:

– La ausencia de normas claras que provocan confusión y no marcan límites;
– delegar la responsabilidad de la educación a parientes, maestros o educadores;
– la sobreprotección paterna/materna que no prepara al hijo/hija para la responsabilidad, la autonomía y la iniciativa;
– no aceptar al hijo/hija tal como es, con sus diferencias y características;
– la creación de sentimientos de inferioridad en el hijo/hija por falta de estímulos positivos;
– el sometimiento rígido y jerárquico del hijo/hija hacia los padres (exceso de disciplina);
– la permisividad o desentendimiento de los hijos;
– la carencia de relaciones afectivas y la posibilidad para manifestarlas (baja comunicación familiar);
– la falta de confianza y apoyo en la unidad familiar;
– …

Las actitudes, valores, conductas y estilos de vida de los padres influyen sobre la de los hijos y, por tanto, sobre la adquisición de hábitos de consumo de drogas (padres fumadores, bebedores, ludópatas), al servir éstos como modelos de identificación para el niño o el adolescente.

– LA ESCUELA:
La escuela es un entorno eficaz para la detección de factores de riesgo, porque desde la infancia hasta la adolescencia es obligatoria la asistencia: Rendimiento académico bajo, desmotivación, inadaptación… Pero también puede ser una variable de riesgo cuando es una escuela marginante o cuando hay escaso compromiso de enseñantes y padres (lo que muestra cierto desinterés por la educación del alumno/hijo). Lo mismo cabría decir del sistema educativo, del modelo de escuela, que desembarca adolescentes que no alcanzan unos mínimos considerados «normales», abocándoles al fracaso personal, a la baja autoestima, al desempleo, a la explotación laboral…

– EL GRUPO DE IGUALES:
En la adolescencia, el grupo de iguales cumple varias funciones:

– Sirve de soporte afectivo y de protección;
– facilita la emancipación de la familia;
– es un marco para la socialización;
– se establecen normas y valores…

El inicio en el consumo de drogas se establece en el grupo de iguales, y tres son los factores de predisposición:
1. La dependencia al grupo.
2. La presión de los compañeros.
3. Los tipos de consumo del grupo.

Para el adolescente que no tome libremente sus propias decisiones, estos tres factores va a conducirle a probar las drogas si el consumo está establecido dentro del grupo, sin prever las consecuencias negativas que pueden acarrearle.

– FACTORES INDIVIDUALES:
El individuo se relaciona constantemente en un determinado medio ambiente, donde va construyendo su escala de valores, hábitos, comportamientos… Así, habrá que situarlo en su contexto y evitar justificaciones como que las características genéticas son las únicas responsables de la adicción a determinadas sustancias.

El desarrollo socio-afectivo condiciona la forma cómo el individuo se enfrenta a la vida, por lo que el fomento de la autonomía y la independencia, de la capacidad para resolver conflictos, la toma de decisiones, del control de su propio comportamiento, de la tolerancia a la frustración, de un autoconcepto positivo, de la coherencia en sus acciones, de un proyecto de vida, etc. serán claves a tener presentes en la prevención del consumo de drogas.

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