EL ESPANTAPAJAROS

Gonario era el último de siete hermanos. Sus padres no tenían dinero para enviarlo al colegio y por eso le pusieron a trabajar en una gran factoría agrícola. Gonario tenia que hacer de espantapájaros, para mantener alejados de los sembrados a las aves. Todas la mañanas le daban un cartucho de pólvora y Gonario, durante horas y horas, iba arriba y abajo por los campos y, de vez en cuando, se paraba y prendía fuego a un montoncito de pólvora. La explosión espantaba a los pájaros, que huían, temerosos de los cazadores.

            Una vez el fuego se prendió en la chaqueta de Gonario y si el niño no hubiera sido rápido en tirarse a una charca, posiblemente habría muerto entre llamas. Su salto espantó a las ranas, que huyeron ruidosamente y, a su vez, espantaron a los grillos y a las cigarras, que dejaron de cantar al instante.

                Pero el mas asustado de todos era el, Gonario, que lloraba solitario en la orilla de la charca. Mojado como un patito feo, pequeño, sucio y hambriento. Lloraba tan desesperadamente que los gorriones se posaban en un árbol para mirarlo y pitaban de compasión para consolarlo. Pero las aves no pueden consolar a un espantapájaros.

                                                                                                                                                                                                                       Gianni Rodari

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