Violencia de genero. Malos tratos

Las experiencias de desafecto y rechazo son las vivencias más profundas y las que mayor huella dejan. Están relacionadas con el hecho fundamental de sentirse no querido. En relación con esto, podemos afirmar que si existen niños que odian es porque existen niños a los que nadie quiere, que carecen de seguridad y cariño y cuyas experiencias de malos tratos (físicos y verbales) determinarán sus relaciones futuras. Cuanto mayor es el nivel de conflicto familiar y más bajo el clima de afecto de los padres, mayor es el riesgo que tienen los niños de imitar la conducta dominante, hostil y agresiva de estos. En estas familias es muy frecuente la utilización del castigo físico como medio de ejercicio de la disciplina. Dicho castigo ejercido además de forma sistemática y desproporcionada, deja profundas y duraderas huellas así como un autoimagen negativa (son odiosos, feos, antipáticos, estúpidos, malos e indeseables… ), una actitud de rechazo hacia los demás, incapacidad para saber agradar y ganar amigos y una mayor necesidad de ser aceptados y queridos.

 

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