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Curso a distancia Mediador Social Intercultural

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Curso Mediador Intercultural (Educador con Inmigrantes). Guia Didactica

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Manual del Curso Mediador Social Intercultural (Educador con Inmig…

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Catalogo cursos educacion, integracion, trabajo social, animacion sociocultural

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Educacion intercultural

Educar por el pluralismo y la interculturalidad supone, desde la igualdad, educar en el respeto y la diversidad, contribuyendo a la formación de individuos capaces de integrarse social y culturalmente. La diversidad cultural de las sociedades significa enriquecimiento, y no una amenaza a la propia identidad. La incorporación de otros valores culturales ha sido siempre un factor positivo para el desarrollo de los individuos y sociedades.

Aunque las bases para una educación intercultural se encuentran contempladas en la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) y en la ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), dentro de los ejes transversales de trabajo curricular, es obvio que, mientras no se cambien los procesos internos y la propia ordenación académica que se desarrollan en la educación institucional, difícilmente podremos educar en la interculturalidad.
 
Para conseguir llevar a la práctica educativa una verdadera educación intercultural, tiene que ser capaz de acoger la diversidad, que modifique estereotipos y prejuicios, favorezca el conocimiento de las culturas minoritarias, haga tomar conciencia de los desequilibrios que le produce el injusto orden económico internacional existente y promueva actitudes, conductas y cambios sociales que eviten la discriminación y favorezcan las relaciones positivas, posibilitando el desarrollo de las culturas minoritarias.

Sólo cuando hay variedad es posible la diversidad. Pero mucho de lo que se imparte en la escuela puede que los alumnos ya tengan conocimientos previos por medios de comunicación (televisión, prensa, radio), cine, comics, literatura, el habla cotidiana de los adultos (amigos, familia)… cargados de estereotipos y prejuicios que influyen en los estudiantes tanto o más que los aprendizajes propiamente escolares.

 

¿A qué hace referencia la educación intercultural?:

La educación intercultural hace referencia a una tendencia reformadora de la práctica educativa, variada en sus metas, con la que se intenta responder a la diversidad provocada por la confrontación y convivencia de diferentes grupos étnicos y culturales en una sociedad dada.

Este enfoque educativo forma parte de un interés internacional por tener en cuenta a los diversos grupos culturales en educación: pero no todas las soluciones educativas dadas a la pluralidad son interculturales (Troyna y Carrington. 1990; Walkling, 1990).Consideraciones:
 
– Cualquier propuesta de educación intercultural debe definir qué entiende por integración, teniendo en cuenta las interacciones entre las dimensiones cultural, política, económica y social.
– La integración se confunde con la obligación de adaptarse a la situación del grupo mayoritario.
– Uno de los objetivos de la educación intercultural debe ser facilitar a todos los alumnos las herramientas más adecuadas y el acompañamiento personalizado necesario para realizar una construcción de identidad crítica, libre y responsable, que se prolongará a lo largo de toda su vida.
– El aprendizaje debe ser significativo para todos.
– Los aprendizajes resultaran muy deficientes, si el clima en el que se llevan a término no es facilitador de los mismos, si el alumno no se siente reconocido ni aceptado, si su pertenencia étnica, cultural y religiosa la vive de manera vergonzante, si percibe expectativas desfavorables de su éxito escolar por parte de los profesores…
– No se caerá en la tentación de las agrupaciones homogéneas de alumnos: En algunos centros, se reparte a los alumnos de un mismo curso en los grupos distintos en función de criterios de homogeneización como rendimiento escolar, comportamiento, coeficiente intelectual… Con la finalidad de que profesores pueden dar más cómodamente sus clases, sin interferencias. La literatura pedagógica rebosa de experiencias donde demuestran cómo los grupos homogéneos empeoran significativamente el rendimiento de los alumnos de los grupos menos dotados o con mayores dificultades, aumentando además la agresividad y la conflictividad en los centros y atentando contra la igualdad de oportunidades. También debe evitarse lo que se ha denominado «concentraciones artificiales». Es decir, la concentración en un centro educativo de alumnos de grupos culturalmente minoritarios. Este fenómeno se produce en unas escuelas determinadas. Se trata de procesos de guetizacion.
– Evitar los juicios discriminatorios: Es difícilmente para un maestro trabajar con miembros de un colectivo del cual se desconoce casi todo. Trabajando a partir de rumores y de generalizaciones, o partir de conclusiones e interpretaciones erróneas de determinados comportamientos de los miembros de estos, estereotipos sociales, prejuicios… Los teóricos de la comunicación intercultural nos advierten, además, de la extraordinaria fuerza de estas hipótesis, que permanecen de manera inamovible en nuestros sistemas cognitivos.
– Necesidad de tomar conciencia y reconocer la existencia, de actitudes excluyentes y discriminatorias injustificables con respecto a los miembros de determinados colectivos, la trascendencia de estas actitudes excluyentes y segregadoras, identificar los supuestos, mecanismos y procesos mediante los cuales se pretende explicar, justificar y legitimar aquellas actitudes excluyentes y desigualdades sociales precisamente en base a la diversidad, esforzarnos por cambiar aquellas actitudes generadoras
 
