Inadaptados sociales. Inadaptacion social

TEORIA DEL ETIQUETADO O ESTIGMACION:

La estigmación, el etiquetado o la identificación pública y formal de una persona como inadaptado, es una de las causas de la entrada en la carrera de conducta inadaptada. El etiquetado produciría una estabilidad de la identidad personal del inadaptado y provoca la adquisición de una nueva identidad social y personal, una identidad de inadaptado. Entre los defensores de esta teoría destacan H. Becker (1963), E. Lemer (1967) y E. Schurt (1973). Desde esta perspectiva se distingue entre:

Desviación primaria o transgresión de normas sin que exista desviación y etiquetamiento
Desviación secundaria, en la que se trasgresor ha interiorizado una personalidad de desviado y actúa como tal.

El paso de un tipo a otro de desviación depende ante todo de la presencia de control social formal o etiquetamiento. En la medida en que éste tenga lugar, la probabilidad de paso a una carrera desviada será mayor.

PERSPECTIVA PSICOLÓGICA:

Esta perspectiva va a profundizar en la dialéctica entre el inadaptado y el entorno social, centrándose en la consideración del sujeto.

Hay tres campos relacionados con el fenómeno de la delincuencia que interesan a la Psicología:

– La intervención sobre el problema.
– El diseño de experiencias preventivas que colaboren a la evitación del comportamiento delictivo.
– La incidencia de los psicólogos en la instituciones de control social (centros de reforma cerrados, cárceles, juzgados de menores, etc. ) queda siempre supeditada a la supremacía de los planteamientos judiciales.

La Psicología ha contribuido desde diferentes niveles de análisis del problema y desde diferentes escuelas y perspectivas teóricas a marcar la trayectoria de la inadaptación social desde la perspectiva del sujeto inadaptado.

PERSPECTIVA PSICOSOCIAL:

Esta perspectiva considera que la conducta antisocial no es la causa de una personalidad delincuente.

Para explicar el comportamiento inadaptado esta perspectiva considera necesario tener en cuenta las características del ambiente relacional del individuo, ya que, este va modelando su conducta y configurando su personalidad en función de dicho ambiente, desarrollando unas determinadas pautas de conducta que entran en conflicto con el sistema social y provocan una determinada respuesta.

Según VALVERDE MOLINA (1988) la conducta del inadaptado es un intento constante por adaptarse a las características anormales de un determinado ambiente, siendo dichas características las que determinan la anormalidad de su comportamiento. Por tanto, esa conducta nos parecerá anormal si la analizamos desde nuestros parámetros particulares, válidos para nuestra vida pero no para la del inadaptado. Por ello, Valverde sostiene que el inadaptado es una persona tan adaptada que necesita inadaptarse para adaptarse.

PERSPECTIVA INTERACCIONAL:

Esta perspectiva es estudiada fundamentalmente por VALVERDE MOLINA (1993). Desde ella, la conducta viene determinada, según AVIA (1978), por un proceso continuo de interacción multidimensional entre la persona y la situación en que se encuentra. Toda intervención debe partir de la realidad del individuo y no proyectar sobre su conducta toda la carga valorativa de nuestro propio proceso de socialización.

Esta perspectiva sostiene que en el proceso de interacción el individuo es un agente intencional activo. La persona interpreta las situaciones y les asigna un significado en función de las consecuencias que dichas situaciones hayan tenido en el pasado. Desde la experiencia de su vida, el inadaptado selecciona las situaciones para acercarse a aquellas que le hayan proporcionado algún tipo de satisfacción, como la calle; y huye de las que han tenido unas consecuencias frustrantes, como la escuela.

Desde el aspecto personal de la interacción, los elementos cognitivos son factores determinantes de la conducta, aunque también los factores emocionales desempeñan un papel importante.

Entre las posibles soluciones al conflicto individuo-medio están:

* El Conformismo pasivo: Caracterizado por la aceptación implícita del individuo de la imposibilidad de acceder a las metas culturales. Supone una conformidad con el sistema social. Rara vez la persona entrará en conflicto con las leyes o las instituciones de control social, se trata de un individuo que acepta el papel que le ha tocado representar en la vida, y que no sólo es tachado de inadaptado sino que es propuesto por el grupo normativo como ejemplo de adaptación y normalidad. Es pasivo porque el individuo no se adapta incorporándose al grupo normativo, sino que se resigna a considerar a ese grupo como un modelo a imitar, pero, también como inalcanzable.

Este individuo no es inmune a la presión hacia las metas culturales. La frustración que frecuentemente acompaña al conformismo pasivo puede conducir a una situación de inadaptación personal que supone una insatisfacción profunda vital del individuo que va a incidir sobre su entorno, sobre todo, familiar.

El conformismo pasivo pues, se trata de una situación de adaptación social pero, normalmente a costa de una inadaptación personal.

* La conducta antisocial: Se trata de individuos que se inadaptan para adaptarse. El individuo que comete conductas infractoras para evitar la frustración que le produce la situación anómica. Se expresa por conductas y actitudes de enfrentamiento, violencia, ruptura de normas…

* La conducta de retirada: Manifestada por aquellos individuos que ni aceptan el conformismo pasivo ni manifiestan una conducta antisocial. Refugio en conductas y estilos de vida que tienen tanto a evitar el enfrentamiento como una participación en la sociedad. Son aquellos individuos que abandonan las metas culturales y se aislan de la sociabilidad, no las rechazan. Hay que tener en cuenta que conductas aparentemente idénticas piden tener motivaciones muy diversas, psicólogos educadores deben intervenir sobre las motivaciones subjetivas de la conducta, no sobre la consideración que la misma se da en el código penal.

Los fines culturales perseguidos por la mayoría del grupo social ejercen una gran fuerza ante la que son necesarias vías de escape que atenúan la frustración.

PERSPECTIVAS DE INTERVENCIÓN:

Para Matza (1981) citado en García Roca y otros (1991, p 20-21) existen dos perspectivas de intervención que serían: la correcional y la empática.

-Perspectiva correcional:

Está marcada por el deseo de eliminar el fenómeno y por el empeño de corregirlo. Carece de voluntad de simpatizar con el fenómeno desviado, lo que le imposibilita comprenderlo en profundidad. Desde esta perspectiva se adopta el punto de vista de la comunidad, del grupo social mayoritario y de la ciudadanía convencional. Poco o nada importa el punto de vista del sujeto desviado. La intervención, desde esta perspectiva, se centra en convencer a aquellas que se han apartado de los patrones morales vigentes para que vuelvan al camino recto.

– Perspectiva empática:

Atiende a los procesos marginales, a los modos propios de aprehensión de lo real y a las formas de comunicación específicas de la marginalidad. Aquí no importa tanto corregir y controlar como escuchar lo que la marginación comunica a través de su mutismo, su agresividad, su violencia o su conducta desviada. Esa perspectiva se propone empatizar con el mundo subjetivo del marginado, desde la propia visión del marginado; es consciente de que las formas en que se manifiesta la inadaptación son siempre síntomas de otra realidad que debe ser abordada en al intervención educativa. Por tanto, es más importante la historia, la vida y el contexto que el propio problema o carencia.

Los métodos de intervención deben atender a la especificidad individual de aquellas a quienes se destinan, es decir, no hay una fórmula universal simplemente deben quedar excluidas la rigidez de las respuestas y la uniformidad de los modelos.
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