EL LEON ENFERMO Y LA ZORRA

Por orden del rey de los cuadrúpedos, enfermo entonces en su cueva, se hizo saber a todos sus vasallos que cada pueblo tenía que enviar una embajada en vista, bajo promesa de tratar con respeto a los diputados y sus acompañantes. Palabra de león, y rubricada; pasaporte excelente contra dientes y contra garras.

            Se cumple el edicto del príncipe: cada especie le envía un diputado. Solo las zorras se quedan en casa, y una de ellas les da la razón:

                -Mirad en el polvo las huellas de los que van a rendirle pleitesía al enfermo.

                Todas miran hacia la cueva; ni una huella de regreso.

                -Muchas gracias por su salvoconducto, pero Su Majestad nos dispense. Veo muy bien como se entra en la cueva, pero no veo como se sale.

                                                                                                                                                                             Jean De La Fontaine

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