Todos los grupos deben estar en condiciones de igualdad sea cual sea su cultura. La educación intercultural se plantea como objetivos:

– Favorecer y reforzar una relación recíproca.
– Tomar conciencia de la diversidad.
– Reconocer las diferencias culturales.
– Promover el respeto hacia la minoría.
– Resolver los conflictos.
– Desarrollar la capacidad de reconocer la desigualdad, la injusticia, los estereotipos, proporcionarles los conocimientos y habilidades para cambiarlos cuando se los encuentre en la sociedad.
– Promocionar las actitudes y valores para favorecer las conductas positivas hacia las personas de otras culturas. En el caso de las minorías una de las primeras necesidades es adquirir destrezas y habilidades para poder incorporarse en la nueva sociedad. La educación intercultural debería implicar a toda la sociedad en general pero en especial a los niños como futuros miembros de una sociedad intercultural.

La Educación intercultural se hace necesaria porque surgen conflictos en una sociedad multicultural.Su objetivo final será promover la igualdad entre los diferentes colectivos, grupos étnicos…

Se pretende:– Modificar los estereotipos y prejuicios que se tienen de la minoría.
– Favorecer el conocimiento y valoración positiva de las distintas culturas.
– Promover actitudes y conductas que eviten la discriminación y favorezcan las relaciones positivas.

Curso a distancia toda España y Latinoamerica: MEDIADOR SOCIAL INTERCULTURAL (EDUCADOR CON INMIGRANTES)

Intolerancia, tolerancia, solidaridad, insolidaridad

INTOLERANCIA:

«Todo comportamiento, forma de expresión o actitud que viola los derechos del prójimo». Se presentan como manifestaciones de odio que discriminan a grupos, minorías o personas por el hecho de ser, pensar, o actuar de modo diferente.

El racismo, la xenofobia, el antisemitismo o la intolerancia muestran las contradicciones políticas, económicas y sociales que existen.Entre los factores que propician la intolerancia encontramos la crisis económica internacional, la presión y los movimientos demográficos, las modificaciones políticas en los países o el temor e inseguridad por el futuro ante el desempleo y la pobreza.

TOLERANCIA: Virtud que consiste en el respeto de todas las diferencias formadas por distintas identidades de las personas y grupos que componen una sociedad o una comunidad. Es la supremacía del valor de las personas, de su dignidad y sus características especificas, teniendo en consideración opiniones y creencias aunque no se compartan.

SOLIDARIDAD: Conciencia colectiva de derechos y obligaciones basadas en unas necesidades comunes, en semejanzas precedentes a las diferencias pero respetuosas con éstas. Significa pertenencia común, interdependencia, apoyo mutuo, comunidad de esfuerzo.

IGUALDAD: El principio de que todos los seres humanos son iguales es el fundamento ético y político de una sociedad democrática. Cuando hacemos referencia a la idea de igualdad tenemos: La igual dignidad de todo individuo, la igual participación, igualdad ante la ley, igualdad política, igualdad en las condiciones materiales de vida y la igualdad de oportunidades.

No somos iguales en cuanto a gustos, intereses, aptitudes u otras dimensiones individuales o sociales. La igualdad requiere que todos tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades de desarrollo y acción, lo que incluiría sin duda respeto a la minorías y colectivos desfavorecidos.

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Mediacion Intercultural. Cursos

Curso a distancia de Mediador Social Intercultural, dirigido a educadoras sociales, maestros, pedagogos, tasoc, tisoc, estudiantes de educacion social, trabajo social, pedagogia

Interculturalidad

Interculturalidad
La aparición del término interculturalidad o interculturalismo parece motivada por las carencias de los conceptos de multiculturalidad y multiculturalismo para reflejar la dinámica social y para formular el objetivo de nuevas síntesis socioculturales.

Las primeras formulaciones respecto a la interculturalidad, como propuesta de actuación, surgieron en el campo educativo. En la escuela, como campo de intensa interacción, se hace evidente la insuficiencia del pluralismo entendido como suma o coexistencia de culturas.

