Marginacion social: explotación infantil

La rentabilidad de la mano de obra infantil para las grandes empresas productoras de artículos deportivos, alfombras, ropa, joyas… es infinitamente más elevada que la de sus parientes adultos. Este es un argumento esgrimido por las empresas, que es cierto sólo a medias. En los países del Tercer Mundo los gobiernos son más «permisivos» en la aplicación de la legislación en temas laborales, y esto los hace rentables para asentar en sus territorios fábricas que proporcionan sin duda buenos ingresos al gobierno. Si se aplicasen las leyes que impiden trabajar a los niños menores de cierta edad, estos países dejarían de interesar a las empresas, que se trasladarían en busca de mayor rentabilidad.
   
Una gran «ventaja» de la mano de obra infantil es su docilidad, en el sentido de que los niños no conocen sus derechos y por tanto no van a reivindicarlos, no van a exigir mejores condiciones laborales, mejores salarios, otros horarios… Además son muy flexibles y fácilmente sustituibles, si uno no quiere trabajar por el salario acordado simplemente se busca a otro.
   
Esta sería una explicación desde el punto de vista económico, pero además el trabajo infantil también se puede explicar por las propias costumbres y creencias de algunas sociedades. El peso de la tradición es determinante para hacer partícipes a los niños del esfuerzo común de la familia por subsistir. Muchos padres creen que el hecho de no trabajar supondrá que el niño no tendrá un futuro y a la vez que tendrá más probabilidades de convertirse en un vago o en un delincuente. Frecuentemente no se dan cuenta de que abusan de sus hijos, de que los están explotando. Y aunque éstos acepten el ir a trabajar, lo hacen porque están condicionados por la autoridad paterna.
   
Hay un concepto fundamente al estudiar el porqué del trabajo infantil: La «servidumbre por deudas». Esta es la obligación de trabajar para saldar una deuda con alguien. Una deuda que, en lugar de disminuir, lo que hace es aumentar sin cesar debido a los altos intereses que se pagan y que condena a familias enteras a trabajar de por vida. Es frecuente que en los medios rurales el propietario de las tierras preste dinero a los arrendatarios, y que luego pretenda cobrar con unos intereses elevadísimos. Esto provoca que las familias, incluyendo a los miembros más jóvenes, se conviertan en siervos y que a lo largo del tiempo varias generaciones trabajen prácticamente gratis para saldar deudas que en su momento era irrisorias.
   
Otra forma de explotación infantil consiste en la compra-venta de niños. A pesar de que en casi todos los países del mundo la esclavitud es ilegal, muchos niños son comprados y vendidos cada año por padres que no pueden mantenerlos o que han contraído deudas. Su destino será:

– El trabajo infantil.
– La explotación sexual, la prostitución o la pornografía infantil.
– Las adopciones ilegales.
– La mendicidad y las actividades ilícitas.
– El tráfico de órganos.

Curso a distancia: Mediador en marginacion e inadaptacion social

Matricula abierta

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: