Educadores de Calle

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FUNCIONES DEL EDUCADOR DE CALLE Cada día son más las instituciones, administraciones públicas y asociaciones que cuentan en sus plantillas en el campo de lo social con educadores de calle, lo que permitirá sin duda clarificar progresivamente sus funciones. Es difícil aunar criterios para perfilar de forma concisa la complejidad de tareas que puede tener este educador, a la vista de la cambiante realidad social que aconseja adaptaciones rápidas y acomodaciones que exige el nuevo entramado que forman los grupos de su práctica. Conocidas son sus tareas hasta el momento y que forman parte de su quehacer diario: – Detección de las dificultades sociales y sus causas. – Relación con las instituciones. – Relación y diálogo con los destinatarios. – Reeducación e intervención para la mejora de las relaciones interpersonales. – Organización de la vida cotidiana en el ámbito individual y grupal. – Animación grupal y comunitaria. – Formación, información y orientación. Dependerá del medio donde desarrolle su cometido para que las funciones sean más manifiestas. Así, las desarrolladas en la calle, en la entidad de la que dependa o las de gestión van a marcar el organigrama de trabajo… http://cursoseducadores.blogspot.com.es/2012/02/la-educacion-de-calle.html
Los inicios de la educación de calle partieron de grupos de voluntarios que desarrollaban un trabajo educativo con chavales inadaptados, con fracaso escolar, desocupados, con carencias en cuanto a recursos personales, familiares, económicos, etc. El Educador capta y detecta a la gente que está en la calle en situación de déficit, para estar con ellos, para motivarlos, apoyarlos y ganar su confianza, insertándolos en un colectivo normalizado. El principal objetivo será desarrollar los propios recursos del sujeto hasta conseguir su autonomía personal, con libertad y responsabilidad. Son los Educadores de Calle quienes conviven cotidiana y asiduamente en contacto directo con la realidad que «sufren» los chavales, con una presencia activa, sin prejuzgar la actuación de los chavales, sino apoyándoles en su desarrollo como personas y ofreciéndoles otras alternativas válidas a tanta desgana, desmotivación y apatía.
La formación de actitudes es la propia del talante del Educador: democrático, dialogante, respetuoso, tolerante y pluralista; aunque se supone que el candidato a Educador tiene una cierta predisposición anterior que trata de desarrollar en el período de formación.La formación en conocimientos pretende formar sobre cuestiones generales relacionadas con su ámbito de actuación, recurriendo al especialista en los casos que sea necesario. Por eso debe adquirir ciertos conocimientos de:- Psicología evolutiva.- Metodología de la educación.- Instituciones de Tiempo Libre: Ludotecas, Centros de Tiempo Libre, Pretalleres…- Técnicas de intervención… La formación de habilidades pretende que el Animador adquiera los conocimientos suficientes para desarrollar unas tareas determinadas:- Para elaborar un proyecto, desde el análisis de la realidad hasta la evaluación.- Ejecutar el proyecto según los objetivos, actividades y la planificación prevista.- Evaluar un proyecto o una actividad.- Organizar y utilizar adecuadamente los recursos para desarrollar una actuación socioeducativa positiva.El Educador debe capacitarse profesionalmente con toda la formación que está a su alcance para ser capaz, sin titubeos, de actuar en un grupo, asociación o ante un determinado colectivo.La Educación de Calle es una forma de acción pedagógica dirigida, fundamentalmente, a los jóvenes y menores inadaptados. Posee un carácter a la vez alternativo y complementario del sistema educativo institucionalizado. Se desarrolla en los espacios reales de desenvolvimiento vital y cotidiano del sujeto de la intervención, utilizando como recurso pedagógico primordial la propia persona del Educador y la relación pedagógica que se establece a posteriori. http://cursoseducadores.blogspot.com.es/2012/10/educador-en-medio-abierto-educador-de.html
En el campo de las drogodependencias, y más concretamente en los equipos multiprofesionales, no existe tradición de incorporar la figura del Educador de Calle, cuando por otra parte es fundamental tanto a nivel de trabajo preventivo como de recuperación social. La educación de calle permite un trabajo más específico, más cercano a la realidad y con una metodología diferente.

Su propia definición responde al ambiente donde ejerce su trabajo y a la función específica que desempeña y su ámbito de su actuación profesional hace referencia a un tipo de educación no formal. Pero el Educador de Calle es algo más que un técnico, es alguien capaz de racionalizar su propia existencia, contrastarla y proyectarla a los demás para que sean dueños de sus vivencias concretas y de las posibilidades para conseguir conducirse en la sociedad con responsabilidad.

Mediante la implantación del Educador de Calle en los barrios se pretende atender y prevenir la aparición de situaciones de inadaptación». «El Educador de Calle se introduce en el mundo de los chavales, asumiendo su cultura y su problemática, despertando la creatividad a través del juego, el diálogo y las actividades, intentando encontrar alternativas justas a situaciones injustas (reformatorios, cárceles…) e incidiendo sobre sus causas (desarraigo, drogodependencia, paro, problemática familiar o escolar…). Su trabajo se fundamenta en la prevención de la inadaptación, la predelincuencia y las conductas tipificadas como asociales o desviadas, aunque como meta final tiene el lograr la transformación del individuo y la comunidad» (AA.VV.: «Reflexiones de un Educador de Calle»).
En el campo de las drogodependencias, y más concretamente en los equipos multiprofesionales, no existe tradición de incorporar la figura del Educador de Calle, cuando por otra parte es fundamental tanto a nivel de trabajo preventivo como de recuperación social. La educación de calle permite un trabajo más específico, más cercano a la realidad y con una metodología diferente. Su propia definición responde al ambiente donde ejerce su trabajo y a la función específica que desempeña y su ámbito de su actuación profesional hace referencia a un tipo de educación no formal. Pero el Educador de Calle es algo más que un técnico, es alguien capaz de racionalizar su propia existencia, contrastarla y proyectarla a los demás para que sean dueños de sus vivencias concretas y de las posibilidades para conseguir conducirse en la sociedad con responsabilidad. ANIMACION, SERVICIOS EDUCATIVOS Y TIEMPO LIBRE Formacion a Distancia y Permanente de Educadores/ashttp://animacion.synthasite.comhttp://animacioncursos.comhttp://pinterest.com/animacioncursos http://cursoseducadores.blogspot.com.es www.facebook.com/animacioncursos http://twitter.com/cursosanimacion
Las habilidades sociales son muy importantes en la vida de las personas. Desde el nacimiento, los niños dependen para su supervivencia de la interacción con sus cuidadores. Toda habilidad social es un comportamiento o tipo de pensamiento que lleva a resolver una situación social de manera efectiva, es decir, aceptable para el propio sujeto y para el contexto social en que está. Así, las habilidades sociales han sido vistas como comportamientos o pensamientos que son instrumentales para resolver conflictos, situaciones o tareas sociales.

Las diversas definiciones de habilidades sociales han puesto de relieve que estos comportamientos valorados y reforzados positivamente influyen además, beneficiosamente, en el desarrollo social a largo plazo y que proporcionan aceptación y estima por parte de los agentes sociales.

http://cursoseducadores.blogspot.com.es/2012/11/habilidades-sociales.html

La conducta antisocial se refiere a cualquier conducta que refleje el infringir reglas sociales y/o una acción contra los demás. Incluyen una amplia gama de actividades: Agresividad, hurtos, vandalismo, piromanía, mentira, absentismo escolar y huidas de casa, así como cualquier actividad contra el entorno -personas o propiedades-.

Las conductas antisociales van a variar en función de la edad y el sexo.

Se define la aparición de las características de las conductas en función de la intensidad y de su frecuencia, así como la repetición de tales conductas y su cronicidad. Estas conductas pueden incluirse a nivel general como incontrolables y exteriorizables. Al ser detectadas en el seno familiar muchos niños pueden llegar a ser tratados clínicamente -atención sanitaria-, o bien si se exteriorizan en contra de otros, pueden ser detectados a nivel judicial -forma de conductas delictivas-.

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