La noción de interculturalidad introduce una perspectiva dinámica de la cultura y las culturas. Pretende disminuir los riesgos de esencialismos, etnicismos y culturalismos. Se centra en el contacto y la interacción, la mutua influencia, el sincretismo, el mestizaje cultural; es decir, en los procesos de interacción sociocultural cada vez más intensos y variados en el contexto de la globalización económica, política e ideológica y de la revolución tecnológica de las comunicaciones y los transportes. El debate sobre la interculturalidad se suma a los ya existentes sobre la ciudadanía común y diferenciada.

Podemos encontrar que la interculturalidad hace referencia a algún tipo de contacto, interacción o comunicación entre grupos humanos de diferentes culturas, pero en un contexto problemático, a nivel de la vida social cotidiana o para la teoría social.

Para la vida social, la interculturalidad se encuentra asociada a:

1. Problemas de comunicación deficiente (por desconocimiento de la cultura del otro) en proyectos y programas variados: salud, educación, producción…
2. Problemas relacionados con discriminación a grupos étnicos o raciales diversos.
3. Relaciones usualmente asimétricas entre grupos étnicos o culturales distintos.

La interculturalidad sólo puede ser entendida como alguna forma de comunicación entre grupos étnicos diferentes, por lo que es necesario precisar no sólo qué se entiende por etnia y etnicidad, sino también los conceptos relacionados que suelen aparecer de inmediato: raza y racialidad.

La interculturalidad es en realidad comunicación intercultural; es decir, la existencia de la interacción como fenómeno implica inmediatamente situarse en un fenómeno comunicacional porque describe una relación entre culturas que, buena o mala, se está comunicando por necesidad de una o de ambas partes. La comunicación intercultural es el grado de comunidad de vida compartido por agentes de comunidades distintas, pero que por una u otra razón se encuentran comunicándose en un momento dado.

Uno de los debates que origina la interculturalidad es el hecho de que la interacción no se da la mayoría de las veces en un plano de igualdad sino de desigualdad, dominio y jerarquías etnoraciales, junto con los sistemas de estratificación de clase y género. También se debate cómo se puede construir una nueva síntesis cuando los grupos que deben participar en ello son por lo general grupos dominantes o dominados, mayorías o minorías.
 

Inmigrantes: La tolerancia
La tolerancia consiste en el reconocimiento de los demás como personas; es decir, el reconocimiento del derecho a que se les respete y a disfrutar una vida digna en el marco de una comunidad. La tolerancia «no es un fin, sino un medio. Es la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permite descartar la violencia y la coerción. Sin tolerancia la paz no es posible».

Podría estar justificada una cierta desconfianza hacia las connotaciones de la palabra «tolerancia» que puede significar la concesión de respeto a la diversidad que otorga el grupo mayoritario hacia los grupos minoritarios que proceden de otras culturas, cuando en realidad la cuestión debería ser la de la igualdad de todas las personas en derechos.

Los Años Internacionales son la ocasión para propiciar ideas y organizar debates y sensibilizar. En 1995 fue proclamado el Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia, poniendo de relieve una virtud individual que aparece cada vez más como una necesidad política y jurídica para la coexistencia pacífica:

– Aceptación y aprecio a la diversidad.
– Capacidad de vivir y dejar vivir a los demás.
– Capacidad de tener sus propias convicciones aceptando que los otros tengan las suyas.
– Capacidad de gozar de sus derechos y libertades sin vulnerar los del prójimo.

La tolerancia es el fundamento de la democracia y de los Derechos Humanos. La Declaración de principios sobre la Tolerancia fue adoptada y firmada el 16 de Noviembre de 1995, el día del 50 aniversario de la adopción de la Constitución de la UNESCO.

El Año Internacional para la Tolerancia tenía como objetivo inmediato sensibilizar a los políticos y a la opinión pública de los peligros ligados a las formas contemporáneas de intolerancia, conflictos de origen social, religioso y cultural, en ocasiones degenerando en guerras.
Mediador Intercultural (educador con inmigrantes)
Actualmente la llegada de trabajadores desde los países del sur de América, de Europa, así como desde África, está generando en nuestro país un pluralismo y una heterogeneidad cultural nuevas. Según las perspectivas previstas, a los inmigrantes afincados en nuestro país se van a ir sumando un número aún mayor. Pero la integración no será fácil si no hacemos frente a un nuevo sistema social y cultural donde está presente el paro, la discriminación, el racismo y la xenofobia.

En una situación como ésta, los inmigrantes sólo pueden aspirar, en una gran mayoría, a una economía de subsistencia que sólo les permitirá vivir en zonas deprimidas económica, social y culturalmente. Si a ésto añadimos que las relaciones sociales que se producen en estos espacios pueden generar procesos de socialización tamizados por valores en muchos casos opuestos con los del grupo social normativo generalizado, brotará un sistema cerrado en el que la inadaptación subsiguiente empeorará la situación personal a la vez que fomentará más rechazo social, etiquetado y estigmatización.

También tenemos que considerar el desequilibrio que produce en los inmigrantes la transición a otro país extraño: inestabilidad, cambio en el rol anterior, asunción de normas generalmente distintas, etc. En este sentido, es necesario valorar el impacto que el nuevo ámbito social produce en el inmigrante, ya que, al abandonar su país, desaparece la presión social inmediata y, si no es capaz de internalizar el nuevo contrato social y, por tanto, no asume las nuevas normas, quedará expuesto, con toda probabilidad, a inadaptaciones.

Ante esta realidad, es indispensable la puesta en práctica de acciones de carácter socioeducativo que cumplan el objetivo de prevenir la aparición de conductas inadaptadas, como por ejemplo, la puesta en marcha de programas multiculturales de carácter preventivo destinados a la población inmigrante y que permitan el acceso de esta población a los medios culturales y a los derechos esenciales de todo ciudadano (educación, sanidad, vivienda, trabajo) de forma que favorezca la adaptación social y, por tanto, una mejora en su calidad de vida.

La inmigración es un fenómeno que está ahí y va a seguir estando, independiente de que nuestra sociedad lo quiera o no y de la actitud que adoptemos ante ella. En este sentido, las consecuencias de ese hecho inevitable sí pueden variar según la actitud que adoptemos la sociedad receptora. Si por encima de otros aspectos, situamos el valor de lo humano, la inmigración supone un reto y por lo tanto, no hemos de entenderla como una amenaza a nuestro estado de bienestar, sino como una magnífica ocasión para enriquecernos mutuamente.

La convivencia multicultural es una realidad vigente que necesita de un planteamiento preventivo de la educación, que prepare a los ciudadanos inmigrantes, y también receptores, para una nueva situación, en donde sean capaces de erradicar los problemas que van a surgir a partir del contacto entre dos culturas. Desde esta perspectiva, debemos proponer programas comunes en donde se recogan todos aquellos aspectos que van a configurar el nacimiento de una nueva cultura, fruto de las relaciones entre las personas que emigran y los del país que los reciben.

El educador-a ha de intervenir sobre situaciones de multiculturalidad, orientando su acción hacia la consecución del reconocimiento, entendimiento, convivencia y adaptación mutua entre actores sociales o institucionales etnoculturalmente diferenciados y mediante el ejercicio del rol de intermediario-a entre las partes involucradas:

– Conociendo y modificando los estereotipos y los prejuicios.
– Favoreciendo una valoración positiva de las culturas diferentes.
– Propiciando una toma de conciencia sobre la necesidad de un mundo más justo.
– Favoreiendo la incorporación de la minoría a la sociedad sin que por ello pierdan su identidad cultural.
– Promoviendo el encuentro entre culturas para fomentar la igualdad real.

A través de este Curso pretendemos el acercamiento de los educadores, agentes sociales y mediadores a una nueva realidad que, aunque sea indirectamente, le tocará vivir en más de una ocasión, o incluso puede suponer el eje principal de toda su actuación. Para ello nos hemos marcado unos objetivos que el alumno-a puede alcanzar a través del estudio y la reflexión:

– Facilitar el conocimiento sobre los distintos tipos y corrientes migratorias, así como sus causas, con el fin de tomar conciencia de ese mundo diferente y actuar de forma responsable ante esa realidad.
-Observar y conocer la evolución que ha tenido la inmigración a lo largo de la Historia.
– Potenciar la diversidad cultural y el descubrimiento de otros valores culturales.
– Conocer los rasgos principales que envuelven a los colectivos de población inmigrante en España: características sociodemográficas, prácticas culturales y categorías de vida.
-Facilitar al alumno unos conocimientos básicos que le ayuden en su práctica profesional.
-Conocer la mediación social intercultural como metodología de intervención con población inmigrante.
-Aproximarnos al significado de la Convivencia Intercultural.
-Conocer las habilidades y funciones del Educador/a, así como la metodología de intervención en situaciones de conflicto en los diferentes ámbitos de actuación.
-Conocer el marco institucional en materia de inmigración.
– Aprender a afrontar los conflictos de forma positiva…

Otros cursos de este Plan de Formación de Educadores/as, como es el caso del Curso de Educador-a de Calle o el Curso de Mediador-a en Marginación Social, aportarán al Educador-a con Inmigrantes nuevas herramientas para desarrollar más eficamente su trabajo en este ámbito.
Mediacion Intercultural

La mediación es el método de gestión de conflictos que incluye a un tercero, neutral, que es el mediador, con la función de ayudar a que las partes involucradas puedan negociar desde la colaboración una resolución satisfactoria para todos.

A grandes rasgos, se habla de mediación cuando la comunicación entre dos partes no puede llevarse a cabo sin el puente de una tercera persona que, con su intervención, ayuda a las partes implicadas en un conflicto a buscar alternativas y soluciones al mismo. La mediación consiste pues en:

«una modalidad de intervención de terceras partes neutrales entre actores sociales o institucionales en situaciones sociales de multiculturalidad significativa, en la cual el profesional tiende puentes o nexos de unión entre esos distintos actores o agentes sociales con el fin de prevenir y/o resolver y/o reformular posibles conflictos y potenciar la comunicación, pero sobre todo con el objetivo último de trabajar a favor de la convivencia intercultural».

En función del ámbito de trabajo y de la condición de las partes en el proceso de mediación, se puede decir que existen diferentes tipos de medicaciones, como pueden ser la mediación familiar, cultural, intercultural, etc.

La mediación cultural consiste en una acción de conjunto que favorece la integración cultural de los inmigrantes y su inclusión en la sociedad de acogida a un nivel de igual dignidad. Junto a la dimensión personal de la mediación está entonces aquella colectiva, que incluya grupos y asociaciones y facilite una verdadera y propia integración social. La mediación, así considerada, es el alma de la política migratoria y de la misma integración porque, colocándose al final de aquellas decisiones que tienen una naturaleza preferentemente instrumental, lleva a preguntarse sobre el significado de la convivencia de personas de cultura diferentes y a individuar y a rendir operantes las posibilidades de una cadena funcional y enriquecedora.

La mediación intercultural se da siempre que hay culturas distintas en contacto. Es un fenómeno múltiple, sin que exista un modelo único, pues tiene que hacer frente a diferente índole de conflictos a que se le someten, debido a la realidad social en las que éstos se inscriben y en ocasiones en la relación que ha de mantener con otros mecanismos de resolución. Esta capacidad de transformación de la mediación es la clave del auge que está obteniendo en nuestros días. La figura de la mediación constituye hoy un fenómeno completo y plural, bastante reciente, que en España no cuenta con mucho más de diez años.

Aquí nos conviene dejar claro que el ámbito de mediación que nos interesa se refiere al que se produce en los «contextos pluriétnicos o multiculturales» de los que habla Giménez Romero, generalmente como consecuencia de la llegada de inmigrantes, lo que implica la mayor parte de las veces la presencia de varias lengua s, sistemas de valores y modelos comunicativos.

Siguiendo a Giménez Romero (1997: 142): Entendemos la Mediación Intercultural -o mediación social en contextos pluriétnicos o multiculturales como:

«Una modalidad de intervención de terceras partes, en y sobre situaciones sociales de multiculturalidad significativa, orientada hacia la consecución del reconocimiento del Otro y el acercamiento de las partes, la comunicación y comprensión mutua, el aprendizaje y desarrollo de la convivencia, la regulación de conflictos y la adecuación institucional, entre actores sociales o institucionales etnoculturalmente diferenciados».

La mediación es considerada como un arte e implica el «saber hacer» con unas aptitudes, una gestión que muchas veces sobrepasa la simple adquisición de técnicas para la resolución de conflictos, pudiendo catalogar a la mediación dentro del marco de la recomposición en la reparación de relaciones sociales y del establecimiento de nuevas relaciones entre individuos, muchas veces de diferentes culturas y etnias como puede ser el caso de la mediación social para la inmigración, y por tanto las relaciones sociedad civil y estado.

Por lo tanto, la mediación intercultural se puede definir como una modalidad de intervención de terceras partes neutrales entre actores sociales o institucionales en situaciones sociales de multiculturalidad significativa, en la cual el mediador tiende puentes o nexos entre los distintos actores o agentes sociales con el fin de prevenir y/o resolver y/o reformular posibles conflictos, pero sobre todo con el objetivo último de trabajar a favor de la convivencia intercultural.

RACISMO Las relaciones interculturales a menudo están oscurecidas por visiones del mundo excluyentes. El racismo nace de una teoría fundamentada en el prejuicio según el cual hay razas humanas que presentan diferencias biológicas que justifican relaciones de dominio entre ellas, así como comportamientos de rechazo o agresión. El término «racismo» se aplica tanto a esta doctrina como al comportamiento inspirado en ella y se relaciona frecuentemente con la xenofobia y la segregación social, que son sus manifestaciones más evidentes.

La evolución de las culturas muestra que el fenómeno del racismo encuentra su fundamento en la concepción que los hombres tienen de la diversidad. De ello dan claro testimonio los sentimientos de xenofobia que desatan las luchas étnicas o tribales.

En la Grecia antigua la afirmación de una identidad colectiva por oposición a algunas etnias y a ciertos grupos de población se traducía en el hecho de que los habitantes de las ciudades llamaban «bárbaros» a aquéllos que vivían fuera de los límites del mundo griego.

La antigua práctica de la esclavitud y de la servidumbre ilustra igualmente las relaciones de dominio que han existido en el curso de la historia en etnias y pueblos diferentes, o incluso dentro de sociedades y grupos culturales. Señores y esclavos podían pertenecer a un mismo origen étnico, pero las diferencias sociales estaban claramente marcadas: los esclavos no tenían derechos, ni siquiera el de ciudadanía. La misma regla se aplicó a los pueblos vencidos en la guerra y reducidos a la esclavitud. Este último ejemplo, en el que la opresión se ejerce sobre grupos humanos específicos, culturalmente diferentes de sus opresores, se corresponde con las tesis racistas formuladas en la época moderna y su práctica.

Las primeras colonizaciones marcan el principio de la servidumbre de etnias específicas que iban a convertirse en pueblos dominados, forzados a inclinarse ante una voluntad externa. Al extenderse el colonialismo, Europa se arrogó una misión cultural, adoptando como vocación ideológica la educación social y religiosa de los pueblos llamados «salvajes», cuya cultura fue sistemáticamente ignorada y abocada a la desaparición. El progreso científico y técnico que tuvo lugar en Europa contribuyó a reforzar el sentimiento de superioridad de los occidentales, que consideraron su supremacía como natural e inherente a su civilización.


ANIMACION, SERVICIOS EDUCATIVOS Y TIEMPO LIBRE

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Mediacion intercultural

Hay determinados elementos de referencia que han ido haciendo que surja la Mediación Social Intercultural. Ya en 1997 se ofrecía una definición de partida:

– Concepción amplia de la mediación: se empieza a ver la mediación más allá del conflicto, como una metodología para la mejora de las relaciones humanas y de la comunicación.

– El estudio de los diferentes modelos de mediación existentes y su aplicación combinada a los contextos de multiculturalidad.

– La concepción de la mediación intercultural como una de las modalidades de la mediación general.

– La idea de que la especificidad de la mediación intercultural subyace en:

– La diferencia entre las partes.

– La relevancia efectiva de esa diferenciación en la problemática a abordar.

– La importancia del bagaje cultural del mediador.

– El objetivo de la interculturalidad:

– Una concepción antropológica de la cultura enfatizando su carácter diverso y cambiante.

– La tesis de que se media en y sobre situaciones sociales de multiculturalidad significativa.

– La tesis de que el bagaje, identidad y pertenencia cultural del mediador intercultural no tiene que corresponder necesariamente con una de las culturas en relación sino que puede mediar entre diferentes bagajes.

– La perspectiva intercultural, como complementaria de multiculturalismo y superada de sus límites, enfatizando la interacción positiva entre las partes y lo común.

– La ampliación en mediación intercultural de un planteamiento y metodología multifactorial, que distingue e interrelaciona los factores personales, situacionales y culturales.

INDIO

OBJETIVOS:

La mediación social intercultural es una modalidad de intervención de terceras partes en y sobre situaciones sociales de multiculturalidad significativa entre actores sociales o instituciones etnoculturalmente diferenciados con el objetivo de:

1. Conseguir el reconocimiento del otro y el acercamiento de las partes.

2. La comunicación y la compresión mutua.

3. La regulación de los conflictos.

4. La adecuación institucional.

El objetivo principal es favorecer la convivencia intercultural, trabajando en la construcción de una sociedad donde la diversidad cultural no implique una conflictividad insuperable, sino nuevas formas de relación social construidas a partir de la gestión y reformulación del conflicto y la riqueza que conlleva los contextos pluriculturales. Supone trabajar a favor de la cohesión social y de una integración de todos los individuos y grupos en un plano de igualdad:

– Prevenir y resolver conflictos.

– Promover la comunicación, el acercamiento, la comprensión mutua, el diálogo y el encuentro, superando los prejuicios y el impulso de cambios en las actitudes.

– Promover cambios en la sociedad, la adecuación institucional y el crecimiento de la persona como base para la integración.

La mediación no se debe limitar a la mediación en sesiones específicas, sino que pretende alcanzar un objetivo más amplio de convivencia intercultural.

Por ello puede hablarse de dos niveles de mediación:

– Uno en sentido amplio, en que la acción mediadora se centra en el conocimiento de la realidad, la identificación de problemáticas y la adecuación de recursos.

– Otro en sentido estricto, que se correspondería con la mediación interpersonal, entendiendo por ésta aquella en la que hay unas partes claramente identificadas a través de individuos concretos (ya sean particulares o representantes de instituciones o entidades).

Con este doble nivel de mediación se trabaja desde una triple perspectiva:

– La mediación en sentido amplio abre el camino a la mediación interpersonal, planteando cuando son necesarias o convenientes.

– La mediación en sus dos niveles contribuye a la prevención y a la resolución precoz de conflictos en contextos de diversidad cultural.

– Tanto la mediación en sentido amplio como interpersonal es, además, un instrumento para promover la convivencia intercultural.

La mediación en sentido amplio parte de los mismos principios que la mediación en sesiones interpersonales, es decir, la metodología que se aplica en las intervenciones que componen esa mediación amplia utiliza principios e instrumentos de la mediación como la reformulación, la contextualización, la recontextualización, el punto de vista del otro, se trabaja en un contexto donde hay partes claramente reconocibles, etc.

PRINCIPIOS Y PLANTEAMIENTOS TEÓRICOS

1. CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD:

El trabajo que realiza el mediador parte del conocimiento de la realidad. Lo ideal es que sea capaz de adelantarse a los acontecimientos de forma que se haga posible uno de sus objetivos, que es la prevención del conflicto.

2. LEGITIMACIÓN DE LAS PARTES:

Al salir al encuentro de los distintos agentes es fundamental escucharlos. Es llevar los principios de la mediación más allá de actuaciones puntuales para aplicarlos al ámbito comunitario en general: conocer las partes y escucharlas, rescatar lo que cada uno identifica como válido  y que deberán cambiar, legitimarlas, a través del «empowerment» o nivelación de las partes. Esto implica una visibilización de la población «minoritaria» para que también puedan expresar su visión de las cosas.

Es importante transmitir una buena aptitud de escucha. Se tiene que dar una actitud de apertura por parte del mediador hacia todas las partes para después facilitar la posibilidad de que entre todas se construya una nueva relación.

3. COMUNICACIÓN Y CONOCIMIENTO MUTUO:

También es importante la búsqueda de la comunicación y el conocimiento entre las partes, como un primer paso para conseguir el acuerdo. No se trata de llegar a un acuerdo cuando el conflicto se ha hecho explícito, sino también de trabajar a través de ese conocimiento mutuo, de esa comunicación, en la prevención y en la construcción de la convivencia intercultural. Es un modo de desactivar estereotipos, prejuicios y miedos hacia quienes son diferentes a uno, de facilitar el diálogo y el entendimiento entre las partes, como base para una buena convivencia.

4. NEUTRALIDAD:

Un principio metodológico esencial paralelo a los anteriores es el mantenimiento de la neutralidad por parte del mediador con respecto a las partes, lo cuál implica un distanciamiento metodológico hacia las mismas. De este modo, el mediador no se posiciona de manera personal.

La neutralidad no se refiere sólo a no tomar partido en los casos de mediaciones en los que interviene, sino también a la caracterización de su propia figura: el medidor no es un gestor de recursos, sino una figura neutral que puede actuar de puente hacia el acceso a recursos o resolución de conflictos.

Por eso, la labor del mediador no consiste «en dar la solución» ante un conflicto, sino a servir de nexo entre las partes para que sean ellas mismas las que lleguen a una solución o consenso. Para ello, deben acceder a la mediación, de ahí la circulación con el principio de voluntariedad.

5. VOLUNTARIEDAD:

Para que la mediación se produzca, las partes que formen parte en el conflicto o problema tienen que acceder voluntariamente a que un tercero forme parte de este proceso. Si alguna de las partes se muestra en desacuerdo no se podría mediar.

6. EVITAR LA OCULTACIÓN DEL CONFLICTO:

El último principio es evitar la ocultación del conflicto. El mediador no debe caer en confundir la prevención del conflicto con evitar las expresiones que lo preceden. No se trata de evitar el conflicto, sino de gestionarlo y regularlo a través de su reconocimiento como forma de trabajar a favor de la convivencia, porque esto no significa ausencia de conflicto.

Como conclusión, podemos decir que se ha pasado de atender las necesidades de la población inmigrante de abordar la atención a casos desde la complementariedad con otros profesionales  a potenciar la actuación en el ámbito comunitario.

MODELOS:

Existen distintos modelos y formas de mediar en función del objetivo que persigamos, y sobre todo de la forma en la que actúe el mediador ante el conflicto y con las partes implicadas:

1) Modelo del control por el mediador:

El mediador puede convertirse en árbitro si piensa que las partes están bloqueadas y son incapaces de crear un acuerdo por sí mismas. El riesgo de este modelo es que el mediador pase demasiado rápidamente al arbitraje, induciendo a los disputantes a no tener paciencia sin realizar su trabajo empeñoso con ellos para crear una amplia gama de soluciones.

2) Modelo Intervencionista:

Realiza el papel poderoso de la mediación. Este modelo asume la responsabilidad de defender los mejores intereses de las partes no representadas en el conflicto. En este caso, se desarrolla sobre todo la mediación en conflictos.

El mediador evalúa las opciones de los disputantes, crea opciones adecuadas y mueve a las partes a la dirección deseada. El mediador no puede pasar al arbitraje en caso de bloqueo, pero ejerce un control sobre el proceso, y debe tener cuidado de no desarrollar un rol confrontativo con los disputantes.

Esta mediación no asegura una comprensión total de su papel y la plena exposición de las cuestiones que dividen a las partes. Sin este compromiso no pueden realmente saber si la mediación resuelve los problemas o crea otros nuevos.

3) Modelo del control por los disputantes:

El mediador trata de facilitar un acuerdo que ellos mismos controlen. Se tiene la opción de pasar al arbitraje y no le interesa proteger a ninguna parte potencialmente afectada por el desenlace. Simplemente, ayuda a los disputantes a crear el acuerdo que ellos consideren apropiado.

A diferencia de los modelos anteriores, este es más neutral con respecto a la distancia de poder. Sigue a cargo de un proceso que alienta el conflicto abierto y encuentra su legitimidad en alguna clase de autoridad centralizada.

4) Modelo de desarrollo relacional:

Se centra menos en cuestiones que implican tareas específicas, y más en abordar problemas de relación relacionados con la confianza, el control y la afiliación. El mediador relacional busca una comunicación abierta entre las partes para explorar las divisiones relacionales y el modo de hacerlas a un lado, a fin de centrarse en las cuestiones legales. Este modelo reduce la distancia de poder entre el mediador y los disputantes.

Sin embargo, como el modelo promueve la discusión, no es fácil que se evite el conflicto. También genera alguna incertidumbre al encarar abiertamente el conflicto y pedir a las partes que asuman riesgos y cambien su conducta relacional recíproca.

Otra descripción de los modelos de mediación es la realizada en Estados Unidos. En este modelo se reflejan tres líneas de pensamiento con distintas epistemologías, más centradas en la forma de mediación que en el propio papel del mediador (como en el modelo anterior). Podríamos decir, que este modelo es más acertado y legitimado por la mayoría:

1) Modelo Tradicional – Lineal de Harvard:

En este caso, la comunicación es entendida en sentido lineal, consistente en dos individuos que se comunican cada no con su contenido y el otro escucha. Aquí, la función del mediador es ser un facilitador de la comunicación para poder lograr un diálogo que es entendido como una comunicación bilateral efectiva centrada en lo verbal.

El conflicto tiene una causa que es el desacuerdo. No se tienen en cuenta que son muchas las causas que pueden haber llevado al conflicto.

El método que se utiliza se basa en:

– Aireación del conflicto por las partes.

– Neutralidad del mediador.

– Ir del caos al orden.

Las metas que se quieren lograr:

– El acuerdo.

– Disminuir las diferencias entre las partes.

– Aumentar las semejanzas y los intereses.

A modo de conclusión, podríamos decir que este modelo está centrado en el acuerdo, sin tomar en cuenta las relaciones entre las partes sino el contenido de la comunicación, por lo que no intenta modificar las relaciones entre ellas.

2) Modelo Trasnformativo de Bush y Folger:

Parte de los nuevos modelos comunicacionales prestando mucha atención al aspecto relacional.

Se trabaja para lograr:

– El empowerment, entendido como potencionamiento del protagonismo, de algo que se da dentro de una relación.

– El reconocimiento del otro como parte del conflicto.

Por lo tanto, las metas a seguir son:

– Modificar la relación entre las partes.

– No importa si se llega a un acuerdo o no. No se centra en la resolución del conflicto sino en la transformación relacional.

3) Modelo Circular – Narrativo:

La comunicación es entendida como un todo en el cual están dos o más personas y el mensaje que se transmite. Incluye elementos verbales y no verbales. No hay una causa única que produzca un determinado resultado, sino que existe una causalidad de tipo circular que se retroalimenta.

Su método:

– Aumentar las diferencias.

– Legitima a las personas dando un lugar a cada uno dentro de la situación.

– Cambiar el significado para construir una historia alternativa.

– Creación de contextos.

Las metas que queremos conseguir son:

– Fomentar la reflexión.

– Cambiar el significado.

– Transformar la historia que traen en la sesión.

– Lograr un acuerdo.

Este modelo está interesado en las relaciones y en el acuerdo.

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